Archivos de la categoría ‘actualité…’

A la izquierda de la derecha

Publicado: 21 junio, 2022 en actualité...

Supongo que no te habrá pillado de nuevo esto de que “los PePes” hayan arrasado en Andalucía… Ese fue el buenos días que me dedicó Paco el lunes mientras ponía una sonrisa igualita igualita que la del gato Cheshire – ya sabes, el de Alicia- y pedía otra ronda de café con unos bollos de chocolate que, por supuesto me tocaba pagar a mí por obra y arte de los electores andaluces.

Si es que mi amigo acertó de lleno, igual puede que se quedase un poco corto con lo de la desaparición del PSOE a lo Houdini pero bueno, he de admitir que lo que comentábamos era verdad. Eso de comportarse como si no existieses y darse por muerto antes de empezar no podía traer nada bueno para la izquierda que desde el minuto cero parecía más preocupada en si el PP pactaría con Vox y acabarían desenterrando a Abderramán para montarle otra cruzada que en intentar armar algo decente y recuperar votos. Al final no se si parezco tonto o que simplemente tenía yo ganas de pagar el café. En el fondo, y mira que lo advertía todo el mundo, se ha seguido el guión de Francia. La izquierda en esta campaña se ha auto jibarizado, se ha vuelto pequeñita ella misma. Tanto que estoy seguro que muchos votantes han acabado votando al PP porque o no tenían claro que el PSOE o algún partido de izquierdas se presentaba o porque con todo esto de la confusión y las cafradas de algunos cuantos lo que ha ocurrido es que se ha movido tanto el eje a la derecha que el PP ya parecía una opción izquierdista. Visto el show de Olona y su “lo que Dios quiera” y todo eso, puede que hasta fuese razonable. ¿Resultado? El PP ha arrasado seguramente más por miedo a la extrema derecha que por convencimiento de los votantes. ¿Qué le vamos a hacer? Al final esta derrota igual es la cosecha de lo que se ha sembrado.

El PP va a gobernar 4 años más en Andalucía, esta vez en mayoría, si quieres puedes verlo como un mal menor. Pero cuidado porque en estos barrios tendemos a normalizarlo todo, también el que el PP pueda ser un freno que evite a los extremistas, y poco a poco se acercan las Generales, Feijoo está euforico porque ve que se puede repetir el guion o incluso algo peor. ¿Le pagaré otro café a Paco? Igual no puedo hacerlo porque si se cumplen las peores profecías tomaremos café sólo si dios quiere y después de la misa y la jura de bandera presidida por Olona

La caída del imperio romano

Publicado: 14 junio, 2022 en actualité...

 Seguro que cuando te explicaron en el cole aquello de cuando el Imperio Romano se fue a la porra puede que te dijesen algo así como el 4 de septiembre del 476, cuando Odoacro, muy germano el señor, depuso a Romulo Augustulo (el emperador de turno). Aunque igual, si el profe andaba bien de tiempo, te contaron que el imperio ya marchaba bastante alicaído, llegaron los bárbaros y arrasaron con todo. Estoy seguro que más o menos fue así como nos lo contaron, hace tantas glaciaciones que ya ni me acuerdo. ¿Aunque yo que quieres que te diga? Para caída del Imperio me quedo con la de la enorme Sofía Loren, seguro que no se ha visto jamás una debacle más preciosa, casi dan ganas de sucumbir con el imperio. Cosas del cine de antes. 
 
Después, con el paso de los años empiezas a sospechar que las cosas nunca son así de simples, que todo va en cadena. Se empieza por nada y acaba el asunto con el armagedón planetario, tan solo es cuestión de ir aplicando aquello de “total por un poquito más no se notará”, todos lo hemos hecho. Y si por una de aquellas se te ocurre volver a ver qué pasó con los romanos igual va y descubres que el problema venía ya de bastantes siglos atrás y que tenía que ver con la corrupción, los vividores, la ausencia de algo que se pareciese a la decencia por parte de los gobernantes y con un bostezo generalizado de toda Roma que no parecía muy preocupada por ello y hasta sonreía al ver a Giorgia Meloni en Marbella escupir en favor de Olona un discurso estilo Mussolini que sería innovador allá por el siglo XVI como mucho – si quieres verlo pincha aquí, a mi me da miedo-.  
 

