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Ociosos

Publicado: 6 septiembre, 2022 en actualité...

Me parece que ya empieza a sonar Amaral con aquello de “No quedan días de verano” o hasta si me apuras el Dúo Dinámico con “El final del verano”… Resignación. Los días ya van acortando, vamos abandonando el paseo marítimo y poco a poco la rutina irá llenando los días. En unas semanas este verano pasará a engordar la lista de recuerdos. Espero de todo corazón que sean unos buenos recuerdos, imborrables. Yo por lo menos lo he intentado, aunque, más a menudo de lo que quisiera me ha tocado volver a pensar en los asuntillos porque, claro, estamos de vacaciones pero no acabamos de desconectar. ¿Verdad?

Pues mira, igual vamos a poder tener más tiempo libre para no acabar de desconectar nunca. Según se va leyendo por ahí va cuajando la idea de recortar la jornada laboral o incluso acortar la semana (permíteme que lo dude). Así, de buenas, la idea puede resultar genial pero si te paras a mirar un poquitín desconfiarás como muchos. Quieren que trabajemos menos para que produzcamos más. No se trata de preocuparse por nuestra salud o intentar que nuestras familias parezcan eso, una familia o de que llevemos una existencia un poco más humana. Sólo pretenden que les engordemos más la producción para que así, ya dicho sea de paso, aceleremos el sistema perverso que nos da dinero a cambio de nuestro tiempo de vida. Si te paras a pensar no estamos haciendo más que entregar horas y horas de nuestra existencia en una rueda de consumo, muchas veces inútil, que se retroalimenta y que hace que cambiemos algo volátil y artificial como “el parné” por algo irremplaçable como es nuestro tiempo de vida. Hay que ver como me ha dado el sol en la cocorota, ¿verdad?

Volviendo a lo de reducir la jornada para tener más tiempo. Tal y como lo venden es como si les debiéramos algo, como si nos “concedieran” momentos libres en NUESTRA propia vida. ¿De verdad hemos llegado a un punto en el que nuestros momentos de descanso han de ser concedidos por otros? Igual eso nos pasa porque no llegamos a entender en que el ocio no consiste en no ir al trabajo, en que es algo necesario para nuestro equilibrio mental, que ya anda tocadito, en que es un valor preciado en sí mismo.

Cada vez tenemos menos tiempo libre y el que tenemos anda contaminado y lastrado. Si es lo que estás pensando, la tecnología tiene bastante que ver, todo el día acariciando pantallitas, pero también el que estamos tan acostumbrados a hacer setecientas cosas al mismo tiempo que trasladamos eso a nuestro tiempo libre y nos sentimos culpables si no “hacemos algo”. No cabe en nuestras cabecitas postmodernas que igual el tiempo no se gasta sino que se pasa y nadie nos enseña nunca a apreciar el placer ese que encierra el hacer “nada”, sentarse a mirar las musarañas mientras cae la tarde y damos un poco de paz al cerebro. ¿Te acuerdas?

Empezamos temporada, la décima. ¿Quién lo diría? ¿Seguimos adelante?

Con la mollera fundida

Publicado: 2 agosto, 2022 en actualité...

Una cosa, ¿verdad que estos días están resultando un tanto pesaditos? No se si será que ya llevo más de un año sin vacaciones, que ando acelerado como el Hacón Milenario después de que apretasen el botoncito de hiperespacio o por el calor este que hace que hasta las teclas del ordenador parezcan de chicle pegajoso pero ando con el cerebelo derretido – más aún- como los relojes de Dalí.

Vale, estamos en verano y hace calor pero oiga, lo de este año es algo así como si se hubiesen dejado el horno de las pizzas encendido. Hasta los turistas que se amontonan en la playa se quejan de que el agua del mar está caliente como un Sopistant, a lo que los aborígenes respondemos asintiendo y diciendo que ya vendrá el Otoño y pediremos ayuda a Noé para que venga a rescatarnos. No falla, si el agua del mediterraneo está demasiado caliente, al acabar el verano nos llegan las gotas frías y nos ahogamos. Seguro que será así, cada vez es peor a pesar de que los negacionistas se empeñen en decir que siempre ha llovido en Octubre, razón no les falta pero eso de acabar yendo a comprar al súper con el agua por la cintura muy normal no es. Ya verás, ya… yo, por si acaso, voy hinchando la barquita.

