Archivos de la categoría ‘actualité…’

Una mañana en la playa

Publicado: 4 agosto, 2020 en actualité...

El otro día bajé a la playa, llevaba mascarilla, gel de ese pringoso y todos los cachibaches propios de bajar un rato a la playa. Ya sabes, sobrilla, toalla, sillitas… vamos, “lo normal”. Como si nos fuésemos de expedición a recorrer 58.jpgselvas buscando a Livingstone. Bueno, el caso es que cuando conseguimos un sitio a unos cuatro metros de las sombrillas vecinas empecé a montar el campamento para descubrir que cuando estaba abriendo la última silla ya tenía detrás, pegado al cogote una familia entera de esas de radiocassette y señora pringando vástagos con crema solar como quien unta nocilla en el bocadillo de los críos. Cuarenta grados a la sombra, arena, sol abrasador… más que la playa aquello parecía alguna escena de aquellas de Lawrence de Arabia pero concurrida, muy concurrida. Como todos los años, igualito. Supongo que las quejas por lo del turismo será en playas más glamourosas porque en las normalitas, de andar por casa, como esta no es que se note demasiado esto de la nueva normalidad para mayor espanto de nosotros, los aborígenes.


Noté que mi vecino me miraba raro, como si un marciano hubiese aterrizado a su lado. Al final, después de que se diese cuenta de que me había dado cuenta (más que nada porque no le había quitado el ruidito que hace el móvil al hacer una foto). Me gritó algo sobre que no me había quitado la mascarilla. Por lo visto Tablero_parchispara ese señor aquello era intolerable el hecho de que ya apenas si noto que la llevo o no. Supongo que se habrá dado cuenta de que en la playa el “bicho” prefiere estar tostándose al sol en lugar de ir infectando. O puede que ocurra como cuando éramos criejos, jugábamos al “pilla-pilla”, nos subíamos a una silla gritando “CASAAAA” y no nos podían pillar. Así en todo, que si en la playa, que si en las terrazas, que si con los amiguetes… Demasiadas casillas-seguro se ven en este tablero de parchís, así nos van los números. Verás tu que risa cuando acabe el decorado de la campaña de verano.
Debe haber mucha gente como mi vecino de sombrilla porque a estas horas de la pandemia todavía está Eugenio, el policía del barrio, intentando meter en la cabeza a la gente que no se puede ir con la mascarilla de babero. Él es así, no le gusta demasiado multar porque dice que multas las justas, que no es cuestión de ir sembrando la fama de verdugo por el barrio porque después todo son quejas al ayuntamiento. A pesar de eso dice que a más de cuatro si les ha rellenado “la receta”, por descerebrados.


Aunque bien pensado igual lo verdaderamente descerebrado fue lo de apostarlo todo a la carta del turismo, nos ha salido rana. Pero es porque somos unos juergatiquismiquis. ¿Qué podía salir mal en eso de atraer al gentío, acumularlo en escasos kilómetros cuadrados, ponerles música hasta que se descoyunten el esqueleto de tanto danzar y regarlo todo con sangría? Nada, ¿verdad?. Puede que alguna vez aprendan algo de Jacinto, el calafate, que un día nos sorprendió al contarnos que para arreglar una barca primero deberíamos taponar las vías de agua para que no se vaya a pique y después si eso ya pintamos de colores vivos para que quede bonita. Esto puede que sea igual. Primero intentemos que el bicho no nos cause más bajas y después ya salvaremos, si podemos, la economía. Porque algo es evidente. Si te paras a pensar, en los muertos no hay economía que valga.

 

El verano de la mala uva.

Publicado: 28 julio, 2020 en actualité...

Si te digo a estas alturas que este verano está resultando un poco raro seguramente dirás “Mira, el palurdo este acaba de descubrir América” así que mejor me ahorro el comentario. Pero en realidad es que no estamos en verano sino en una fase más en todo este thriller sanitario-emocional en el que vivimos. Primero fuimos incrédulos, después aplaudimos llenos de fe y esperanza en

villano

nuestros sanitarios, empezamos a ver como algunos se erigían en justicieros de balcón y ahora, poco a poco, vamos entrando en una nueva fase, bastante peligrosa si nos dejamos ir. La fase del cabreo colectivo en la que todo el mundo empieza a sentir una mala uva generalizada ante todo y ante todos los que se empeñan en amargarnos los existencia (el resto de la humanidad). Lo que parece claro es que este verano será recordado durante muchos años y nuestros biznietos, cuando lo estudien en clase lo verán en el temario como “El verano de la mala uva”, a todo color, con letras en negrita.
Cuando empezamos así se suelen cometer tonterías propias de incluirse en el Guinness de los récords. Como lo del otro día, empezar a organizarse para burlar las mascarillas y acabar pidiendo el “Habeas corpus” (como quien decía “alohomora” para abrir la puerta) al guardia, armado