Al final te haces tu propia idea y concluyes que el Imperio Romano cayó por pura desgana y desidia (que murió de asco, vamos). Y no fue cosa solo de los mandamases sino, sobre todo, por dejadez de los gobernados que no se preocuparon por nada. Los buenos señores, los más pudientes (los que podían hacer algo más que no fuese sobrevivir), puede que se entregaran a la buena vida y la juerga porque que pensaron que las cosas ya estaban hechas y no hacía falta mantenerlas. Habían conseguido unos derechos y pensaban que sería para siempre, que no les podrían devolver al Pleistoceno hasta la educación de sus hijos, los políticos se presentaban a elecciones sin preparaselas, sin llegar a pensar que siendo de izquierdas no se puede dejar caer que el juego está entre la derecha y la masderechatodavía. Parece que ni se molestan en aprender de lo ocurrido en Francia, siguen el mismo camino de la perdición. No se si ese cuento te irá sonando de algo pero ya te digo yo que con unas elecciones en Andalucía de fondo, parece que la música suena así, a la lejanía. Puede que en el fondo no seamos tan distintos de los romanos. Bueno, aquí no tiramos gente a los leones (todavía) aunque lo de machacar a la gente a base de troleo lo llevamos bien.  
 
Digo que igual no somos tan distintos porque consentimos lo intolerable incluso lo normalizamos. ¿Qué no? Pues ya me contarás de un Rey con las manos sueltas, o algo sobre desvios de fondos y comisiones en mitad de pandemias mundiales, solo por dar algún ejemplo tonto. Al final todo se reduce a una extraña tolerancia a la corruptela que lo va contaminando todo porque «nunca pasa nada»  
 
Ahí empezó la decadencia, en la desidia que te hace preferir un día de playa a acercarse a intentar parar el saqueo, simplemente votando. Si ni siquiera nos planteamos hacer le menor esfuerzo no podremos después quejarnos. Si nos quedamos sin mover un dedo al final llegarán los Vándalos y solo podrás recibirlos con aplausos. 

Volverse viejo

Publicado: 7 junio, 2022 en actualité...

Ya se que te voy a contar algo raro pero es que así son las cosas. Hay veces en las que una imagen se te mete en la cabeza y te hace pensar bastante sobre eso del bien y el mal, la transcendencia de los detalles o el sexo de los ángeles. Hoy es el caso.


Resulta que hará una semanas Metallica tocaba en un concierto en Brasil. Metallica, nada más y nada menos. Pues bueno apareció James Hetfield, su mítico cantante y se desataba la euforia. Hasta ahí lo normal pero todo cambió cuando con la voz entrecortada dijo que se encontraba viejo e inseguro. Rompió a llorar en el escenario y recibió un fuerte abrazo de sus compañeros que fue seguido de una ovación cerrada y respetuosa de sus fans. Ese día se rompían algunos esquemas en el Heavy Metal con una imagen para la historia. Un grupo que nos enseñó a tantos el sonido del Metal estaba en el escenario, abrazado, llorando juntos con su cantante. La imagen es potentísima, el metal también llora

Eso me dio mucho que pensar. Si hasta Metallica llora y se hunde en algún momento por el paso del tiempo que es capaz de dejar huella en todo. Imagina que puede hacer conmigo o en tí mismo, más vale que aprovechemos lo que tenemos ahora, no vaya a ser que mañana sea tarde. Ya sabes, Carpe Diem y todo eso. ¿Es o no como para plantearse la importancia de ciertas cosas? Y sobre  todo el tesoro que supone tener un hombro en el que consolarse, una mano que te levante cuando te la has pegado más largo que eres, alguien con quien llorar y saber que no estás solo. Al final eso es lo que te hará remontar el vuelo, tener a alguien a tu lado, saber que importas a otra persona. James Hetfield tiene a su banda pero eso en estos tiempos de usar y tirar que vivimos está muy cotizado y hay demasiada gente que no tiene a nadie en estos tiempos que corren, mal asunto.

Vivimos un espejismo en el que nada es lo que parece. Lo fácil sería que yo saliese ahora mismo con una careta conspiranoica  diciendo que nos han metido en esto para controlarnos y todo eso  pero no sería verdad. Nos hemos tragado el anzuelo nosotros mismos y ahora vivimos una realidad falsa  y narcisista en la que creemos que somos importantes para media humanidad por tener seguidores en redes sociales, es fácil, es divertido, es la sociedad cortoplacista y de usar y tirar que ya lo ha invadido todo.