Ya ves, es un hecho probado, ando con el cerebelo un tanto fundido de hace tiempo. Igual ha llegado el momento de tirar la persiana, un año más, de cerrar la temporada (y ya van DIEZ años lo que llevas soportándome) y descansar un poco. Recargar las pilas, desconectar, dar un mazazo a la radio que siempre me acompaña y alejarme un poco del mundanal ruido como San Juan de la Cruz, por pura salud mental porque la mollera ya no rinde.

Si te apetece, nos veremos en Septiembre, espero que con energías renovadas y con alguna novedad porque, oye, ¡diez años no los cumple cualquier blog! Te espero, te espero con alegría, os espero a todos. No pasaré lista pero de verdad que me alegraría saber que nos reunimos todos de nuevo en este viejo café. Ya sabes, en la mesa del fondo, la que tiene la luz fundida. Muchas gracias, un año más por acompañarme.

Cuídate, disfruta, desconecta del ruido y recupera los lazos contigo mismo y con los tuyos. Lo necesitamos todos.

BUEN VERANO!

 
 

¿Te has parado a pensar en que nos han abandonado en un mundo que gira cada vez a más y más velocidad? Antes, cuando los periódicos eran de papel, estos días notábamos como reducían su grosor y se transformaban en verdaderos panfletos con un par de hojitas. Eran los días de las “serpientes de verano”, noticias que se repetían cíclicamente y que servían para entretenernos y vender papel porque, aunque más de media redacción se largaba de vacaciones, seguimos teniendo el mal hábito de comer todos los días y los anuncios necesitaban un papel donde imprimirse. Ahora ya ni eso, no hay piedad. Vamos de una guerra a un incendio pasando por la emergencia sanitaria de la viruela del mono a unas velocidades propias de la Enterprise en Star Trek.  

Está visto que eso de la calma veraniega era antes, porque ahora el ritmo no afloja en ningún lugar. Es más nos continúan apretando el acelerador. Parece que vivamos en plena competición de Fórmula 1 en la que cada décima cuenta, pero cuenta ¿para quién? -No será para los que vivimos al límite -.  Igual que no baja el ritmo en las redacciones donde corren para contarnos las barbaridades que salen del cerebro de un consejero que culpa a los ecologistas de los incendios, tampoco lo hace la exigencia en el puesto de trabajo, en ninguno de ellos, aunque la presión lleve a la muerte por golpes de calor del currante. Parece que este año los días calurosos y “pastosos” del verano no lleguen con las siestas, los días amables, las terrazas ni nada que se le parezca. Seguimos igual, con una extraña impresión de andar desesperados, agotados, agobiados y con esa sensación, más que real, de que parece que trabajemos más que antes pero no llegamos a nada mientras no hacen más que anunciarnos nuevos desastres para este invierno – ¿verdad que no son manías mías? -. Es como si no hubiese verano. 

Y es que es todo así, nos hemos instalado en la prisa, en el “corre-corre” interminable que nos hace consumir y olvidar, cada vez más rápido, como si se tratase de una hamburguesa de cualquier franquicia. Se ha reducido todo a eso, miramos, nos impresionamos, olvidamos… en un ciclo cada vez más rápido, cada vez más exagerado y más efectivo para que acabemos tragando con cualquier cosa y que no nos dé tiempo a darnos cuenta de que aquí los sacrificios siempre acabamos haciéndolos los mismos. Te cuento un ejemplo; Me he dado cuenta más que nada en una tragedia que sigo bastante de cerca. ¿Te acuerdas de la guerra de Ucrania? Antes se hablaba hasta en la sopa pero, poco a poco, se va diluyendo entre todas las noticias y sandeces que van aconteciendo y así, como nos tienen acostumbrados al “fast food”, nos olvidamos. Si, nos olvidamos de que los tiros continúan y de que puede que las cosas no vayan como nos dijeron. Algunas cosas, como las guerras, se hacen para que duren y que poco a poco se vayan perdiendo entre el maremágnum del día a día para que acaben siendo un recuadro perdido y dejen de importar. Es entonces cuando empezará el negocio y descubriremos, de vez en cuando, que los muertos siguen muriendo, el dolor sigue vivo y no va reduciéndose como el tamaño de las letras. 

