El esperpento

Publicado: 20 octubre, 2020 en actualité...

Corría el año 1920 cuando la revista “España” empezó a publicar por entregas las “Luces

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de Bohemia” de Valle Inclán. Puede que sin saberlo ese fuera el nacimiento del esperpento como género literario. Aquí todo es grotesco, todo parece llevado al límite. Se entrelazan la tragedia y la farsa, lo posible con lo aberrante o la caricatura con lo lúgubre creando una atmósfera incomprensible en la que el único que sabía que es arriba y que es abajo era el propio Valle Inclán porque en sus letras todo es posible. Algo parecido a la realidad de nuestro día a día en el que parece que hayamos perdido toda capacidad de sorpresa.
Estoy convencido de que a Valle-Inclán (con su barba blanca tamaño XXL y su brazo perdido en una trifulca de café), se le hubiesen caído las gafas de la cara si hubiese visto lo que andamos viviendo hoy en día. Lo de sus esperpentos pasarían como la cosa más normal del mundo. Alguien como él se daría cuenta de que esto es insuperable, ya podría pensar en algo grotesco y espantoso, en lo que sea, que no llegará a ser tan demencial como la realidad que vivimos en este 2020. ¡Maldito sea!
Seguro que don Ramón María hubiese retado a duelo a todo el hemiciclo en fila india. Un hemiciclo en el que callarían como tumbas sus ocupantes si oyesen sus palabras,

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de pura admiración. Porque lo que es hablar, a esta gente no se le da muy bien, su especialidad es el exabrupto tabernario y las formas patibularias. Seguro que ni el autor de “Divinas palabras” ni nadie con un podo de decencia hubiesen podido asimilar que la Carrera de San Jerónimo se haya transformado en un circo dadaísta, si es que me perdonan los señores de la carpa y el “más difícil todavía”.
Lo digo porque igual a sus señorías no les parecen suficientes un millón de personas contagiadas y una cifra de difuntos de la que ya cuesta seguir la cuenta como para parar el

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espectáculo estéril que nos regalan e intentar remar en una dirección para intendar dejar de dar vueltas en círculo y acercarnos a una salida a esta lacra que nos ha caído en suerte y que se está llevando la vida de demasiados, los sueños de muchos y el bienestar de todos. No lo harán, se encuentran en su salsa demostrándonos lo zafio de su discurso en el que cuenta más golpear al adversario que ofrecer una solución a los que lo están perdiendo todo. No están dispuestos a ponerse a trabajar porque a sabiendas de que de esta no salimos vivos continúan pensando en ellos mismos y son capaces hasta de acudir a Bruselas con un discurso postapocalíptico sobre nosequé de un estado fallido (bueno, estaremos pasándolo mal pero de ahí a decir que somos un solar todavía quede mucho) Todo para ver si así todavía pintan más negro el escenario e intentar sacar algún tipo de beneficio siniestro. Igualito que los buitres cuando huelen la carroña.
Esta semana vamos a vivir otro acto de este vodevil, una moción de censura por parte de

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unos que dicen ser más españoles que ninguno pero que no son capaces de entender que con este show no van a conseguir más que crispar los ánimos en una sociedad que ya anda bastante alterada al no ver salida al problema que padecemos sino que damos por sentado que el desastre post-covid va a ser antológico. No se como andarán de matemáticas pero los números no salen y las matemáticas por desgracia suelen ser algo inapelable. Pero ¿sabes una cosa? Como soy, a pesar de todo, de naturaleza ilusa albergo la esperanza de que este sainete servirá para hacer despertar de una vez por todas a la clase política que padecemos. Igual ahora que les va a tocar retratarse, espabilan un poco y se ponen a hacer algo productivo (de ilusión también se vive).
Parece ser que a nadie de los trajeados les importa más que mirarse al ombligo, no atienden a la necesidad de intentar parchear esto por lo menos para parar el desastre. Andan tan a lo suyo que no se han percatado de que estamos ya cansados, muchísimo. Cansados de tanto sacrificio por parte de los de siempre sin que la administración haga nada de provecho. Cansados de tanto esfuerzo baldío y tanto dolor. Esto se ha transformado en una Santa Bárbara y no es bueno andar encendiendo fuegos en ella. Igual se les ha pasado por alto el que la más pequeña chispa puede ser la que haga explotar el polvorín.

Sisifo y la pandemia

Publicado: 5 octubre, 2020 en actualité...

Cuentan en la mitología griega que  Sísifo, (ya sabes, el  hijo de Eolo y Enareta, el de Ulises)  fue castigado por avaro y mentiroso Ya ves tú, hoy nos faltarían montañas y piedras para tanto condenado. El caso es que el pobre infeliz se dedicaba a empujar cuesta arriba por una montaña un canto rodado de tamaño XXL  que al llegar  a la cima volvía a rodar hacia abajo, y así para siempre, repitiéndose una y otra vez el frustrante y absurdo castigo. Seguro que si lo hubiesen castigado ahora no hubiesen sido tan clementes, ¡a saber la que le hubiese caído encima!. ¿Total eso de la piedra qué será al lado de lo que nos hacen acarrear ahora todos los santos días sin haber sido tan malos?.

