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Este puente he conseguido, sin querer, hacerme a la idea de lo que padecen cada invierno 1,5 millones de hogares en España. El frío, la oscuridad de las noches, la pobreza energética es lo que sufren millones de personas aquí, en la esquina de casa, podría ser tu
IMG_20171212_111210.jpgvecino y tu sin enterarte. En mi caso la cosa se redujo a un par de días de estancia en una casa en la que no se había previsto el que alguien llegase con tropecientas estufas, entonces claro, saltan los plomos y te quedas a oscuras, nada más que resaltar. El verdadero problema llega cuando no es cosa de los plomos, es más bien cosa del frío pelón que puede llegar a hacer en invierno y tu no puedes hacer nada para evitar que se instale en tu propia casa. La sensación es terrible, os lo puedo asegurar, desde el otro día no se me olvidará en la vida esa sensación de no saber si entras en un baño o en una cámara frigorífica.


No voy a salir ahora con el topicazo navideño de la solidaridad transitoria y todo eso, aunque si con ello se solucionase algo, bienvenido sea. Sólo me refiero a que hace frío,
IMG_20171212_111235.jpgmucho, y el “frío pobre” es algo terrorífico. Se mete por las rendijas de la puerta, en los huesos, en la mente y en la dignidad del que lo padece. Debe ser duro ver como se tirita en casa, sepultados bajo varias mantas, mientras sientes la ignorancia del mundo que te rodea. Es el frío de una sociedad que no entiende lo que puede ser la pobreza energética simplemente porque no se ve por la calle y nos suena a un problema logístico, cuestión de recibos de los necesitados con los que ya lidiarán las ONG y que se arreglará con la instauración de unas políticas gubernamentales, es decir, que pasaremos frío por los siglos de los siglos si pensamos que los que están calentitos en sus despachos van a hacer algo por remediar lo que ni siquiera conocen y que no parece importarles demasiado porque están muy ocupados en agenciarse un sillón mullido y calentito en las energéticas, para cuando tengan que levantarse del suyo.


Resulta curioso que en el país europeo donde más sol tenemos seamos de los que menos IMG_20171212_110240.jpgaprovechamiento energético le saquemos. Resulta imperdonable ver que estamos pagando la electricidad a precio de oro (de las más caras de Europa) gracias a verdaderos cambalaches de las eléctricas con puertas giratorias. Y lo peor de todo es que seamos capaces de permitir el enriquecimiento desmesurado de las empresas mientras exista una sola casa helada como un iglú, en la que habita gente hipotérmica porque no tiene la fortuna de poder hacer frente a facturas hiperinfladas.


Este año, también en Navidad, van a existir casas donde los cubiertos estarán fríos, donde no habrá el grifo ese que lo tocas y quema, donde la ducha será un suplicio y el calor del IMG_20171212_110836.jpghogar quedará en una frase hecha. Lo habrá porque no somos capaces de entender la magnitud de la tragedia que padecen aquellos que no tienen con que calentar o iluminar sus casas, los que no van a ver a Ramonchu en las campanadas, ni el discurso del Rey porque la tele (si es que la hay) dejó de funcionar cuando pasó el señor de las tenazas.
Deberíamos hacer todos un día un experimento, a modo terapéutico, desconectar la luz de casa y hacernos una pequeña idea de lo que es vivir en pleno SXXI como en el XVIII. Yo lo he hecho estos días por puro accidente pero os aseguro que la experiencia ha sido de las que dejan huella. Hasta que no lo vives no sabes de qué habla toda esa gente que dice que tiene FRÍO (en mayúsculas) en un país que se supone moderno y civilizado.


Puede que el remedio pase por dejar que se enfríen los despachos de Moncloa, que se estropee la calefacción del Congreso o que hiele en Zarzuela. Os aseguro que al tercer día ya habría una solución al suplicio de millones de personas que pasan por la calle invisibles, heladas, con los dedos azules, sin que nuestros gobiernos hagan nada por impedirlo y sin que nosotros nos demos cuenta de que existen.

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Renovarse o morir.

Publicado: 5 diciembre, 2017 en actualité...

Estos días se han abierto las puertas del Congreso. Estaba engalanado con tapices candelabros, bronces brillantes, como hace décadas, todo con un cierto aire decimonónico, un tanto «demodé» . Hemos podido ver  los “tiros de Tejero” que quedaron tras la reforma, pasear por los salones con la intención de encontrar “los pasos perdidos”o sorprendernos congreso-tapizporque parecía todo más grande en la tele. Pero el tiempo pasa, las cosas van evolucionando, envejecen y si no se van reparando las goteras y repintando acaban como la casa de la abuela, que nos caerá en la cabeza por puro abandono ¿Verdad?. Pues bueno, han habido tantos cambios sociales en estos cuarenta años que nuestra constitución ya no nos sirve a los que vemos como nuestros sueldos no mejoran, perdemos derechos, el empleo es un desastre o lamentamos que por unos o por otros jamás queda dinero para nuestros jubilados o dependientes. Desde el momento en que unos vamos a la cárcel por una viñeta o por un chiste libricodesafortunado mientras vemos como otros “se lo llevan crudo” sin que apenas les caiga una regañina está claro de que algo ya no funciona. Pero no funciona para nosotros. Para otros, los que se se han encargado de manosearla en beneficio propio y vestirán con gran pompa y fasto cada vez que celebremos un aniversario de esta constitución le va viento en popa y andan como castañuelas con esta vetusta norma. No lo olvides cuando los dirigentes del te digan que no hay que reformar la Constitución para contentar a los independentistas porque igual no es sólo por eso por lo que no quieren tocar una coma