Sombrillas anodinas

Publicado: 19 julio, 2022 en actualité...

El otro día andaba suelto por el paseo marítimo y me dio por fijarme en los habitantes de las sombrillas. Había gente de todo tipo y claro, uno empieza a pensar en cómo serán sus vidas, qué harán en su estado normal, si tendrán familia, si habrán hipotecado un riñón para estar ahí, asándose al sol o refugiados bajo la escasa sombra de esos parasoles nuevecitos a estrenar, no vaya a ser que pensemos que no les da para mucho. Porque, oye, en eso de las sombrillas también hay mucho postureo, las modas cambian y mucho. Si el año pasado se llevaban topos, este año rayas.. y así como todo. Parece mentira pero las sombrillas dicen mucho de los que las usan. Cuando llegas a la playa reduces todo tu mundo a lo que cabe bajo la sombra de ese paraguas gigante, hay quien es un verdadero experto, hay quien enseña todas sus posesiones en dos metros cuadrados en un alarde exhibicionista de poderío y otros, recatados, que plantan el mástil y no llegan ni a abrirlas, algún experto podría escribir un tratado al respecto, ahí lo dejo. Menos mal que de vez en cuando ves una sobrilla con solera que te recuerda donde estás, ayer me encontré una de una marca de helados que hace unos veinte años que desapareció. Me dieron ganas de bajar a la playa, aplaudir a su usuario y postrarme en dos. Ya te digo, toda una declaración de intenciones en mitad de un mar de sombrillas y toallas anodinas.
Pero había otra cosa que si que se repetía en todos los casos. La gente no miraba a su alrededor, nadie ponía esa música horrorosa porque ese es otro detalle que hace saltar las alarmas, hace varios años que no padecemos «la canción del verano» esa machacona que acaba metiéndose en tu cerebro a base de repetición y decibelios. En la playa todo el mundo repetía los mismos gestos, todo quisque se mantenía centrado en la pantallita del móvil, todos hacían la misma foto de sus pies bronceados y la colgaba en Instagram porque en este mundo en el que nunca hemos estado más conectados, jamás hemos estado tan solos. Necesitamos contar al mundo donde estamos y que lo estamos pasando en grande. Pero, ¿de verdad es eso? ¿No será que necesitamos ocultar nuestra realidad y seguir el guion establecido en el que se nos obliga a aparentar ser felices para que no nos caiga un “unfollow”? Párete a pensarlo. Puede que hayamos caído en la desgracia de estar viviendo una vida “para los otros” y olvidando nuestra propia existencia. Puede que en esta sociedad hiperconectada en el que todo está a golpe de click vivamos para contarlo pero no para vivirlo. Muy práctico pero que nos cuesta un riñón, el precio es nuestra propia existencia, en vaciarla de contenido, en ser un mero escaparate de una tienda. En ser como los edificios esos que sólo son fachadas de madera de las películas antiguas. Nada es gratis.
Todo recuerda demasiado a Orwell y su Neolengua en la que otros son los que juzgan y dan significado a lo que dices. Al final no hacía falta llegar a tanto para controlarlo todo, bastaba con crear las Redes Sociales y controlarlas para distorsionar nuestra realidad y hacernos creer lo que sea, somos fotógrafos en Instagram, expertos en Twitter… lo creemos y vivimos pendientes de los otros. Al borde de la frustración en un mundo en el que todo es o blanco o negro en el que ya no sabemos distinguir muy bien entre la realidad y el postureo.
Estaría bien que ahora que llegan los días de verano intentemos sacar nuestra sombrilla vieja, la que nos hace diferentes y enseñarla con orgullo. Intentemos juntarnos con nuestros amigos, saludar a los conocidos, quedar en el malecón, recuperar las tardes de puestas de Sol, los ratos de playa y los momentos de sonrisas de verdad… ¿Y si este verano intentamos vivir?

