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Bolardos

Publicado: 29 agosto, 2017 en actualité...
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Mira que cosas. Ahora va y resulta que los bolardos, esas bolas ninguneadas y mil veces malditas a la hora de aparcar el coche (sobre todo cuando se empeñan en no apartarse y IMG_20170828_150254nos destruyen una puerta) van a ser la solución a todos los males. Que si quieres solucionar los ataques terroristas, bolardos. Que si quieres evitar que pase una marabunta de gente quejándose de que les has dejado en la miseria, bolardos. Si quieres acotar zonas para que no se puedan manifestar, bolardos. Un bolardo es un elemento práctico, sirve tanto para un roto como para un descosido. Los hay que son incluso monos, con colorines, con maceteros, con escuditos o casi seguro que con la cara de algún que otro presidente vanidoso con la faz dura como ese mismo bolardo.

Parece que con bolardos se va a arreglar todo, aunque con ellos dificulten el paso de los que han de desplazarse en silla de ruedas, para las ambulancias o para los bomberos. El bolardo no entiende de emergencias, está ahí, repantigado, cómodo. Aunque con ellos se carguen la esencia de d2a5ab5b2ccc55bd757ec301c6f249a4los espacios abiertos que permiten entregarnos a la vida en la calle a la que estamos habituados casi desde las cavernas. Nuestras ciudades son así, mediterráneas, abiertas como nosotros antes de que se empeñasen en meternos en la cabeza odios y miedos extraños para mantenernos maleables. No se si estaréis de acuerdo conmigo en que solo se puede temer y odiar lo que no se conoce y aquí nadie se preocupa de enseñarnos nada, muchos más bien lo contrario, se dedican a contarnos medias verdades que son bolardos enteros.

Por lo visto para algunos la solución al terrorismo es dejar que se salgan con la suya, dar sensación de miedo y hacer que renunciemos a nuestros derechos a cambio de protección, como en la Edad Media. Mira, una idea! Una lienzo-nortevez los bolardos no nos valgan igual se nos ocurre construir torres con almenas, según se tercie, porque eso del medievalismo da para mucho. ¿Y después? Vete tú a saber, cualquier cosa, porque por lo visto no parece que estemos dispuestos a poner verdadera solución al problema del terrorismo que golpea a diario en todo este pequeño mundo, aunque no contemos muchos muertos como “de los nuestros” porque quedan lejos. Para ellos no hay manifestaciones, no hay bolardos.

Pero los que resultan un tanto inquietantes son los otros bolardos, los que no se ven y que nos crecen como setas después de un día de lluvia. Me refiero a los bolardoselmundodomingo27agosto que nos instalan para recortarnos derechos en nombre del miedo. Inquieta el bolardo de papel que inundó las portadas de los periódicos destruyendo el efecto de cientos de miles de personas gritando “NO TINC POR” para cambiarlo por las pesadas letanías a la que ya nos tienen acostumbrados. Asusta el bolardo que intentó reducir a nada el esfuerzo de los que se han dejado la piel intentando hacer su trabajo a pesar de todo. Desestabiliza ese bolardo tan grande que dificultó la visión de que en la manifestación de Barcelona había gente que, en sus ratos libres, se dedican a los negocios y a ser amigotes de los saudíes, justo estos que dicen que financian el terrorismo y que, por ello, merecen una gran pitada.

Parece que al final nuestra opción va a ser, una vez más, la de no hacer nada y 7482444c-8dc1-49e0-83c4-9f3cf4a13af5_800esconderse detrás de un gran macetero sin intentar poner una solución real al terrorismo disfrazado de islámico que pasa, ineludiblemente, por darse cuenta de que la vida es algo que tiene sus riesgos a los que hay que hacer frente ya que los bolardos no van a salvarnos de ellos. Hay que ser valiente, afrontar de una vez por todas el desastre humanitario de las fronteras europeas y solucionar el conflicto de la zona donde se origina, sólo así evitaremos la desesperación de muchos. Ah, y rapidito porque no se si nos hemos dado cuenta de que el verano se acaba y a las puertas de Europa los inviernos pueden ser muy fríos, sobretodo en las almas de los que se sienten abandonados.