La constitución debiera ser era el mejor de los marcos para poner la foto en la que cupiéramos TODOS y eso no es nada fácil en una sociedad al límite como esta. La Carta Magna (mira, homenaje al profe de Constitucional) se transforma en papel mojado si cambia la sociedad para la cual fue confeccionada y esta no se parece a la del 78. Nuestra norma ya no vale, solo sirve a los que intentan perpetuar el chollo por los siglos de los siglos

Esta Constitución nació después de una larga dictadura, entonces hacía falta tragar sapos para conseguir algo que se acercase al consenso sin pasar de nuevo por los tiros. Ya sabemos que francoreyfue difícil y duro pero ahora ya no es lo mismo. Por suerte ya no tenemos las pistolas encima de la mesa y el garrote vil anda oxidado por algún desván, deberíamos hablar. Resulta ridículo decir que como fue tan complicado casi que mejor no tocamos nada. Es necesario toquetear las cosas porque con el paso del tiempo los materiales que se emplearon en las obras se han desgastado de tanto usarlos y se tendrán que cambiar porque “están viejos”. No vale intentar aferrarse a algo que está empezando a ocasionarnos problemas muy graves. Es como pretender que todavía conduzcamos un Seat 600 de la época, total, porque “todavía anda”. Perdonadme los del “Club 600”, es bonito y encantador pero no es lo mismo.

Igual ha llegado el tiempo de pedir que se reforme la Constitución. Ya no sirve para remediar felipela debacle social que padecemos, no nos vale para frenar la desigualdad. No nos soluciones al sistema de autonomías que nos está dando más de un disgusto. Parece que tengamos miedo a aquello de “abrir el melón” y así no vamos a hacer nada. Parece que demasiados teman que se plantee la reforma del Título VIII, ¿Y qué si esto ocurre?¿Se acabará el mundo?¿Hay temas tabú a estas horas?.

Puede que esos mismos que temen la reforma no hayan entendido que estamos hablando de democracia, justo lo que estamos perdiendo día a día. No hablamos de conseguir, unanimidades que sirvan para pasar el rodillo o de oscuras venganzas sino de las mayorías necesarias (o dos tercios o dos quintos) que hacen falta para reformar desde dentro, sin rupturas violentas.

Al final todo se reduce a la frase hecha aquella de “Renovarse o morir” y demasiada gente allá por los bancos privilegiados parece que prefieran la muerte.

¿A que visto así parece fácil? Pues hasta ahora nadie lo ha intentado (bueno, una vez lo hicieron en una noche de verano, para conseguir sumirnos en la miseria ¡anteponiendo la deuda a 1378880145_extras_ladillos_1_0nuestras propias necesidades!) Puede que el miedo al cambio, los intereses de los partidos o el terror a perder el chollo lo hayan impedido. Así seguimos, paralizados como un gato deslumbrado por los faros de un coche. Y aunque Rajoy se comprometió con Sánchez a facilitar la reforma, la primera reunión de la comisión que se supone ha de empezar a picar piedra duró un ratito y sin nada destacable salvo el esfuerzo en “hacer nada” del PP que dice que no hay nada concreto. Pero pensándolo bien ¿Ellos tienen algo que aportar? Entonces ¿Debemos cambiar las normas resabiadas y trucadas del juego?