Seguro que alguna vez has seguido a alguien pensando que era una cosa y después, de repente, se vuelve triste y taciturno. ¿Qué haces?¿Te interesas por si le ocurre algo? Que va, lo dejas de seguir y ya está ¿Verdad? Solucionado, si te he visto no me acuerdo. Lo malo es que nos hemos ido distorsionando tanto que esa actitud ya la usamos en la vida real (si, eso que pasa mientras estamos absortos en el móvil) . Lo hemos convertido todo en un fast food. Queremos todo para ya, como si de una pizza o un Kebab se tratara. Queremos recibir  pero dando muy poco a cambio, es la filosofía LowCost aplicada a la vida. Queremos que todo sea un camino de rosas, divertido, exitante sin saber que toda moneda tiene su cara B. Igual por eso somos una sociedad que abandona a sus mayores, que los esconde o que los ningunea, nos parecen una carga. Somos tan miopes que no nos llega a ver que nosotros seremos los mayores, es cuestión de tiempo, también envejeceremos, subiremos al escenario y con voz rota diéremos que nos sentimos viejos. Entonces será cuando sabremos si alguien nos abraza o si por el contrario seremos víctimas de la autentica pandemia del Siglo XXI, la soledad.

Oye,  al final la vida es bastante más que eso que vemos en instagram. Igual deberíamos pensar en volvernos un poco más antiguos y recuperar el contacto real, el café, el mirarse a los ojos, reir, llorar, compartir la vida de verdad. Porque al final lo importante, lo real es tener a alguien que te acompañe, aunque sea  uno solo que esté a tu lado cuando las luces se apaguen y te sientas viejo y solo. Ahí está el verdadero valor de cada uno, saber estar cuando todo son luces y purpurina es fácil.

Cuando callen las armas.

Publicado: 31 mayo, 2022 en actualité...

El otro día leí que ya habían empezado a juzgar soldados rusos por sus correrías por Ucrania. Me interesé un poco por el tema y me encontré por la tele con un crío que contaba que había matado a personas indefensas, a sangre fría. El caso es que lejos de ver la imagen que nos venden en los medios de un matarife desquiciado aparecía alguien que había perdido la noción de la realidad, una persona desnortada que ni siquiera era consciente de lo que había hecho. Decía con una voz como de autómata que cumplía órdenes, que estaba como abducido y que no sentía nada. ¿Psicópata perdido?¿Estrés post traumático? No se, pero igual el soldado ruso no está mucho peor de como habrán acabado los de la acerería ucraniana o incluso, salvando las distancias, que el compañero tuyo de la mesa de al lado, ese que lleva alicaído meses pero al que nadie da importancia. La guerra también puede estar dentro de uno y no darse cuenta nadie. Pero supongo que ese es otro asunto para el que parece que no haya tiempo en esta sociedad de Instagram en la que estamos donde pesa más la apariencia que la verdad.
Volviendo a Kiev. No creo que nadie después de semanas a punto de embarcarse con el amigo Caronte, en situaciones límite y privados de todo lo que nos parece básico acabe muy cuerdo ¿Verdad? Yo por lo menos a estas horas estaría traumatizado como para dos vidas escondido en una esquina. Pero eso parece que no le importe a nadie. Es como si nos hubiésemos creído que la guerra es como en las películas antiguas de Rambo en las que Stallone se cargaba a todo cristo sin despeinarse. Pues no, ya te digo yo que se han visto tíos como torres llorando desconsolados vidas destrozadas mucho después de los tiros. No me crees? Seguro que veremos los resultados a medio plazo.
La guerra no acaba, se queda en el ambiente, en las almas de cada uno, durante generaciones. Ya nada es ni será igual, no puede serlo para los que empuñaron las armas demasiado pronto y ahora no saben como recuperar su vida ni para los que han perdido a alguien. No sabría decirte pero es como para plantearse ciertas cosas como que estamos una vez más ante aquella frase famosa que decía algo como “la guerra la declaran viejos que se conocen y se odian y la hacen jóvenes que no se conocen y no se odian” o algo así. Es la historia de siempre. La guerra acabará cuando lo decidan los que juegan al Stratego pero no para los que la han vivido y se les ha calado en el interior de los huesos.
El viernes andábamos diciendo en el café que si acabará pronto la guerra o va para largo, no sabría que decirte, ni siquiera si al final importará mucho. Lo doloroso no acaba con las bimbas que llueven ahora, seguirá por un tiempo, mucho tiempo. De eso nosotros, aquí en España tenemos un máster. Nosotros sabemos muy bien que el el 39 no acabó nada. La guerra civil siguió durante décadas y ya te digo que algunas veces dudo de que haya terminado.
Uno de mis abuelos falleció allá por el noventa y muchos, seguía en guerra, continuaba pensando que la Guardia Civil se lo llevaría por la noche. Medía sus palabras, hablaba bajito, vivió atemorizado y hasta les infundió cierto temor a sus hijos. Décadas después las heridas no habían cerrado. ¿De verdad cree alguien que cuando callen las armas se arreglará todo con unas ayudas a la reconstrucción?¿Quién reconstruye a la gente?
La guerra destroza la esencia del que la vive, se lleva las vidas y las almas de la gente que sobrevive y ha visto y vivido demasiados horrores. Se pierde el apego a la vida hasta el punto de que se dan demasiados casos de gente que siente un extraño síndrome del superviviente que les lleva al punto de pensar que preferiría no haber vivido para contarlo. Y eso, ya te digo yo que no lo arreglarán los ladrillos. Harán falta décadas para ir cerrando las heridas que se han abierto. Tanto o más importante como recuperar la omnipresente economía hará falta reconstruir el bienestar y la salud mental de los que han visto su vida vuelta como un calcetín de la noche a la mañana y necesitan reconducir de nuevo sus vidas. Pero seguro que para eso no habrá presupuesto.