Jamás vamos a acabar con esto mientras exista gente desahuciada dispuesta a dejarse convencer por un extremismo financiado que sólo persigue perpetuar el horror para 256px-hal9000-svgque otros sigan viviendo como rajás. No solucionaremos el problema mientras continuemos dificultando la vida a los que llegan huyendo de la guerra y sembrando de muerte los mares. Será imposible que esto acabe mientras a nuestros dirigentes les resulte hasta cómodo que sintamos miedo para así poder llenarnos de cámaras, atarnos con leyes mordaza y hacer lo que les plazca con nuestras libertades para cargarse la esencia de la democracia.

No habrá solución mientras el miedo les sirva como un gran bolardo que les oculte y proteja de nosotros. A ellos también deberíamos gritarles bien fuerte “No tinc por” y darles a entender que también tenemos medidas contra sus políticas nocivas que nos han arruinado económica, moral y socialmente. Unos bolardos mucho más fuertes, nuestras voces.

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Corría el año 1945, Europa estaba hecha unos zorros, acababa de sufrir la que puede sea la guerra más wpid-img_20150831_142006.jpgdevastadora que haya conocido la humanidad. Hambre, desolación y sobre todo un sentimiento de desesperanza se había instalado en todas partes. La destrucción era tan grande que el orgullo ese del vencedor de una guerra se desvaneció al ver que daba igual haber ganado o perdido la guerra, mejor dicho, todos habían perdido y estaban unidos en la miseria. Mal caldo de cultivo para pensar que no volveríamos a matarnos de nuevo. Fue entonces cuando unos pocos soñaron con una Europa de prosperidad, solidaria en la que se pudiese vivir en paz. Empezaron con poco, un tratado sobre carbón y acero (CECA)… poco a poco y con una larga historia de trabajo llegamos a la CEE que fue cuando entramos nosotros. Después todo cambió…

Os contaré un secreto, imaginad hará un porrón de años un estudiante en clase de Derecho Comunitario wpid-img_20150831_135003.jpgsentado en un pupitre junto con Miquel, un gran amigo de esos a los que se aprecia  casi como a un hermano (aunque puede que los avatares del destino nos hayan distanciado últimamente, algo que hemos de remediar sin falta). En esas clases con bolsitas de Ketchup (nada, cosas mías) creí en el sueño de Europa, esa vieja Europa que se repuso de la desolación y me deslumbraba. Pensé que el recuerdo de lo que sufrimos, el espíritu de los fundadores, Monet, Schumann… estaban en la esencia de todo. Fui un europeista convencido. Me equivoqué.

Me equivoqué a ver que con la UE caíamos en manos de los sátrapas que transformaron el sueño en un monstruo ávido de dineros al que se le había extirpado el espíritu social, como al que padece apendicitis. Mal asunto, cuando se abandona la esencia de algo, generalmente, estás perdido.

Pensé que nada peor podía pasar. Me equivoqué nuevamente al ver la respuesta que estamos dando a los wpid-img_20150831_125318.jpgdesvalidos. Para nuestra UE el problema de miles de personas no es más que un problema de cuotas que es objeto de una “reunión urgente”.. ¡para dentro de 15 dias!. Mientras se abandona a su suerte a millares de seres humanos que llaman a nuestras puertas desesperados, como nosotros lo estuvimos, huyendo de una muerte segura a manos de aquellos que puede que alentásemos cuando eran la “primavera árabe” pero se nos han vuelto ranas. Entonces eran héroes, ahora asesinos, ya no se si pensar que aplicamos aquello de “La paz es barata, la guerra cara. Hagamos la guerra y enriquezcámonos” wpid-img_20150831_152050.jpg(perdonad, pero no consigo recordar de quien era la frase). Me indigna como europeo ver que la respuesta de nuestras instituciones es regatear en el número de personas a las que acoger (como si hablásemos de cabezas de ganado), levantar empalizadas de nuevo en el corazón de Europa o lanzar botes de humo a los que sufren la explotación de las mafias y el desconcierto del abandono. Me desespera ver como aquella flamante Declaración Universal de Derechos Humanos que costó tanta sangre ha quedado en un panfleto con la misma validez que un Kleanex de segunda mano y que aquí no digamos nada.

