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La estiba

Publicado: 27 febrero, 2017 en actualité...
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Estibador, ra

De estibar.

1. m. y f. Trabajador que se ocupa en la carga y descarga de un buque u otro medio de transporte y distribuye convenientemente los pesos en él. 

2. m. Obrero que aprieta o recalca materiales o cosas sueltas.

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Si yo ahora preguntase a alguien si una cosa es cara o barata seguro que no responderíamos todos lo mismo. Lo que algo es carísimo para unos puede ser una frase-las-cosas-valen-lo-que-uno-esta-dispuesto-a-pagar-por-ellas-publilio-siro-130614.jpgverdadera ganga para otros y el factor de tener o no más dinero en el bolsillo no es siempre determinante. En la respuesta entra todo un juego de detalles propios de una economía capitalista (y ahora es cuando Adam Smith y compañía esbozarían una sonrisa de oreja a oreja). Todo vale EXACTAMENTE lo que cada uno esté dispuesto a pagar por algo dadas las circunstancias del momento y el juego de la oferta y la demanda (imagina que pagarías por la ÚLTIMA limonada fresquita en mitad del desierto de Gobi). Si nos paramos a pensarlo seriamente es el sistema el que ajusta el precio de las cosas y hace que vivamos cosas como que un futbolista cobre barbaridades mientras que a un patinador no vayan siquiera a esperarlo al aeropuerto o que un bombero no llegue ni a final de mes a pesar de salvar vidas.

¿Y porqué digo yo esto ahora? Porque resulta que nos han hecho creer que los estibadores cobran demasiado. Los medios de comunicación llevan días encargados puerto-estibadoresen satanizarlos hablando de lo indecente de su salario o de las formas mafiosas de su funcionamiento. Si queréis que os diga la verdad, respecto de lo segundo no puedo decir nada, ni a favor ni en contra porque no he podido ser capaz de encontrar alguien objetivo que me explique el funcionamiento de un gremio que desconozco totalmente. Pero permitidme un detalle, nos vamos a cargar un sistema  por orden de unos sujetos expertos en reconversiones desastrosas que nos dicen desde sus cómodos despachos que eso no puede seguir así. Y otro inciso, no se a que vienen tantas ganas de cambiarlo. Ya me ha dado por pensar que lo que se pretende es romper el equilibrio de los precios (el capitalismo y todo ese rollo que os había contado antes) para conseguir unos nuevos precios mucho más precarios que les den más beneficios a los ricos. No se, es una idea loca sobre la que podíamos debatir a orillas de una buena taza de café (una bañera llena en mi caso).

Pero lo que de verdad resulta preocupante es que con la satanización de los estibadores, proclamados como presunta clase privilegiada y todo el lío mediático estibadoresenluchavalenciawandamos confundidos y puede que hayamos caido en una trampa. Nos vemos en una paradoja bastante curiosa, Nosotros, los currantes que trabajamos por un sueldo que no nos permite siquiera salir de la calle en algunos casos, nos quejamos de que otros cobren mucho. Si te paras a pensar la cosa es casi ridícula, en lugar de aspirar a ser como ellos, a poner en valor nuestro trabajo y exigir más, intentamos arrastrarlos a nuestra miseria para que se acaben beneficiando los de la verdadera clase privilegiada. ¿No resulta hilarante?.No se, lo normal en la especie humana sería pretender aspirar a más, superarse… a eso lo hemos llamado evolución y llevábamos miles de años en ello. Pero bueno, eso es otra idea tonta de las mías.

Parémonos a pensar que si durante tantos años los grandes capitalistas han estado ted´x_6.jpg.jpgpagando la estiba es porque consideraban que el trabajo lo valía. ¿Cómo es que, de repente, ya no vale nada? Creo que puede que haya llegado el momento de ser todos un poco estibadores y nos plantásemos hasta conseguir un nuevo ajuste en la balanza de los precios pero esta vez al alza porque si te paras a pensar tu trabajo vale mucho más dinero de lo que nos pagan por ello, la prueba es que nosotros nos empobrecemos mientras otros se enriquecen más y más cada vez. Pero claro, puede que nos hayan adiestrado para que nos contentemos con las migajas, los trocitos de pan que caen al suelo de sus mesas de comilonas.