Lagom

Publicado: 17 mayo, 2022 en actualité...

Siempre se ha dicho que la mejor foma de saber y ampliar conocimientos es leer y viajar. Conocer otras culturas, ver cómo viven y como resuelven los problemas que tú también tienes. Asimilar nuevos y sorprendentes conocimientos para hacerlos propios. En eso siempre nos ha maravillado las culturas de los pueblos asiáticos, pero, oye, en occidente también tenemos cosas valiosas que descubrir y quedarse para uno. 

Seguro que si a todos nos preguntan algo sobre Suecia nos salta a la cabeza cierta tienda que nos vende, por el mismo precio, un mueble y distracción para toda la tarde o eso o los temibles Vikingos dando gritos en un Dakkar (pues lo siento, ni eran tan salvajes ni llevaban cuernos en sus cascos, cosas del cine). Pues resulta que dicen que los suecos son muy dados a la filosofía Lagom, algo que si nos lo grabásemos a fuego seguramente nos haría más felices (aunque estoy seguro que no todos, que en todas partes cuecen habas). 

¿Qué es eso? Pues Lagom es un concepto que podríamos traducir como nuestro “suficiente” y lo puede envolver todo. Se trata de saber cuándo decir basta, cuando parar cuando ya se tiene suficiente de algo, sin que sobre y sin que falte. Saber el momento en el que una cosa ya te hace feliz y no necesitas más, casi nada. 

Si hay algo de lo que estamos enfermos hoy en día es de acaparar, nunca tenemos bastante. Si tenemos poco queremos más pero como siempre pensamos que tenemos poco caemos en un bucle sin fin que nos lleva a cometer verdaderas obscenidades como trincar el dinero de las mascarillas en plena pandemia para comprar relojes Rolex si se tercia. 

No somos capaces de acertar a la hora de decir basta porque no existe la mesura a nuestro alrededor. Todo está sobredimensionado, todo se sirve a granel. ¿Si hay guerra? Hasta la saciedad, ¿si toca Eurovisión? Hasta quedarse sordo, ¿cotilleo vacío? Hasta que se fundan los programas de la tele. Nada tiene límite porque se trata de que tú no lo tengas, se trata de que no te sientas nunca feliz ni satisfecho, se trata de venderte cada vez más, de conseguir atarte como sea. Estamos acostumbrados a ello. Vivimos unos tiempos en los que el equilibrio se perdió. Pero tú puedes restaurar el tuyo. Piensalo, no se trata de volverse un monje eremita, pero si de ser capaz de levantar la mano y gritar LAGOM! 

Pegaso

Publicado: 10 mayo, 2022 en actualité...

Mira que soy ignorante. No se como podía yo vivir pensando que Pegaso era un caballo blanco con alas salido de la sangre de Medusa, aquella señora con cabellos hechos a base de serpientes venenosas que te dejaba de piedra si la mirabas. Pegaso era un caballo que además de ser de bastante malas pulgas tenía el poder de hacer brotar el agua allá donde pisaba. Algo como el de Atila pero al revés, no está mal el asunto, verdad? Y más sabiendo que el agua no es que nos sobre.

Eso le decía yo a Paco el otro día en el café y él, que es más terrenal que yo, me contaba que Pegaso era un camión mítico de cuando todavía nos quedaba algo de industria automotriz propia en este país. Unos camiones de verdad, de esos que cargaban con todo y se atrevían a cruzar Despeñaperros o La Bonaigua lloviese o hiciese Sol. ¡Y yo que se! Con lo de Pegasus podía referirse hasta a una canción mega antigua de Olivia Newton-John.

