Lagom

Publicado: 17 mayo, 2022 en actualité...

Siempre se ha dicho que la mejor foma de saber y ampliar conocimientos es leer y viajar. Conocer otras culturas, ver cómo viven y como resuelven los problemas que tú también tienes. Asimilar nuevos y sorprendentes conocimientos para hacerlos propios. En eso siempre nos ha maravillado las culturas de los pueblos asiáticos, pero, oye, en occidente también tenemos cosas valiosas que descubrir y quedarse para uno. 

Seguro que si a todos nos preguntan algo sobre Suecia nos salta a la cabeza cierta tienda que nos vende, por el mismo precio, un mueble y distracción para toda la tarde o eso o los temibles Vikingos dando gritos en un Dakkar (pues lo siento, ni eran tan salvajes ni llevaban cuernos en sus cascos, cosas del cine). Pues resulta que dicen que los suecos son muy dados a la filosofía Lagom, algo que si nos lo grabásemos a fuego seguramente nos haría más felices (aunque estoy seguro que no todos, que en todas partes cuecen habas). 

¿Qué es eso? Pues Lagom es un concepto que podríamos traducir como nuestro “suficiente” y lo puede envolver todo. Se trata de saber cuándo decir basta, cuando parar cuando ya se tiene suficiente de algo, sin que sobre y sin que falte. Saber el momento en el que una cosa ya te hace feliz y no necesitas más, casi nada. 

Si hay algo de lo que estamos enfermos hoy en día es de acaparar, nunca tenemos bastante. Si tenemos poco queremos más pero como siempre pensamos que tenemos poco caemos en un bucle sin fin que nos lleva a cometer verdaderas obscenidades como trincar el dinero de las mascarillas en plena pandemia para comprar relojes Rolex si se tercia. 

No somos capaces de acertar a la hora de decir basta porque no existe la mesura a nuestro alrededor. Todo está sobredimensionado, todo se sirve a granel. ¿Si hay guerra? Hasta la saciedad, ¿si toca Eurovisión? Hasta quedarse sordo, ¿cotilleo vacío? Hasta que se fundan los programas de la tele. Nada tiene límite porque se trata de que tú no lo tengas, se trata de que no te sientas nunca feliz ni satisfecho, se trata de venderte cada vez más, de conseguir atarte como sea. Estamos acostumbrados a ello. Vivimos unos tiempos en los que el equilibrio se perdió. Pero tú puedes restaurar el tuyo. Piensalo, no se trata de volverse un monje eremita, pero si de ser capaz de levantar la mano y gritar LAGOM! 

Pegaso

Publicado: 10 mayo, 2022 en actualité...

Mira que soy ignorante. No se como podía yo vivir pensando que Pegaso era un caballo blanco con alas salido de la sangre de Medusa, aquella señora con cabellos hechos a base de serpientes venenosas que te dejaba de piedra si la mirabas. Pegaso era un caballo que además de ser de bastante malas pulgas tenía el poder de hacer brotar el agua allá donde pisaba. Algo como el de Atila pero al revés, no está mal el asunto, verdad? Y más sabiendo que el agua no es que nos sobre.

Eso le decía yo a Paco el otro día en el café y él, que es más terrenal que yo, me contaba que Pegaso era un camión mítico de cuando todavía nos quedaba algo de industria automotriz propia en este país. Unos camiones de verdad, de esos que cargaban con todo y se atrevían a cruzar Despeñaperros o La Bonaigua lloviese o hiciese Sol. ¡Y yo que se! Con lo de Pegasus podía referirse hasta a una canción mega antigua de Olivia Newton-John.

Lo que ni Paco ni yo podíamos sospechar es que al final Pegasus sería el nombre de una especie de megaportera chismosa (con perdón del gremio de la portería) elevada a inteligencia artificial. En resumen, uno de los mayores escándalos de la política actual, otro más, que seguro que nos va a amenizar más de una tarde. Seguro que después de diez días de sainete esto todavía va por el primer acto. Más que nada porque en un país que intente ser medianamente democrático esto es totalmente inaceptable y en una República bananera el hecho de haber sido pillados ya hubiese tenido alguna consecuencia que mejor no pensar. Pero aquí parece que ni lo uno ni lo otro, el río de las dimisiones tenía que haber bajado crecido y no quedarse sólo en una «sustitución» de la directora del CNI. Pero claro, por estas latitudes “dimitir “ ya sabemos que suena a ruso y eso hoy en día está mal visto.