Hemos olvidado que no hace tanto eran nuestros padres y abuelos o incluso ahora nosotros mismos, huyendo del paro, los que salíamos con la desesperación y un hatillo de sueños rotos como único equipaje para intentar sobrevivir a la que nos cae.

Piénsalo fríamente, ponte en la piel del que está en este preciso momento en un barco desvencijado en mitad del wpid-img_20150831_133527.jpgmar, en la frontera de Grecia, a las puertas de Hungría bajo los botes de humo o asflixiándose en un camión en mitad de Austria. A mi no me parece que den el perfil de “una invasión” como he oído por ahí que algunos califican el problema. No hace tantísimos años eramos nosotros los que salíamos andando sin zapatos por el paso de La Junquera y no queríamos invadir a nadie precisamente.

Puede que sea simplista pero seguramente la solución pasa por abandonar el espíritu de “nuevo rico” que se ha wpid-img_20150831_124347.jpginstalado en Bruselas y recordar a NUESTROS mega-funcionarios que queremos cumplir con la esencia, con las primeras raíces, cuando se creó este tinglado como una balsa salvavidas en la que se debía trabajar mucho, muchísimo para intentar amparar a los que llegan y sobre todo, conseguir que estas personas no tengan la necesidad de dejar atrás sus vidas. Se les ha olvidado, una lástima.

Pero estoy seguro de que puedo volver a creer en Europa. Somos un gran pueblo, un gran proyecto, capaces de hacer frente a todo. Sólo tenemos unos malos gobiernos. Podemos solucionarlo con algo de ganas y mucha solidaridad. Podemos volver a ser una luz en mitad de la tormenta, si es que alguna vez lo fuimos de verdad.

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Un mar muerto

Publicado: 21 abril, 2015 en actualité...
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Hay días en los que es duro levantarse por la mañana. Te inyectas el primer café de la mañana (para ser persona), enciendes la radio para intentar despertar un poco y sientes una especie de mezcla entre pena y remordimiento profundo en el fondo del alma, es el dolor de la cafe mundovergüenza por pertenecer a la especie humana. Te preguntas ¿Cómo puede estar ocurriendo esta pesadilla en pleno SXXI? ¿Es que con toda la parafernalia institucional que tenemos no somos capaces de hacer nada?¿No vamos a mostrar un poco de humanidad ante la tragedia que viven miles de personas como nosotros?¿ Nos quedaremos en aquello de la lástima y punto?¿Es que vamos a permitir que las mafias sigan traficando con la muerte de seres humanos? Aunque vistos los resultados electorales de los partidos xenófobos en muchos países no se donde vamos, pero eso daría para otra historia.

Ahora nos horrorizamos pero en un par de días se encargarán de anestesiarnos y no serán más que otros centenares de personas (dicen, aunque parece que serán muchas más, porque esto por desgracia no ha pateraacabado y llevamos mil muertos en una semana), centenares, quizá miles (nunca lo sabremos) de sueños, historias y esperanzas rotas, sumergidas en el fondo del Mediterráneo. Hemos transformado al  viejo Mare Nostrum  en un cementerio donde si nos paramos en silencio a escuchar se oirán las voces de quienes quedaron allí, los que no lograron “pasar al otro lado”. El mar de nuestros antepasados es ahora el foso infranqueable de la fortaleza europea a la que muchos seres humanos aspiran a llegar huyendo del infierno dejando atrás sus vidas y a sus familias, en busca de un sueño que igual tienen idealizado, o quizá no, pero que siempre será mejor que la muerte y desesperación que sufren en sus tierras,  porque ¿De verdad alguien (que no sea del Gobierno de este país)  piensa que una persona deja todo atrás por gusto o afán aventurero?.

Resulta lamentable admitir que nuestra vieja Europa, forjada a fuerza de exterminios, guerras, deportaciones, paterasdramas y sufrimientos sea incapaz de reaccionar  y desarrollar proyectos humanitarios para evitar la catástrofe humanitaria en origen y  en cambio se blinda. Nos protegemos contra el extranjero que viene de fuera, somos capaces de esconder la tragedia en una hoja escondida en los periódicos, haciendo como si no lo viésemos porque aquí, en nuestra sociedad audiovisual, si no te ven, no existes.