Ya se que esto es el cuento de siempre pero es que parece que estemos condenados a repetir una y otra vez el mismo soniquete pero es que esto es el cuento de nunca acabar, cuando parece que levantamos cabeza, !Zasca¡, volvemos a empezar porque a alguien se le ha ocurrido una “nueva normalidad” para salvar el turismo o alguna cosa por el estilo. Igualito que nuestro amigo Sísifo. Parece que estemos pagando nosotros la condena que merecen nuestros políticos empeñados en que ellos van a saber sacarnos de esta. Aunque bien pensado igual si lo merecemos por votar y consentir que esta panda nos haga las barbaridades que nos hacen sufrir por su cabecita loca. Pero bueno, esa historia ya nos la conocemos.

Decía todo esto a cuento del monotema que nos lleva enganchados desde el mes de marzo y no es para menos, no me vayas a malinterpretar (Si lo de siempre, “el bicho”). Pero es que cuando llegamos a creer que podíamos con todo esto a pesar de “ellos” y gracias a todos los que se jugaron la vida por intentar salvar las nuestra, a sabiendas de que la especie humana es ingrata por definición y pasa rapidito de los aplausos en los balcones a los abucheos callejeros.

Cuando parecía que la pesadilla podía llegar a su final nos hicieron rodar la piedra hacia abajo con sus decisiones surrealistas en las que aplican el “método ostra” (mirarse al ombligo todo el rato) sin que parezca que les importe un botijo lo que nos ocurra si meten la pata hasta el cuello. Como muestra un botón, se colgaron la medallas al salir de la primera ola y ahí quedó la cosa, no hemos mejorado nada, nuestras UCIS siguen igual y sobre todo nuestros abuelos continúan en unas residencias que no están más preparadas ni de lejos para soportar un “segundo round”, como si no mereciesen toda nuestra atención y respeto en logar de abandonarlos de nuevo. Como sociedad civilizada dejamos bastante que desear, ¿no?.

Y en eso estamos, inmersos en una guerra estéril de “todos contra todos” Un  Gobierno enfrentado con todos. Hasta con el monarca gracias a un presidente del CGPJ que se pasó de desleguado. El mismo ejecutivo que se ha visto obligado a abrir otra guerra confinando Madrid de tapadillo (demasiado tarde, en mi humilde opinión) visto el delirante comportamiento de su presidenta a la que parece no importarle  llevar  el dolor y muerte a miles de madrileños. Ya nos dijo que  «no se trata de confinar al cien por cien de los ciudadanos para que el 1 por ciento contagiado se cure, se trata de detectar al 1 por ciento que va contagiando y que el 99 por ciento salga a la calle a buscarse de vida». No se a ti, pero a mí se me heló la sangre al oír eso. Le propondría a la señora Ayuso que hiciera un ejercicio, poner nombre y cara a las decenas de miles de personas que pretende abandonar a ver si después de eso conseguía conciliar el sueño aunque con esta gente nunca se sabe.

Parece que no hay nadie al otro lado. Parece que estos continúan a lo suyo, a anteponer esa política rastrera que saben hacer antes que a nuestras vidas. Parece que estemos condenados a volver a empezar la famosa curva, una y otra vez. Cada vez más cansados, cada vez más decepcionados al ver que no mejoramos nada, cada vez más desmotivados.  ¿De verdad que no hay nadie con dos dedos de frente o humanidad como para dejar de lado los intereses políticos más rastreros, dar paso a los científicos de verdad y sacarnos de esta? Igual no le llega ni para pensar que en el fondo nosotros les elegimos y si nos van tocando las narices ni Dios sabe lo que puede llegar a ocurrir. Ejemplos a lo largo de la Historia los hay para dar y vender. Pero una cosa está clara, si Sisifo se presentase a las elecciones ganaba seguro porque comparado con la mayoría de los especímenes que padecemos este era un santo varón.

Cuando muere el misterio acaba todo.

Publicado: 29 septiembre, 2020 en actualité...

Piensa por un momento que vas a un espectáculo de magia y de repente el ilusionista enciende todas las luces y te deja ver todos y cada uno de los trucos, conejo-en-la-chistera-fantasia-magos-11482612.jpgasí, sin música ni artificios. Te sienta en una silla y te enseña como se hace eso de cortar a una persona en dos y juntarla después, o lo de tragar sables sin un poquito de salsa ni nada. Seguro que pensarías que la cosa pierde toda la gracia y que ese sujeto que se ha cargado toda la ilusión ni es mago ni es nada. Te sentirías tan estafado como si cuando eras crío hubiesen venido tus padres a soltarte, así, a pelo quién es el Ratoncito Pérez, tu que habías guardado el diente con toda la ilusión debajo de la almohada.