justificante

con la paciencia que heredó del santo Job, que procedía a extender la correspondiente “receta” a la interfecta. Deberíamos tomárnoslo en seria, más ahora que estamos viendo como no es que lo vayamos a tirar por la borda sino que ya hasta parece que hayamos hundido el barco. No se que haremos si nos vuelve a caer confinamiento pero no es que la economía no lo aguantaría (obvio) sino algo peor, la estabilidad emocional saltaría por la borda. Piénsalo, vivir en un país de pobres ya lo hacemos de hace mucho pero vivir en un país de locos… (bueno, eso también).
¿Qué cómo te salgo yo hablando de mala uva en plena canícula de julio? No se si te habrás dado cuenta de que estos día no hacemos más que ver quejas y TLUICOUPIZEZ7DBADLQL7HJAFEdemandas. Que si demandas de los empresarios del “ocio nocturno”, que si la iglesia denuncia que se quedan sin fondos, que si queremos fiestas, que si nos arruinamos si nos cierran las fronteras y no vienen los turistas, que si la juventud está cerril, que si a ese le han hecho una PCR y a mí no, que si… (pon lo que quieras o no acabaremos jamás el post).
Al final todo se reduce a lo siempre, nadie está conforme con nada que le afecte demasiado tiempo a la cartera o a las costumbres y clamamos contra las decisiones de la autoridad que están hechas a mala leche y para amargarnos la turbaexistencia a cada uno de nosotros, en singular, personificadas hasta el máximo nivel. ¿Qué profesionalidad a la hora de tocar las narices, verdad? Igual es que estamos hasta el gorro y no somos capaces de ver la realidad. Llevamos mal la epidemia y hemos vuelto a unos niveles de contagio de Marzo-Abril, algo habrá que hacer ¿no?. Piensa que la última vez nos encerraron ¿Y ahora porqué no? Por dos razones, fiamos nuestra economía al poco turismo que queda y porque si nos encerrasen ahora saldríamos con palos y antorchas camino de La Moncloa.
En el fondo queremos que vuelva la rutina, como sea, porque es lo que conocemos y somos animales de costumbres. Supongo que será eso, porque 153511.jpg-c_215_290_x-f_jpg-q_x-xxyxxmejor ni pensamos en tomarse esto como una palanca para reinventar el esquema y entender que tampoco es normal pasarse el año malmetiendo contra los “guiris” para después llorar porque este año no vendrán. Tenemos la oportunidad de relanzar el tejido industrial que ha sido maltratado durante tantos años y volver a arrancar de otra forma. Pero claro, parece más cómodo quemar, una vez más, en la plaza mayor a Simón (que paciencia tiene este hombre) que entender lo que nos dijo el otro día cuando soltó que “si no quieren venir los belgas, un problema que nos ahorramos”.
Si no somos capaces de asimilar que a estas horas ya no podemos aguantar el país a base de vender cartones de sangría y garrafas de “agua de valencia” igual es que algo no daliestá bien construido. Y eso no tiene nada que ver con la pandemia esta que parece habernos hecho olvidar que antes del coronavirus también teníamos problemas como para parar un tren. Igual ya ni recuerdas que los maltratadores siguen asesinando a nuestras compañeras, que existen más enfermedades además de esta, que la corruptela campa por sus anchas o que llegar a final de mes con la prole continúa siendo un remake de “Misión imposible”… Pero no me hagas caso que este cerebro mío no funciona con temperaturas elevadas y ahora debe hacer como 80 grados en esta choza.

Mascarillas en el malecón.

Publicado: 21 julio, 2020 en actualité...

Dicen que es una suerte eso de vivir cerca de la playa. Te confieso que a veces sí y a veces no, este año por ejemplo sin ir más lejos. Siempre ha resultado un tanto atractivo ver como los turistas aparecían marcando el buen tiempo, como las golondrinas. Era esperar a que los días se fuesen haciendo más y más largos IMG_20200720_183433.jpgpara que empezasen a aparecer caras que puede recordase vagamente de otros veranos. Empezaban a llegar en semana santa, tímidos, “a pasar el día”, comían y se marchaban para casa, eran la avanzadilla. Poco a poco, allá por San Juan empezábamos a ver como eso de aparcar se ponía un tanto más dificilillo y el paseo marítimo se llenaba de vida, esa vida que permanecía oculta dentro de los bares con terraza en forma de mesas y sillas amontonadas esperando los días de sol. Todo seguía su curso, en cuestión de días se llenaría todo hasta los topes, el bullicio sería inevitable pero también que la invasión es transitoria. Llegarán las lluvias de septiembre y con ellas volverán a sus casas las hordas invasoras y hasta el año próximo. Así año tras año, lustro tras lustro desde que a alguien se le ocurrió eso del turismo y el veraneo.

Este año te confieso que confiaba en que sería distinto, tenía que serlo visto el escenario que tenemos liado, pensaba que nos quedaríamos solos y que no IMG_20200720_192531.jpgveríamos llegar las bandadas de gentes de la ciudad, sombrilla y neverita en mano dispuestos a tomar posesión de un pedacito de la escasa playa que nos quedó después de la última DANA. Pensaba que el paseo marítimo quedaría medio desierto porque claro, los pocos que llegasen a comer pipas en el malecón verían que no se puede porque las obras de reconstrucción todavía están muy atrasadas y pasear el garbo por allí resulta imposible a no ser que te apetezca participar en una gymkana sorteando excavadoras y zanjas. Ya me decía mi amigo que me quedaría con las ganas, que esta especie no escarmienta y que viviríamos un veranito terrorífico. Tenía razón, como siempre.