Mentiras

Publicado: 12 julio, 2022 en actualité...

Igual va a ser eso de los calores que ya empiezan a reblandecer el cerebro y hacen que se te iluminen lucecitas raras o puede que me esté volviendo un poco Neo en Matrix – no estaría nada mal, la verdad- pero el caso es que, sin venir a cuento, me ha venido a la cabeza cuando mi padre me decía aquello que dicen de vez en cuando los padres “La vida es una mentira, hijo mío”, entre eso y que en la App de música de turno me ha salido Dani Martín cantando La mentira me ha dado por pensar sobre ello y va a ser que razón no les falta

Cuando éramos críos nuestros mayores nos contaban algo sobre los Reyes Magos o el Ratón Perez. Siempre inventaban algo para hacernos un poco más digerible la realidad, ya sabes, salvando las distancias, como hace Guido Orefice para proteger a su hijo de la barbarie sin nombre en La vida es bella. Así pasamos lo que recordamos en la mayoría de los casos como la etapa más dulce de nuestra vida, protegidos de la realidad. Pero poco a poco vamos madurando y despertando, pensando que vamos desenmascarando las mentiras, creyéndonos capacitados para contar las nuestras a los críos y cerrando el circulo, sin darnos cuenta de que igual, las peores de las mentiras se quedan sin descubrir.

Damos por verdad todo lo que también puede ser una trola, pero como se ajusta a lo que queremos, adelante. Pueden ser mentiras políticas, históricas, religiosas, sobre grupos de personas, razas, lo que sea. Nos las creemos tanto que acaban siendo parte de nosotros sin que nos demos cuenta de que alguien nos las ha metido tan profundo que llegan a nuestra alma. Pensar que eso puede ser otra patraña más nos desestabilizaría tanto que mejor ni nos lo planteamos, mejor seguir aborregados.¿Verdad?

Nos mienten cuando nos hablan de democracia, de economía, de política, de religión o hasta de ecología o cuando te dicen que una norma está escrita, no se puede cambiar y descubres que ellos las cambian de la noche a la mañana, igualito que el cerdito Napoleón y los suyos en “Rebelión en la Granja”. Nos cuentan las noticias a su gusto, como hacía tu abuelo cuando te caía un diente y venía Pérez, intentando esconder la baraja marcada con pactos, entrevistas, y cambalaches de todo tipo con los lacayos de las élites vestidos de policías o periodistas que en público se sacan los hiladillos y en privado se van de cañas Todo para intentar que no descubramos la verdad porque si lo hacemos acabará su poder y ya no podrán mantenernos en un estado de zombificación en el que pueden hacer de nosotros cualquier cosa. Harán lo que sea para que siga la función. ¿Acabará alguna vez esto?

La OTAN es cosa de hombres

Publicado: 5 julio, 2022 en actualité...

Ahora que se han marchado los representantes de la OTAN y todos sus asesores, asistentes, coches y bla, bla, bla Madrid debe de haberse quedado vacía después de que se fuese toda esa muchedumbre. Porque claro, para que un solo representante aparezca sonriente a hacerse la foto hace falta que un grupo de personas lo acompañen ya asesoren, son como los Iceberg, se ve un trocito pero hay mucho detrás, es lo lógico. Me dio por pensar que esto de la cumbre de la OTAN debió de ser como un certamen de “Muixeranga” (Torres humanas que solemos levantar en la Comunidad Valenciana o en Catalunya -Castells-) Me explico, la torre la hacen unos pocos pero en la parte de abajo, como contrafuertes y protección humana está la “Pinya”, una muchedumbre que acompaña a los que levantan la Muixeranga a son de tabal i dolçaina , no se les ve, pero sin ellos levantar el Castell sería entre imposible y un suicidio. No sé, me dio por pensar que lo de la OTAN podía parecerse a eso, y me sacó una sonrisa imaginar a Biden encaramanándose a lo más alto, como un buen «xiquet/a», «aixecador» o “Enxaneta”, si estàs en Tarragona, (niño encargado de subir a lo más alto de la torre, generalmente un crío pequeño, para que pese poco). Se le ve a él, se aplaude al que corona la torre pero sin el resto de los que están ahí no habría nada, la política de altos vuelos debe ser algo parecido.