Resulta chocante ver como la UE, galardonada con un premio Nobel de la paz (deberían reconsiderar la f7composición del jurado de los premios porque, oye, se están luciendo) no solo ha dado la espalda a toda esta gente y evita mirarla sino que además ha sustituido el dispositivo “Mare Nostrum” que mantenía Italia (como podía, 9 millones de Euros al mes) en el que se intentaba ayudar en una catástrofe humanitaria, por el “Tritón”, más barata (“sólo” 3 millones) y que sólo persigue el blindaje de las fronteras, en resumen, se opta por cerrar fronteras antes que salvar vidas. Aunque también resulta de juzgado de guardia el que la UE no haya tirado de las orejas a nuestro Gobierno de España por mantener las cercas salvajes e inhumanas de Ceuta y Melilla que, además, refuerza con una reforma de una legislación que vulnera los Derchos Humanos, a sabiendas de que las vallas y los espinos no sirven para nada frente a la desesperación del que no tiene nada que perder. Ahora, a toro pasado, nos dicen que se reúnen para intentar buscar una solución que no desean encontrar porque hablamos de personas pobres. En cambio nos aplacan las conciencias con reuniones (comilonas les llaman algunos) en las que nos dirán que son las mafias, que poco se puede hacer pero que “lucharemos contra ellas” mientras, nos anunciarán dispositivos y parches que durarán cuatro días pero que no solucionarán la raiz del problema porque de nada sirve rescatar cadáveres si abandonamos a la gente en sus países de origen. Ya conocemos el guión, en España lo vivimos día sí día también.

Yo, de verdad, necesitaría que mis instituciones mostrasen un poco de sensibilidad o por lo menos dejaran atrás la hipocresía al respecto de todas esas personas que cada día juegan contra la muerte una partida con las cartas marcadas para poder aspirar a un mañana más o menos decente. Necesitaría volver a sentir orgullo de pertenecer a la especie humana y ver como mi UE, en la que creí de verdad, trabaja duramente por una causa noble, por una causa que está en sus tratados fundacionales, la paz y el bienestar.

Efecto llamada, Ilusiones enterradas en la arena

Fátima, una mujer invisible

https://enzapatillasdeandarporcasa.com/2014/01/15/fatima-una-mujer-invisible/

Muros

Morir a lo bestia.

http://blogs.publico.es/escudier/2015/04/morir-a-lo-bestia/

El viaje de Said

Me parece que, ahora que ya no salen en los informativos no nos acordamos de aquellos artefactos con nombre sonoro, musical, elegante y refinado como los auditorios de ópera rococó, con sus arañas de cristal pomposo incluido. Las concertinas con su nombre nos recuerdan a esos conciertos fastuosos llenos lujo y cultura, a veces un tanto “esnob”  (que los paria veíamos por la tele esa que nos han quitado)1390755161_083364_1390755918_noticia_normal seguramente en un edificio de Calatrava que ahora, al igual que el resto de la política valenciana y nacional en general, se cae a trocitos. Edificios que hemos pagado a precio de pirámides de Egipto bañadas en oro pero que duran lo mismo que un castillo de arena en Costa da Morte. A mí, eso de las concertinas me sonaban a todo eso hasta que descubrí que su intención es mutilar cuerpos y almas de las personas, más allá incluso de las agresiones sociales que andamos padeciendo pero que ya empiezan a pasarles factura.

Son cuchillas afiladas, como las de afeitar, de doble filo que aguardan, muy traicioneras ellas, metidas en las verjas infames que separan separan Melilla de Marruecos. Esperan cortar carne de personas que huyen de la desesperación, malherir, matar si se lo permiten. Son una sinfonía de dolor y de salvajismo para con el prójimo, muy común en nuestra autodestructiva raza, no se si humana. Irónico si vienen de un gobierno archiconfesional y pio como este, que parece empeñado en regresar a la época de los tercios viejos y la defensa de la “fe verdadera”.