Si es que hay cosas que en pleno SXXI continúan funcionando igual que cuando vivíamos en las cavernas. Sólo se tienen en pie gracias al misterio, calendario-mayapor ese halo de magia que las rodea y las mantiene vivas a lo largo de los siglos. Me vienen a la cabeza dos cosas, una de ellas puede ser la religión, cualquiera de ellas. Repetimos símbolos, gestos, oraciones y costumbres que se pierden en la noche de los tiempos justo por eso, porque creemos en el efecto “sobrenatural” de algo que no entendemos. Imagina por un momento que apareciesen los huesos de alguien que se supone resucitó, acabaría todo, caería el misterio y con él todo lo demás.


Pues algo así nos puede estar ocurriendo en la otra de las cosas esas misteriosas que me venían a la cabeza. La monarquía, eso que se daba “Por traje-nuevo-emperador-cuentola gracia de Dios” y que parece que se nos caiga en pedazos, en parte porque parece que los señores de la corona estén asesorados por Robespierre, en parte porque si el poder en una democracia está el pueblo entonces hay cosas que no se entienden y en gran parte porque al final las cosas acaban cayendo por su propio peso y tarde o temprano aparecería el niño gritando aquello de “EL EMPERADOR ESTÁ DESNUDO”, ya tardaba, la verdad.


Si tienes un poco de memoria igual piensas como yo. La cosa empezó con “lo del elefante” que intentaron acabar con la disculpa un poco torpe de “lo siento mucho, no volverá a ocurrir”. Desde ese momento al Rey le cayó la rey-declara--647x350corona y empezamos a verlo como un señor que se accidentó en un viaje con una señora que no era la reina. Mal asunto. Intentaron arreglarlo con una abdicación Hara-Kiri y la coronación de un señor más joven, con más gancho pero que no acaba de encajar en un país que ha llegado a creen en la democracia y que alucinó ya en las primeras navidades con la escenografía reyesrococó en plena megacrisis económica en la que muchas familias no tenían ni para turrones. Después salió por la tele sin espíritu conciliador en el asunto de Cataluña o nos sale hablando del sexo de los ángeles cuando estamos luchando contra “el bicho”. No lo consiguen, no logran reenganchar con el misterio necesario para seguir adelante con una monarquía estable y la “real fuga” a Emiratos árabes de un anciano que aparece haciendo una barbacoa no ayuda a ello.


Quizá la gota que colme el vaso sea la de la llamada telefónica a Lesmes quejándose de que el ejecutivo no le había dejado acudir a Barcelona. Puede que el chivato del presidente del Consejo General del Poder Judicial felipedebiera haberse callado para no encender el bidón de gasolina. Pero el daño está hecho y la imagen del Rey de una monarquía parlamentaria desobedeciendo al ejecutivo en un estado democrático ha salido a la calle (sea por lo que sea). ¿Resultado? Nos ha llegado la visión de un monarca que llama para quejarse en plena rabieta porque  no le dejan ir a algún sitio, como los niños del colegio. Una vez más parece que siguen sin entender las normas del juego de una estado democrático. Igual el gobierno no acertó al decirle que no podía ir a Barcelona pero con este show no gana nada la Zarzuela. Puede que en otras épocas hubiese quedado como una metedura de pata sin importancia pero estamos todos alterados por razones obvias y eso no ayuda. Será difícil de reencauzar la situación. Al final ¿Se desvelará el último misterio?¿Caerá ya el telón?

Si yo te salgo ahora diciendo que vivimos en un mundo de apariencias donde es más importante la forma con la que nos hacen tragar la píldora que la píldora en sí. Parece complicado pero todo se reduce a intentar distorsionar la realidad para que vivamos en el

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mundo paralelo que nos han preparado, hay verdaderos expertos sueltos por ahí que se aprovechan del contexto que sufrimos. Supongo que ahora pensarás que me ha dado demasiado el Sol y he perdido el oremus (seguramente) pero ¿y si te digo que todo depende del color del envoltorio de la pastilla que nos hacen tragar? (ahora parezco Morfeo, el de Matrix). Si la envuelves de un vistoso papel de celofán en el que pone “Seguridad” o “Tranquilidad” nos la tomaremos sin rechistar pero Morfeosi va envuelta de papel de estraza y pone “Discriminación” o “Desigualdad” seguramente no nos la meteremos en el gaznate a no ser que nos obliguen a base de porras y palos. Supongo que a estas horas me dirás que si he tardado décadas en darme cuenta de eso es que estoy en Babia pero es que últimamente llevamos una temporada en la que ya ni se preocupan en disimular un poco eso de que nos intentan llevar como ganado y eso no suele llevar a otro destino más que al matadero.