A estas horas el bullicio se ha apoderado de las calles tranquilas como por arte de magia. Ya sabes, como si hubiese pasado el príncipe, le hubiese dado un beso 58.jpga la durmiente de turno y todo hubiera vuelto a la vida. De hecho me tienes escribiendo esto con los ojos hinchados oyendo una musiquilla de esas que vienen del chiringuito, como todos los años. Pero esta vez la vida era distinta, me di cuenta de que sólo los aborígenes llevamos mascarillas. “Estos traen al bicho” fue la única palabra que salió de la boca de la panadera cuando pasé a recoger la barra habitual que me tiene guardada en una bolsita de esas de tela que ya era de mi abuela.

Nosotros, los que hemos sobrevivido a los tiempos duros de hace unos meses, los que vimos a la ambulancia llegar en silencio y llevarse a alguien que IMG_20200720_190243.jpgconocíamos para no volverlo a ver parece que seamos los únicos que entendemos que aunque todo se vista de verano y de color la amenaza continua. Igual somos unos neuróticos, el invierno nos ha vuelto así pero por lo visto los turistas son inmunes a ella. Deben serlo visto como se hacinan en la playa, debajo de las sombrillas. Deben sentirse a salvo al ver como toman tapas, como mueven el esqueleto en la discoteca local…

Creerán que nada va con ellos cuando estos días estamos viviendo rebrotes, vamos perdiendo lo poco que conseguimos con tantos días de encierro, con quienes-son-los-supercontagiadores-del-coronavirus-chino-655x368.jpgtantos llantos silenciados y con tanto esfuerzo en los hospitales. Parece que no va con ellos cuando les dicen que nada ha acabado, que sólo pedimos prudencia. Parece que no entiendan que muchos han llegado a pensar que, quizá, fuese mejor que se quedasen este año en sus ciudades hasta que hubiese pasado todo de verdad, no cuando han decidido que saliésemos porque “había que reflotar la economía”. Quizá se equivocaron, puede, pero no olvides que la prudencia la has de poner tú, es cosa tuya y de nadie más. Piensa que, vale, estás de vacaciones pero este año las vacaciones no son lo mismo nada lo ha sido. Si fuiste prudente estos meses no lo vayas a desperdiciar ahora que empezábamos a ver la luz. Si quieres ven, la playa también es tuya, pero respétate y respétanos a todos, por favor, se prudente. Paremos la recaída.

The Recessionals

Publicado: 14 julio, 2020 en actualité...

Parece ser que nuestro gobierno ha decidido extender las ayudas a los más golpeados por este desastre unos meses más, la verdad, está muy bien pero ¿Y después? ¿De verdad pensamos que esto va a acabar en unos meses y pasaremos Una_nit_a_l'òpera_-_intertitle.jpga vivir en la tierra de Jauja? Será que no se han dado cuenta de la magnitud del desastre que ha caído como un obús a los que ya andaban justillos (todos nosotros, no vayamos a pensar). Aunque bien pensado, sobre el papel y haciendo circular a la tan sufrida estadística puede que nos pase como a Groucho Marx y hacemos caso a nuestros ojos y no a lo que nos dicen porque el caso es que el número de ricos subió mucho en España en 2019, antes de que algunos se lo gastasen todo en papel higiénico y levadura para hacer panes.


Resulta que en este terruño azotado por los calores de este NO verano tenemos un 5% (lo que viene a ser unos 11.000) de nuevos millonarios que han subido la cifra hasta los 235000 personajes que tienen un millón de euros, sin contar su 2015090618432273431.jpgcasa. Estamos nada más y nada menos que en un nada desdeñable número 14 del ranking mundial, tenemos más millonarios que Rusia y en cambio los pobres son más pobres y las colas a pleno sol en los economatos no acaban nunca, algo no funciona. Los nuevos potentados no han salido del Euromillones, son personas que no fueron afectadas por la crisis de antes y que han podido aumentar su fortuna hasta niveles que el resto de los mortales ni soñamos. Lo han conseguido a pesar de que algunos de los que ya rsz_gollum-smeagol-singing.jpgestaban en el club se hayan empeñado en quedárselo todo. Por lo visto eso de tener dinero viene a ser algo así como lo de Gollum con el Anillo. Pues que bien, ¿no? En teoría vivimos en un país opulento donde estamos a punto de empedrar las calles con oro puro y en cambio cada vez existe más y más gente que no puede sacar adelante su propia vida, bueno, me dirás qué es lo de siempre y que ocurre desde que el mundo es mundo, pero viendo las circunstancias en las que estamos y a donde nos llevan, deberíamos tomarnos en serio lo de una sociedad solidaria.


Algo estarà ocurriendo en toda esta historia porque a pesar de tener un gobierno al que se le hincha la boca diciendo que es el más social de todos resulta que el aumento de millonarios coincide con el aumento de la pobreza, sobre todo trabajadorespobres.jpgdespués de todo este maremágnum del COVID. Pero parece ser que ha surgido una nueva especie en esto de la supervivencia. En mitad la tragedia nos encontramos a gente joven que con pocos años que ya empiezan a tirar la toalla y renuncian hasta a un proyecto de futuro. Son los que el Finantial Times, bautiza como The Recessionals. Son vidas truncadas que empezaron mal, les llamábamos milenials, eran aquellos que se quedaron fuera, esperando una m18349_crop169014_1024x576_proportional_151086850361AA.pngoportunidad que nunca llegó cuando a la crisis del 2008. Los mismos que ahora que empezaban a recomponerse y se han dado de cabeza con la pandemia y el desastre que los ha dejado de nuevo en la calle. Son una generación de supervivientes que han vivido dos recesiones históricas y que van a tener que pagar dos facturas para seguir adelante con un mercado laboral destrozado del que poco se puede sacar y una perspectiva de futuro que les borra toda idea de jubilación.