¿De verdad creen que la concertinas, defendidas por varios ministros e incluso, por el dubitativo Presidente del Concilio, digo, del Gobierno (con tanto santo suelto en el Consejo de Ministros ya f7andaba confundido) sirven para algo? Dicen que harán replantearse eso de saltar la valla a muchos de los inmigrantes. Personalmente creo que no, que ese obstáculo no hace más que incrementar el dolor, alimentar el juego sádico al que se somete aquel que no tiene nada que perder, aquél que huye de la guerra, del hambre de la sed y la miseria, aquel que huye de una muerte certera. Para esas personas ser mutilado por las cuchillas es un mal menor, sus cortes son, a menudo, menos atroces que los que les da el hambre y la guerra en sus casas, de las que han salido huyendo. Las concertinas les cortarán sus carnes esta noche, pero no sus sueños por alcanzar una vida mejor.

No olvidemos que esto no es más que un añadido a unas altísimas vallas dobles que ya hay en Melilla, un plus a un inhumano sistema de “repatriación” a menudo nocturno y clandestino que se practica a espaldas de todos desde hace décadas y que puede acabar con el “repatriado” abandonado, con la única posibilidad de volver para intentarlo de nuevo. Cuando salten, en grupo o en fila india lo harán agarrándose a esas cuchillas que derramarán su sangre, entonces veremos con_diaz_d7e8d357 nuestros ojos que su sangre también es roja, como la nuestra. Entonces, a lo mejor, comprendemos que estamos negando nuestras comodidades, recortadas a golpe de hacha implacable, alimentación, salud, educación.., a personas que son como nosotros. Los estamos asesinado, colocando esas cuchillas, no evitando que se coloquen, olvidándolas, o mirando a otro lado, por la suertecilla que supone haber nacido en un lugar u otro. Creemos que miseria no es algo que pueda sobrevenir sin previo aviso pero todos los días desayunamos con verdaderos dramas de gente que lo pierde todo, generalmente a golpe de banco. Igual dentro de unos días, años, décadas o siglos, somos nosotros, nuestros hijos o nuestros nietos los que tengan que saltar una valla colocada, quizás, en los Pirineos. Entonces entenderemos el trato que hemos dado a nuestros semejantes.

Espero que lo entiendan también ministros como Bañez, con su Virgen del Rocío como solución a la crisis, o como Fernández Díaz, advocado a Santa Teresa. Ya que tan píos aparentan, amparándose a los santos de turno. Espero que asuman, sobre todo el segundo (por cuestiones de cartera), que esa fe que tan vistosamente manifiesta (nada en contra, siempre que no perjudique a nadie, que conste) le obliga a amar al prójimo como a sí mismo, a socorrerlo, no a torturarlo y atormentarlo con cuchillas ya sean físicas o sociales a base de recortes, leyes, decretazos o camiones botijo para amedrentarnos

La ministra Báñez agradece a la Virgen del Rocío su ayuda ‘para salir de la crisis’

Fernández Díaz asegura que Santa Teresa ejerce de “intercesora” para España en estos “tiempos recios”

Fátima no era feliz en su poblado, al sur de Argelia, aspiraba a una vida mejor y un buen día, al enterarse de que sus padres le habían concertado matrimonio, decidió coger sus bártulos y sin decir nada a nadie, empezó a andar por el desierto, hacia el Norte, con la esperanza de encontrarse con alguno de los que le “ayudarían” a llegar a Europa, la tierra prometida, allí pateradonde todo era más fácil, abundante, donde se podía tener de todo sólo con alargar la mano (eso le dijeron). Sabía que no podría volver atrás, en su familia no lo entenderían y no quería ni pensar que le podía ocurrir, puede que incluso acabase cómo aquella infeliz que “deshonró” el nombre de su familia, lapidada. No tardó en encontrar a unos “traficantes de carne” que le pidieron todo lo poco que tenía, la forzaron, la subieron a una camioneta para después de una semana de camino, como borregos, sin comer, sin beber, sin poder asearse. La dejaron al borde de la playa y le dijeron que llegaría por la noche una patera que le acercaría a España, por lo menos tuvo la suerte de no enfrentarse a las concertinas de Melilla, terribles trampas que cortaban la carne, como lo que son, cuchillos. Subió a un barcucho medio inundado, con una mar terrible, de hecho, una ola se llevó, en mitad de la oscuridad a Said, tenía quince años, estaba débil, enfermo y no pudo agarrarse. Nunca más se supo de él. Nadie lloró, nadie preguntó. Son los riesgos del viaje.