Pero bueno, ya se han marchado y nos han dejado dos cosas, un mundo que ha vuelto oficialmente a los dos bloques de la Guerra Fría y muchas fotos, entre ellas un retrato junto a Las Meninas. ¿Has visto lo bien acompañada que está doña Margarita de Austria en la foto?¿Qué notas de extraño en ella? Fíjate bien, que hasta el prime minister lo ha visto. Los que acompañan a la infanta SON CASI TODOS SEÑORES. Está visto que esto de la política de altos vuelos sigue igual que siempre, igualito que cuando en los 60 un anuncio pregonaba que “el Soberano es cosa de hombres”, los señores arreglan el mundo mientras las señoras van de visitas varias ¿Eso no da ya un poco de vergüenza? – a mi bastante-.

Hay que ver, algunas cosas, cuando no hay verdadera voluntad, son más difíciles de mover que una piedra de 3000 toneladas. Vemos normal una foto donde casi todos son señores y en cambio en la que salían las parejas, si que se levantó un revuelo al aparecer el marido del primer ministro de Luxemburgo… Por lo visto nos queda mucho camino por recorrer.

Me sorprendió escuchar a Boris Johnson (al que mucho me temo que le queden dos telediarios después de dos ministros lo abandonasen como el desodorante)  hablar sobre la masculinidad tóxica sobre la forma de hacer política “de machos” que siempre suele acabar en una montonera. Ya ves tú, yo que me lo imaginaba con un vaso largo de Beefeater y bailando la conga todo el día. Decía el señor del pelo raro que si Putin fuese mujer no se habría metido en este berenjenal que nos está llevando a todos al infierno, estoy seguro de ello. Hasta la ONU dijo hace décadas que la guerra no afecta igual a los hombres que a las mujeres, pero ahí se queda, nada cambia porque nada quieren que cambie. ¿A qué esperamos para poder hecer una foto donde no se huela tanta testosterona en el aire? ¿A qué esperamos a dar paso a la valía más que al sexo? Ya sé, las cosas están cambiando me dirás, pero a este paso no llegaremos a verlo nunca, algún señoro arrasará el mundo antes.

USA, cuna de desigualdades

Publicado: 28 junio, 2022 en actualité...

“Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre” Al parecer eso es lo que le decía la madre de Boabdill “El Chico” cuando entregó la Alhambra a los Reyes Católicos – Por favor, no me hagan presentismo histórico, la frase está vieja y casposa como suele estarlo lo que tiene más de quinientos años. Estoy seguro que las mujeres luchan igual o mucho más que los hombres porque están acostumbradas a ello e infinitamente mejor que los “señoros” que pontifican sobre asuntos de género y se empeñan en meterse en nuestras vidas o hasta en nuestras camas, son personajes, a sueldo de tiburones, que se encargan de que no recordemos que lo que no se defiende se acaba perdiendo.

Al oír por la radio que la Corte Suprema de los USA (mejor dicho, los hombres de la Corte porque las mujeres han votado en contra) se había cargado la protección al aborto, inexplicablemente me saltó a la cabeza como un resorte la madre de Boabdill y, oye, puede que tenga sentido y todo. Parece que nos hayamos acostumbrado a “vivir de rentas”, a creer que lo que nos han dejado nuestros antepasados está ahí, inamovible y para siempre. Igual nos ha dado por pensar que ya lo hemos conseguido todo y podemos quedarnos en el sofá, aborregándonos cada vez más y olvidando que para conseguir algo que nos parece tan normal como ir a votar a quien te plazca o tener una compañera de trabajo han corrido litros y litros de sangre. Y nosotros ahora parece que no seamos capaces de defender el regalo que nos hemos encontrado. Puede que hayamos sido víctimas, otra vez, de aquello de cambiar Derechos por una seguridad ficticia que nadie nos garantiza.