Lo que ni Paco ni yo podíamos sospechar es que al final Pegasus sería el nombre de una especie de megaportera chismosa (con perdón del gremio de la portería) elevada a inteligencia artificial. En resumen, uno de los mayores escándalos de la política actual, otro más, que seguro que nos va a amenizar más de una tarde. Seguro que después de diez días de sainete esto todavía va por el primer acto. Más que nada porque en un país que intente ser medianamente democrático esto es totalmente inaceptable y en una República bananera el hecho de haber sido pillados ya hubiese tenido alguna consecuencia que mejor no pensar. Pero aquí parece que ni lo uno ni lo otro, el río de las dimisiones tenía que haber bajado crecido y no quedarse sólo en una «sustitución» de la directora del CNI. Pero claro, por estas latitudes “dimitir “ ya sabemos que suena a ruso y eso hoy en día está mal visto.

Si es feo ir fisgoneando al enemigo mucho más es hacerlo con los aliados y que encima te pillen. Lo primero podría justificarse pero lo segundo no dice nada bueno del marujo en cuestión, ya se dice que “el que no se fía no es de fiar” y el refranero no suele equivocarse.

El asunto es raro, pero raro de narices. Se supone que los israelíes inventaron la versión 2.0 de ir aplicando la oreja a un vaso de cristal pegado a la puerta y vendieron el invento a unos pocos países que podían pagar muchos fajos de billetes por ello, con discreción eso sí, no vayamos a pensar que lo de los derechos y la democracia no va con nosotros. Si eso es así y la herramienta en cuestión se vendió sólo a unos cuantos gobiernos, entonces, ¿Cómo es posible que aparezcan los indepes diciendo “Espanya ens espia” y después, el Gobierno, presunto espía, sale diciendo que a ellos también les han “metido oreja”? O alguien miente o hay un tercero espiando a unos y a otros, sentado en un banco con un periódico con agujeritos, lo cual resulta más inquietante todavía ¿no crees? Si desde Madrid se ha espiado a los indepes sin mediar autorización judicial sería algo feo pero si también se ha escarbando en los móviles de Gobierno, entonces ¿Quién ha sido? ¿Ha fallado la seguridad como una escopeta de feria? Seguro que tarde o temprano veremos alguna otra cabeza más caer en el canasto de mimbre, porque el papelón de la inteligencia es complicado. Si han espiado mal asunto pero si han sido incapaces de proteger al mismísimo presidente, peor todavía.

Lo que parece claro es que si escarban el teléfono del presidente ¿Qué no podrán hacer con nosotros, pobres mortales? Tranquilos, lo que se dice tranquilos no nos deja. A este paso acabaremos sustituyendo las mascarillas por unos gorros de papel de aluminio para que no nos vayan leyendo la mente por ahí. Volveremos a recurrir a lo de los vasitos de yogures unidos con un hilo, parece más discreto.

La suegra de Francisco

Publicado: 3 mayo, 2022 en actualité...

La verdad es que jamás me meto en temas de fe, siempre he pensado que eso es algo muy particular de cada uno, uno de esos aspectos que merecen el mayor respeto porque es algo que marca muchísimo al que tienes enfrente y además, es un tema que suele provocar lluvias de collejas, no en balde puede que esos asuntillos de la religión sean los que más sangre llevan vertida a lo largo de los siglos así es que más vale no “mentar a la bicha”  tener la fiesta en paz.

Pero es que el otro día el Papa Francisco me dejó bastante perplejo al salir hablando de las suegras y su presunta manía de dejar suelta la lengua suelta más de la cuenta. Admito  que imaginar al Papa yendo a cenar a casa de «los padres de ella» (porque, claro, no vayamos a rizar el rizo con más variables que escapan de la cabeza de según quienes) me arrancó una sonrisa de esas que te salen cuando algo te hace gracia sin saber a cuento de que, como cuando te cuentan un chiste del pleistoceno que ya no hace gracia a nadie.