Llegó a Tarifa, mojada, aterrada y empezó a hacer lo que ya sabía, andar, en dirección a ninguna parte, antes sabía donde estaba el norte, ahora no sabia ni donde estaba su vida. Conoció a Rachid, un marroquí con el que simpatizó, pronto vivieron juntos, en contra de supateras religión, menos mal que en su aldea no lo sabrían nunca, nunca volvería. Seguro que el mulá la mandaba lapidar. Se mudaron a una chabola hecha con chapas y cartones, en nada tenían una niña. Rachid cambió, dejó de ser aquel simpático joven para transformarse en un ser despreciable que le pegaba y que incluso la forzó a acostarse con otro a cambio de dinero. Un día dijo que no podía más y se atrevió a acercarse a la policía, le habían leído en un cartel que si denunciaba, todo se acabaría. Empezó un nuevo calvario.

Una amiga, la que hacía de médico porque, sin papeles cada vez era más y más difícil conseguir atención en el ambulatorio, la acercó a la comisaría. La dejó a la puerta porque no podía entrar, tampoco tenía papeles. Ella se atrevió a pasar el umbral de la puerta y decirle al señor que había en ella, “me pega, me insulta y me obliga a prostituirme”. En ese mismo momento se abrió un OBJ3397163_1--644x362nuevo abismo a sus pies. Es verdad que la consolaron, es verdad que la ayudaron y que arrestaron a agresor, que Said acabó expulsado a Marruecos, no sin antes amenazar a Fátima de todas las formas posibles. Pero también es verdad que se dio de bruces con la intransigente legislación española. Al final la multaron y le abrieron un expediente de expulsión, aplicándole la polémica Instrucción 14/2005, que posteriormente fue derogada, aparentemente, aunque el daño ocasionado jamás reparado. Nadie, ni la amiga que sabía leer, ni la simpática agente que la consoló ni siquiera el abogado de oficio, le dijo que debiera haber solicitado el día que denunció una orden protección para que, si condenaban al agresor, pudiera pedir el papel que lo arreglaría todo, un permiso de residencia por motivos excepcionales. Consiguió escapar de comisaría, volvió a la calle, aunque esta vez sabía que no podría acercarse más a la policía porque la enviarían a Argelia, en el mejor de los casos, y allí sabía lo que le esperaba. Se vio abocada a una vida anónima, silenciada, invisible. Atrapada entre dos fuegos, no puede regresar pero tampoco puede vivir aquí. Subsiste prostituyéndose en un polígono, no sabe nada de su hija. Tiene miedo de los que la explotan pero la alimentan, vive en este mundo contradictorio en el que el miedo a denunciar sólo es superado por la idea de que la hagan volver. Pasamos por delante sin verla, preferimos ignorarla. Ignoramos una situación que padecen miles de mujeres, inmigrantes o no. No salen por la tele, en los periódicos no aparecen, son invisibles. Pero están aquí, con toda su fuerza, con todas sus ganas de salir del pozo en el que están metidas, necesitan de nuestra ayuda para salir de su invisibilidad. Los derechos humanos no saben de culturas, ni fronteras, ni lenguas. Ellas, también tienen derecho poder cumplir sus sueños, no se los neguemos.

Efecto llamada, ilusiones enterradas en la arena

Otro burka occidental: mujeres invisibles en España

Mujeres invisibles

Mujeres invisibles, abusos impunes. Amnistía Internacional

“Uno no tiene conciencia de su pobreza si vive entre pobres iguales” 

Ryszard Kapuscinski

     “Vergogna” gritó Francisco, el papa raramente cristiano que está sacudiendo el polvo al Vaticano, al enterarse de lo ocurrido en Lampedusa. “Vergüenza” gritaban los habitantes de la isla a los capitostes políticos que fueron, mayormente, a hacerse la foto y volver a sus comilonas.