Cuentan que era el 13 de mayo de 1990 cuando Zvonimir Boban le dió un patadón a un policía en unos altercados antes del partido que debía disputarse entre el Dínamo de Zagreb y el Estrella roja se abrió la caja de los truenos. La imagen de ese “chut” se USSR_stamp_I.B.Tito_1982_6kconvirtió en el símbolo de la desintegración de un estado “inventado” con cinco nacionalidades enfrentadas, cuatro idiomas distintos, tres religiones, dos alfabetos…. Un galimatías que había estado sujeto, mano de hierro, por Josip Broz “Tito” y que acabaría sucumbiendo en una cruenta guerra en plena Europa. Dicen que la debacle empezó esa tarde aunque la verdad es que todo venía de atrás, muy atrás y esto no fue más que una gota en el vaso que ya andaba desbordado. A partir de esos días se desencadenaría la tormenta y empezarían a sucederse las imágenes y las noticias de una de las guerras más violentas que se recuerdan, fotos que nos llegaban todavía en los papeles y que sólo se diferenciaban del holocausto en que estas eran en color. Después ya vendrían los primeros bombardeos de la OTAN a las ordenes de Solana. No se porqué, puede que por juventud o por asuntos que no vienen al caso pero esas imágenes me marcaron, sentía algo que me obligaba a no estarme calladito, publiqué mi primer “trasto” y en eso andamos.
¿Que porqué cuento yo ahora esta parrafada? Pues resulta que la semana pasada, con todo el lio este que llevamos casi se nos pasa por alto que el Tribunal Penal Internacional Front_view_of_the_ICTYpara la antigua Yugoslavia, 24 años después, acabó su trabajo condenando a cadena perpetua al comandante de las fuerzas militares de la República serbia en Bosnia, Ratko Mladic por una retahila de crímenes contra la humanidad que dejaban a VladTepes como un verdadero aficionado. Verdaderas atrocidades como el genocidio de Srebrenica en el que mandó a la muerte a unos ocho mil musulmanes, hombres, mujeres y niños en una de las acciones más horrendas y más vergonzantes de la historia reciente de Europa. Pero ese sólo es un ejemplo de los horrores desencadenados por el “Carnicero de Srebrenica”.
Pero Mladic también fue condenado por otro tipo de crimen no menos asqueroso (y mira mladic.jpgque la colección es larga porque los humanos tenemos una querencia curiosa a masacrarnos entre nosotros). Un crimen que sorprendentemente no se incluyó como crimen contra la humanidad hasta 1993. Me refiero a las violaciones sistemáticas, masivas y organizadas como arma de guerra. Hasta entonces indeseables como Mladic no hubieran sido condenados por los miles de mujeres y niñas musulmanas que fueron violadas por los militares o paramilitares en Bosnia Herzegovina . Los salvajes que no entienden que hasta en la guerra hay normas y límites se creían impunes o con algún tipo de derecho sobre estas mujeres para abusar de ellas, para hacer de la guerra algo más atroz todavía si cabe.
El Derecho Internacional ha tardado mucho, muchísimo en reconocer la gravedad de la imagen.jpegmaldad que existe detrás de una política de agresiones sexuales asociadas a la guerra, una de las armas más antiguas de la humanidad, de las más dolorosas. La violación como acto de guerra es ofender al derrotado, es humillar a la víctima, es intentar acabar con la estirpe del contrario. Es un crimen tan execrable que no puede prescribir, un crimen que ha de perseguir al que lo comete hasta el fin de sus días y más allá porque no debemos olvidar lo que han hecho las bestias, por todas las generaciones, no vaya a ser que no nos acordemos un día.
Es viendo lo enorme cuando aprendemos, y ahora, gracias a las miles de valientes que nos han dado su testimonio cuando fueron violadas por el ejército serbio se ha conseguido que la violencia sexual en tiempos de guerra adquiriera el nivel de crimen de lesa photo_verybig_166314humanidad. Gracias a ellas podemos llegar a comprender con cierto consuelo, que aunque las imágenes del horror no se borren nunca de nuestras conciencias, el criminal no quedará impune. Con esa lección aprendida nos queda interiorizarla en nuestro día a día, nos queda darnos cuenta de que los crímenes como  las agresiónes sexuales no pueden ni deben quedar impunes, ni en lo grande ni en lo cotidiano porque la agredida sufre lo mismo en sus carnes. Y ahora ya sabes que no va a quedar sin castigo, ya nos encargaremos todos de ello o por lo menos eso espero.

Cuando empezó el juicio en la Audiencia de Pamplona me dije a mí mismo que el asunto ya era suficientemente asqueroso como para que aquí le diésemos más publicidad a estos DOqOLP4W4AAH6pC-635x399.jpgespecímenes de “Homo Violator” que seguro que siguen pensando que lo que ellos perpetraron no fue una violación. Lo triste es que estoy convencido de que no son los únicos, seguro que quedan muchísimos individuos sueltos por ahí que creen, como Stefano Gabbana, aquello de que si te tocan el culo no es acoso sexual o que si tu jefe te dice que te acuestes con él, tu decides.
Pensaba que los salvajes de Pamplona no merecían volver a ser protagonistas de nada que no fuese un juicio y una condena (si les correspondía) que dejase muy claro lo que les ocurre a aquellos que se creen con derecho a algo que no sea respetar al otr@.

He de decir que prefería callar porque la víctima no merece que se vuelvan a airear aquellos días en los que fue presa del salvajismo troglodita. Ya sufrió muchísimo con lo que le hicieron pasar aquel día y todos los posteriores en los que no cesaron los comentarios por parte de quienes no entienden que aquí o jugamos a la igualdad y el respeto o rompemos la baraja. Pensé que mejor me estaba calladito y esperase a que la justicia hiciese su trabajo lo más rápidamente posible. Me equivoqué, como siempre.

No puedo callarme porque sentí vergüenza de género y de gremio al decirse que el juez aceptaba el informe de un detective que los “presuntos” le habían puesto a la chica para 5a0ca5aed1c7a.jpgque la siguiese y se enterase de que hacía, que decía, como se comportaba o que fotos ponía en sus RRSS. La sola idea de pensar que se perseguía con estos hechos ya es repugnante pero que lo acepte el juez es como para pensárselo porque con la aceptación de la prueba parece que el tribunal exija un comportamiento moral a la víctima, como si la calle, la noche o el ir de copas fuese un territorio “para hombres”. Esto puede entenderse como un acto de violencia contra las mujeres, otro más y ya son tantos… Parece que no juzguemos el hecho de que unos big_sanfermin-en-igualdad.jpgsalvajes no aceptasen un NO sino el comportamiento de la víctima. ¿Qué se ha pretendido demostrar con el detective?¿ Es que no creemos lo que le ha ocurrido a la chica? O peor todavía, ¿Es que no creemos a las mujeres?. Es como si la víctima estuviese obligada a la mortificación en vida y no pudiese llevar la vida normal (o la que le dé la santa gana) propia de una chica como otra cualquiera. Es como si el hecho de haber sido violada la obligase a emparedarse en vida como una monja medieval para que nos la tomemos en cuenta. ¿No ha padecido ya lo suficiente con la experiencia de los salvajes?