Si es feo ir fisgoneando al enemigo mucho más es hacerlo con los aliados y que encima te pillen. Lo primero podría justificarse pero lo segundo no dice nada bueno del marujo en cuestión, ya se dice que “el que no se fía no es de fiar” y el refranero no suele equivocarse.

El asunto es raro, pero raro de narices. Se supone que los israelíes inventaron la versión 2.0 de ir aplicando la oreja a un vaso de cristal pegado a la puerta y vendieron el invento a unos pocos países que podían pagar muchos fajos de billetes por ello, con discreción eso sí, no vayamos a pensar que lo de los derechos y la democracia no va con nosotros. Si eso es así y la herramienta en cuestión se vendió sólo a unos cuantos gobiernos, entonces, ¿Cómo es posible que aparezcan los indepes diciendo “Espanya ens espia” y después, el Gobierno, presunto espía, sale diciendo que a ellos también les han “metido oreja”? O alguien miente o hay un tercero espiando a unos y a otros, sentado en un banco con un periódico con agujeritos, lo cual resulta más inquietante todavía ¿no crees? Si desde Madrid se ha espiado a los indepes sin mediar autorización judicial sería algo feo pero si también se ha escarbando en los móviles de Gobierno, entonces ¿Quién ha sido? ¿Ha fallado la seguridad como una escopeta de feria? Seguro que tarde o temprano veremos alguna otra cabeza más caer en el canasto de mimbre, porque el papelón de la inteligencia es complicado. Si han espiado mal asunto pero si han sido incapaces de proteger al mismísimo presidente, peor todavía.

Lo que parece claro es que si escarban el teléfono del presidente ¿Qué no podrán hacer con nosotros, pobres mortales? Tranquilos, lo que se dice tranquilos no nos deja. A este paso acabaremos sustituyendo las mascarillas por unos gorros de papel de aluminio para que no nos vayan leyendo la mente por ahí. Volveremos a recurrir a lo de los vasitos de yogures unidos con un hilo, parece más discreto.

La suegra de Francisco

Publicado: 3 mayo, 2022 en actualité...

La verdad es que jamás me meto en temas de fe, siempre he pensado que eso es algo muy particular de cada uno, uno de esos aspectos que merecen el mayor respeto porque es algo que marca muchísimo al que tienes enfrente y además, es un tema que suele provocar lluvias de collejas, no en balde puede que esos asuntillos de la religión sean los que más sangre llevan vertida a lo largo de los siglos así es que más vale no “mentar a la bicha”  tener la fiesta en paz.

Pero es que el otro día el Papa Francisco me dejó bastante perplejo al salir hablando de las suegras y su presunta manía de dejar suelta la lengua suelta más de la cuenta. Admito  que imaginar al Papa yendo a cenar a casa de «los padres de ella» (porque, claro, no vayamos a rizar el rizo con más variables que escapan de la cabeza de según quienes) me arrancó una sonrisa de esas que te salen cuando algo te hace gracia sin saber a cuento de que, como cuando te cuentan un chiste del pleistoceno que ya no hace gracia a nadie.

¿Qué quieres que te diga? Resulta llamativo que en estos fregados se meta el Papa, la cabeza de una institución religiosa que aunque haya perdido parte de su fuerza continúa teniendo ese “poder especial” que ha ido acumulando a lo largo de los tiempos porque aunque se nos llene la boca diciendo que vivimos en un estado aconfesional donde existe libertad de culto no acaba siendo verdad del todo. Son demasiados siglos marcando la forma de ser de esto que llamamos Occidente como para que lo olvidemos de golpe, es imposible, continuamos tratando de forma diferente a la religión católica, seguimos firmando concordatos,  miramos de manera diferente cualquier procesión, es inevitable. Nuestra sociedad es aconfesionalmente católica porque a base de insistir lo llevamos en el ADN. Bueno, como decía, vi al Papa hablando de las suegras y oye, pensaba que Francisco se había enrolado en algún programa de todólogos, esos señores que saben de todo lo humano y lo divino, esos programas a los que nos tienen acostumbrados las teles para que no cese el rumrum, no vaya a ser que nos de por pensar algo. Párate a pensarlo, el Papa se ha puesto a dar clases de “suegrología” sin tener ni idea pero ha conseguido que hablemos de ello y que le prestemos atención, puede que fuese esa la idea, conseguir atraer el foco. No conozco a la suegra del Sumo Pontífice (igual es que no la tiene) pero no me gustaría estar en sus carnes, la pobre señora a estas horas sería algo asó como la compañera de pupitre de Satanás y después de lo dicho, yo, de ser su yerno no aparecería por ninguna comida familiar, por si las moscas.