Imagina si lo ven crudo que hasta los organismos internacionales están diciendo desde el Olimpo ese en el que viven que necesitamos extender las redes de ayuda social para intentar abrir un futuro a los más vulnerables, los de siempre, las 8m-2020-manifestaciones-murcia.jpgmujeres que siguen pagando con menos salario y más violencia por el hecho de serlo. Los pobres que se han vuelto invisibles en esta sociedad que no ha aprendido nada. Los mayores que han visto como el sistema gestionado por sus propios nietos les daba la espalda y los condenaba a muerte y los jóvenes, esos que no van a ver arruinada su vida porque, simplemente, se les han arrebatado sus sueños antes incluso de que empezaran a construirlos. Vamos a tenerlo difícil porque si te paras a pensar, nuestro gobierno (ya sabes, ese que se autodeclara el más social de todos los habidos) no acaba de hacer arrancar las ayudas a los más necesitados, las demora con plazos y condiciones -como si no hiciese falta comer todos los días- y no consigue dar abasto con tantos frentes abiertos y tan poca ayuda de la oposición destructiva esta que padecemos que no es capaz de ofrecer ni una sola iniciativa positiva en todo este galimatías. Si algo sacaremos de todo esto es que nuestra clase política debiera exiliarse a una isla desierta.

Pero peor todavía se nos pone si tenemos en cuenta que vivimos en un mundo globalizado, supranacional que se ha convertido en una jungla en la que hasta la todopoderosa Merkel duda de que la UE se ponga de acuerdo para articular un EEUU_502460212_155003640_1024x576.jpgprograma de ayudas que no sea una nueva trampa para arruinarnos más todavía a base de contraprestaciones y recortes. ¿Qué porqué digo esto? Me explico; Estados unidos ha comprado toda la producción de los próximos tres meses de Rendesivir demostrando que aquello del América First incluía un “me importa un bledo el resto del mundo” dejando muy claro hacia donde vamos y que si no se pone remedio con más control Internacional, cuando hablemos de vacunas y tratamientos del COVID aquello que vivimos al principio de la pandemia, cuando arrasábamos el Súper, va a quedarse en un juego de niños.

¿Olvidar lo vivido?

Publicado: 7 julio, 2020 en actualité...

La verdad es que no soy demasiado de ver la tele, igual porque mi subconsciente intenta evitar que lo atormenten a base de espantos o puede que porque en mi casa todavía está totalmente colonizada por los canales de dibujos animados (que oye, muchas veces son los más recomendable) y más ahora que, como ya es todo normal, nos ha vuelto el futbol hasta en la sopa (lo siento, uno no es muy futbolero, ya lo sabes). Pero no creas que estoy tumblr_n70v1gIxaj1s9y3qio1_r1_1280libre de la prensa hidráulica de esa que te incrusta las ideas del grupo mediático de turno hasta que llegas a creer que son las tuyas propias, mi radio hecha humo todo el día y eso es peligroso en estas fechas porque si aparece “la canción del verano” la hecatombe neuronal está servida, menos mal que gracias a este verano peculiar parece que saldremos indemnes de ello. Pero a pesar de no ver demasiado la tele he caído en la cuenta de algo un tanto extraño, seguro que tú también te has percatado de que los anuncios de un tiempo a esta parte están Extrañas-y-poco-conocidas-historias-sobre-logos-que-hoy-son-famosos-7.jpgvolviendo a ser lo que eran, ya sabes, coches, compra esto compra aquello y entre una cosa y otra, unos señores que venden alarmas empeñados en volverte esquizofrénico paranoide perdido. Parece que todo vuelva a ser lo que era y teniendo en cuenta que los publicistas son personas muy inteligentes que nunca hacen las cosas porque si, algo está pasando cuando vuelven a vendernos eso de la libertad, los espacios abiertos, el comprar y comprar en esta sociedad en la que todo es objeto de trapicheo, en la que dicen que compres aquello porque te hará más feliz, lo de siempre, como si nada hubiese pasado ya.

Si te has dado cuenta, los anuncios siempre van un paso por delante. Son capaces de vendernos algo que como decía Jobs “todavía no sabemos que Frases-de-Steve-Jobs-1.jpgnecesitamos”. Bueno, lo dicho, ahora nos ofrecen envuelto en papel de celofán y con un lacito un producto nuevo, la normalidad. Lo hacen porque saben que somos animales de costumbres y necesitamos creer en que volverá aquello que conocemos, aunque en el fondo sepamos que nada será igual. Pero nuestra cordura anda ansiosa por creer en ello, de eso se valdrán los señores del anuncio. Están para ello, para vender y ahora que andamos en horas bajas y somos un poquitín más débiles se lanzarán como buitres a por nosotros, a llevarse los restos del naufragio.