Si te llenan de cámaras de vigilancia te sentirás vigilado, ¿Verdad? Pero si en cambio te digo que no son cámaras de vigilancia sino de seguridad la cosa cambia dado que nos sofacuentan que estamos rodeados de gentes que sólo aspiran en esta vida a ocuparte la casa. Sujetos que están esperando a que bajes a comprar el pan para entrar en tu flamante cueva, que estarás pagando durante los próximos lustros, llamar al telepizza y hacerse fuertes en tu sofá de Ikea. Si es así ya no solo no te sientes vigilado sino seguro y estás dispuesto a pagar unos centenares de euros a una empresa extraña que se encargará de “hacerte sentir

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seguro” en lugar de “vigilado”. ¿Parece muy distinto? Párate a pensarlo un poco. Puede que Harry Houdini  acertase al decir aquello de “Lo que los ojos ven y los oídos oyen, la miente lo piensa” . Igual aprovechando nuestro miedo han conseguido que sólo veamos y oigamos una parte de la realidad que al final es la suya y es la que creemos a pies juntillas.

Si te dicen que llevamos la pandemia fatal y que esto va acabar poco menos que como la peste de la Edad Media porque los parches que se van 20200922_080928.jpgimprovisando sobre la marcha no están funcionando en NINGUN lugar de la Comunidad de Madrid lo lógico es que estés dispuesto a hacer lo que sea, porque esto hemos de acabarlo entre todos. Hasta ahí normal. Pero cuando observas que parece que hayan confinado los barrios más populares, a pesar de que tengan menos incidencia que otros de más altas cunas, empiezas a pensar si no nos estarán vendiendo el clasismo y la segregación envuelto en celofán de colores que nosotros aceptaremos sin rechistar. Porque ya me dirás como es que unos pueden salir a SERVIR el té a los señoritos de la casa del barrio de Salamanca pero no pueden TOMAR café en el bar de la esquina del Puente de Vallecas.

No pretendo sumarme a la panda negacionista ni nada por el estilo pero es que con esta gente nunca se sabe, nos han acostumbrado a ver como no dan puntada sin hilo y al final EX9skWRWkAE2SHMuno se vuelve malpensado. No se si esta vez pretenderán algo oscuro (supongo que no)  pero resulta raro ver como el otro día, según algunos tertulianos y políticos, los Cayetanos defendían la libertad cuando salían con sus cacerolitas de acero astronáutico  antiadherente a hacer como que gritaban y ahora braman encendidos por las teles y radios  contra las protestas de los que ahora salen a la calle. ¿Curioso, verdad?

La fusión okupa

Publicado: 8 septiembre, 2020 en actualité...

La verdad es que andaba dándole vueltas a eso de que sean las 7:39 y ya me hayan dicho más de una docena de veces que si no me compro una alarma de esas me van a ocupar la casa. ¿No estarán pensando con eso en sembrar el miedo para crearnos una sensación de inseguridad y conseguir que una vez más comulguemos con ruedas de molino? Ya sabes, como la mafia que primero te destroza el local varias veces y después viene ofreciéndote “seguridad” que compras al precio que sea para que no lleguen de nuevo y te arrasen el tinglado.

Nada, como uno es malpensado por naturaleza se me había ocurrido que igual estarán preparando otra ola de desahucios. Ya sabes, por eso de que hay que alimentar a los amigotes de los fondos buitre famosos y como lo de pagar la hipoteca anda un poco de aquella manera estos meses sobre todo después de que mucha gente lleva sin cobrar desde Marzo, la carnaza está servida. Nota a tener en cuenta: No se si te has fijado en que por la tele ya venden a grupos de vándalos extremistas amigos del “palo y tentetieso” como simpáticas “empresas” anti-okupas”. ¿Estarán preparando el camino? Espero que no.

Resulta que le estaba dando vueltas a esos pensamientos perturbados cuando oí en la radio (siempre la tengo encendida) que Bankia y Caixabank se iban a casar. ¡Y yo sin enterarme! Sin que me envíen el tarjetón de la boda ni nada, yo que soy pagano de sus inauditas IMG_20200904_083911.jpgcomisiones hasta por decir buenos días, ya ves, ingratos.. Y sobre todo sin que se hayan parado a pensar que en casi toda España se van a duplicar oficinas, con lo que ya sabemos que significa, despidos a mansalva con lo que ello conlleva. Entonces se me encendió la luz con eso de mis pensamientos de loco de atar. Si, me parece que alguien está pensando en preparar el golpe final y “okupar” nuestras huchas de cerdito famélico. Aunque nos lo vendan como la operación del siglo que dotará de “músculo financiero” a la estructura bancaria y “bla, bla bla”. Párate a pensar ¿De verdad crees que el Estado, a través de BCA, mantiene guardadito en un cajón, desde hace ocho años, el 60% del accionariado de Bankia para hacer Ordenalfabetix (2)de “gimnasio” y ciclar a Caixabank como culturista antes de un certamen? Igual alguien va a pensar que lo guardaban porque les apetecía tener que ir arrastrándose por Europa mendigando tropecientos miles de millones de euros para poder pagar pensiones, ERTEs y desastres varios teniendo secuestrados más 21.000 millones de euros (de los que sólo se han recuperado unos 3.000) en una pifia financiera que nos vendieron como rescate. Pero no, no es así, si no los han recuperado es porque no pueden. Nos sacaron el dinero que no teníamos, “okuparon” los dineros públicos y ahora nos hemos dado con la realidad, nadie quiere un banco español rescatado, con una rentabilidad lamentable en un país que atufa a podrido como la pescadería de Ordenalfabetix.