Esta vez les ha tocado a las mujeres en USA, pero no a todas, sólo a las que no pueden permitirse viajes a algún estado donde sea legal el aborto para poder hacerlo sin poder hacerlo sin poner en riesgo sus vidas porque de eso se trata de abrir la brecha social. No se ha prohibido el aborto, sólo la garantía de poder hacerlo. Cada estado podrá hacer lo que le de la gana. los estados Demócratas no lo prohibirán, pero los Republicanos como Oklahoma penarán con hasta 10 años a quien aborte. Lo que está claro es que la que pueda pagarlo no va a encontrar obstáculo, para el resto, volvemos a la época en la que interrumpir un embarazo será un riesgo para la vida. Abortos van a haber igual porque la vida sigue igual, nada cambia porque lo diga la Corte Suprema pero nada será igual. Los abortos seguirán igual, pero ¿En qué condiciones? Aquí sabemos de lo que hablamos, nuestras abuelas viajaban a Londres si tenían dinero o si no, se jugaban la vida recurriendo a remedios propios de brujas y curanderos medievales.

Deberíamos estar atentos y escarmentar en cabeza ajena. Si en la «tierra de las libertades» ha ocurrido esto seguro que mañana seremos nosotros los que volveremos al Pleistoceno. No lo dudes, esto ya es una lucha contra los que quieren arrebatarnos nuestros Derechos para poder tratarnos como ganado, cada vez es más evidente, es la economía, son las leyes cada vez más amenazantes, son las formas que ya empiezan a transparentar autoritarismo, el tratarnos como a ignorantes, es el camino al Gran Hermano de Orwell. Puede que estemos renunciando a lo que nos pertenece a cambio de poder llegar a final de mes con un trabajo que ya sospechamos que no sirve para nada porque no nos deja vivir con dignidad O puede que el problema sea desidia, pura vagancia. En cualquiera de los casos deberíamos pensar si somos dignos herederos de nuestros padres y abuelos que corrieron delante de los grises o de los que perdieron la vida a lo largo de los siglos para que seamos tratados como a personas. Al parecer nos parecemos más de lo que debiéramos a Boabdill, no sabemos defender lo que teníamos.

A la izquierda de la derecha

Publicado: 21 junio, 2022 en actualité...

Supongo que no te habrá pillado de nuevo esto de que “los PePes” hayan arrasado en Andalucía… Ese fue el buenos días que me dedicó Paco el lunes mientras ponía una sonrisa igualita igualita que la del gato Cheshire – ya sabes, el de Alicia- y pedía otra ronda de café con unos bollos de chocolate que, por supuesto me tocaba pagar a mí por obra y arte de los electores andaluces.

Si es que mi amigo acertó de lleno, igual puede que se quedase un poco corto con lo de la desaparición del PSOE a lo Houdini pero bueno, he de admitir que lo que comentábamos era verdad. Eso de comportarse como si no existieses y darse por muerto antes de empezar no podía traer nada bueno para la izquierda que desde el minuto cero parecía más preocupada en si el PP pactaría con Vox y acabarían desenterrando a Abderramán para montarle otra cruzada que en intentar armar algo decente y recuperar votos. Al final no se si parezco tonto o que simplemente tenía yo ganas de pagar el café. En el fondo, y mira que lo advertía todo el mundo, se ha seguido el guión de Francia. La izquierda en esta campaña se ha auto jibarizado, se ha vuelto pequeñita ella misma. Tanto que estoy seguro que muchos votantes han acabado votando al PP porque o no tenían claro que el PSOE o algún partido de izquierdas se presentaba o porque con todo esto de la confusión y las cafradas de algunos cuantos lo que ha ocurrido es que se ha movido tanto el eje a la derecha que el PP ya parecía una opción izquierdista. Visto el show de Olona y su “lo que Dios quiera” y todo eso, puede que hasta fuese razonable. ¿Resultado? El PP ha arrasado seguramente más por miedo a la extrema derecha que por convencimiento de los votantes. ¿Qué le vamos a hacer? Al final esta derrota igual es la cosecha de lo que se ha sembrado.