¿Para qué se meterá este hombre en un jardín como ese?¿No ha pensado que ciertos comentarios hoy en día rezuman misoginia? La verdad, recuperar los estereotipos pasados de las películas de Paco Martinez Soria, Esteso o Pajares en pleno SXXI en realidad no creo que le haga ningún favor a la Iglesia. Parece que sigan anclados en la época de los tópicos baratos en una época en la que los tiempos han cambiado y estamos a años luz de las épocas rancias. Una persona puede tener una suegra y un suegro, dos suegras, dos suegros.. y así todas las variaciones y permutaciones posibles, simplemente porque la idea de familia y nuestras relaciones personales han evolucionado aunque algunos no se hayan enterado y continúen saliendo a la calle con birretes y capas kilométricas.

La pedrada

Publicado: 26 abril, 2022 en actualité...

   Seguro que alguna vez has sentido ese vientecillo que hace una piedra al pasar cerca, muy cerca de tu cabeza. Es una especie de vacío, un ¡ZIUUUU! que rápidamente se transforma en un subidón de adrenalina al darte cuenta de que te has librado, por esta vez, de una soberana pedrada en la cabeza que podía haberte roto la crisma. ¿Verdad que sabes de lo que  te estoy hablando? Seguro que sí, todos lo hemos sentido alguna vez, una piedra, un balón, un jarrón, un florero… cada situación tiene su proyectil.

Pues esa misma sensación tuve el domingo por la noche al ver que LePen no iría a hacerse una copia de las llaves del Elíseo. Y seguro que eso mismo sintió media Europa que pasó el domingo conteniendo la respiración. Seguro que por las cuatro esquinas de la UE se oyó un “Bufff” de alivio al ver que, por esta vez, os librábamos de la pedrada que suponía el que Francia se pasase al “lado gamberro” de la Unión porque, ya se que suena mal, pero no es lo mismo que Hungría se comporte, algunas veces, como un Hooligan del KuKluxKlan que el que lo hiciese Francia, en el segundo caso la catástrofe estaba servida. Esta vez parece que se haya zapeado el peligro pero veremos la próxima, el filo cada vez es más fino.

Pero bueno, Francia se ha salvado, por ahora de la extrema derecha de Madamme LePen pero el peligro no se ha desvanecido, la brecha sigue abierta y se va agrandando poco a poco, cada vez más profunda. No olvidemos que si ha ganado Macron no es porque lo quiera Francia sino porque la mayoría ha pensado que era el menos malo. La gente le ha dado los votos no por verlo renovar de presidente sino por librarse de la opción aunque ni aún así. A pesar de la urgencia del voto la abstención ha subido más que en décadas y hasta candidatos como Melenchón proponían “pasar palabra”, sin pensar que el voto en blanco alentaba a la derechona mega-rancia. Ni aún con el susto los franceses que habían enterrado a los partidos cásicos  han sido capaces de unirse un poquito para alejar a los que se empeñan en decirnos que  «cualquier tiempo pasado fue mejor», aquí en España tenemos a los señores de verde empeñados en que los tiempos del treinta y nueve al setenta y muchos eran los buenos mientras otros  felicitan a Macron por haber ganado a la ultraderecha mientras pactan justamente con lo mismo en ayuntamientos y comunidades autónomas, de locos.

¿Han sido los franceses? No creo, si ha ocurrido en Francia esto es porque les pillaba el turno de las elecciones. Lo de la caída de los partidos tradiconales es un hecho. Los esquemas han cambiado, tenemos otras necesidades y un voto a un “contrato de adhesión” clásico ya no cuela, estamos descontentos, desilusionados con lo vivido y lo sufrido. Es un sentimiento que ha calado en todo el mundo, cada uno de los países se van a enfrentar a ello según llegue el momento. El reto está en conseguir rellenar ese hueco tan enorme que dejará “lo de siempre” con algo que no acabe siendo un problema mayor, con algo que consiga ilusionarnos de nuevo no vaya a ser que la próxima pedrada no de en toda la cocorota. Tendremos oportunidad de ver si el fenómeno se reproduce, en directo, el próximo diecinueve de junio, en Andalucía Pero visto como está el percal voy a ir buscándome una chichón era no vaya a ser que esta vez acierten y me caiga una soberana pedrada en todo el cráneo.