El Estado mantiene la participación de Bankia porque eso no lo quiere nadie. Párate a pensar, si fuera un negocio rentable se pegarían por medio mundo para comprar la participación pública pero, nada, ahí está quietecito como una estatua de mármol de carrara, a pesar de que el viernes pasado las acciones llegaron a subir un 25% ¿vendieron para recuperar algo? Nada, paralizados como gatos de escayola. Me gustaría muchísimo equivocarme y que no sea alguna mente perversa a la que se le haya ocurrido aprovechar la deplorable situación de la Bankia rescatada para fusionarla con “el tuerto del país de los ciegos”, CaixaBank, que no es que esté mucho mejor pero como es de capital privado coseguirán regalar el dinero que nos adeuda a los amigotes. Porque teniendo en cuenta que la participación gigantesca del Estado pasará a ser mínima con eso de la fusión se va a perder todo poder de decisión y ya podemos suponer lo que eso significa.

Personalmente me preocupa que se dispongan a crear con sonrisas y alegría un Frankenstein tan grande como un tercio del PIB nacional que tendremos que rescatar en pocos años al precio que sea porque en esa entidad estarán metidos los pocos ahorros de la mayoría de las familias y será urgente “que aparezca la pasta” al precio que sea. Igual hemos de rescatar los restos del aedefesio justo cuando toque hacer frente a la deuda que estamos asumiendo para hacer frente a estos días de pandemia. Veremos como acaba esto.

Olor a otoño.

Publicado: 1 septiembre, 2020 en actualité...

Y en esto que acaba Agosto y con él el verano que no fue, como tantas cosas en este año terrible. Viene Septiembre, los días se acortarán, poco a poco irá cambiando la luz que borrará los pocos momentos de tranquilidad, sosiego y

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Photo by David Bartus

alegría que recordaremos en estas jornadas de estío que van quedando atrás, en silencio, como abandonando sigilosamente la escena haciendo un mutis por el foro. Caerán las hojas y con ellas el ánimo de todos los que  hicimos lo que nos pidieron por doloroso que nos resultase, todo por una esperanza que no parece cuajar. Todo parece envolverse en el espeso manto de desánimo que nos dibuja Camús en La Peste. Sin que nada parezca capaz de inyectarnos la esperanza que necesitamos, sin que aquellos en que confiamos sean capaces de acertar con algo que nos permita recuperar un reflejo de lo que fueron nuestras vidas que ahora añoramos a pesar de que antes nos llegaron a parecer tediosas.


Ahora estoy, como muchos, sentado en un banco del parque sumido en el tenso silencio que dejan los críos cuando ya se preparan para una vuelta al cole rara, muy rara sobre la que planea la sombra del desastre, unos dirán que por mala Paisajes lluvia 30planificación, otros que es  inevitable. Se ha levantado el viento, hoy sopla de levante, lloverá pronto. Llega ya lejano el olor al mar que se ha alejado demasiado pronto este año avisando que como decía Sábato en “El Túnel”, vivir consiste en construir futuros recuerdos y eso este año no lo hemos hecho, creo que lo vamos a pagar caro. Me recuerda que el Invierno se acerca con sus días cortos y grises, con sus noches oscuras y frías y con ellos el golpe en los ánimos de los que llevamos ya demasiados meses sin poder vivir nuestras vidas y dando gracias, en mitad del miedo que se nos ha metido en el alma, por poder por lo menos tener una vida. Demasiados no lo podrán decir. 


Nos siguen hablando de números, de economía, de cifras del paro, de desastre social. No se si alguien se les ha ocurrido pensar que todavía no nos han lluviaenventanatransformado en robots y entendemos que la vida no se reduce a números. Igual nadie ha caído en un detalle, en todo este engranaje infernal en el que se ha transformado esta sociedad putrefacta hay una pieza clave que siempre queda olvidada a pesar de ser una de las más débil, Nosotros. Parece que nadie haya caído en que si no nos quedan ánimos ni fuerzas para levantarnos por la mañana no hay economía que valga. 

 

Los invitados.

Publicado: 31 agosto, 2020 en actualité...

Hay cosas que se quedan en un rinconcito del corazón, escondiditos, esperando el momento propicio para saltar y decirte “¿Te pexels-photo-1154510.jpegacuerdas?”. Todos tenemos alguna o algunas. En mi caso puede que tres o cuatro. Se comportan como interruptores que tienen el poder de cambiar el estado de ánimos por completo, y si ya andamos algo tocados por lo de la pandemia y la vida que se empeña en ponerlo difícil, pues bueno, la tormenta está servida.