Está visto que tenemos mucho camino que recorrer en esta sociedad para poder poner fin 1concentración-1024x654.jpga la mordaza que lleva puesta la mitad de nuestra especie. Parece que nuestras compañeras no sólo han de sufrir el zarpazo de las bestias sino que encima se espera de ellas un comportamiento que no se exige a los varones ¿A santo de qué esa diferencia? Si te han forzado te han forzado y nada más importa, es lo que se ha de juzgar. No viene al caso la vida que se lleve ni el género que se tenga, te han violado y punto sea cual sea tu condición, esposa, madre, amiga, transeúnte. El resto sería como pretender justificar un robo a Rockefeller porque tiene mucho dinero e intentar usarlo como atenuante.

¿Tan difícil resulta aprender aquello de que si te dicen NO es que NO, lo diga quién lo diga, que da igual el género y que no se tiene ningún derecho sobre el cuerpo del otr@? Por lo visto si porque Naciones Unidas dice que un 70% de las mujeres de este mundo ha sufrido acoso por parte de un compañero sentimental (click). ¿Y si nos damos cuenta ya de que el respeto verdadero es la piedra sobre la que debemos empezar a construir una nueva sociedad

Seguro que nadie podía imaginar que en la omnipresente sección de tribunales podíamos aprender hasta cosas de cocina, que mira, siempre viene bien ¿Te imaginas a Arguiñano a cebolla-pochada.jpgla puerta de la Audiencia Nacional? Casi que mejor lo dejamos. Por cierto, ¿Sabías lo que es pochar? Pues la verdad es que uno que cuando era crío consiguió hacer una tortilla SIN romper el huevo y que todavía hoy se defiende como puede entre fogones tiene que ir a buscarlo en el recetario que venía con la batería de cocina . Resulta que la cosa no parece nada del otro jueves (o si), todo consiste en dejar que se cueza a fuego lento un alimento, hasta que se ablande. Según la RAE es “1,tr. Freír a fuego lento un alimento. Pochó una cebolla. U.Tc.prnl “, me quedo con la receta de la RAE que parece más fácil. Pues bueno, pochar es exactamente lo que estaba haciendo “El Bigotes” cuando fue molestado 63.jpgen plena clase de cocina para declarar ante la comisión de las Cortes Valencianas . Allí dejó bien clarito que él estaba “a la sombra” pero que eran otros muchos los que tenían que estar, o algo parecido porque la frase exacta parecía redactada por el mismo guionista que Rajoy (¿casualidades?). Ya ves tu que poca consideración, ahora el nuevo Adrià  no va a poder superar el examen de cocina porque fue a contarnos que hacían con nuestros dineros además de regalar payasos a Ana Mato y Sepúlveda “porque eran amigos”, como si esa fuese la mayor de las pruebas de amistad que Correa pudiese dar. La verdad es que si no es porque es deleznable, el show daría para unas buenas risas.


Lo que parece claro es que continuamos escondiendo las vergüenzas bajo la misma tapadera, que si “eldesiempre” anda predicando por Bruselas, que si se fugan empresas.. go_to_presolo de siempre, ya creo que el mundo nos mira y se ríe. Todo sea por pasar de refilón el que el pobrecito Ignacio González sale de la cárcel, justo antes de que se le descubra que “por arte de magia” le han brotado unos cinco milloncejos de nada allá por las américas, también es mala suerte, ¿verdad? O intentar esconder debajo de la alfombra eso de que en la Audiencia el caso Gürtel avanza inexorablemente y Luis Bárcenas ya no sabe que contarnos.


Pero sin duda el plato fuerte de la semana, el que ha costado un mundo esconder detrás de una estelada tamaño XXL es el hecho de que en el Congreso compareció el que para el PP debe ser peor que “El Hombre del Saco”, el inspector jefe de la Unidad de hqdefault.jpgDelincuencia Económica y Fiscal (Udef), Manuel Morocho, y nos contó con valentía y sin despeinarse a todos los que quisimos oírlo que lo de la Gurtel era “corrupción en estado puro”, un mecanismo ideado para que empresas adjudicatarias de obra pública pagaran los actos publicitarios y electorales de todos los PP habibles y por haber (locales y nacionales). Además nos dijo sin tapujos que existen indicios de que todos los mandamases del PP, de Mariano Rajoy a Álvarez-Cascos se han forrado con los sobresueldos “de estrangis” en dinero negro (y se hizo el silencio, ya veremos que dicen jueces) Pero ahí acabó todo porque esta gente no se da por aludida y se continua creyendo con autoridad moral para obligarnos a cumplir legalidades que ellos ni conocen.


