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¿Qué debería ser más importante, la justicia o la democracia? La pregunta, así a bote pronto, puede que quede un poco tremendista pero es que a la vista de lo que estamos
viendo en
políticos en toda Europa, no sólo en Murcia es como para pensárselo. El libricopresidente de Murcia dice que lo persiguen, Fillon que es víctima de martirio, LePen que ya vale de hurgar en su cartera, Mariano que son casos aislados. Todos dicen que les persigue la justicia para evitar que puedan hacer su trabajo (por lo visto en neolengua arramblar con todo es una función más de la política). Parece ser que, según ellos, debe prevalecer la democracia a la justicia, lo cual, si te paras a pensar es una verdadera salvajada. Algunos se han creído (y mucho) que ser político te convierte en una especie de intocable que podría cometer todos los delitos, desde la A a la Z impunemente. Parece que andaba yo bastante equivocado al pensar que política y justicia deben ir unidos en un país medianamente civilizado porque forman parte de una estructura que llamamos Democracia y nos gusta. Está visto que no.

Con estas maniobras de prestidigitación barata en la que se ningunea a la justicia puede tcque no estén dándose cuenta de que se juega con fuego. A mi por lo menos me convencieron de que la justicia es el pilar que sustenta a una democracia y un Estado de Derecho (para algo se le llama “de derecho”), ¿no?. Si no existe confianza en la justicia porque tenemos el convencimiento de que es algo así como “la farsa monea” de la copla, el pilar falla y el castillo se cae.

Parece que nuestros políticos andan desesperados intentando darle la vuelta a todo, como un calcetín. Están judiciadizando la política y politizando la justicia, ahora ya no sabemos ni siquiera que es arriba y que es abajo. Perfecto para que sigan tomándonos el pelo. La cover_4141.jpgpolítica ha asaltado el gobierno de los jueces con fines partidistas, se recurre a un tribunal como el TC prácticamente por cualquier cosa, de forma que ha perdido hasta su brillo, de puro desgaste, y lo más importante, ha perdido su seriedad y excepcionalidad. Nuestra clase política se ha transformado en una especie de “Clase tertuliana” de esa que abunda en la tele con señores que parecen la reencarnación de Leonardo (porque pontifican absolutamente de todo) y se pone a criticar las decisiones judiciales, ya sean a favor o en contra, con una voracidad que hasta dificulta que nos las tomemos en serio. Mal andamos.

A fuerza de esperpento se ha dañado la presunción de imparcialidad de la justicia y a estas horas ya no nos fiamos ni de la justicia ni de la política y así no podemos seguir. Lo fb_img_1487564512572.jpgde la infanta no ha sido más que una gota más en la que nos han enseñado como se puede manejar la justicia según el antojo del mandamás de turno. Hemos visto como se trasladaban fiscales, como se apartaban jueces disonantes, como la fiscalía se retiraba en el último momento ante escándalos del clero, como se dictaban sentencias a las que se les podía poner letreros de neón en los que pusiese “INJUSTICIA” y como tenemos el convencimiento de que a la justicia ciega le han operado de cataratas porque después de ver que en algunos casos basta por pasarse por tonta (o hacérselo) para salir indemne de cualquier delito, sabemos que no se nos va a medir por el mismo rasero a nosotros, los robaperas.

Lo malo en todo esto es que el desastre democrático todavía no ha acabado, quedan house-of-cards-763246_960_720.jpgtodavía muchas sentencias y muchos casos por dirimir, causas que van a ser medidas desde a desconfianza y el recelo y que serán debatidas desde la malicia y el utilitarismo. Es la tragedia de un orden democrático que se nos va a la porra a manos de unos políticos sin nivel que necesitan instrumentalizar y corromper todo lo que se les ponga a mano para poder seguir adelante aunque con ello perdamos todos ¿Nos arrepentiremos de ello cuando nuestra democracia se derrumbe como un castillo de naipes?.

Estamos tan metidos en esto de la formación de Gobierno, la cabalgata de los investiduracorruptos y asistiendo ojipláticos al lamentable espectáculo de la autodestrucción del PSOE a manos de ellos mismos (bueno, unos “ellos” que ya no sabemos ni para quién trabajan) que se nos pasan por alto cosas mucho más importantes, tanto como que Puigdemont inicia la andadura de una nueva consulta y no le hacen ni caso.