La guerra de Pin y Pon

Publicado: 19 abril, 2022 en actualité...

Llevamos más de un mes en guerra. Así, sin medias tintas. Un mes en guerra porque el hecho de que el frente esté Mariúpol, el Donbas o cualquier lugar que nos resulte lejano no impide el hecho de que aquí, en la retaguardia no notemos los efectos. ¿De verdad cree alguien que esto no nos salpica o no va con nosotros mas allá de que nos sintamos solidarios y enviemos ayuda, en muchas ocasiones, para acallar la mala conciencia?

No creo que exista nadie que no haya notado la hinchazón que han sufrido el precio de las cosas. Un diez por ciento de inflación y parece que no veamos el techo todavía, esto no hay quien lo resista. Bueno, puede que exista alguien que no haya pisado el súper, que no haya salido a la calle o que viva en una cueva remota en mitad de la nada o que tenga tanto dinero que no haya notado que su sueldo cada vez da para menos. Si no eres de esos seguro que has caído en que igual eso de la Guerra Mundial ya es un hecho, ya estamos todos en ella y nadie nos ha dicho nada. No hace falta que vengan con tiros y misiles. Hoy en día, arruinar al prójimo también puede ser un acto bélico premeditado.

Puede que no tengamos claro quiénes son los enemigos. No vale eso de simplificar las cosas hasta el extremo, nos han acostumbrado a ello desde el colegio, y cada vez más. Parece que no quieran enseñarnos a pensar, que prefieran que vivamos en la inopia del que no solo no sabe sino que no quiere saber, no vaya a verse perjudicada su paz. Pero eso es otra historia. Si nos paramos a mirar un poco más allá de los titulares podríamos pensar que no, el enemigo no es sólo Putin. Si lo fuese igual ya lo hubiesen corrido a gorrazos como ha pasado con tantos sátrapas que se fueron de las manos. Si de verdad esto fuese cosa de un loco solitario ya hubiese acabado hace semanas, lo hubiesen defenestrado los suyos al ver que ya no sacaban nada de provecho o «los contrarios», ya lo hicieron con Bin Laden, por ejemplo. Como dice Paco, si no fuese útil a alguien ya no estaría ahi.

Seguramente será que lo de “el mundo contra uno” no debe funcionar así en la ONU no todos los países lo tienen claro, en la realidad tampoco, no te engañes. Hay demasiada gente forrándose con esto. No olvides que siempre se ha dicho que la guerra es un gran negocio para unos cuantos y esta no se porqué no tendría que serlo. Hay demasiada gente enriqueciéndose con esto a costa de la sangre de los inocentes como para pensar que TODO el mundo quiere que acabe. Mira a tu alrededor, seguro que sospechas de alguna multinacional que ha hinchado los precios o de otras que han incrementado sus ventas y no solo me refiero a empresas armamentísticas.

Dentro de nuestra casa, Europa, tampoco parece que lo tengamos muy claro. Si estamos en guerra ¿Por qué países como Alemania continúan comprando a Rusia? Mirándolo desde fuera parece que estén jugando a dos manos, por un lado apoyan a Ucrania, envían armamento y siguen el guion establecido pero por otro, parece que les importe más el gas que las vidas de los que supuestamente apoyan. Un poco hipócrita si parece. Y ya puestos a ponernos puntillosos, si Rusia es un enemigo tan poderoso ¿Cómo es que no saca todo su poder? O está a otras cosas o nos han vendido otra vez lo de las armas de destrucción masiva.

Son demasiadas preguntas y lo único que queda claro es que en el frente miles de vidas inocentes se están perdiendo, son centenares de familias separadas en una catástrofe humanitaria que parece sacada de otros tiempos pero que no sorprende a los que peinamos alguna cana y nos acordamos de los Balcanes y las barbaridades propias de la Edad Media que vimos. Es la especie humana, ¿Qué le vamos a hacer? Somos capaces de lo mejor y de lo peor pero si aparece la posibilidad de negocio demasianas veces saltamos como las urracas hacia lo que brilla, sin que nos importe nada. Al final es lo de siempre los beneficios manchados de sangre se los llevarán unos pocos y nosotros, los muñequitos de Pin y Pon acabaremos, como siempre, pagando los platos rotos.