Pero volviendo a lo que realmente importa. ¿Alguien sabe pochar? Espero que si porque vamos a tener que explicárselo al Bigotes, si no el pobre va a suspender el examen en la cárcel. A no ser que freír unas verduritas no sea lo que esté haciendo esta gente porque 13281635-Chef-de-la-historieta-con-cartel-en-blanco-Foto-de-archivo.jpgigual el Bigotes está tirando de la manta, poco a poco,a fuego lento, pochando la Gürtel. Casi que podíamos preguntarle que está cocinando, por si las sorpresas, no vaya a ser que en un país gobernado por un presidente que indiciariamente cobraba sobresueldos y con cuatro ¿o cinco? ministros reprobados se nos acabe achicharrando la cebolla o que le peguemos fuego a todo directamente. Ya veremos como acaba la receta pero seguro que el menú de bar chusco que nos están cocinando lo que es “estrellas Michelín “ no conseguirá demasiadas, con que no nos haga daño al estómago ya sobra.

Desde que el mundo da vueltas los de la especie humana nos hemos pegado a brazo partido para ir liberándonos de cadenas para conseguir ir cambiando poco a poco unas por otras sin dalidarnos cuenta de que muchísimas de ellas son autoimpuestas porque siempre acabamos poniéndonos los grilletes nosotros mismos. Suena raro, ¿verdad? Pero no me dirás que la Historia de la humanidad no se puede resumir en que un grupo se rompe la espalda para conseguir liberarse de unas obligaciones y cuando lo consigue va y se ata a otra cosa igual o peor que la anterior. Así ha ido moviéndose la Historia y así seguirá, a trancas y barrancas, somos incorregibles. Al final Orwell en “Rebelión en la granja” no se equivoca en nada (¿No lo has leído? Permíteme que te lo recomiende)

Un ejemplo es lo que hemos vivido estas últimas décadas. Las jornadas laborales han ido reduciéndose, sobre el papel, porque en la realidad nos da la risa histérica cuando leemos esto y tenemos que currar de sol a sol con una sonrisa de gratitud pegada en la cara, no vaya a ser 20060722022000-tiempos-modernosque el jefe se enfade porque “la cosa está mú malamente”. Pensamos que hemos ganado pero no caemos en que para que los de abajo consigamos algo los de arriba también han de sacar tajada. ¿O es que olvidamos aquello de que “la banca siempre gana”?. El caso es que dicen que trabajamos menos horas y tenemos más “tiempo libre”, entonces nos surge el “tener que hacer algo” para llenar ese tiempo, no sabemos estar paraditos, contemplando el amanecer o disfrutando de algo que nos llene el alma. No es que se trate de tirarnos a la vida contemplativa pero es que nosotros nos encargamos solitos de agobiarnos por estar siempre “haciendo algo” sin darnos cuenta de que nos cargarnos otra cadena al cuello y que curiosamente nos cuesta dinero ¿y quienes son los que lo ganan con eso? ¡Voliá!, los de siempre, los que nos han resumido nuestra vida en un mero acto de consumismo.

Nos han inculcado aquello de que el ocio sin hacer nada es pereza y que en el tiempo libre hay que cansarse, hay que hacer cosas y contarlas, apuntarse a un gimnasio, practicar redes.jpgdeportes raros y carísimos, comprar cosas, ir de vacaciones a lugares de los que volveremos cansados y sin un clavo, documentarlo todo en mil redes sociales para hacer los dientes largos y provocar la envidia del que lo vea. Aunque en realidad estemos deseando volver a la rutina para sentirnos tranquilos un rato,  así seguirá la rueda. Al final la desnaturalización del tiempo libre nos ha llevado a transformar NUESTRO tiempo libre en un tormento que no es descanso ni nada que se le parezca.

En la Grecia clásica se llamaba ocio al tiempo dedicado a la reflexión, a pensar en uno mismo y sus creencias. Hoy es más bien lo contrario, el ocio es un gasto que se paga, y se paga caro. Se trata de mantenernos ocupados para que no pensemos en nada, no vaya a ser que nos napoleondemos cuenta de nuestra esclavitud y dejemos de generarles beneficios, además, si te paras a pensar Umberto Eco tenía razón al decir que como nos han puesto las herramientas nos hemos transformado en espías los unos de los otros (la verdad es que la Stasi hubiese alucinado con Twitter, Facebook o Instagram). No podemos quedarnos en paz un rato, hemos de hacer o aparentar hacer más que el otro,  es la deshumanización total en la que estamos viviendo.

Hace años estábamos preocupados por si nos substituirían por robots pero puede que lo que haya ocurrido es algo más terrorífico y mucho más económico, nos han transformado a nosotros mismos en robots que ya sólo tienen dos derechos, consumir y morir. ¿Te has parado a pensarlo alguna vez?