El PP va a gobernar 4 años más en Andalucía, esta vez en mayoría, si quieres puedes verlo como un mal menor. Pero cuidado porque en estos barrios tendemos a normalizarlo todo, también el que el PP pueda ser un freno que evite a los extremistas, y poco a poco se acercan las Generales, Feijoo está euforico porque ve que se puede repetir el guion o incluso algo peor. ¿Le pagaré otro café a Paco? Igual no puedo hacerlo porque si se cumplen las peores profecías tomaremos café sólo si dios quiere y después de la misa y la jura de bandera presidida por Olona

La caída del imperio romano

Publicado: 14 junio, 2022 en actualité...

 Seguro que cuando te explicaron en el cole aquello de cuando el Imperio Romano se fue a la porra puede que te dijesen algo así como el 4 de septiembre del 476, cuando Odoacro, muy germano el señor, depuso a Romulo Augustulo (el emperador de turno). Aunque igual, si el profe andaba bien de tiempo, te contaron que el imperio ya marchaba bastante alicaído, llegaron los bárbaros y arrasaron con todo. Estoy seguro que más o menos fue así como nos lo contaron, hace tantas glaciaciones que ya ni me acuerdo. ¿Aunque yo que quieres que te diga? Para caída del Imperio me quedo con la de la enorme Sofía Loren, seguro que no se ha visto jamás una debacle más preciosa, casi dan ganas de sucumbir con el imperio. Cosas del cine de antes. 
 
Después, con el paso de los años empiezas a sospechar que las cosas nunca son así de simples, que todo va en cadena. Se empieza por nada y acaba el asunto con el armagedón planetario, tan solo es cuestión de ir aplicando aquello de “total por un poquito más no se notará”, todos lo hemos hecho. Y si por una de aquellas se te ocurre volver a ver qué pasó con los romanos igual va y descubres que el problema venía ya de bastantes siglos atrás y que tenía que ver con la corrupción, los vividores, la ausencia de algo que se pareciese a la decencia por parte de los gobernantes y con un bostezo generalizado de toda Roma que no parecía muy preocupada por ello y hasta sonreía al ver a Giorgia Meloni en Marbella escupir en favor de Olona un discurso estilo Mussolini que sería innovador allá por el siglo XVI como mucho – si quieres verlo pincha aquí, a mi me da miedo-.  
 

Al final te haces tu propia idea y concluyes que el Imperio Romano cayó por pura desgana y desidia (que murió de asco, vamos). Y no fue cosa solo de los mandamases sino, sobre todo, por dejadez de los gobernados que no se preocuparon por nada. Los buenos señores, los más pudientes (los que podían hacer algo más que no fuese sobrevivir), puede que se entregaran a la buena vida y la juerga porque que pensaron que las cosas ya estaban hechas y no hacía falta mantenerlas. Habían conseguido unos derechos y pensaban que sería para siempre, que no les podrían devolver al Pleistoceno hasta la educación de sus hijos, los políticos se presentaban a elecciones sin preparaselas, sin llegar a pensar que siendo de izquierdas no se puede dejar caer que el juego está entre la derecha y la masderechatodavía. Parece que ni se molestan en aprender de lo ocurrido en Francia, siguen el mismo camino de la perdición. No se si ese cuento te irá sonando de algo pero ya te digo yo que con unas elecciones en Andalucía de fondo, parece que la música suena así, a la lejanía. Puede que en el fondo no seamos tan distintos de los romanos. Bueno, aquí no tiramos gente a los leones (todavía) aunque lo de machacar a la gente a base de troleo lo llevamos bien.  
 
Digo que igual no somos tan distintos porque consentimos lo intolerable incluso lo normalizamos. ¿Qué no? Pues ya me contarás de un Rey con las manos sueltas, o algo sobre desvios de fondos y comisiones en mitad de pandemias mundiales, solo por dar algún ejemplo tonto. Al final todo se reduce a una extraña tolerancia a la corruptela que lo va contaminando todo porque «nunca pasa nada»  
 
Ahí empezó la decadencia, en la desidia que te hace preferir un día de playa a acercarse a intentar parar el saqueo, simplemente votando. Si ni siquiera nos planteamos hacer le menor esfuerzo no podremos después quejarnos. Si nos quedamos sin mover un dedo al final llegarán los Vándalos y solo podrás recibirlos con aplausos. 

Volverse viejo

Publicado: 7 junio, 2022 en actualité...