Nadie lo diría pero han ocurrido en el mundo otros hechos deberíamos tomarnos en cocaserio. Desde el NO al referéndum de la paz en Colombia que sólo puede explicarse en clave de sed de venganza, el hiperorgullo colombiano o porque el negocio de la plantación de coca ha influido bastante en las urnas. Casi que me quedo con lo último por aquello de que los humanos tenemos el hábito de pretender comer todos los días y la desesperación puede llevar a preferir un tiro a la inanición. No se, es una idea loca que se me pasó por la cabeza pero como este mundo ha perdido en Norte y va a base de Trankimazín, vete tú a saber.

Aquí, en casa, nos han pasado de puntillas por los informativos noticias que serían 20060722022000-tiempos-modernoscomo para “tirarse al monte”. ¿Alguien en la sala sabe mucho de eso de que el Tribunal de Justicia Europeo ha sacudido un poco a la reforma laboral del PP? Resulta que, muy por encima, nos dicen que es injusto que se distinga en el despido a los eventuales de los fijos y visto como han callado televisiones, partidos, patronales y sindicatos me temo lo peor. Me recuerda a aquello de las uvas y el Lazarillo de Tormes y me veo venir la equiparación de los despidos, como dice el Tribunal, pero a la baja y que nos finiquiten dándonos una patada en las posaderas.

Si cosas así de gordas pasan sin darnos cuenta, imaginemos otras más discretas pero preocupantes porque dejan claro que nuestra sociedad está rota, fundida y a la deriva colocat(exagerado, ¿verdad?). El otro día cayó en mis manos, todavía no se como, un artículo de una revista especializada, BMC Psiquiatry (o algo por el estilo) Según conseguí entender en mi inglés de bote, resulta que el consumo de psicofármacos en este país se ha disparado una barbaridad tanto como que, parece que a pesar de la inmerecida fama de “siesteros”, aquí nadie puede dormir tranquilo y tomamos medicinas alegremente como si fuesen caramelos.

¿Pero qué nos llevar al trabajo una fiambrera de esas de hojalata con un bocata de metrotortilla de Valium? Personalmente creo que sería un error pensar que nos gusta colocarnos porque sí. Más bien creo que nos hemos transformado en una sociedad que no puede descansar, que desconoce la paz porque vive agobiada por el paro, las deudas, el esperpento político y los millones de sueños rotos deas  forma injusta y prematura. Puedes comprobarlo al subir al metro, antes todo el mundo hablaba, ahora parece el bus para acudir a un funeral, todo son lamentos y caras largas, nada bueno.

Todo suma para que muchos se sientan como huérfanos que buscan en la química el moeconsuelo que no tienen en ninguna parte. Antes algunos encontraban un lamentable sosiego en el barman-confesor pero ahora ni siquiera eso, hemos dejado las relaciones sociales “face to face” y nos empeñamos en simular una falsa felicidad con fotos sonrientes en el Instagram que en realidad como dice un amigo, que es muy bruto, no son más que la versión 2.0 de la foto de la lápida.

No son pocas las cosas que no funcionan y eso hace que vivamos en una sensación de “sálvese quién pueda” generalizado en la que caemos de cabeza porque ya no quedan goofyvalores de ningún tipo a los que agarrarse. Parece que en este naufragio cada uno busca evadirse como sea, unos se matan haciendo deportes cuanto más extremos mejor para sentirse superiores y contarlo a los demás (suicidas les llamo yo). Otros se marchan al exilio en busca de “mejores prados en los que retozar”, la religión, meditación, puenting o lo que se nos pase por la cabeza porque como decía Serrat “cada loco con su tema”. La química es una puerta más, desaconsejable pero presente.

La resolución del problema no está solamente en la cura de las adicciones. Hasta que no liquidemos el verdadero origen de la enfermedad no vamos a conseguir nada. Hasta que no recuperemos la ilusión y las ganas de levantarnos cada mañana no saldremos de esta. Pero esto que está destruyendo existencias a todos los seres mundanos, parece que no sea importante para nuestros políticos que prefieren centrarse en lo económico y nos tratan como a trastos. Mientras SUS cuentas salgan y nosotros no aprendamos a valorarnos la solución estará lejos.

