Capitán Trump el Terrible: pirata del siglo XXI.

Publicado: 14 abril, 2026 en actualité...

Me teniais intentando hacer volar la cometa mientras sostenía la mona de pascua el día de San Vicente ( te juro que la Artemis 2 le resultó más fácil a la NASA) cuando de repente el móvil me avisa: Donald Trump ha decidido jugar a los piratas. Pero no con un parche en el ojo y un loro gritando “¡doblones!”, no. Este capitán lleva corbata roja, pelo raro imposible y una flota de portaaviones que cuesta más que toda la economía de algunos países.


“¡Arrr! ¡Nadie pasa por Ormuz sin mi permiso!”, debió de rugir desde la Casa Blanca, porque ordenó a la Marina de los Estados Unidos bloquear el estrecho entero. Puertos iraníes cerrados a cal y canto. Cualquier barquito que se acerque demasiado… ¡al fondo del mar! Y todo después de 21 horas de negociaciones en Pakistán que acabaron como el rosario de la aurora: con cero acuerdo y Trump sacando el sable naval.


Irán, cómo no, ha respondido con su mejor cara de indignación: “¡Esto es piratería pura y dura!”. Y uno se queda mirando la pantalla pensando: ¿en serio? ¿El país que llevaba semanas cobrando peaje “voluntario” en el estrecho ahora llama pirata al otro? Es como si Barbanegra acusara a Jack Sparrow de robarle el barco.


Imaginate la escena. El Capitán Trump el Terrible, de pie en el puente de mando del USS Gerald R. Ford, con el viento ondeando su melena rubia y un megáfono en la mano:
— ¡Escuchadme, perros sarnosos iraníes! ¡Este estrecho es mío! ¡El 20% del petróleo mundial pasa por aquí y yo decido quién llena el depósito y quién se queda con el tanque vacío! ¡Si os acercáis, os envío un misil de crucero con dedicatoria personal en mayúsculas!
En vez de “¡al abordaje!”, tuitea (perdón, publica en Truth): “¡El bloqueo más grande y hermoso de la historia! Irán va a suplicar. ¡Make Oil Expensive Again!”.


Lo bonito del asunto es la hipocresía de manual. Cuando Irán cerraba el grifo era “extorsión terrorista”. Cuando lo hace Trump «con cien cañones por banda, viento en popa y a toda vela..»y la Armada más cara del planeta,  es “defensa de la libertad de navegación”. Libertad de navegación que, casualidades de la vida, solo se defiende bien cuando tienes más cañones que el otro y un ego tan grande como para creerse Jesucristo a pesar de estar cada vez más solo y más descerebrado.
Mientras tanto, el petróleo ya baila por encima de los 100 dólares, la gasolina sube como la espuma y aquí en Europa empezamos a calcular si este mes comemos caviar o volvemos a las lentejas. Todo porque el capitán Barbapanocha quiere  el control del estrecho más importante del mundo. Uno con bandera verde y misiles balísticos, el otro con bandera de barras y estrellas y un presupuesto militar que podría comprar media galaxia.


Esto es como ver una película de piratas pero con efectos especiales reales y consecuencias mortales para demasiados inocentes  que parecen no importar en este asunto. Seria un espectáculo si no es porque se nota en la cesta de la compra y si quieres que te diga la verdad, tampoco estamos para gracias en las cosas del comer. Porque al final, da igual si el parche lo lleva Trump o los ayatolás: el que más barcos tiene suele ser el que decide quién es el pirata y quién es la víctima aunque, si quieres que te diga la verdad las víctimas son los inocentes que mueren a bombazos y los que ya hemos de pedir una hipoteca para llenar el depósito y poder ir a trabajar.

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