¿Qué quieres que te diga? Resulta llamativo que en estos fregados se meta el Papa, la cabeza de una institución religiosa que aunque haya perdido parte de su fuerza continúa teniendo ese “poder especial” que ha ido acumulando a lo largo de los tiempos porque aunque se nos llene la boca diciendo que vivimos en un estado aconfesional donde existe libertad de culto no acaba siendo verdad del todo. Son demasiados siglos marcando la forma de ser de esto que llamamos Occidente como para que lo olvidemos de golpe, es imposible, continuamos tratando de forma diferente a la religión católica, seguimos firmando concordatos,  miramos de manera diferente cualquier procesión, es inevitable. Nuestra sociedad es aconfesionalmente católica porque a base de insistir lo llevamos en el ADN. Bueno, como decía, vi al Papa hablando de las suegras y oye, pensaba que Francisco se había enrolado en algún programa de todólogos, esos señores que saben de todo lo humano y lo divino, esos programas a los que nos tienen acostumbrados las teles para que no cese el rumrum, no vaya a ser que nos de por pensar algo. Párate a pensarlo, el Papa se ha puesto a dar clases de “suegrología” sin tener ni idea pero ha conseguido que hablemos de ello y que le prestemos atención, puede que fuese esa la idea, conseguir atraer el foco. No conozco a la suegra del Sumo Pontífice (igual es que no la tiene) pero no me gustaría estar en sus carnes, la pobre señora a estas horas sería algo asó como la compañera de pupitre de Satanás y después de lo dicho, yo, de ser su yerno no aparecería por ninguna comida familiar, por si las moscas.

¿Para qué se meterá este hombre en un jardín como ese?¿No ha pensado que ciertos comentarios hoy en día rezuman misoginia? La verdad, recuperar los estereotipos pasados de las películas de Paco Martinez Soria, Esteso o Pajares en pleno SXXI en realidad no creo que le haga ningún favor a la Iglesia. Parece que sigan anclados en la época de los tópicos baratos en una época en la que los tiempos han cambiado y estamos a años luz de las épocas rancias. Una persona puede tener una suegra y un suegro, dos suegras, dos suegros.. y así todas las variaciones y permutaciones posibles, simplemente porque la idea de familia y nuestras relaciones personales han evolucionado aunque algunos no se hayan enterado y continúen saliendo a la calle con birretes y capas kilométricas.

La pedrada

Publicado: 26 abril, 2022 en actualité...

   Seguro que alguna vez has sentido ese vientecillo que hace una piedra al pasar cerca, muy cerca de tu cabeza. Es una especie de vacío, un ¡ZIUUUU! que rápidamente se transforma en un subidón de adrenalina al darte cuenta de que te has librado, por esta vez, de una soberana pedrada en la cabeza que podía haberte roto la crisma. ¿Verdad que sabes de lo que  te estoy hablando? Seguro que sí, todos lo hemos sentido alguna vez, una piedra, un balón, un jarrón, un florero… cada situación tiene su proyectil.

Pues esa misma sensación tuve el domingo por la noche al ver que LePen no iría a hacerse una copia de las llaves del Elíseo. Y seguro que eso mismo sintió media Europa que pasó el domingo conteniendo la respiración. Seguro que por las cuatro esquinas de la UE se oyó un “Bufff” de alivio al ver que, por esta vez, os librábamos de la pedrada que suponía el que Francia se pasase al “lado gamberro” de la Unión porque, ya se que suena mal, pero no es lo mismo que Hungría se comporte, algunas veces, como un Hooligan del KuKluxKlan que el que lo hiciese Francia, en el segundo caso la catástrofe estaba servida. Esta vez parece que se haya zapeado el peligro pero veremos la próxima, el filo cada vez es más fino.

Pero bueno, Francia se ha salvado, por ahora de la extrema derecha de Madamme LePen pero el peligro no se ha desvanecido, la brecha sigue abierta y se va agrandando poco a poco, cada vez más profunda. No olvidemos que si ha ganado Macron no es porque lo quiera Francia sino porque la mayoría ha pensado que era el menos malo. La gente le ha dado los votos no por verlo renovar de presidente sino por librarse de la opción aunque ni aún así. A pesar de la urgencia del voto la abstención ha subido más que en décadas y hasta candidatos como Melenchón proponían “pasar palabra”, sin pensar que el voto en blanco alentaba a la derechona mega-rancia. Ni aún con el susto los franceses que habían enterrado a los partidos cásicos  han sido capaces de unirse un poquito para alejar a los que se empeñan en decirnos que  «cualquier tiempo pasado fue mejor», aquí en España tenemos a los señores de verde empeñados en que los tiempos del treinta y nueve al setenta y muchos eran los buenos mientras otros  felicitan a Macron por haber ganado a la ultraderecha mientras pactan justamente con lo mismo en ayuntamientos y comunidades autónomas, de locos.