 

Estos meses hemos vivido situaciones muy difíciles y traumáticas en las que han temblado los robustos cimientos de esta sociedad tal y como la conocemos. Nuestro castillo de arena se ha desmoronado dejándonos  las pexels-photo-89095.jpegruinas mientras continuamos recibiendo como respuestas a nuestras necesidades mentiras y promesas vacías una vez más.  Nos hemos llevado el tortazo del siglo al descubrir que todo aquello en lo que creemos puede caer en cualquier momento. Nos hemos quedado llenos de cicatrices tan profundas como grietas de glaciar y con una mascarilla que nos acompaña a todas partes para recordarnos que esto no fue una pesadilla, que un virus nos separó de todos, en algunos casos para siempre. Pero no temas. No dudes que entre la publicidad y los mensajes institucionales que recibiremos van 11.jpga intentar que todo vuelva a la normalidad, a la de antes, al gasto y todo eso. Pero no podemos permitirnos el lujo de olvidar las vidas que se han destruido y el desastre que nos ha quedado por culpa del fracaso de un sistema que ha dejado de lado a los más vulnerables y sobre todo a nuestros mayores. Por tanto más vale no olvidar que ocurrió estos meses pasados, no vayamos a acabar en el mismo punto de partida. Aunque nos vengan con el aparato de limpiar recuerdos de los Men in Black.

 

Ahora nos hablan de nueva normalidad cuando esto no es normal, no puede serlo. No podemos aceptar como normal eso de que un virus nos haya puesto una linda mascarilla, haya recortado nuestros derechos más básicos y hasta nos haga house-of-cards-763246_960_720.jpgsentir miedo al cruzarnos con alguien por la calle. Pero es que lo anterior tampoco lo era visto como ha acabado con la llegada del bichito de marras que ha hecho caer como un castillo de naipes, en sólo unos meses todo un sistema social creado a través de los siglos. Una vez más intentarán borrarnos los recuerdos para que todo siga igual, para que volvamos a las andadas. Si lo consiguen habrán ganado, no tendremos nada a lo que agarrarnos si alguna vez volvemos a pasar por algo parecido. Puede que no sea ahora, puede que no te afecte. Pero igual es dentro de unos años y entonces seas uno de los ancianos que acaban abandonados a su suerte. ¿De verdad podemos permitirnos el lujo de olvidar?

Kintsugi

Publicado: 30 junio, 2020 en actualité...

Hoy en día nos hemos acostumbrado a que todo sea de plástico, de usar y tirar, rápido, impersonal, puros trastos sin alma que usaremos una vez y si te visto no me acuerdo a pesar de que nos digan que nos estamos cargando el planeta. Si se te cae un plato al suelo y se le kintsugigrigia1hace un desconchado lo tiras a la basura y ya está, te acercas al bazar de cabecera y apañado. Todos lo hacemos. Nos resignamos a comprar otro objeto nuevo, sin alma.. y todo eso, ya sabes, un trasto. Es nuestro ADN occidental consumista, nada que ver con Japón donde ya llevan siglos practicando el kintsugi. ¿Qué que narices es eso? Pues resulta que es toda una filosofía de vida de la que se puede aprender muchísimo. Y ya te digo que estos días, por circunstancias que no vienen al caso me ha venido al pelo si es que, por la cuenta que me trae, quiero sacar alguna enseñanza. 

Se trata de darle la vuelta a nuestro consumismo como a un calcetín. Cambiar el chip y pensar que  si se ha roto, ¡se repara!. Verás que las marcas y cicatrices que van a quedar en ese plato de la abuela que se partió por la mitad kintsugi2.jpgle darán valor. Un valor añadido que recuerda el desgaste que provoca el tiempo, el tiempo pasado y el cambio que la cotidianidad va dejando en las cosas y en las personas. Todo cambia, todo es mutable, ¿porqué no reconocerlo? El tiempo actúa sobre todo, deja sus marcas, también en los seres humanos, esos a los que a pesar de lo que estamos viviendo seguimos tratando como trastos. Piensa en las huellas que quedan en nuestra alma por las vivencias transcurridas. Al igual que ese plato que se rompió y fue reparado, los surcos nos vuelven únicos y nos hacen ganar en belleza.

Piensa en todo lo que has dejado atrás, ahora es buena época para ello. Piensa en lo bueno y en lo malo, en lo que te ha corazón kinsugihecho feliz y en lo que te ha hecho pupa. ¿No crees que nada debe ser sustituido? Todas y cada una de esas cosas ha dejado su huella pero también te ha llevado a ser quien eres. Quítate la máscara de Supermán, piensa que aunque ocultemos nuestros defectos, somos humanos con nuestras maravillas e imperfecciones, con nuestras fortalezas y fragilidades.

El tiempo nos marca a cada uno con los recuerdos, con las cicatrices que nos deja la vida, las buenas y sobre todo las malas, las de esos momentos en los que caímos al hoyo y fuimos capaces de sobreponernos, de poner pegamento en nuestros trozos recogidos en una bolsa, esperar a que se peguen y seguir adelante, es la magia que nos ha llevado a vivir millones de años como especie, somos capaces de crear una solución, de levantarnos ante las adversidades y seguir adelante, también ahora que parecemos acogotados por la incertidumbre lo haremos, no lo dudes.

