¿La libertad era esto?

Publicado: 11 mayo, 2021 en actualité...

¡Cuán gritan esos malditos! ¡Pero mal rayo me parta si en concluyendo la carta no pagan caros sus gritos! La verdad es que sin llegar a ser el Tenorio me pasó por la cabeza esta inmortal frase de Don Juan al ver el escándalo que se armó por las calles cuando en la madrugada del sábado al domingo acabó el estado de alarma y entramos de nuevo en un terreno pantanoso en el que nada está claro y los jueces van a tener que hacer horas extras para intentar dar un poco de luz a la incertidumbre jurídica. Han tenido un año largo para preveer esto pero como siempre nos ha pillado el toro y nos va a tocar rezar para que no pase nada, ahora que no tenemos la espada de Damocles tan cerquita de la cabeza y vamos a volver a vivir una temporada a base de “inventos”. El panorama a la vista no resulta muy alentador, más aún después de ver a los que salieron a “ejercer la libertad de quinto y tapas” de Ayuso. No es buen fario, por lo menos para a los que nuestra estabilidad ya se resiente después de tantos meses de pandemia, de tanto océano de tragedia cruzado para llegar a este punto y pensar en la posibilidad de morir justo en la orilla. Al final, acaba el estado de alarma y lejos de causar alegría, provoca inquietud. Soy raro, ¿Verdad?

Igual soy un cobarde por asustarme al ver como saltó la gente a la calle por toda España para celebrar no sé yo muy bien que. La pandemia no ha acabado, sólo lo ha hecho el Estado de Alarma. El bicho sigue ahí y mucho me temo que tal y como estaba la carretera de la playa este domingo, a estas horas estará frotándose las manos al ver como se lo estamos poniendo en bandeja para que remonte y volvamos a las cifras intolerables. Si eso ocurriese, veremos con que cara miramos a los que se están dejando la piel por nosotros. Los mismos que ahora miran alucinados los botellones justo enfrente de los hospitales donde sigue muriendo gente.

Puede que si volvemos a los días duros entendamos que la libertad no consistía en hacer el cenutrio por la calle como si no hubiese un mañana (igual no lo hay gracias justamente a esos comportamientos). Pero bueno, así son las cosas. Se ha simplificado tanto el significado de los grandes valores a base de entretenimiento unineuronal, campañas electorales ñoñas, discursos vacíos y tonterías varias que ya nadie puede llegar a entender que la libertad es algo mucho más grandioso que tomar unas cañas o ponerse la mascarilla por montera. En estos tiempos en los que la happycracia lo ha invadido todo hemos olvidado que la libertad tiene una compañera inseparable que se llama responsabilidad. La libertad no puede consistir en salir a la calle a contagiar o contagiarse despreciando el esfuerzo y el sacrificio de tantos durante tanto tiempo. La libertad es algo que ha costado ríos de sangre a lo largo de la historia de la humanidad y que no puede resumirse en salir de botellón con la panda, lo siento.

Por lo visto resulta muy difícil meter en la cabeza de demasiados eso de que vivimos en una sociedad en la que todo está entrelazado y que existe una piedra angular que aguanta todo el edificio. Antes, los antiguos, la llamábamos respeto. Respeto al prójimo y a uno mismo, sin eso no podremos hacer nada, por mucho que Ayuso y compañía lo resuman todo en esa especie de barrio Sésamo que representan en cada una de sus apariciones para que cada vez seamos más y más simples para así podernos engañar mejor. No, la libertad no es salir de tapas.

Gana la banca

Publicado: 4 mayo, 2021 en actualité...

Seguro que alguna vez has visto alguna película de casinos, gánsteres y robos. Ya sabes, aquellas en las que aparecen unos señores de frac moviendo fichas y bolitas en una ruleta mientras otros, vestidos a lo ninja intentan asaltar la caja fuerte y largarse con los cuartos. Algunas veces los pillan, otras no, depende de quienes sean los actores. Si es alguno de medio pelo seguro que aparece un detective de policía genial y acaban en Sing Sing, pero si es George Clooney la cosa cambia y acabará gastándose en botín en cualquier paraíso, como muchos patriotas de los que esconden el dinero en Andorra para que no los pille el fisco, ¿verdad?. Lo que resulta inevitable es que sintamos cierta atracción por los cacos, quizás sea porque estamos un tanto hartos de oír aquello de “gana la banca”, ¿quién sabe?