Cuentan que el Botafumeiro de la catedral de Santiago de Compostela, ese aparato enorme y precioso del tamaño de un coche pequeñito que va volando colgado de una cuerda por la nave central de la botafumeirocatedral sujeto por unas cuantas personas que parece que vayan a salir despedidas de un momento a otro, en realidad era utilizado a modo de ambientador gigantesco para neutralizar el “olor a humanidad” que podían desprender los incontables peregrinos que llegaban (no siempre sin ducharse en los últimos meses) hasta Santiago a escuchar la misa del peregrino, después de un largo camino que no santiagoera tan placentero como lo es ahora, con la idea de abrazar al santo para que les perdone algunos de sus pecaditos y de paso, si se tercia, atacar una buena pulpería (pasaros por Mélide, es un consejo). Algunos políticos debieran hacerlo todos los meses, de rodillas y cargados con sacos de patatas sobre sus cabezas y puede que ni aún así se les perdonasen los pecados esos…

Cada día que pasa se me pone más difícil creer que esto va a cambiar y que alguien le pueda dar vuelta a la tortilla, ni con una sartén doble de esas que ha acabado con el peligroso arte del volteo en el aire. Mientras que el PP nos demuestra cada día que no sabe hacer las cosas de otra manera, las alternativas, andan en plena carrera por ver quién se autodestruye antes, y así poco se podrá hacer.

En la calle Génova el reguero de la cochambre es ya de dimensiones bíblicas y no para. La táctica de sedeppdejar podrir a un lacayo, el truco de ir ofreciendo chivos para saciar el hambre de las masas ya empieza a resentir a la cúpula, Mariano se está quedando sólo, es lo que tiene eso de tener tantos sacos de estiercol por enterrar, huelen y si por cada uno usas a uno de tus peones, al final ya tienes que entregar hasta a la reina. Pero él sigue a lo suyo, fumando puros, mirando hacia otro lado, silbando, disimulando y sin arrepentirse de nada. Mientras, espera que el adversario se acabe haciendo el Hara Kiri por puro aburrimiento, por hacer algo.

El puro ya ha contaminado el sistema democrático, el humo del tabaco caro es tan denso que le permite incluso caminar sobre la podredumbre y los asuntos judiciales que acorralarían a cualquiera pero que pinoparece que no vayan con él. Nos ha hecho creer que esto del bloqueo es culpa de los otros, siempre de los otros. El aroma nos ha metido en la cabeza hasta que la amenaza de las “elecciones-aguinaldo” es cosa del PSOE, de Podemos, de los nacionalistas o del mayordomo de la tele, cuando han sido ellos los que, calendario en mano, han perpetrado esta canallada con la idea de forzar una investidura imposible. Está visto que el humo del caliqueño ha conseguido marearnos a todos, igual es porque no hemos abierto a tiempo las ventanas o no nos hemos colgado un “Ambipur” en la nariz.

Este fin de semana han sido las elecciones en Galicia y Euskadi, hasta allí ha salido corriendo Mariano, humocon una buena caja de Cohíba, para hacer de Botafumeiro y que humo envuelva el paisaje, que la densidad nos confunda y que no podamos ver más allá de sus papeletas. Una vez más las artimañas le han funcionado. Cuentan que lo han visto llamando a Fidel para que le traiga cuatro o cinco contenedores de Montecristo N5, el tercer remake de las elecciones se acerca. Sabe que si consigue poner en marcha el incensario a su máximo nivel tiene la mayoría absoluta asegurada. ¿Sabremos tener suficiente agua a mano para que no consiga prender el humo que todo lo intoxique? Veremos.

Convendría no olvidar, ahora que nos va a tocar elegir (o reelegir) un gobierno, que eso de legislar con tanta capacarga ideológica tiene efectos secundarios nocivos porque se centra el interés más en no acabar en las calderas de Pepe Botero que en el auténtico interés de los gobernados un país que, teóricamente, se dice aconfesional y moderno pero en el que los cardenales ataviados capa entre Superman y Lady Di  se permiten soltar sandeces contra los emigrantes y el “trigo limpio” sin que ocurra nada.