Homo negator.

Publicado: 12 abril, 2022 en actualité...

«Que sí, que sí que lo de la guerra en Ucrania es mentira!¿Las fotos? Nada, un montaje para hacernos tragar más recortes de Derechos, como ya hicieron con el virus y las mascarillas” Te juro que el otro día me encontré a uno diciendo esto en el café. Paco y yo lo mirábamos alucinados desde la mesita del fondo, ya sabes, la que tiene la luz estropeada. Es como si de verdad pensase que todos los que van a la guerra para contarnos lo que ocurre pretendiesen engañarnos, alguno habrá pero la inmensa mayoría ya te puedo asegurar que no y además muchas veces se quedan cortos contando atrocidades porque la guerra es eso, un rosario de atrocidades sin sentido. Cuando apareció aquél sujeto justamente estábamos hablando sobre que a nuestra ciudad habían llegado una familias de refugiados y el crío de una de ellas había empezado a ir al cole con la hija pequeña de mi amigo. Parece que lo que contaba el niño en clase no era cosa de un guion de películas precisamente, y además, actores no parecían las personas que llegaron, con lo puesto, en un autobús el otro día. Me parece que cada vez tenemos más víctimas de la locura esta que todo lo invade.

De hace una pandemia para acá parece que la ironía de la evolución haya rizado el rizo con una subespecie nueva de humanos “el homo negator”. Estos son capaces de negarlo todo, hasta que el agua moja. Son personas que aparentan ser normales, están en todas las profesiones, los hay hasta cantantes. Se mimentizan con el entorno hasta que empiezan a cuestionarlo todo son como los asesinos programados esos de películas policiacas que viven como un vecino normal hasta que oyen la palabra clave y se transforman. Solo que los negacionistas van últimamente a escape libre y ya lo han inundado todo, hasta niegan que la tortilla de patatas con cebolla sea tortilla. Vale, cuestionarse las cosas es saludable, tampoco es plan de ir creyendo que un burro vuela o que la extrema derecha es la solución para los currantes. Pero cuando se deja a Santo Tomás a la altura del pardillo del barrio igual la cosa se nos ha ido de madre. Hemos pasado de creer en los Reyes Magos a cuestionarse hasta si el suelo que pisamos es sólido.

Es gente que cuando se sienta en su casa a ver las noticias desconfía hasta del televisor. Para ellos todos mienten, todos engañan, el mundo tiene mala fe y conspira para tomarles el pelo. ¿Un poco psicótico, no? Paco, que no sabe callar, se acercó al espécimen y le dijo “Oye, ¿Y si te pillas un vuelo, te acercas donde los tiros, vuelves y nos lo cuentas? Nada, que no hubo manera, en sus trece, empeñado en que todo era trola. Igual que Groucho Marx cuando decía aquello de “¿Y usted a quién va a creer, a mí o a sus propios ojos?” Igualito, igualito.

Llámame negacionista a mí también pero creo que nos mienten, que nos mienten todos los que niegan las obviedades. Los que se montan su historia a su gusto y no son capaces de escuchar a nadie. No se, muchas veces me parece que voluntariamente o no, se dedican a intoxicar, a despistar, a crear confusión hasta que Putin venga y les diga que se ha liado una buena. No se, resulta imposible que en un mundo interconectado y alborotado como este quede alguien que no haya sentido la sensación rara que tengo ahora mismo. El cielo está plomizo, el día apagado y tengo el extraño pálpito de que mientras yo junto estas letras igual alguien está escribiendo el inicio de una III Guerra mundial. El anuncio de la posible entrada en la OTAN de Suecia y Finlandia no ayuda a tranquilizar el ambiente. Eso ya lo dirán los libros de historia en un futuro. Espero que eso no sea así aunque estoy seguro de que algunos llegarían a negar la existencia de los tanques cuando aplastasen sus casas.

Hay días en los que sentarse e intentar contar alguna cosa en este púlpito resulta muy complicado. Muchos lo sabréis, sabréis lo complicado que resulta intentar escribir algo coherente porque se te ha metido la cabeza en una especie de estado shock que te lleva a quedarte en blanco. Seguro que has sentido esa sensación, es horrible.