Si algo tiene este sistema para ser tan longevo y perfecto es que se amolda a todo, recuerda, todo vale lo que estés dispuesto a pagar. ¿Y si giramos nosotros ahora la rueda? Poco tenemos que perder y mucho por ganar porque no se si habéis leído en los periódicos algo sobre pobreza energética y miseria cotidiana. El asunto es serio. La pobreza mata y mata mucho.

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Colapso del sistema

Publicado: 5 diciembre, 2016 en actualité...
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El otro día un amiguete de los que me acompañan en eso del pedal me enseñó su bici nueva. Se había hecho con un “pepinaco” alucinante, una bici de esas que casi andan solas (“casi”), de esas que le valdría para darle un par de sustos a Chris Froome en el lama-2Tour. El único defecto es que  tardará lustros en pagarla. No le hacía falta para el nivel modestillo de nuestras aventuras, en realidad fué al taller a comprar unas zapatas de freno nuevas pero claro, el sistema se puso en marcha. Una cosa llevó a la otra y con la ayuda de un buen vendedor el desenlace estaba claro. Él tiene una bici nueva, el taller ha hecho una venta y la fábrica ha colocado un producto. Sería perfecto si no es porque mi amigo no va a poder usar la bici, tendrá que invertir parte del tiempo de pedaleo en trabajar para pagar una letra más. ¿Surrealista, verdad? Pues no le dije nada, todos somos víctimas de estos detalles irónicos del sistema. Como dijo el Dalai Lama ” El hombre occidental pierde su salud para ganar dinero, después gasta su dinero en recuperar la salud”.

Hoy en día estamos viviendo una época en la que asistimos a un juego de balanzas inestable que empezó con el desmoronamiento del régimen magefesacomunista. No es que yo a estas horas vaya a salir Bolchevique, pero lo que resulta innegable es que mientras existía algo “a la otra parte”, mientras existía un héroe al que temer el villano no se mostraba en su plenitud (o al revés,¿qué más da?). Ya se que  esto viene de antes. Estamos viviendo el capitalismo desde el año de la mariacastaña, después de la caída del Antiguo Régimen y la revolución industrial, pero es verdad (y que me perdonen mis antiguos profes de economía) que después de las Guerras Mundiales nos dio por dar una vuelta más a la tuerca y hacernos consumistas pero todo tenía el límite de no saber que pasaba “al otro lado”. En USA empezaron a meternos en la cabeza la idea de comprar como si no hubiese un mañana, de comprar para ser felices. La cosa empezó marcianos.jpgsiendo hasta simpática pero ya digo, lo que empezó de forma recatada y moderada se ha transformado en un sistema perverso que está llegando a su extremo. Ahora ya los objetos que se consumen y se tiran somos nosotros, los seres humanos en manos de monstruos y corporaciones que nos usan como Kleanex y a los que adoramos como los muñecos verdes de Toy Story al gancho. Y ahora, con la muerte de Fidel, último icono anticapitalista y la llegada del indescriptible mercantilista neoliberal, Trump, seguro que asistimos a la última aceleración de la perversión. El liberalismo salvaje ya se ha quitado la careta y se muestra como es, un sistema en el que, si no espabilamos, los mortales como tú y como yo seremos simples medios de producción a los que desplumar, consumir, y después dejar tirados en la miseria, en el olvido. ¿No ha empezado ya? Pues con las cifras de paro, miseria, recortes y desesperación que padecemos en España, casi que lo parece.

Todo ha empezado a girar a una velocidad alucinante, la desigualdad ha crecido, perdemos derechos de la noche a la mañana, sin ningún tipo de argumento que no sea el de enriquecer a los que ya son ricos. Mientras tanto nosotros seguimos con la mente totalmente evadida, celebrando (ayer) una Constitución que cada vez es más papel mojado y pensando en como compraremos los regalos de navidad.