Al hilo de decisiones políticas tomadas más desde la ideología que pensando en “lo justo” me vienen a la cabeza barbaridades como el suplicio de la pequeña Andrea y el de sus padres que han tenido que sufrir un verdadero viacrucis al tener que recurrir a la justicia en una lucha desgarrada para que se reconozca su derecho a una muerte digna en pleno Siglo XXI, simplemente porque unos médicos se consejera xuntaaferraban a unas convicciones o vete a saber que. Al final los galenos han rectificado dejando que las cosas transcurrieran como debían, y por desgracia pero inevitablemente, la niña fallezca rodeada por los suyos. Pero no podemos olvidar que lo han hecho únicamente por temor al juez. Ah! y se ha cesado a la consejera de sanidad de la Xunta. Parece ser que con eso ya está todo arreglado. Un parche de cara al graderío, como siempre. El caso es que ha hecho falta todo este espectáculo para lo que resulta obvio, hacer caso a unos padres que han tenido que ver acrecentado el dolor de ver a su hija en estado terminal a pesar de estar apoyados por el Comité de Ética Asistencial a quién parece que los médicos no obedecían. ¿Quienes son para alargar el sufrimiento de nadie?

Como por aquí las cosas esas de la ideología nos gustan tanto, tenemos muchos más ejemplos. En Madrid, una juez ha condenado a la Consejera de Sanidad de Aguirre por interrumpir el tratamiento de reproducción asistida a una de las mujeres de una pareja de lesbianas, igual porque no le parecía bien la idea a ella (sustituya “ella” por el nombre que les apetezca). Por cierto, el Ministerio de Sanidad, que hizjaguaro la ley troglodita, se ha ido de rositas en este asunto por cuestiones de procedimiento. Dijimos que eso era cosa de Ana Mato, que si no entendía del asunto, que si el confeti del cumpleaños se le subía a la cabeza, que si “en ocasiones no veía Jaguares” o si era muy “así”. Pero la verdad es que ahora Alonso no ha hecho nada al respecto, simplemente porque tampoco tiene ni idea del asunto y lo que es peor, porque parece que no le importa un comino. Por lo visto a este señor le apetece más ir a pegarse de nuevo al PP de Euskadi, eso sí sin dejar el ministerio.

Pero la verdad es que no se muy bien de que nos sorprendemos, deberíamos estar vacunados contra el espanto ideológico. Después de la que padecimos con Wert y la nefasta Ley de Educación que nos ha dejado Jorge-Fernandezen herencia, porque de rectificarla ni hablamos. Después de ver a un Ministro del Interior ir condecorando vírgenes y amigotes varios, sin caer en que con esos actos lo que está haciendo es desprestigiar el mérito de la medalla y de paso a los que la merecieron de verdad, porque, se puede creer que tal Virgen es muy milagrera (allá cada uno con su creencia) pero de ahí a otorgarle la misma medalla que le niegas a quien se juega la vida desactivando bombas (por decir algo), va un mundo. Seguro que no han caído en ello.

Estos no son más que unos ejemplo de lo que estamos padeciendo con un gobierno al que no le importamos lo más mínimo y que nos desprecia con su indiferencia. Un Gobierno que todavía no ha comprendido que ciertas materias que requieren un tacto especial y un consenso duradero.

Existen ministerios que requieren de algo más que un político “de turno” al frente. Hay asuntos que no deben quedar en manos de cualquiera porque necesitan ir más allá de la huella ideológica del partido que gobierne (oye, tampoco estoy haciendo apología de la Tecnocracia, me da susto ese tipo de gobiernos porque suelen acabar en cosas más feas). Pero supongo que estaremos de acuerdo en que Sanidad Educación o Empleo no pueden quedar en manos de cualquiera y menos de una gente que nos demuestra, día a día, que no le importamos un pimiento.