Somos únicos, no renuncies a ello, practica el kintsugi sobre ti mismo y sigue adelante con orgullo. Apreciémonos como somos, rotos y nuevos, únicos, irreemplazables, en permanente cambio. 

 

Ruido informativo

Publicado: 23 junio, 2020 en actualité...

No se si con todo este ajetreo que llevamos te habrás enterado de al tan curioso como que en plena época de noticias, contranoticias, fakes y bulos varios Microsoft ha reemplazado a parte de sus periodistas para sustituirlos por una por inteligencia Artificial. Puede que pienses que no es para tanto, que muchos de nosotros hemos acabado en la calle y otros muchos hemos descubierto que nunca volveremos “tajo” tal y como lo conocíamos. “Cosas del bicho”.
Pero la cosa va mucho más allá. Al parecer importa tan poco lo que nos cuentan que pueden hacerlo los robots. Andamos sumidos en un mundo en el que la cuestión no es el COMO (calidad) nos cuentan algo sino el CUANTO (cantidad) cerebronos cuentan. Nos han acostumbrado tanto al bombardeo constante de noticias y ruido de todo tipo que dudo que seamos capaces de ser siquiera conscientes del martilleo constante, ahí está el problema. Es la paradoja que vimos estos días, estamos tan informados que quizá sería mejor decir que nos mantenemos más desinformados que nunca. Nos hemos acostumbrado a engullir cantidades gigantescas de datos que circulan ante nuestros ojos sin que hagamos nada al respecto pero ¿Somos más inteligentes por eso? No, seguro que no, poco tiene que ver una cosa con la otra.
Parece que hayan descubierto que el camino para dominarnos no es el de ocultar o prohibir la información (eso no funciona, ya lo han intentado demasiadas veces) sino todo lo contrario. Nos saturan a base de noticias que no vamos a ser capaces de procesar en tres vidas como la nuestra. Es una situación bastante curiosa, vivimos en la sociedad con mayor acceso a la información pero en cambio puede que seamos los más desinformados de la historia.
Lo que importa es el ruido que evita que seamos capaces ni siquiera de pensar. Nos hemos acostumbrado a ello tanto que uno de los terrores más grandes que img_como_se_hace_la_meditacion_trascendental_18696_origtenemos hoy en día es el de quedarnos a solas con nuestros pensamientos y escuchar en mitad del silencio una voz que diga “¡Hola, soy tu!”. Seguro que si apagásemos todos los aparatos que nos rodean y nos centrásemos en escuchar nuestro propio silencio, sin ruido blanco, enloqueceríamos en menos de una hora. ¿Exagero? Pues resulta quela universidad de Virginia realizó un experimento en el que una gran número de los sujetos participantes prefirieron una descarga eléctrica antes que estar encerrados con sus pensamientos. Eso resulta preocupante, más todavía en una sociedad que acaba de salir de un confinamiento con cicatrices y heridas que empiezan ahora a mostrarse. ¿Sabremos volver a valorar el contacto humano?¿Nos habremos quedado así para siempre?
Decía William James Algo así como que “Todo aquello a lo que prestamos atención es la realidad”. Según esto, párate a pensar. Nos mantienen la atención maxresdefault.jpgfragmentada en miles de trocitos y dirigida a base de exceso de datos que no podemos procesar ¿no? Pues igual va y andamos prestando atención a lo que no es nuestra realidad sino la que nos venden. Puede que seamos víctimas de los que se encargan de atraernos hacia lo que quieren. Andamos como hipnotizados. Hace unos días me di cuenta de que había quedado para tomar café en la cafetería de siempre. Bajé en el ascensor, atravesé media ciudad a pie y llegué a sentarme en la mesa de siempre. Todo sin levantar la cabeza de la pantalla del móvil ¿Te puedes creer que durante el camino no vi nada ni a nadie, incluido un par de conocidos que deben pensar que soy un maleducado? Pensarás que tampoco me había perdido nada. Pero si te paras a pensar lo que había ocurrido en ese lapso de tiempo era la vida, nada más y nada menos. Y así andamos todos, robotizados sin ser conscientes de que el tiempo se nos escapa de las manos.

Ya te decía que el asco de año que llevamos no era normal. Pandemias, desastres inimaginables, fallecimientos inesperados, eméritos que nos dicen en nuestra cara que se largan para huir de la justicia (sin que ocurra nada), los organismos rey-declara--647x350económicos diciendo que la depresión del 2008 va a ser un chiste y que lo peor está por llegar, vamos que todo son alegrías. Parece que todo está inmerso en un ambiente de frustración al ver que después de todos estos meses no sólo no hemos aprendido nada sino que la mezquindad humana resurje de las cloacas más pestilentes elevada a la enésima potencia. Todo esto ha creado un caldo espeso y mugriento que nos hace pensar en que igual va y lo del final del mundo parece que va en serio. Ya lo decían los  agoreros de guardia (los hay a montones), “como profetizó la Biblia, las epidemias son una característica de los simpsonsúltimos días”. ¿Bah, tonterías, verdad? Sólo me faltaba enterarme que los Mayas atacan de nuevo. Resulta que los buenos señores  vaticinaron que el mundo acabaría el 21 de diciembre del 2012. No ocurrió nada paro ahora, siete años y medio después, como si fuese una cita de especialista de la Seguridad Social, el científico estadounidense Paolo Tagaloguin  ha programado una nueva cita  el 21 de junio del 2020. El cambio se debe a que nadie cayó en que cuando cambiamos el calendario Gregoriano por el Juliano  se dejaron de sumar 11 días por año, lo que, multiplicado por los 268 que se lleva utilizando el actual, dan como resultado un desfase de 2.948 días, justo este domingo. Así es que mejor vete preparando unos buenos planes y un paquete de palomitas para asistir al espectáculo.