Hace un porrón de años la celebración del día del cumpleaños era una especie de fiesta mayor, cucañas, bikinis de nocilla, bocadillos… No éramos de posibles, nunca lo fuimos, pero siempre la cupcakeimaginación suplió el gasto y entonces las cosas no eran como ahora. La celebración solía durar todo un largo día de verano. Empezaba con la llegada de los primos al Mareny en autobús. Eso daba inicio al día que llevaba esperando desde hacía meses, era el cumpleaños y hoy podía olvidar el sabor agridulce del verano que se acaba y toca volver al cole. Porque en esta vida todo tiene un final, también aquellos veranos eternos en la que jugaba todo el día y la única preocupación era que la próxima ola no alcanzase el castillo de arena que construimos. Ahora que ya tengo canas se que lo alcanza, siempre lo alcanza, es inevitable.

Un año, tendría yo unos 8 o 9 años amaneció tormentoso. Una tormenta de esas que avanzaban el final del verano cuando el tiempo pexels-photo-110874.jpegera bastante más ordenadito y se encargaba de recordarte que el verano se acaba y va siendo hora de volver a la rutina gris de la ciudad. Pero lo de ese día fue una tormenta más fuerte de lo habitual, llovió, tronó y granizó durante todo el día y claro, no vino nadie. Ese día me quedé sin cumpleaños y con una tristeza inmensa al saber que no vendrían los niños, al ver que la tarta no sería lo mismo. Sentí por primera vez el extraño vacío de la decepción cuando ví que ese año no habría piñatas, ni juegos ni risas, sólo truenos y granizo.

Han pasado los años (demasiados, te aseguro que el contador de años también puede marcar “demasiados” aunque el DNI pueda decir lo contrario). Este año llegó la tormenta, lleva aquí desde el mes de pexels-photo-1427764.jpegMarzo y esta vez tampoco vendrán los invitados, tampoco habrán juegos y risas y también me sentiré solo. Esta vez soy consciente de que algunos de los invitados no van a venir más y el vacío que me han dejado es inmenso e irremplazable ya nada podrá ser igual. Lo se, es por ello por lo que decido acabar la fiesta, apagar las luces y marcharme a casa, si es que puedo encontrar algo parecido a ello. A recoger los pedacitos, pegarlos con Superglue e intentar seguir adelante.

Hoy es imposible llenar el vacío insondable que queda en ese rinconcito de alma. Es el vacío de tantos cumpleaños perdidos que ya no van a volver este año en cada rincón de este mundo, en cada pexels-photo-291528.jpegfamilia. Son tantos los invitados que no vendrán a probar un trocito de la tarta que hacía la abuela, son tantas las llamadas telefónicas que no se recibirán y las voces que no escucharé… Esta vez me quedaré aquí sentado, viendo como las lágrimas de añoranza acaban con los restos del castillo de arena que construí demasiado cerca del mar. Con la vaga esperanza de que suene el timbre y llegue alguno de ellos dispuesto a probar ese pedacito de tarta que cocinó ayer la abuela con todo su cariño. No se cuando voy a poder rearmarlo. Nos veremos entonces, si quieres esperarme.

Tensando la cuerda

Publicado: 18 agosto, 2020 en actualité...
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Corría el año 1789, en Francia, cuando una turba de gente desarrapada salía a la calle con los ojos inyectados en sangre hacia la Bastilla, estaban hasta las narices de los reyes y su vida de lujos cuando ellos no tenían ni Libertadpara vestirse. Un poco antes, allá por 1773, en las colonias británicas se hartaron de que en Gran Bretaña no hicieran más que pedirles cosas hasta que en Boston les dio por descargar el té al revés, por la parte del agua en lugar de en “el seco”. Más o menos lo mismito que en 1917 les ocurrió a los Zares cuando Lenin y compañía se acercaron para explicarles que no se podía vivir apretando y apretando a sus súbditos. 

Todo esto (ya se que no lo he contado con ningún tipo de rigor histórico, mis disculpas) tiene algo en común, cuando un poder se dedica a apretar por el gusto de apretar a la masa, sin explicarse ni dar nada a cambio, esta acaba alterándose y 5ed4772159bf5b68625bf0acla cosa acaba mal. A los subordinados se les hinchan las narices, se dan cuenta de que  tienen mucho que perder y al final la cabeza del poderoso acaba en una estaca. ¿Verdad?.  Todo se reduce a un equilibrio entre exigencias y recompensas. Me explico, aquí nadie tenemos la obligación de sacrificarnos más de lo estrictamente necesario. Hay cosas que resultan obvias como que  GY28P20F1_205627.jpgmi sincerebrismo no debe causar perjuicio a los demás. Son cosas como ponerse la mascarilla, lavarse las manos y no andar estornudando a diestro y siniestro. Hasta ahí vale porque es fácil de entender que si no seguimos esas normas básicas no vamos a salir nunca de esta. Pero ¿hasta qué punto se puede ir apretando las tuercas imponiendo normas sin explicar la razón y sin que al final salte el muelle y acabe todo como el Rosario de la Aurora?