Ya se que te voy a contar algo raro pero es que así son las cosas. Hay veces en las que una imagen se te mete en la cabeza y te hace pensar bastante sobre eso del bien y el mal, la transcendencia de los detalles o el sexo de los ángeles. Hoy es el caso.


Resulta que hará una semanas Metallica tocaba en un concierto en Brasil. Metallica, nada más y nada menos. Pues bueno apareció James Hetfield, su mítico cantante y se desataba la euforia. Hasta ahí lo normal pero todo cambió cuando con la voz entrecortada dijo que se encontraba viejo e inseguro. Rompió a llorar en el escenario y recibió un fuerte abrazo de sus compañeros que fue seguido de una ovación cerrada y respetuosa de sus fans. Ese día se rompían algunos esquemas en el Heavy Metal con una imagen para la historia. Un grupo que nos enseñó a tantos el sonido del Metal estaba en el escenario, abrazado, llorando juntos con su cantante. La imagen es potentísima, el metal también llora

Eso me dio mucho que pensar. Si hasta Metallica llora y se hunde en algún momento por el paso del tiempo que es capaz de dejar huella en todo. Imagina que puede hacer conmigo o en tí mismo, más vale que aprovechemos lo que tenemos ahora, no vaya a ser que mañana sea tarde. Ya sabes, Carpe Diem y todo eso. ¿Es o no como para plantearse la importancia de ciertas cosas? Y sobre  todo el tesoro que supone tener un hombro en el que consolarse, una mano que te levante cuando te la has pegado más largo que eres, alguien con quien llorar y saber que no estás solo. Al final eso es lo que te hará remontar el vuelo, tener a alguien a tu lado, saber que importas a otra persona. James Hetfield tiene a su banda pero eso en estos tiempos de usar y tirar que vivimos está muy cotizado y hay demasiada gente que no tiene a nadie en estos tiempos que corren, mal asunto.

Vivimos un espejismo en el que nada es lo que parece. Lo fácil sería que yo saliese ahora mismo con una careta conspiranoica  diciendo que nos han metido en esto para controlarnos y todo eso  pero no sería verdad. Nos hemos tragado el anzuelo nosotros mismos y ahora vivimos una realidad falsa  y narcisista en la que creemos que somos importantes para media humanidad por tener seguidores en redes sociales, es fácil, es divertido, es la sociedad cortoplacista y de usar y tirar que ya lo ha invadido todo.

Seguro que alguna vez has seguido a alguien pensando que era una cosa y después, de repente, se vuelve triste y taciturno. ¿Qué haces?¿Te interesas por si le ocurre algo? Que va, lo dejas de seguir y ya está ¿Verdad? Solucionado, si te he visto no me acuerdo. Lo malo es que nos hemos ido distorsionando tanto que esa actitud ya la usamos en la vida real (si, eso que pasa mientras estamos absortos en el móvil) . Lo hemos convertido todo en un fast food. Queremos todo para ya, como si de una pizza o un Kebab se tratara. Queremos recibir  pero dando muy poco a cambio, es la filosofía LowCost aplicada a la vida. Queremos que todo sea un camino de rosas, divertido, exitante sin saber que toda moneda tiene su cara B. Igual por eso somos una sociedad que abandona a sus mayores, que los esconde o que los ningunea, nos parecen una carga. Somos tan miopes que no nos llega a ver que nosotros seremos los mayores, es cuestión de tiempo, también envejeceremos, subiremos al escenario y con voz rota diéremos que nos sentimos viejos. Entonces será cuando sabremos si alguien nos abraza o si por el contrario seremos víctimas de la autentica pandemia del Siglo XXI, la soledad.

Oye,  al final la vida es bastante más que eso que vemos en instagram. Igual deberíamos pensar en volvernos un poco más antiguos y recuperar el contacto real, el café, el mirarse a los ojos, reir, llorar, compartir la vida de verdad. Porque al final lo importante, lo real es tener a alguien que te acompañe, aunque sea  uno solo que esté a tu lado cuando las luces se apaguen y te sientas viejo y solo. Ahí está el verdadero valor de cada uno, saber estar cuando todo son luces y purpurina es fácil.