El caso es que no es la primera vez que se predice el fin del mundo. De hecho cada vez que un meteorito, asteroide o cualquier objeto pasa cerca de la Tierra  nos dicen que vayamos buscándonos las flores para la corona. La última vez  fue un asteroide de entre 1,8 y 4 kilómetros de diámetro que pasó cerca del asteroide.profecia.jpgplaneta el pasado 29 de abril y al final nos quedamos esperando el impacto que acabase con toda la inmundicia humana porque al final, visto lo visto, vamos a acabar invocando al meteorito destructor porque acabar con todo y volver a empezar puede que sea cada vez una solución más razonable visto que seguimos igual, que no escarmentamos, que esta especie está empeñada en autodestruirse y de paso llevarse a todo el planeta por delante. Lo vemos todos los días, en nuestros políticos crispados. Lo sentimos cuando descubrimos que en pleno siglo XXI todavía se maltrata a la gente por el color de su piel o cuando un cantante ha de salir por los medios “confesando” su homosexualidad, como si eso fuese algo que se ha de confesar, como si todos los seres humanos no tuviesen el derecho y la dignidad de amar a quien quieran en total libertad. Por lo visto no hemos aprendido nada, continuamos viviendo los mismos en las redes sociales que se han convertido en un vertedero de bilis, continuamos creyéndonos superiores los unos a los otros y no hacemos más que repetir los esquemas de siempre. ¿Para cuando decís que viene el próximo meteorito?

Encuentros en la tercera fase

Publicado: 16 junio, 2020 en actualité...
“Cuando lleguemos a la Tercera fase…” Eso es una de las frases que se escuchaban hará un tiempo en muchas conversaciones de aquellas que IMG-20200615-WA0000.jpgmanteníamos con nuestros seres queridos vía telemática. ¿Recuerdas que debes tropecientas cañas porque decías que invitarías cuando llegase la tercera fase y pudieses ir al bar?. Pues ha llegado el momento de hacerlas efectivas aunque con quien te vayas a juntar te parezca un alienígena del tiempo que hace que no lo ves en directo. Preparémonos para las sorpresas
 
 

Bueno lo que decía, dejábamos todo para “cuando lleguemos a la Tercera Fase” Rencontre_du_troisième_type_-_Code_musicaly yo, que soy un tanto rarillo no podía evitar pensar en la peli de Spielberg, con sus marcianos y su musiquilla -Ti-To-Ti- Toooo-Toooo- (ya se que entono fatal). Lo de la tercera fase me parecía eso, marciano y futurista. Ya hemos llegado, estamos en la Tercera fase y la verdad es que noto a faltar la montaña de la peli, las luces y la eterna musiquilla (no lo reproduzco de nuevo, tranquilo).

Pero la verdad es que fenómenos extraños si estamos viendo. En Mallorca se recibe con aplausos, como en las buenas pelis de Berlanga, a los turistas alemanes que llegan ansiosos de sol y fiestas espatarrantes sin que parezca bienvenidomrmarshallwebimportarles ni su salud ni la nuestra. Otros parece que lo del encierro les ha sentado fatal para la psique. Me viene a la cabeza Miguel Bosé con su teoría conspiranoica. Podríamos pensar que o busca publicidad para un nuevo disco o se le ha ido la pinza. Pero la cosa empieza a tomar otros tintes cuando te encuentras con el presidente de la UCAM diciendo que la covid-19 es obra “del anticristo” que nos quiere controlar a todos con un chip y que Bill Gates y Soros son “esclavos de satanás”. Y ya el asunto toma tintes épicos con el tercero capaen discordia, el Arzobispo de Valencia, que iguala la apuesta y la sube diciendo que la vacuna se realiza con “fetos abortados”. Parece ser que andamos convencidos de que estamos a las puertas de la dominación mundial al estilo de “Un mundo feliz” y que la solución es, una vez más, seguir los preceptos de los “antivacunas” o beber “lingotazos” de lejía. Lo dicen como si les hiciese falta recurrir a planes abyectos, como si no controlasen ya este mundillo sin necesidad de juntar virus raros, vacunas y tecnología 5G. Esto como mezcla, superaría los cocteles infames del chiringuito playero pero como plan para conquistar el mundo parece más propio de los mejores supervillanos de historieta. Yo que pensaba que el raro era Roy Neary (el reparador de líneas que pierde el oremus en la peli de Spielberg). Después de oír todo esto ya no se si quedará alguien cuerdo en este teatro.