Igual es que a los gobernantes les está ocurriendo como a Maria Antonieta ya sabes, la de los pasteles (aunque la pobre, al parecer, nunca dijo algo parecido). Han desconectado tanto de la realidad que les rodea que hasta han olvidado que nuestra especie siempre se ha caracterizado pfeb85ec9-0161-4979-a2f8-962e52842853.jpegor no ser un ejemplo de santidad y altruismo. Siempre que hacemos alguna cosa esperamos una recompensa (aunque la mayoría nos contentamos con una sonrisa y un gracias más o menos sincero) y si no recibimos nada llega un momento en la que nos pasa como a los burros y la zanahoria. Si, ellos también se cansan de perseguir la zanahoria. Por eso, de vez en cuando, se les deja alcanzarla.
En esto de la pandemia empiezo a notar cierto tufillo de estar hasta las narices de que cada vez aparezcan más normas a seguir que no siempre se explican claramente,  lo que no hace más que alimentar a iluminados como Bosé con sus ideas rarunas y a los interesados en sembrar el miedo y la desinformación. Todo ello. Sin que veamos ningún tipo de avance ni beneficio hacia los que nos esforzamos por cumplir a rajatabla con lo que se nos dice. Más bien lo contrario.

Viendo como está el panorama en el que suben las cifras, la gente cada vez anda más susceptible y el inicio del cole a la vuelta de la esquina no se lo que puede ocurrir con las nuevas imposiciones que nos han llegado “para parar la pandemia”.  El otro día sin ir más lejos nos sorprendieron con el cierre de los locales a partir de una hora determinada, como si el bicho sólo se propagase a partir IMG-20200814-WA0007.jpgde una hora determinada. O la prohibición de fumar cuando no se pueda respetar la distancia mínima de dos metros. Vaya por delante de que jamás he fumado y a estas horas de la historia dudo muchísimo de que me enganche a ello porque de verdad que no soporto el olor a tabaco, lo siento. Pero así, sin Ley específica ni nada, sin que nadie se preocupe en hacernos entender los efectos beneficiosos de los nuevos sacrificios para parar al bicho puede que no se consiga más que hacer que los fumadores se sumen a la panda de los “bebedores de lejía” y así con todo porque no hay nada que haga crecer más el miedo y la superstición que lo que no se entiende. Vale, tampoco negaré que con estas medidas mejorará la salud de todos a medio plazo porque fumar es malo. Pero igual, por la misma lógica a la próxima se nos puede acabar lo de hablar a grito pelado, discutir o cantar en la ducha, porque al vociferar se expulsa más saliva y podría expandir más el virus. Veremos lo que tardamos en salir corriendo a la calle con antorchas y palos.

El Viaje

Publicado: 11 agosto, 2020 en actualité...

La última sacudida le despertó del sueño profundo en el que había caído después de que la señora esa, regordeta, con cara de estrella de cine entrada en años y que le acompañaba en el compartimento del vagón durante todo el viaje hubiese bajado en la última estación. Por fin había dejado de escuchar la cháchara vacía con la que le martilleaba el cerebro desde que salieron de la insulsa ciudad a la que habían ido a parar sus huesos durante los últimos años después de aceptar aquél trabajo, había sido un error pero, claro, eso se sabe con el tiempo. Ya habían sido tantos destinos que su espíritu errante y aventurero al principio, cansado y desencantado últimamente no conseguía recordarlos todos.
La señora se había empeñado en tomarle como algún tipo de espíritu confesor al que poder contarle sus sinsabores, seguramente porque la pobre no era más que una víctima más de esta sociedad contradictoria. Ya sabes, más conectados que nunca pero también seguramente solos y vacíos como jamás en la historia lo estuvo esta especie. Lo sabía, también había sentido la soledad acompañada durante los meses en los que no le dejaron salir de casa. Puede que fuese por ello o quizá se debiese a algún tipo de altruismo que salía de un corazón que creía de piedra, pero el caso es que sentía cierta ternura y compasión hacia esa señora. Le recordaba a la abuela que jamás conoció.
No podía sacarse de la cabeza la imagen de la anciana del vagón, muy moderna y pizpireta ella. Foto sonriente para Instagram, comentario risueño en WhatsApp pero al guardar el móvil en un colorido bolso, fue como si los suyos fuesen los únicos problemas que devastaban al mundo. Aquella adorable señora sentía una urgente necesidad de compartirlos, de vaciar la bolsa de los dolores que todos arrastramos en el transcurrir de nuestras vidas. Todo ello sin que le importase lo más mínimo el hecho de que quien le escuchaba puede que también huyese de un día a día arrasador que le había dejado en ruinas. Por fin había cesado la letanía y claro, había aprovechado para dar una cabezadita.
El día había sido agotador desde que recibió la llamada telefónica. Ya no sabía si el desayuno del hotel pertenecía a esa jornada o a la anterior. El cansancio era tal que no conseguía encontrar el resorte ese que le permitiera olvidar por un momento lo que quedaba atrás. Imposible encontrar la paz perseguida, demasiados muertos en el armario. Pero bueno, de todas formas, tampoco debería faltar demasiado para que el revisor ese tan amable pasase a avisar que su parada era la próxima, mejor empezar a recoger todos los bártulos que se encontraban esparcidos por todo el compartimento.
Apartó la cortinilla y vio pasar los últimos árboles del bosque que quedaba atrás, el tren corría rápidamente entre las viñas que ya mostraban sus racimos listos para ser vendimiados. Con un poco de suerte muchas familias esta temporada podrán esquivar la rudeza del invierno. Del paisaje parecía sentir el característico olor de las parras listas para ser recolectadas, un olor que le recordaba los tiempos felices en los que corría entre las mieses, riendo y jugando. El recuerdo de los veranos felices en los que los días pasaban lentos, plácidos y el verano no parecía acabar a pesar de que los dias acortaban y las primeras tormentas hacían presagiar que septiembre estaba cerca y todo volvería a la rutina gris de la ciudad.
El traqueteo del tren le devolvió a la realidad, nadie quedaba de entonces, los buenos tiempos parecían tan inalcanzables en algún rincón perdido en un cerebro demasiado acostumbrado a podar los sentimientos.