¿Dónde acabará el juego? Supongo que lo normal, en el caso de que en todo esto haya algo “normal” sería darse cuenta de que estamos autodestruyéndonos en un juego en darwinel que la banca siempre gana. Ojalá todavía estemos a tiempo de decir “basta”. Basta de ser tratados como máquinas de usar y tirar. Pero personalmente ya dejé de creer en cuentos de hadas, lo siento, estamos demasiado anestesiados (las elecciones en todo el mundo occidental lo demuestran). Eso sí, me asusta la velocidad a la que se están sucediendo las cosas, descontento, radicalismo, populismo, “outsiders”, crisis y un robo de derechos que no hace más que retroalimentar la rueda. Parece que este juego perverso tiene sus días contados, va a explotar de pura avaricia y el “BOOM” se oirá desde la Galáxia de Andrómeda. El sistema colapsará, se hundirá y nos veremos nadando entre tiburones. ¿Entonces seremos capaces de darnos cuenta y empezar de nuevo? La Humanidad, si de algo es capaz y lo ha demostrado, es de reinventarse a sí misma Millones de años de evolución no pueden quedar en esto. Esperemos.

En estos días hemos celebrado los 25 años de la caída del muro de Berlín. Algunos de los que muro berlinya somos un poco “de antes” recordamos la noche en la que se reunificaba Alemania, otros han visto fotos. El mundo se alegró y creímos que la guerra fría que dividía al mundo en dos acababa ese día. O incluso, los más temerarios, decían que terminaba el sangriento siglo XX. Hoy en día parece que nada hemos aprendido. Siguen levantándose muros de la vergüenza, para separar personas. Unos físicos y otros sociales, sutiles pero muy eficaces.

Parece que nos encanta levantar empalizadas para protegernos de algo que muchas veces sólo preocupa a los poderosos, quienes nos llenan de miedos y hacen que veamos al que intenta cruzarlos por necesidad como enemigo vete a saber de quién o de qué y lo abatimos sin más.

Existen por todo el mundo docenas de muros, nuevecitos pero construidos con la misma mala leche que el de Berlín. En Botswana , allí donde los elefantes del “monarca jubilado”, se levanta un muro colosal de alambre electrificado y espinos para evitar la entrada de la fiebre aftosa, no vayamos a pensar. El caso es que la fiebre pasó pero el muro quedó para separar Zimbabwe, uno de los países más pobres y Botswana, de los más ricos del continente. Ya que estamos en África, existe al sur de Marruecos, unos muros de adobe de casi 3000km de nada

Cruces en la parte de Mexico recordando las víctimas

Cruces en la parte de Mexico recordando las víctimas

que separan las tierras que Rabat se apropió. Es tan caro de mantener que los problemas que tiene Marruecos se acabarían con su presupuesto pero, por lo visto, es más importante “proteger” las minas y los pozos apropiados. Podíamos hablar también del que separa Israel y Cisjordania, vulnera todas las legislaciones internacionales, impide la vida normal y separa familias pero a nosotros nos da igual. O del que separa “el país de las libertades” USA de Mexico, que hace

Concertinas

Concertinas

que, a su lado, la Gran Muralla China parezca una cerca de jardín. Una fábrica de muerte para evitar la inmigración en un país, irónicamente, creado por inmigrantes. España también levanta vallas en Ceuta y Melilla, altas, infranqueables con sangrientas concertinas y una venda que oculta las atrocidades cometidas a diario a los ojos de la justicia.

El mundo construye muros, pero el mayor de todos es el que han levantado entre nosotros. Un muro invisible pero sádico y doloroso como el de USA, que no los-recortes-matantiene postes pero corta como las concertinas. Es el de la división social que ha crecido con el lavado mental y moral que hemos sufrido con esto de la depresión. Cada vez es mayor la diferencia entre ricos y pobres, los ricos lo son cada día más y a los pobres ya les quedan ni las migajas. Se nos dificulta el acceso a todo, se nos niega el pan y la sal y el problema es que han llegado a hacernos creer que es normal y consentimos cosas como el que te tiren de tu casa, 20060722022000-tiempos-modernosno tener trabajo, el tenerlo pero que no de ni para comer, el robar a los modestos modificando, por la noche como los buenos ladrones, el artículo 135 de la Constitución para repartir al rico (algo así como Robin Hood, pero al revés) y después tener la santa indecencia de, todo sonriente, decir querer modificarlo a sabiendas de que no se tiene mayoría suficiente, el mismo que lo votó a favor cuando estaban en el gobierno para protejernos de un enemigo inventado por ellos, el neocapitalismo salvaje de los mercados.