Sustos

Publicado: 31 octubre, 2017 en actualité...
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Por lo visto soy un antiguo, el día menos pensado me va a descubrir un arqueólogo y me van a enviar al Museo Arqueológico Nacional, y más ahora que parece que va a quedar vacante la vitrina de la Dama de Elche, lo malo es que hay hormigas

¿Que porqué digo yo ahora esto? Porque soy de los que todavía esperan a que pongan “El wp-1477925627142.jpegTenorio por la tele (que ya tiene narices, todo el año persiguiéndonos con pelis de cuando Napoleón era corneta y ahora les da el moderno). Soy de los que estos días le da por acordarse de los que están “allá” (cada vez más gente, será que nos hacemos viejos) y les gusta sentir el afecto, el cariño y la nostalgia vivida.

Añoro los “panellets” y los pastelillos de boniato de la abuela. Con esa añoranza y unas flores más o menos acertadas me acerco a visitar a los que durante todo el año no he recordado, con la oculta esperanza de no ser yo el visitado el próximo año porque vete tú a saber a quién va a visitar la parca. Puede que resulte que soy un fósil de otros tiempos en los que no se frivolizaba tanto y a eso de “quedarse tieso” se le tenía un respeto pero bueno, cada uno tiene sus cosas.

Ahora, como daño colateral de la globalización (y eso que el TTIP todavía no se nota) nos hemos traído la costumbre aquella de disfrazarse de Trump o cualquier espantajo similar y wp-1477924408829.jpeglanzarnos a la calle con eso de “Truco o trato” adornando todo con unas calabazas que sería mejor utilizar para hacer buñuelos, que al fin y al cabo es para lo que fueron creadas. Pero bueno son cosas de los tiempos modernos y es verdad que despreciar algo diciendo que “son cosas extranjeras” sería una muestra de xenofobia para los haters de Twitter. Podría interpretarse como un ejemplo de nacionalismo ultra como el que está invadiendo Europa, elección tras elección y eso no sería demasiado correcto. ¿No creéis?.

Al final, un año más, me he apuntado a la fiesta aunque el año pasado no me entendió nadie. Me vestí de El Comendador de Calatrava, don Gonzalo de Ulloa, el padre de doña Inés,  para ofrecer pastelillos de boniato aimg245.jpg los que se acercaban por casa, los pobres se me quedaban mirando con cara de haber visto un marciano, intentaba explicar quién era ese, les daba una grima inmensa por el latazo que les soltaba y se largaban huyendo sin comer ni uno. Así toda la noche. Se quedaron los pastelitos y los Huesos de Santo en la mesita del recibidor, me los acabé zampando y engordé varias arrobas. Este año intentaré lo mismo pero con un disfraz de “el Sacamantecas”, a ver si tenemos más suerte, porque yo vestirme de Drácula o espectro con sábana, como que no. Uno tiene sus propios espantajos como Montoro, el Hombre del Saco, Rajoy, Romasanta el lobisome gallego…

Pero la verdad es que este año lo del Halloween ha perdido toda la emoción después del espanto perpetuo que llevamos sufriendo estos días (y que todavía no a acabado), con Presidents huyendo a Bruselas, palos, derechos por los suelos y los ánimos alterados.

No se que tipo de susto pueden darnos unos niños disfrazados. Este año andamos curados de itespanto, ni siquiera el payaso de It nos alteraría ni un poquito. Si Drácula hubiera vivido los meses de película de espanto que llevamos nosotros se hubiese vuelto hippie y vegano. Seguro que si a muchos expertos en Halloween  la tarde del viernes les hubiesen aparecido un grupo de payasos siniestros preguntando “Susto o Muerte” se habrían pedido muerte con tal de huir del espectáculo no apto para cardíacos que vivimos en Barcelona. No lo dudo.

Pero bueno, a lo que íbamos, supongo que tocará ponerme a cocinar los pastelillos de boniato, los huesos de santo y els panellets para que, cuando lleguen los pequeños monstruitos llamando a la puerta les abra “El Sacamantecas”. A ver quién espanta más.

Una noche en la barra de un bar decrépito, gris, lleno de personajes del hampa  aparece un replicante, Roy Batty, quien con un vaso de absenta y la vista perdida en la nada comenta en voz alta “He visto vida más allá de Catalunya… ” Así podía empezar la nueva versión de Blade Runner porque resulta estremecedor ver como llevamos meses viviendo una situación un tanto peculiar. Nuestro mundo se ha visto reducido como si una guerra termonuclear lo hubiese despedazado. Ahora empieza allá por el río Sénia y acaba en La Junquera. Es como si, de repente, los informativos se hayan vuelto aldeanos, incapaces de llegar a la sección de internacional en un mundo que nos afecta a todos. No ocurre nada fuera de Catalunya, todo ha de pasar por allí y si no hay conexión, se la inventa uno que para eso están los redactores de la postverdad. “El procès” se ha transformado en la manta que todo lo cubre y nos mantiene calentitos, no vaya a ser que ninos-coltan-noticiasaquemos un pié y se nos hiele la conciencia. Seguro que si escarbamos un poco encontramos que la desigualdad brutal, el cambio climático o hasta los terribles incendios de Galicia se han originado en Barcelona, hay teles para todo. Y al final, ¿sabes una cosa? Sospecho que Paco, mi amigo conspiranoico, tiene razón (como siempre). Hace semanas decía que dos no se entienden porque no quieren y si pueden rascar algo, con más razón todavía.