Al final, en el horizonte, empezaban a vislumbrarse las torres de la catedral. Estaban aproximándose, un viejo sueño se cumpliría pronto. El viaje llegaba a su destino y podría pasar la tarde ante lo que el tiempo pudiese haber respetado de aquella vieja sonrisa que recordaba con nostalgia.

Una mañana en la playa

Publicado: 4 agosto, 2020 en actualité...

El otro día bajé a la playa, llevaba mascarilla, gel de ese pringoso y todos los cachibaches propios de bajar un rato a la playa. Ya sabes, sobrilla, toalla, sillitas… vamos, “lo normal”. Como si nos fuésemos de expedición a recorrer 58.jpgselvas buscando a Livingstone. Bueno, el caso es que cuando conseguimos un sitio a unos cuatro metros de las sombrillas vecinas empecé a montar el campamento para descubrir que cuando estaba abriendo la última silla ya tenía detrás, pegado al cogote una familia entera de esas de radiocassette y señora pringando vástagos con crema solar como quien unta nocilla en el bocadillo de los críos. Cuarenta grados a la sombra, arena, sol abrasador… más que la playa aquello parecía alguna escena de aquellas de Lawrence de Arabia pero concurrida, muy concurrida. Como todos los años, igualito. Supongo que las quejas por lo del turismo será en playas más glamourosas porque en las normalitas, de andar por casa, como esta no es que se note demasiado esto de la nueva normalidad para mayor espanto de nosotros, los aborígenes.


Noté que mi vecino me miraba raro, como si un marciano hubiese aterrizado a su lado. Al final, después de que se diese cuenta de que me había dado cuenta (más que nada porque no le había quitado el ruidito que hace el móvil al hacer una foto). Me gritó algo sobre que no me había quitado la mascarilla. Por lo visto Tablero_parchispara ese señor aquello era intolerable el hecho de que ya apenas si noto que la llevo o no. Supongo que se habrá dado cuenta de que en la playa el “bicho” prefiere estar tostándose al sol en lugar de ir infectando. O puede que ocurra como cuando éramos criejos, jugábamos al “pilla-pilla”, nos subíamos a una silla gritando “CASAAAA” y no nos podían pillar. Así en todo, que si en la playa, que si en las terrazas, que si con los amiguetes… Demasiadas casillas-seguro se ven en este tablero de parchís, así nos van los números. Verás tu que risa cuando acabe el decorado de la campaña de verano.
Debe haber mucha gente como mi vecino de sombrilla porque a estas horas de la pandemia todavía está Eugenio, el policía del barrio, intentando meter en la cabeza a la gente que no se puede ir con la mascarilla de babero. Él es así, no le gusta demasiado multar porque dice que multas las justas, que no es cuestión de ir sembrando la fama de verdugo por el barrio porque después todo son quejas al ayuntamiento. A pesar de eso dice que a más de cuatro si les ha rellenado “la receta”, por descerebrados.


Aunque bien pensado igual lo verdaderamente descerebrado fue lo de apostarlo todo a la carta del turismo, nos ha salido rana. Pero es porque somos unos juergatiquismiquis. ¿Qué podía salir mal en eso de atraer al gentío, acumularlo en escasos kilómetros cuadrados, ponerles música hasta que se descoyunten el esqueleto de tanto danzar y regarlo todo con sangría? Nada, ¿verdad?. Puede que alguna vez aprendan algo de Jacinto, el calafate, que un día nos sorprendió al contarnos que para arreglar una barca primero deberíamos taponar las vías de agua para que no se vaya a pique y después si eso ya pintamos de colores vivos para que quede bonita. Esto puede que sea igual. Primero intentemos que el bicho no nos cause más bajas y después ya salvaremos, si podemos, la economía. Porque algo es evidente. Si te paras a pensar, en los muertos no hay economía que valga.