Es un muro que, consintiendo verdaderas barbaridades, hemos construido sin darnos cuenta los que nos hemos quedado o nos vamos quedando “a la otra parte”. Porque cada vez somos más los que nos quedamos al descampado en mitad de la tormenta. Un muro que nos va destruyendo de manera implacable y que debemos derribar. El día que lo consigamos habremos recuperado nuestra dignidad, lo habremos conseguido.

25 años de la caida del muro de Berlín

Los muros de la vergüenza

España sufre el mayor aumento de la brecha social en Europa por la crisis

El patrimonio de las grandes fortunas españolas creció un 9,5% hasta junio

Sólo 30 familias manejan la riqueza en España

El PP y UPN rechazan en el Congreso revisar la reforma constitucional que promovió Zapatero en 2011

Lo que no te han contado de la reforma de la Constitución: ¿Qué supone limitar el déficit de un país en tiempos de crisis?

Cuando Pedro Sánchez defendía la reforma del artículo 135 de la Constitución

lennon

 

Cuánto tiempo hace que caminas como sin rumbo por la calle y no te paras a ver un atardecer, escuchar la lluvia (bueno eso es porque no llueve, al final los viejos contarán a los nietos que llover consistía en que caía agua del cielo) o respirar un poco de aire en el parque? ¿Cuánto hace que no quedas con los amigos simplemente para charlar, con los móviles apagados (si, tienen un botoncito en un lateral para hacerlo), verse las caras sin webcam y compartir unas sonrisas más allá de los emoticonos del Whatsapp que nos tiene secuestrados a todos? ¡Pues todas esas cosas son gratis!.

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Estamos enfermos y no lo sabemos. Hace demasiado tiempo que ya sólo parece que 113626_la-felicidadlos yoguis y los grandes ascetas disfrutan y son felices sin tener la necesidad de acumular más y más cosas que una vez están en nuestras manos descubrimos que no nos hacen felices sino más bien lo contrario, nos esclavizan y se transforman en un puente para conseguir algo más grande y exclusivo. Queremos el último modelo de artilugio “buenoparanada” porque estás seguro que si acabas consiguiéndolo vas a ser “lo más”, hipotecas hasta a tus nietos por conseguirlo, pero “ná” te sientes igual de pringado. Lo que parece claro es que algo hacemos mal, ya no es la búsqueda de la felicidad lo que nos mueve sino el gustirrinín ese que nos da (humanos que somos) tener más que la vecina del quinto, enseñarlo y que le reconcoma la envidia cochina.

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¿Alguna vez has llegado a pensar que no necesitamos casi nada de lo que nos meten en la cabeza para tener una vida agradable? Igual esta es la gran trampa del trabajo_8capitalismo salvaje que vivimos. Con ella nos tienen atrapados por el pescuezo, nos han hecho creer que la vida se reduce a una lucha por amontonar, al estilo Diógenes. Nos hemos transformado en simples robots que mueven la rueda para retroalimentarla una y otra vez, hasta el infinito. Ha sonado muy raro, me explico: Nos matamos trabajando por unas monedas (que en realidad no tienen más valor que el que les dan los capitostes), con ellas compramos muchas veces cacharros inservibles que otros robots fabrican, nos quedamos sin blanca y seguimos trabajando para conseguir más monedas y vuelta a empezar. Es una rueda no muy distinta a la de los Hamsters, pensémoslo.

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Ahora que estamos en verano, que las horas parece que se alargan un poco más y que muchos se marchan de vacaciones igual es un buen momento para intentar volver a las

Foto de Arturo Part Martín

Foto de Arturo Part Martín

cosas sencillas, a las cosas que no requieren ni complicaciones, ni gastos ni siquiera WIFI de Gowex. Cosas como parar en un banco al atardecer (de los de sentarse que los otros dan grima) y disfrutar de una puesta de sol, sucede a diario pero la pantalla del Iphone no nos deja ver. Entonces descubriremos que la felicidad no entiende de ideología, ni de economía, ni de bolsa ni de hipotecas ni del FROB. La felicidad es más simple que todo eso, está en nosotros, hemos de saber cultivarla con cosas simples y humanas que al final son las que nos llenan. Entonces descubriremos que la vida no es un asco, como nos están haciendo creer incrustándonoslo a martillazos en nuestro ADN para así hacernos sentir desgraciados y mantenernos aborregados a su merced.