Pues exactamente así estoy yo ahora, en plena fobia al folio en blanco con una extraña mezcla de rabia, estupefacción y perplejidad que me han dejado paralizado como un gato ante los focos de un coche. Siempre pensamos que lo que sale por la tele sucede “en otros lugares”, ya se que no es así porque donde yo estoy también es un lugar como otro cualquiera. Igual esa sensación es algún tipo de método de defensa que usa nuestro cerebro para sentirse más seguro, se lo preguntaré a mi psicóloga de cabecera. Pero al final sucede que llega un momento en el que se te cae el castillo y te das cuenta que la barbaridad no está sólo en Ucrania, en Madrid o en Valdemorillo de la Sierra. También puede esconderse en tu pueblo, en tu escalera o incluso más cerca, en ese momento te planteas muchas cosas.

Verás, resulta que el domingo se cometió otro de los crímenes abyectos que evidencia que puede que pertenezcamos a la peor de las especies que pueblan el planeta. Un sujeto asesinó a su hijo, otro caso de violencia vicaria, otro más de los que aparecen en las noticias, que nos llenan de horror hasta que la noticia de después vuelve a horrorizarnos en una sucesión de espantos que nos lleva a pensar que todo está perdido. Pero claro, cuando te has cruzado por la calle con los implicados, cuando has podido hablar con ellos, cuando les pones cara, voz y cuerpo la cosa cambia parece que toma otra dimensión y duele, sientes rabia, mucha rabia.

Es difícil entender, por lo menos para mí, que pueda existir tanta violencia en pleno SXXI. Igual es que soy cortito porque viendo hace un rato a Zelenski hablar a sus señorías de las similitudes entre Guernika y Mariupol me parece tiene razón el presidente ucraniano, no hemos mejorado mucho desde entonces. Pero como decía, si es difícil entender como todavía después de lo vivido recurrimos a los bombazos, más me cortocicuita el cerebro entender como se repiten una y otra vez, hasta niveles pandémicos, la violencia de genero y que encima existan negacionistas al respecto ya es alucinante.

Pero todavía existe un sótano más en el infierno de la violencia de género, la violencia vicaria ¿De verdad puede existir alguna alimaña de dos patas tan insensible e irracional como para asesinar a su propio hijo solo por hacer daño? ¿De verdad que es capaz de no sentir nada por él? Pues lo hizo, acabó con la vida de su hijo a cuchilladas y se quedó a ver el efecto de su obra. Si alguien no es capaz de sentir empatía ni por su propio hijo no se si ese alguien puede considerarse perteneciente a la especie humana y claro ¿Cómo podemos defendernos de semejantes bestias inmundas? Parece que en este caso los engranajes de la justicia han fallado, una vez más, igual deberíamos pensar de una vez que está fallando para que ni siquiera dos juzgados sean capaces de estar intercomunicados entre sí. Puede que si quitásemos ya el polvo a la máquina judicial se salvase otra vida porque decir “antes de que sea tarde” es insultar a tantos que ya no están y a tantas familias rotas por el dolor. Les debemos acabar con esto.

Perdóname hoy pero ya te digo, mi cabeza está en otro sitio. Lleva dos días a dos manzanas de mi casa. Hoy es un día de esos que piensas que lo que me enseñaron en la facultad no funciona porque es incapaz de parar la barbarie de los animales con forma humana que viven entre nosotros. Mañana supongo que ya podré pensar de otra manera, sacar de mi cabeza las ideas del ojo por ojo que todos tenemos alguna vez y poder darme cuenta de que más vale justicia coja que la ley de la selva. Eso es lo que nos diferencia de las alimañas sin nombre que andan sueltas.

El sopapo.

Publicado: 29 marzo, 2022 en actualité...
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La verdad es que yo también me quedé estupefacto con lo de la entrega de los Oscar y eso que no lo vi en directo porque uno es pobre y se levanta temprano para ir a doblar el espinazo. Lo oí por la radio y pensaba que sería un sketch más ideado para una ceremonia hiperguionizada que necesita novedades para mantener un poco del esplendor que ha ido perdiendo con el paso de los tiempos. Ni la industria atraviesa sus mejores momentos, ni la inmensa mayoría de los actores tienen el glamour de “los de antes” pero con los de antes me refiero a los de mucho antes. ¿Te imaginas a Greta Garbo, a Audrey Hepburn o a Humphrey Bogart montando un «pollo» como ese?.