   No es para menos, la lista de la tragedia es horrible. Pero no sólo se muere por ahogamiento. Se va muriendo desde que se abandona casa rumbo a lo desconocido, se muere de hambre, de frio, por minas antipersona, se muere en vida, en manos de las mafias que organizan el viaje, prostituyen, esclavizan. Eso durante el trayecto en tierra firme hasta llegar la última de la pruebas, paterascruzar en chalupas que apenas flotan para llegar a una tierra donde puede que los esperen empresarios sin escrúpulos que los explotarán en la agricultura o en la construcción, con ayuda de nuestro silencio. Todo sea por llegar a Europa, un lugar donde parece que está renaciendo la horrorosa ideología de la extrema derecha pero donde la esperanza de vida se duplica. Al saltar la verja, el muro, cruzar el mar, o lo que se tercie les han dicho que se puede aspirar a una vida relativamente cómoda de 80 años en vez de 40 llena de oportunidades, vendidas y falseadas, a veces, a través de la televisión (si, la tele también llega a África), es el efecto llamada que prende en las tierras de la desesperación.

    Pero tanto a los supervivientes de los naufragios de Lampedusa, como a los que llegan extenuados a Gibraltar, Canarias, a cualquier playa, les aguarda otra pesadilla, la gran jaula hipócrita en que se ha trasformado Europa para los “sin papeles”, sin ayudas, sin médico… Muchos, después de la detención serán hacinados durante meses o incluso años en centros deplorables, según denuncian las organizaciones derechos humanos, a la espera de una repatriación que en el fondo es una deportación a países de tránsito como Argelia, Marruecos, Libia o Túnez donde, abandonados a su suerte, quedarán tirados en las calles o incluso en el Sáhara, olvidados en mitad del desierto inhóspito, con la única salida de volver a intentar la aventura.

      Emigrar es un derecho. Todos tenemos derecho a intentar mejorar nuestra situación y ahora en España, lo empezamos a ejercer en masa. En España, país de emigrantes antes y ahora, no andalucesaBelgicarecordamos que miles de republicanos españoles marcharon a Iberoamérica tras la Guerra Civil y que nuestros padres salieron a probar suerte a Alemania, Suiza o Francia en las décadas de los 60 o 70. También parece que en Europa hemos olvidado que miles de ingleses emigraron a América del Norte en el S XVII, después fueron alemanes, italianos, holandeses o irlandeses huyendo del hambre y la miseria.

   Ahora la impasible UE, quién parece que sólo reacciona a base de tragedias, titulares de informativo, propone la primera cosa que se les pasa por la cabeza: Más policía, Patrullas Europeas, como si así pusiesen fín al problema sin querer aceptar que cuando alguien no tiene nada que perder no hay nada que lo pare, y unos cuantos policías tampoco lo harán. Necesitamos una política común sobre inmigración, dentro y fuera de Europa, con políticas de ayuda EN los paises subdesarrollados, necesitamos que nadie se vea obligado a emprender ese viaje a la muerte y no dejar la vida de miles de personas sin papeles en manos de gobiernos dispares que no dudan en militarizar el mar y son capaces de perpetrar atrocidades como la ley Bossi-Fini de 2002 ,ya que de Italia hablamos, porque en otros como Grecia o Alemania existen iguales o peores.

   Las fronteras de Europa sangran. Italia nos horroriza con la muerte de cientos de inmigrantes, pero esta noche llegarán a Gibraltar, nuestro Lampedusa doméstico, unas personas en una barca de juguete. La noticia desaparecerá devorada por otras historias, poco a poco se difuminarán los gritos de los Lampedusianos, los lamentos de todos nosotros y todo seguirá igual, es el día a día

Declaración Universal de Derechos Humanos

Amnistía Internacional, Refugio e inmigración. Algunas cifras

Europa amurallada

Los habitantes de Lampedusa reciben a Barroso y Letta al grito de “vergüenza” y “asesinos”

Cae una mafia que cobraba hasta 4.000 € por meter inmigrantes en dobles fondos

Marine Le Pen coloca a la extrema derecha francesa en cabeza en los sondeos para las elecciones europeas

Europa: una ley de inmigración para cada país

Italia militariza mar para evitar nuevos naufragios