Igual convendría recordar que existen otras cosas en el mundo, más que nada porque si nos centramos tanto en un asunto, al final nuestra existencia se acaba reduciendo y pasamos por alto verdaderas barbaridades a las que estamos dando la espalda. Atrocidades que, os juro, dejan lo de FB_IMG_1441573545350Catalunya en un puro sainete. Hablamos de empatía, de situaciones monstruosas que deberían estremecernos por el simple hecho de ser humanos, aunque sea sólo por disimular. Hablamos de que hemos olvidado las promesas que nos hicieron los políticos (y nosotros mismos) cuando vimos la imagen de aquel niño ahogado, bocabajo, en una playa turca y que dos años después han quedado en nada. No se han cumplido y además se han olvidado o lo que es peor, los hemos olvidado. Ahora sólo queda tiempo en España para el artículo 155.

No se si es que no está de moda ya recordar que en Siria la gente continúa matándose y que el otro día la coalición (marca blanca de USA) “liberó” Raqqa del DAESH en una operación en FILE PHOTO:Smoke rises after an air strike during fighting between members of the Syrian Democratic Forces and Islamic State militants in Raqqala que todos se comportaron como verdaderas bestias que no habían oído hablar de Derechos Humanos, ni siquiera de la Convención de Ginebra o algo que se le parezca. Los unos y los otros semasacraron. La destrucción ha sido total y los cadáveres de civiles han alfombrado el suelo sin que nosotros nos enterásemos. ¿Ha acabado todo? Ni en broma. Después de ver la que se está liando en el Kurdistán Irakí por lo del referéndum mucho me temo que la guerra va a continuar aunque esta vez no lo veremos por la tele. No estará el DAESH IMG_20171024_105448.jpgpero el interés por quedarse con el petróleo sigue intacto y eso mueve mucho en un mundo que todavía va a gasolina. Continuarán llegando personas huyendo de ese desastre, o de cualquier otro más silenciado todavía, como el genocidio de los Rohingyas de Myanmar (click aquí) que huyen a Bangladesh. Miles de seres humanos seguirán perdiendo la vida en nuestras fronteras o en cualquier otra pero nosotros no lo veremos, tendremos la conciencia tranquila que ofrece la ignorancia y todo  porque los barcos de Piolín continuarán en el puerto de Barcelona. Eso y no miles de vidas humanas perdidas es lo que parece que nos importe ahora.

Desde que tomé consciencia de que existía eso de medir el tiempo despertadorsiempre he pensado que el reloj puede que sea uno de los inventos más sádicos que haya creado el hombre, si no lo creéis así ya me explicareis lo simpático que era el homínido que inventó el despertador (yo lo sentaría junto con los grandes monstruos, al lado del que inventó la bomba H). Tenemos relojes para todo, vivimos agobiados atados a ellos. Tic Tac, Tic Tac… el mundo entero se rige con ese soniquete. Lo que me faltaba por saber es que existe uno que se creó hará 70 años y su solo nombre ya causa pavor, es el “Reloj del Apocalipsis” y lo publica el Bulletin of the Atomic Scientists , un grupo de científicos que se reúnen dos veces al año para “ponerlo a hora” entre los que parece ser que hay hasta 15 premios Nobel.

Resulta que el reloj tiene una alarma puesta a las doce de la noche. Si llegase a sonar, todo haría un inmenso BOOOM y acabaríamos inmersos hongoen una catástrofe global. El reloj marca lo cerca o lejos que estamos de hacernos picadillo a nosotros mismos. Y parece ser que no es que nos sobre mucho tiempo y de ello se han encargado últimamente personajes como Trump y sus declaraciones en las que cada vez que habla sube el pan. Pero también nos descuentan tiempo los efectos del cambio climático, las pruebas wp-1484584098687.jpegnucleares de Corea del Norte, el creciente menoscabo de la sensación de seguridad o el aumento de la tensión que está llevando a los ultras al gobierno de muchas naciones europeas, como Austria en las legislativas el otro día. De verdad que cada vez me convenzo más de que Europa está perdida y no puede reinventarse con los viejos espantajos que se mantienen en sus instituciones y sus ideas rancias en las que no cabe el hecho de que los países no son las rocas inamovibles de antaño. Bueno, a lo que íbamos. El caso es que desde 1953, cuando vivimos unas pruebas termonucleares USA y URSS, nunca habíamos estado tan cerca. Vamos listos.