Si te paras a pensar esto del sopapo de Will Smith (tanto si fue de verdad como si no) en realidad no es más que un reflejo de lo que sucede cada día en cualquier lugar y más todavía si sumas a ello la respuesta, Twitter mediante, del hijo del agresor apoyando el guantazo “Así lo hacemos nosotros” decía el chaval. Pues oye, menudo ejemplo. Pero no vayas a pensar, tampoco es muy diferente a los patrones que enseñamos cada día por la tele en los programas eternos de la tarde en cierta cadena. Todo sea por una audiencia que, por suerte, parece que empieza a cansarse de más de lo mismo.

Vale, lo del chiste sobre la alopecia no estuvo bien, más bien fue lamentable en una sociedad poco dada a las bromas sin gusto (ya te digo yo que aquí pasa por alto) pero puede que la reacción del sopapo se pasase de la raya. Imagina por un momento que siguiendo la misma lógica primitiva de Will Smith, algún amigo o familiar de Chris Rock en la sala se viese legitimado para responder al sopapo con un gancho de izquierda. En un momento tendríamos la gala transformada en una buena escena digna de una peli de Bud Spencer y Terence Hill. ¿Te imaginas?

Eso es uno de los problemas que puede que nos haya traído nuestra forma de vivir en una sociedad que va demasiado rápida y se mueve por impulso, sin pensar en los resultados. En el fondo somos animales, no hemos cambiado tanto desde que pintábamos en las cuevas y perseguíamos a los mamuts. Funcionamos como un muelle. Hasta el momento casi siempre tenemos la suerte de que siempre hemos tropezado con alguien que ha sabido mantener la cabeza fría, Imagina que un sátrapa de un país X se levanta por la mañana e invade el país vecino. Los aliados del invadido van, se levantan de su silla y le dan un sonoro bofetón al país X… Si nos dejásemos ir y aplicásemos aquello de “ojo por ojo” al final, como decía Gandhi, “el mundo quedaría ciego”. En un rato estamos inmersos en una guerra termonuclear devastadora. No se, la película esa me suena.

Me parece que andamos tan desbordados con todo lo que nos está ocurriendo en tan poco tiempo que no somos capaces de ir digiriendo los tragos que nos van dando. Entre las huelgas, los misterios de los supermercados, el abandono de miles de personas saharauis a su suerte y la guerra de Ucrania que nos ofrece imágenes de dolor, barbarie y violencia a la puerta de nuestra casa que nunca pensábamos que volveríamos a ver me parece que se nos está escapando un detalle bastante importante, más que nada porque igual lo que puede que esté en juego no se parar los pies a un “presunto” descerebrado que se levantó un día con el pie cambiado y decidió sacar los tanques a pasear. De eso nada, Putin no es un loco peligroso y solitario. ¿Has pensado que igual saben muy bien lo que hacen?

Si en occidente tenemos un defecto (bueno, tenemos millones de ellos) es que creemos que somos el centro del mundo, tanto como que hasta en el mapamundi nos ponemos en medio. Nos creemos el ombligo del mundo. Nos lo miramos, lo cepillamos y damos lustre todos los días y al que no baila a nuestro son lo ignoramos, le llamamos tercermundista o decimos que está loco. Puede que ese “ombliguismo” nos esté condicionando mucho al sopesar la magnitud de lo que puede venirnos encima en Ucrania. Nosotros, los que damos por sentado nuestro estilo de vida y creemos que no podemos perder nuestros amados derechos y libertades. Nosotros que cada vez nos preocupamos menos de valorar y conservar lo que tenemos y que hemos olvidado los ríos de sangre que ha costado todo esto, igual por el paso del tiempo nos hemos vuelto un tanto blanditos y ahora los matones del patio se intentan aprovechar de ello.

¿Crees que estamos ante los hechos de un matón de medio pelo? -Puede pero de Hitler también pensaron lo mismo, no lo pararon a tiempo y ya ves la que lió-. Resulta que el otro día se votó en la ONU una resolución para que Putin (no Rusia, que bastante cruz tienen la mayoría de rusos con aguantar a este) saliese por piernas de Ucrania. Cuatro de cada cinco países votaron a favor de esto pero ¿Y el resto? ¿Quiénes eran los salvajes que no se indignaban de las imágenes de la tele? Pues resulta que el resto fueron países como Israel, Brasil, China que se puso de perfil… países superpoblados que representan una parte enorme de la población mundial. Visto así parece que perdamos la sonrisa de la cara pero hay más, todos esos países se caracterizan por no ser precisamente unas democracias maravillosas. Son países que no encajan en nuestra flamante concepción del mundo. Son países que igual dibujarían un mapa del mundo distinto al nuestro.