Al final si una cosa parece clara es que en este mundo ha de haber de todo. Desde los que siguen a rajatabla como auténticos fundamentalistas talibanes los dictados de la protección frente “al bicho” (un día os cuento algo sobre unos devil towercompañeros de habitación que he tenido esta semana en el hospital) hasta los que parece que han sufrido un borrado de memoria al más puro estilo “Men in Black” y no recuerdan lo que hemos sufrido hasta este momento en el que parece que empecemos a ver de nuevo la luz. Esos que ya han tomado al asalto el paseo marítimo, los que se amontonan en las heladerías haciendo presión para que los ocupantes de una mesa se agobien y salgan por patas, los que consideran que llevar la mascarilla les perjudicará el bronceado o los que la llevan puesta “estilo babero”. Esta gente si resulta preocupante, podemos ser cualquiera de villanonosotros. Deberíamos estar atentos no vayamos a lanzar por la borda lo que hemos conseguido. Perdamos los encuentros en la tercera fase, se marchen los marcianos con su musiquilla y vuelvan los días de encierro en casa. Ha llegado el buen tiempo pero no olvidemos que “el bichejo” continúa ahí (gracias o por culpa de quién tú quieras, Gates, Soros o el Doctor No). Piensa lo que quieras, eres libre de hacerlo, por supuesto, pero recuerda que la prudencia es la mejor medicina de la que disponemos en este momento, úsala. Además, ser prudente es algo que no lleva chips ocultos para controlarnos como robots de feria, es barato y efectivo. Eso es cosa nuestra.

 

“Junio del año 2021. El mundo lucha contra una pandemia que está causando centenares de miles de muertos y pone en peligro a supervivencia de la sociedad tal y como la conocemos. Cada gobierno intenta contener el desastre como sea, la unidad se ha roto.
5ed4772159bf5b68625bf0ac

Foto: Jonathan Ernst / Reuters

Mientras tanto en el considerado país más poderoso del mundo estalla la revuelta social a raíz de un asesinato racial cometido por un agente de la justicia. Los altercados se suceden de forma cada vez más violenta mientras su presidente, un personaje histriónico, excéntrico y un tanto siniestro se dedica a avivar las llamas a base de mensajes en una red social. Tomando claramente partido por uno de los bandos, el otro espera a la aparición de un líder que encauce sus movilizaciones. El país se prepara porque se palpa la tensión en el ambiente. Estamos al borde de la Guerra Civil”. La verdad es que esto bien podría ser el principio de una novela postapocalíptica o el arranque de un guión para una película de catástrofes, de esas de dormir un finde por la tarde en el sofá. No lo noticias-internacional-52877925descartemos porque igual va y nos lo encontramos un día haciendo zapping (yo que se, en Hollywood hacen pelis de todo). Seguro que si nos hubiésemos visto escrito esto hace un par de años diríamos “Anda ya!” y no hubiésemos seguido un renglón más. Pero, ¿Y ahora?. Ahora la música nos parecería un poquillo estridente pero no se que decirte. En USA no están mejor que aquí, también están desesperados y en los estados de tensión es cuando resurgen todos aquellos fantasmas que parecían muertos y enterrado. Faltaba un detonante y se dió cuando un policía blanco acabó con la vida de George Floyd en Mineapolis el pasado 25 de Mayo. Con ello _112572221_floyd-1resugiría, una vez más el fantasma de una profunda herida racista mal cerrada de Estados Unidos. Todo se agravaría  más todavía estando el país en manos de un ser indescriptible que toma partido sin pensar siquiera que podría emplear su fuerza en apaciguar los ánimos. En lugar de eso, vía Twitter  prometió declarar a todos los grupos antifacistas como organizaciones terroristas, como si supiese de lo que habla. Seguro que en el Ku-Klux-Klan habrán llevado al tinte sus caperuzas y se habrán oído las carcajadas de Mussolini de todas partes del infierno. Llevo días viendo escenas brutales por la tele sobre las revueltas en muchas ciudades a lo largo de todo el país, coches en llamas, policía embistiendo a manifestantes, disturbios, saqueos… pero de todo esto me quedo con una frase, la de la activista Tamika Mallory quién dijo maxresdefaultante todas las TV del mundo aquello de que “aprendimos la violencia de vosotros”. Una frase contundente, con mucho trasfondo, que deja entrever el comportamiento interracial de USA durante siglos. Parece mentira que en pleno SXXI sea precisamente este país, uno de los países “civilizados” más poderosos del planeta, el que esté viviendo una lucha racial de este calibre. Por lo visto jamás llegaron a superar los tiempos de los campos de algodón, los enterraron bajo una fina capa de arena y ahora a la mínima que se rasca en el suelo aparecen los vestigios de aquel sur algodonero y racista o los cimientos de “La cabaña del Tío Tom”. Es lo de siempre, si no cerramos bien norte_contra_-sur_historianuestro pasado siempre aparece de nuevo, los muertos es lo que tienen, siempre salen de nuevo en el más incómodo de los momentos. De eso nosotros podemos escribir un libro, Abascal y sus amigotes ya han ido a comprar los cuadernos, porque rascando y sacando a relucir a los señoritos de la vieja y carca “derechona” parece que busquen justo eso, calentar el ambiente, que la izquierda pierda los nervios y se pongan a mover con una pala la tierra de las cunetas. Sería catastrófico.