Hace un par de días me llevé una sorpresa al recibir un mensaje de un partido de los que se presentan este domingo en el que decía más o menos “Oye, podías escribir algo para nosotros” Yo, como no soy de piedra, pensé “Ole, Ole. Alguien se acuerda en mí!”. Pero como soy rarejo les dije que no. Pensé que puede que esté como una cabra o que sea un tipejo algo antiguo pero mi ética tiene un precio. rusComo eso ha sonado al durísimo trabajo de  contar billetes como Rus, mejor si me explico; Tengo una  devoción casi enfermiza hacia unas elecciones límpias y sobre todo dignas, lo que me lleva a pensar que no soy quién para intentar tergiversar el voto a nadie en un sentido u en otro (aunque es verdad que algunas veces no soy objetivo, como todo bicho viviente). Creo que si a estas alturas me meto en campaña estaría traicionando a quien aprecio y graciasrespeto en este mundillo de locos, a vosotros, que me leeis todas las santas semanas. Así es que les agradecí la oferta pero mejor seguiré aquí porque recibo algo valioso, vuestro reconocimiento. Como ya os he dicho alguna vez muchas gracias por estar ahí. Seguimos juntos en esto hasta que me digáis lo contrario.

Dicho esto (ya os he dado bastante la paliza). Hoy quisiera pediros un favor. Supongo que habréis oído por ahí que este domingo hay elecciones (no se, creo que algo me suena). Pues nada, quisiera pediros que vayáis a wpid-wp-1415127225103.jpegvotar. Votad a quien creáis pero hacedlo (aunque sea tapándoos la nariz) de verdad nos va mucho en ello. Se que si hace buen tiempo y visto el percal, no apetecerá mucho y si además se tiene un buen plan, pues ya me dirás. Las tentaciones de Jesucristo no son nada comparado con la idea de unas cañas y unas tapas pero sed fuertes RESISTID (a lo Bárcenas). Votad, por favor, sólo vais a invertir diez o quince minutos y con ello habréis cumplido con vuestro deber o como mínimo conseguiréis el derecho al pataleo durante los próximos años porque pensad seriamente, si no votas ¿Cómo vas a quejarte después?.

No voy a salir ahora con un rollo moralista de esos sobre si votar es de ser buen ciudadano y cosas por el estilo. Sólo voy a recordaros que el privilegio ese de poder ir, meter un papelito y elegir con mayor o menor gracia a     nlibricouestros gobernates (aunque después nos salgan rana) les ha costado a nuestros padres y abuelos siglos de historia y litros, muchos litros de sangre. Además, pensad que si no vais, no estaréis eligiendo a los que van a hacerse cargo de nuestros ayuntamientos y de nuestras autonomías que al final, como tienen las competencias transferidas, serán las que gestionen la salud, las que pongan o quiten vacunas a nuestros hijos, las que abran o cierren colegios y una larga lista de cosas que nos van a afectar directamente. Pensad eso a la hora de optar por tumbarse a la bartola (oye, pues también es una opción) o acercarse a votar. Después no vale a lamentarse amargamente, porque al final resultará ser verdad eso de que somos los que nos preocupamos más por nuestros hijos pero en cambio dejamos que destrocen el mundo que les dejaremos en herencia.

Además, según las encuestas (que al final suelen mentir más que un vendedor de crecepelos) está todo tan igualado que el voto de cada uno de nosotros va a a ser necesario para decantar la balanza en un sentido o en otro y de verdad, visto la que nos puede caer encima, creo que nos jugamos mucho en esta ocasión.

Así es que id a votar y sentiros importantes porque lo sois. Pensad que no somos tan malas personas como para padecer los tormentos y la ignorancia que sufrimos por parte de muchas de las caras sonrientes que ahora nos piden el voto (igual ando algo quemado con el experimento de la semana pasada al que sólo respondieron NUEVE candipalosdaturas de cincuenta y tantas).

Eso sí, por favor, no olvidéis que este domingo tenemos la opción de elegir. Eso aquí hace sólo unos cuarenta años era impensable hasta que nuestros padres se las vieron con el generalísimo (para las víctimas de Wert, un señor bajito y con mala leche) y sus “grises”. Pensad que todavía en muchos países continúa siendo un lujo que te puede costar la vida. No lo desperdiciemos.