Al final será que lo de Ucrania empiece como una invasión medieval y acabe siendo una guerra entre la concepción democrática occidental y la autocracia. Esto va para largo, por desgracia creo que no acaba más que empezar, están volviendo a tejer el telón de acero y si no mantenemos la cabeza fría acabarán bajándolo de nuevo. Puede que haya llegado el momento de demostrar que todavía somos capaces de defender lo que somos. Puede que nos haya tocado a nosotros, hoy defendernos desde el sentido común para no perder la herencia de nuestros antepasados. Puede que nos toque defender nuestros derechos, demostrar que los merecemos y hacer ver que mientras que el camino de los tiranos no lleva más que a la miseria y la confrontación el nuestro conduce a la acogida y la solidaridad. Debemos ganar esta guerra para poder defender la paz.

La piedra Sessho-seki

Publicado: 15 marzo, 2022 en actualité...

Cuenta la leyenda japonesa que un señor feudal, que al parecer estaba un poco hasta las narices de pagar diezmos, convenció a una hermosa mujer llamada Tamamo-no-mae para que asesinase al emperador Konoe. El complot se descubrió y la bella dama acabó transformada en piedra. Pero resulta que la mujer no era tal sino la encarnación de un ser maligno, el Zorro de las Nueve Colas, un demonio capaz de sembrar la desgracia allá por donde pasase. El malvado zorro se fue debilitando por la persecución a la que fue sometido por el emperador y acabó encerrado dentro de la piedra, que contenía una maldición, aquel que la tocase sería asesinado irremediablemente. Tarde o temprano, el que tocaba la piedra firmaba su destino. La piedra fue atada con una cuerda mágica que protegía a los curiosos de la tentación de tocar lo que no debía y de paso mantenía atado al demonio porque si recuperaba la fuerza y salía de la roca desataría la desgracia en todo el mundo. Estaría furioso y se tomaría venganza por el encierro. Ahí acabaría la leyenda de no ser porque hace unos días, justo ahora que andamos todos caminando por un alambre que alguien agita, los habitantes de la prefectura de Tochigi descubrieron horrorizados que la piedra estaba partida y la cuerda había desaparecido.

Por supuesto que la rotura de la piedra volcánica se podría explicar por la erosión pero ¿Y si no? ¿Y si resulta que el zorro anda trasteando por el Este de Europa? ¿Y si no estamos ante una más de las desgracias que llevamos viviendo estos años? Porque, oye, al final uno ya no sabe ni que pensar. Pandemias, volcanes, tormentas, meteoritos y ese afán raro que tiene esta especie por autoexterminarse como sea. Ahora en una guerra con un planteamiento un tanto medieval que en pleno SXXI no es que se le vea mucho sentido. Porque parecía que habíamos dejado atrás eso de enviar gente inocente a matarse, a tomar ciudades, conquistar territorios y cometer atrocidades sin nombre. Puede que en la Edad Media tuviese su “aquel” pero hoy en día, en un tiempo en el que la tecnología ha tomado todo y se puede gobernar el mundo desde la pantalla del ordenador, parece como desfasado y propio de una pesadilla. Yo que sé igual van a tener razón, el Zorro ha salido y como lleva tanto tiempo encerrado no se ha enterado que los tiempos de la masacre debieran haber quedado atrás.

Pero somos así. Somos una especie curiosa, capaces de lo mejor pero emperrados en lo peor. Parece que nos seguimos empeñando en hacernos daño los unos a los otros de la forma más cruel y bestia que se nos pasa por la cabeza. No hay mayor depredador para nosotros que nosotros mismos. Sádicos, despiadados. Hasta las alimañas matan de la forma más rápida posible para después devorar a sus presas pero ¿y nosotros?

El otro día me decían que lo único que falta es que vengan las naves alienígenas a conquistarnos -ya no descarto nada-. La verdad, creo que muchos saldríamos a la calle, reloj en mano, recriminando a los marcianos que hubiesen tardado tanto pero no creo que vengan nunca a visitarnos. No se que interés pueden tener por un planeta donde nos corremos a porrazos los unos a los otros, donde no escarmentamos a pesar de que pasen los siglos. Seguro que nos están viendo y dicen “Bah, ahí no hay vida inteligente”.