Pues yo no se a ti pero a mí por lo menos me está ocurriendo algo parecido cuando veo que Caixabank quiere echar a más de 8.000 trabajadores, y el BBVA a casi 4.000, sin pestañear siquiera y sin que el ministerio del ramo ni los sindicatos del sector armen la de Troya, ahí es nada. Ahora, después de que lleven años haciendo que nos acostumbremos a hacernos nuestras propias gestiones en los cajeros o por internet adivinamos que sus intenciones eran las de “hacer que sobre gente” Si los empleados se hubiesen vuelto luditas quizá no hubiésemos llegado a esto. Pero bueno, eso es otra historia, una historia en la que entran las miradas prepotentes que recibíamos cuando nos decían “Eso se hace en el cajero” o “eso de 9 a 10:45”. De aquellos polvos vienen estos lodos, dicen.

Ellos, los que nunca tienen bastante, siempre ellos, pobrecitos que se llevaron el oro cuando nos dijeron que estaban arruinados y que se las han apañado para no devolver nada y justificar el cobro de comisiones sólo equiparables a las de algunos políticos bien vestidos. Los mismitos que esta semana han ganado en bolsa muchísimo más de lo que ganarán todas nuestras familias durante varias generaciones nos dicen que necesitan despedir a miles de sus empleados para sanear sus bancos mientras vemos lo que se llevan sus mandamases al año. Por citar un par de ejemplos, Gonzalo Gortázar (Caixabank), 3 millones. José Ignacio Goirigolzarri (Bankia), sobre los dos millones (sin olvidar que todavía ha de estar disfrutando de los 50 millones que se llevó como pensión en 2009 del BBVA). Y ya que mentamos a los de Vizcaya podíamos decir que su presidente , Carlos Torres, se lleva millón y medio de un banco que paga 80 millones a un señor al que se le piden cuentas por sus trejemenejes de novela negra cutre con Villarejo. Viendo estas cifras lo que resulta complicado es encontrar a alguien no comprado que no sienta cierto resquemor contra esta especie de ejército de Pancho Villa que continúa haciendo de las suyas.

Siguen a lo suyo, se llevan las comisiones, nos maltratan cuando llamamos a sus puertas y no les importa demasiado llevarse el techo de los que andan apurados en estos tiempos en los que, como cantaban Celtas Cortos, vivir es un arte. Saben que están blindados por obra y arte de las puertas giratorias y los sillones mulliditos para el que se porta bien con ellos. Mucho me temo que,una vez más, oiremos aquello de “gana la banca” ¿Hasta cuando?

El huevo de dragón

Publicado: 27 abril, 2021 en actualité...

Cuentan que hace años una familia se encontró labrando la tierra para plantar boniatos un huevo de dragón. Decidieron llevárselo a casa y ponerlo debajo de una potente luz para incubarlo a pesar de que el brujo de la aldea les decía que era una mala idea. No le hicieron ningún caso porque, claro, un dragón les sacaría de pobres. Pasaron las semanas y nació el polluelo, era pequeñito, sin dientes, muy tierno y apenas si sacaba un poco de humo por su hocico de peluche. Todos se acercaban a verlo y envidiaban la suerte de la familia que tenía nada más y nada menos que un dragón que les ayudaría a labrar la tierra. Todos menos el brujo que no hacía más que repetir que la desgracia caería sobre todos. Nadie le creía, se burlaron de él y el dragoncito siguió en la aldea. Creció y creció, cada vez comía más. Hasta que un día escupió fuego y quemó parte de la azotea. Nada, ha sido un accidente, decía su familia de acogida a los bomberos. Otro día se comió a los bueyes que trabajaban las tierras. Se disgustaron porque esas bestias habían mantenido a la familia trabajando las tierras pero claro, ¿Cómo se podían imaginar nada malo de ese animalejo que los acompañaba desde que era un huevo? Pasaron las semanas y la bestezuela creció y creció, cada vez atemorizaba más a los vecinos con sus gritos y las llamaradas de fuego que salían por la ventana. Les dijeron que eso no podía estar en el poblado pero sospechaban que sus vecinos lo hacían por pura envidia. Pasaron los días hasta que un día el dragón arrasó la aldea hasta los cimientos. Sólo quedó vivo el brujo que repetía una y otra vez que advirtió la desgracia y que las bestias bestias son y hay que detenerlas cuando todavía se puede.

Estos días hemos asistido un tanto estupefactos a las demostraciones de la extrema derecha en Madrid. Hemos visto como se las gastaba la Sra Monasterio en la Cadena Ser y puede que algunos hayamos visto las orejas al lobo o que incluso se nos haya ocurrido pensar si los botoncitos del DeLorean de Regreso al Pasado no nos habrán llevado a la Alemania en la que Hitler empezaba su ascenso y todavía no sospechaba nadie la que estaba por venir. La iconografía desde luego recuerda a aquello tanto que parece que una extraña locura se haya asentado entre nosotros. Los carteles poniendo en el disparadero a los MENA, las salidas de tono, las amenazas, los paquetitos con navajas ensangrentadas o unas balas que de momento quedan guardaditas en sobres… Parece que esto se nos está yendo de las manos y estemos al borde de una Noche de los cristales rotos.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Te acuerdas cuando pensábamos que eso del resurgir facha era cosa de cuatro iluminados? Puede que igual ese día nos quedamos el polluelo de dragón. Lo alimentamos dejándolo andar con una mezcla de convicción democrática, algo de buenismo ingenuo y una cobertura mediática desmesurada. Ahora, quizá, la bestia esté a punto de arrasar con nuestra aldea si no dejamos de alimentarla como hicieron en Grecia con Amanecer Dorado (Al dejar de darle pábulo informativo se vio la magnitud real del problema, llegó la justicia y quedaron reducidos a la nada). Quizás por fin entendamos que hasta la democracia tiene un manual de instrucciones que se ha de seguir escrupulosamente. Hace casi un siglo nos costó millones de muertos aprender la lección que parece que hayamos olvidado.