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Hoy quisiera desearos de todo corazón que seáis capaces de encontrar ese momento de paz y felicidad que os merecéis, esa puesta de sol que llene vuestras almas. Yo voy a intentarlo, me hace mucha falta.

Quiero daros las gracias por casi dos años ininterrumpidos acompañándome desde vuestras pantallas. Muchas gracias. Os repito lo de siempre, porque de verdad lo creo, sin vosotros este blog no existiría. También quisiera deciros que me marcho, me marcho de vacaciones unos días (no vayais a pensaros que os libráis de mí tan fácilmente, que soy muy pelma) Si os apetece, nos vemos por estos andurriales el próximo 27 de Agosto (anda, una cita). Volveremos con más fueza y alguna novedad!

     No tengo ni idea sobre en que momento perdimos el oremus pero vivimos el final de un ciclo que parece que esté finiquitado. Es una era más, también acabó en su día la Edad de Piedra o la Edad Media… tempus fugit, ya se sabe. Entramos en la Edad de la Idiocia, a la programación de la tele, entre otros, me remito.

      Sampedro, a quién con el paso del tiempo llegaremos a valorar, ya nos decía cositas como que el capitalismo está agotado o que nos han educado para ser productores y consumidores, no para pensar. ¡Así nos va!. El caso es que tiene razón, el capitalismo, como decía la canción, “ Se nos rompió de tanto usarlo”. Ha completado su recorrido y sólo queda en pié su cara salvaje, inhumana y opresora.

      Pero si aceptar que el capitalismo es momia amojamada y nos ha dejado huerfanos nos resulta difícil, peor es admitir que la democracia está siendo despellejada ante nuestros ojos adormilados. La están pervirtiendo tanto que ya no sabemos ni las reglas del juego al que jugamos contra verdaderos tahures.

      Esto NO es democracia desde el momento en que a la justícia le han puesto unas gafas con cristales “culo de vaso” del color del gobernante de turno y le han enseñado que no todos los justiciables somos iguales, esta demostrado que hoy en día no es lo mismo ser de “sangre azul”, tonadillera o contable que “plebeyus vulgaris”, tomemos lo a broma pero el Estado de Derecho ha ido a tomar viento. NO es democracia si los que deben trabajar para las mayorías lo hacen para sus amigotes y persiguen, insultan y calumnian a los mismos que los han votado, esos parias que pagan impuestos desmesurados mientras a los potentados se los amnistía. Tampoco lo es desde que los representantes se blindan de sus representados, se ocultan tras un plasma, abusan de su poder y nos obligan a tener que manifestarnos vistosamente, con mayor o menor acierto, como única forma para intentar hacernos oir aunque nuestras quejas serán manipuladas, dándole la vuelta al lenguaje, y usadas en nuestra contra para acusarnos de barbaridades tales como el nazismo. Esto es como aquello de “¡Ay, digaselo antes de que me lo diga, mare!”.

      Tanto se ha machacado el sistema que ya se han atrevido a ponernos caciques que ni siquiera hemos votado, el Sr Fabra en Valencia, Ignacio González en Madrid o a la alcaldesa Botella, y nosotros hemos aceptado sin rechistar. ¡Déjennos elegir, por lo menos, al Alí Babá que nos va a robar!.

      ¿ Qué más han de hacernos? ¿encadenarnos, emplumar nos, azotarnos -no les demos ideas-? ¿Qué esperamos para decirles que no somos pavos de corral esperando el sacrificio para mayor gloria de sus designios insaciables?. Ya no somos ciudadanos de facto sino medios de producción exprimibles para cumplir sádicos baremos, que además son mentira, producto de un error al que no buscan una solución porque no les interesa.

      Pero lo que está claro es que si no ponemos freno a esta cabalgata de despropósitos y abusos, nuestra época van a calificarla como la de los que vivieron sometidos por una oligarquía mediocre porque no supieron o no quisieron levantarse del sofá para defenderse. La calificarán como la Edad Idiota.

salva@enzapatillasdeandarporcasa.com

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