¿Han sido los franceses? No creo, si ha ocurrido en Francia esto es porque les pillaba el turno de las elecciones. Lo de la caída de los partidos tradiconales es un hecho. Los esquemas han cambiado, tenemos otras necesidades y un voto a un “contrato de adhesión” clásico ya no cuela, estamos descontentos, desilusionados con lo vivido y lo sufrido. Es un sentimiento que ha calado en todo el mundo, cada uno de los países se van a enfrentar a ello según llegue el momento. El reto está en conseguir rellenar ese hueco tan enorme que dejará “lo de siempre” con algo que no acabe siendo un problema mayor, con algo que consiga ilusionarnos de nuevo no vaya a ser que la próxima pedrada no de en toda la cocorota. Tendremos oportunidad de ver si el fenómeno se reproduce, en directo, el próximo diecinueve de junio, en Andalucía Pero visto como está el percal voy a ir buscándome una chichón era no vaya a ser que esta vez acierten y me caiga una soberana pedrada en todo el cráneo.

La guerra de Pin y Pon

Publicado: 19 abril, 2022 en actualité...

Llevamos más de un mes en guerra. Así, sin medias tintas. Un mes en guerra porque el hecho de que el frente esté Mariúpol, el Donbas o cualquier lugar que nos resulte lejano no impide el hecho de que aquí, en la retaguardia no notemos los efectos. ¿De verdad cree alguien que esto no nos salpica o no va con nosotros mas allá de que nos sintamos solidarios y enviemos ayuda, en muchas ocasiones, para acallar la mala conciencia?

No creo que exista nadie que no haya notado la hinchazón que han sufrido el precio de las cosas. Un diez por ciento de inflación y parece que no veamos el techo todavía, esto no hay quien lo resista. Bueno, puede que exista alguien que no haya pisado el súper, que no haya salido a la calle o que viva en una cueva remota en mitad de la nada o que tenga tanto dinero que no haya notado que su sueldo cada vez da para menos. Si no eres de esos seguro que has caído en que igual eso de la Guerra Mundial ya es un hecho, ya estamos todos en ella y nadie nos ha dicho nada. No hace falta que vengan con tiros y misiles. Hoy en día, arruinar al prójimo también puede ser un acto bélico premeditado.

Puede que no tengamos claro quiénes son los enemigos. No vale eso de simplificar las cosas hasta el extremo, nos han acostumbrado a ello desde el colegio, y cada vez más. Parece que no quieran enseñarnos a pensar, que prefieran que vivamos en la inopia del que no solo no sabe sino que no quiere saber, no vaya a verse perjudicada su paz. Pero eso es otra historia. Si nos paramos a mirar un poco más allá de los titulares podríamos pensar que no, el enemigo no es sólo Putin. Si lo fuese igual ya lo hubiesen corrido a gorrazos como ha pasado con tantos sátrapas que se fueron de las manos. Si de verdad esto fuese cosa de un loco solitario ya hubiese acabado hace semanas, lo hubiesen defenestrado los suyos al ver que ya no sacaban nada de provecho o «los contrarios», ya lo hicieron con Bin Laden, por ejemplo. Como dice Paco, si no fuese útil a alguien ya no estaría ahi.

Seguramente será que lo de “el mundo contra uno” no debe funcionar así en la ONU no todos los países lo tienen claro, en la realidad tampoco, no te engañes. Hay demasiada gente forrándose con esto. No olvides que siempre se ha dicho que la guerra es un gran negocio para unos cuantos y esta no se porqué no tendría que serlo. Hay demasiada gente enriqueciéndose con esto a costa de la sangre de los inocentes como para pensar que TODO el mundo quiere que acabe. Mira a tu alrededor, seguro que sospechas de alguna multinacional que ha hinchado los precios o de otras que han incrementado sus ventas y no solo me refiero a empresas armamentísticas.

Dentro de nuestra casa, Europa, tampoco parece que lo tengamos muy claro. Si estamos en guerra ¿Por qué países como Alemania continúan comprando a Rusia? Mirándolo desde fuera parece que estén jugando a dos manos, por un lado apoyan a Ucrania, envían armamento y siguen el guion establecido pero por otro, parece que les importe más el gas que las vidas de los que supuestamente apoyan. Un poco hipócrita si parece. Y ya puestos a ponernos puntillosos, si Rusia es un enemigo tan poderoso ¿Cómo es que no saca todo su poder? O está a otras cosas o nos han vendido otra vez lo de las armas de destrucción masiva.