Pero una vez más me temo que aquí en España (o como decía Prince… el artista antes conocido como…) nos da por seguir nuestro propio huso horario y puede que estemos a punto de oír el primer campanazo en la 31Puerta del Sol, solo que esta vez no comemos uvas precisamente. En nuestro propio reloj del Apocalipsis ha pesado muchísimo un gobierno indolente entregado a “verlas venir”, a recortarnos derechos, a permitir que se achicharren nuestros montes no se si por desidia,falta de vigilancia  o vete tú a saber, dejando la extinción al orgullo de los mismos vecinos que ya arrancaron con las manos el chapapote de 2002 y ahora vemos traginar con cubos y screenshot_2017-10-17-09-34-44.pngpalanganas (¿te acuerdas del de “los hilitos de plastilina”? Si, ese mismo). Un gobierno que impide que se hable tanto de independencia, bajo peticiones salvajes de pena de cárcel, como de DEPENDENCIA, algo más grave todavía porque con ese silencio se está permitiendo que mueran nuestras personas dependientes sin que se les haga caso y sin que se les preste la ayuda a la que tienen derecho de hace años que no reciben porque se les mantiene escondidos dentro de un baúl sin que podamos oír siquiera sus voces. Son un ejemplo más, como otros que permanecerán debajo de las alfombras de unos políticos centrados en si mismo, que han perdido el contacto con la realidad de aquellos a los que dicen representar y que están acelerando cada vez más el ritmo de este reloj que no para de hacer Tic Tac Tic Tac encaminado hacia el apocalipsis. Mucho me temo que la única forma de hacer que se detenga es quitarle las pilas y eso tendremos que hacerlo nosotros, quitarles los apoyos a los políticos que mueven las manecillas para así poder dejar de escuchar el atronador Tic Tac Tic Tac…

El fascio

Publicado: 10 octubre, 2017 en actualité...

Valencia, 9 de octubre de 2017. Un grupo numeroso de personas se concentra para celebrar la manifestación de todos los años. Todo muy normal, ambiente festivo, con música, niños, gegants i cabuts, dolçaines i moixerangues. Así somos por estas latitudes, hemos aprendido a tomarnos las cosas con filosofía, igual es porque no nos hace caso ni el gato, pero bueno no seré yo el que se meta ahora en estos bailes. Como decía, todo había de ser “lo normal”, divertido incluso. Pero este año no lo ha sido, nada es normal estos días, este año han aparecido los viejos fantasmas que ya creíamos extintos, cosas de otros tiempos que inexplicablemente, como si a alguien le interesase la crispación han vuelto, y con fuerza. De destrozar la fiesta se encargaron los energúmenos, cuatro tipejos que amparados en banderas antiguas que han hecho de la violencia su único alegato. Se creen provistos de la “verdad suprema” para defender ideas rotundas, de esas “enormes”, inabarcables, como puede ser el sentimiento de nación que cada uno puede tener. Algo que nunca he compartido porque creo que una bandera, la que sea, no merece el derramamiento de una sola gota de sangre. De momento son pequeños actos, cánticos, insultos, amenazas y algún altercado que acaba con gente escondida en baños de bares. Pero por ahí se empieza y acabamos entrando en el reino de la atrocidad. Intentemos atajarlo antes de que sea demasiado tarde. Nuestro gobierno está a lo que está y parece incapaz de levantarles la voz (como tampoco lo fue el italiano o el alemán el siglo pasado) y puede que incluso se sientan alentados por ello. Seguramente tendremos que ser nosotros los que debamos parar el juego no entrando en la rueda. Si no lo conseguimos lamentaremos no haber puesto freno al resurgir de un totalitarismo que nos costó una guerra mundial y millones de muertos en la Europa del S.XX. ¿Soy un exagerado? Ojalá, pero no vayas a pensar que las cosas empezaron de una forma muy diferente a este ambiente de crispación que vivimos.

Puede que hayamos olvidado que el SXX fue un siglo para olvidar. Parece que hayamos olvidado que allá por la Italia de los años 20 del XX unos personajillos que se hacían llamar squadristi empezaron como nuestros “utras”, golpes, violencia, coacción contra el que no se ajustaba al programa. Actos que subieron de nivel hasta que todo acabó en tragedia. No lo vieron venir, eran cosas de gamberros hasta que el estado entero cayó en la gamberrada. Llegó el Duce con sus Camisas Negras, marchó sobre Roma en Octubre de 1922 y al final Italia acabó inmersa en el terror.

Por esos días también en Alemania empezó a sonar la misma canción, los «gamberros» empezaron gritando, rompieron cristales de judíos, hicieron pintadas, amenazaron, crearon un ambiente hostil, de miedo, hasta que se convirtieron en Nazis, ganaron unas elecciones y acabaron con millones de vidas inocentes. ¿Verdad que ya conocemos el resto de la historia?. Parece que no lo recordemos.

Yo nunca he sido de los que frivolizaban con la palabra fascista, puede que porque he sido chapado a la antigua, puede que porque respeto la historia y creo que de ella siempre se aprende o puede que por designio de los astros ¿qué más da ahora? Pero siempre que he oído a alguien gritarle a otro que es un fascista a mi por lo menos me ha recorrido un sudor frío por el espinazo, “Fascista” es una palabra que encierra demasiados conceptos, y ninguno bueno. Hasta ahora el susto se me pasaba rápido porque entendía que ni el agresor ni el agredido solían tener ni puñetera idea del alcance de la palabra, pero viendo los acontecimientos de estos días y la radicalización de posturas sea cual sea el argumento de verdad que el frío no se me marcha. Veo las imágenes de Milán allá por 1922, las comparo con cualquier manifestación de estos días y se me quita el sueño. La vuelta del Fascio es algo que jamás hemos de tolerar, nos ha costado demasiada sangre como para repetir la salvajada. ¿Es que no lo entendemos?¿Ha vuelto ya el tiempo de la barbarie?. Espero que no, todavía estamos a tiempo de no convertirnos en un nuevo Kosovo.