Son demasiadas preguntas y lo único que queda claro es que en el frente miles de vidas inocentes se están perdiendo, son centenares de familias separadas en una catástrofe humanitaria que parece sacada de otros tiempos pero que no sorprende a los que peinamos alguna cana y nos acordamos de los Balcanes y las barbaridades propias de la Edad Media que vimos. Es la especie humana, ¿Qué le vamos a hacer? Somos capaces de lo mejor y de lo peor pero si aparece la posibilidad de negocio demasianas veces saltamos como las urracas hacia lo que brilla, sin que nos importe nada. Al final es lo de siempre los beneficios manchados de sangre se los llevarán unos pocos y nosotros, los muñequitos de Pin y Pon acabaremos, como siempre, pagando los platos rotos.

Homo negator.

Publicado: 12 abril, 2022 en actualité...

«Que sí, que sí que lo de la guerra en Ucrania es mentira!¿Las fotos? Nada, un montaje para hacernos tragar más recortes de Derechos, como ya hicieron con el virus y las mascarillas” Te juro que el otro día me encontré a uno diciendo esto en el café. Paco y yo lo mirábamos alucinados desde la mesita del fondo, ya sabes, la que tiene la luz estropeada. Es como si de verdad pensase que todos los que van a la guerra para contarnos lo que ocurre pretendiesen engañarnos, alguno habrá pero la inmensa mayoría ya te puedo asegurar que no y además muchas veces se quedan cortos contando atrocidades porque la guerra es eso, un rosario de atrocidades sin sentido. Cuando apareció aquél sujeto justamente estábamos hablando sobre que a nuestra ciudad habían llegado una familias de refugiados y el crío de una de ellas había empezado a ir al cole con la hija pequeña de mi amigo. Parece que lo que contaba el niño en clase no era cosa de un guion de películas precisamente, y además, actores no parecían las personas que llegaron, con lo puesto, en un autobús el otro día. Me parece que cada vez tenemos más víctimas de la locura esta que todo lo invade.

De hace una pandemia para acá parece que la ironía de la evolución haya rizado el rizo con una subespecie nueva de humanos “el homo negator”. Estos son capaces de negarlo todo, hasta que el agua moja. Son personas que aparentan ser normales, están en todas las profesiones, los hay hasta cantantes. Se mimentizan con el entorno hasta que empiezan a cuestionarlo todo son como los asesinos programados esos de películas policiacas que viven como un vecino normal hasta que oyen la palabra clave y se transforman. Solo que los negacionistas van últimamente a escape libre y ya lo han inundado todo, hasta niegan que la tortilla de patatas con cebolla sea tortilla. Vale, cuestionarse las cosas es saludable, tampoco es plan de ir creyendo que un burro vuela o que la extrema derecha es la solución para los currantes. Pero cuando se deja a Santo Tomás a la altura del pardillo del barrio igual la cosa se nos ha ido de madre. Hemos pasado de creer en los Reyes Magos a cuestionarse hasta si el suelo que pisamos es sólido.

Es gente que cuando se sienta en su casa a ver las noticias desconfía hasta del televisor. Para ellos todos mienten, todos engañan, el mundo tiene mala fe y conspira para tomarles el pelo. ¿Un poco psicótico, no? Paco, que no sabe callar, se acercó al espécimen y le dijo “Oye, ¿Y si te pillas un vuelo, te acercas donde los tiros, vuelves y nos lo cuentas? Nada, que no hubo manera, en sus trece, empeñado en que todo era trola. Igual que Groucho Marx cuando decía aquello de “¿Y usted a quién va a creer, a mí o a sus propios ojos?” Igualito, igualito.

Llámame negacionista a mí también pero creo que nos mienten, que nos mienten todos los que niegan las obviedades. Los que se montan su historia a su gusto y no son capaces de escuchar a nadie. No se, muchas veces me parece que voluntariamente o no, se dedican a intoxicar, a despistar, a crear confusión hasta que Putin venga y les diga que se ha liado una buena. No se, resulta imposible que en un mundo interconectado y alborotado como este quede alguien que no haya sentido la sensación rara que tengo ahora mismo. El cielo está plomizo, el día apagado y tengo el extraño pálpito de que mientras yo junto estas letras igual alguien está escribiendo el inicio de una III Guerra mundial. El anuncio de la posible entrada en la OTAN de Suecia y Finlandia no ayuda a tranquilizar el ambiente. Eso ya lo dirán los libros de historia en un futuro. Espero que eso no sea así aunque estoy seguro de que algunos llegarían a negar la existencia de los tanques cuando aplastasen sus casas.