Definitivamente lo que está ocurriendo hoy en día con nosotros supongo que no había pasado nunca. Seguro que en la historia de la humanidad jamás se había visto a tanta gente obsesionada y mirando hacia un mismo lugar. Al final se nos va a caer el mundo a trocitos y no nos vamos a enterar, sólo tenemos ojos para lo mismo, el bicho y el vodevil de las vacunas Guadiana que aparecen y desaparecen según sople el viento y la histeria.

Me di cuenta ayer al acercarme al bar a por un café (modalidad para llevar, que uno intenta rascar segundos para acabar en el trabajo cuanto antes mejor, llegar a casa y hacer como cuando jugábamos a pillar y gritábamos ¡Casa! Para que no nos atrapasen). Me encontré con Paco que me dijo que estaba esperando a que la UEFA repartirse sanciones a su Real Madrid por el invento de la Superliga. Por supuesto que no tenía ni idea de que era ese nuevo invento para rascar unos milloncejos de euros por parte de los clubs ya megamillonarios. Admito que nada sorprendente en un espécimen raro como yo para el que el fútbol viene a ser algo así como la física termonuclear aplicada pero inaudito en gente como Paco que se sabe las alineaciones de todos los equipos desde los años 60 hasta hoy. Me dejó preocupado parece que falte poco para que venga Bruce Willis a salvarnos del Armageddon porque hasta el dios Futbol ha pasado ya a un segundo plano. El bicho y todos sus anejos nos tienen sorbidos el poco seso que nos quedaba, o si no que se lo pregunten a Bosé. Resulta inquietante.

Andamos tan afectados buscando el más mínimo rayo de esperanza en mitad de toda la sobreinformación pesimista que nos invade. Estamos tan Dañados por tanta muerte, tanto dolor , tantos abrazos perdidos o tantos besos que no serán que ni siquiera hemos sido capaces de darnos cuenta de que la semana pasada, en el Congreso salió adelante una ilusionante ley pionera para proteger a aquellos a los que decimos querer más que nada en este mundo, a nuestros hijos. Una ley centrada en proteger a la infancia de toda esta inmundicia que les acecha. Pero claro, en ella no sale el bicho. También nos ha pasado por alto los seis muchimillonarios proyectos propuestos por el Gobierno para intentar salir de esta. No entro en si me parecen realistas o no, sólo te digo que ni nos hemos enterado igual como también nos hemos quedado “in albis” al respecto de las comparecencias de los artistas de la serie Gürtel, que antes estaba tan de moda o incluso igual tampoco sabes que han imputado a los presidentes de La Caixa y Repsol por contratar a ese superagente secreto cañí llamado Villarejo. Seguro que hasta en Cataluña ni se han enterado de las últimas novedades de la policía patriótica. Todo pasa desapercibido.

¿Se te ha ocurrido pensar que si hasta somos incapaces de ver pasar elefantes delante de nuestras narices porque estamos distraídos mirando hacia donde nos señalan igual pasan otras cosas que ni sospechamos? Resulta que esto también pasará, esperemos que más pronto que tarde, si hacemos caso a los científicos y no nos dedicamos a hacer el cernícalo. Esto pasará y la vida seguirá adelante con lo que haya quedado en pie después de todo lo que haya sucedido sin enterarnos por estar distraídos mirando hacia otra parte. Entonces igual nos demos cuenta de que no debimos quedarnos embobados.

Le puedes ayudar?

Publicado: 13 abril, 2021 en actualité...

A veces la realidad se empeña en sacarnos del ostracismo este en el que estamos inmersos. Andamos todos tan cómodamente agobiados con nuestras pandemias y nuestras vacunas, metidos veinticuatro horas al día pensando en como regodearnos en nuestra mala suerte y descansando si eso un ratito para ver cómo la justicia aparta a Toni Cantó de la lista de las elecciones esas que parece que vayan a curarnos a todos. Ya ves tú, una persona tan comedida, inamovible en sus convicciones y dispuesta a hundirse con sus siglas… total por un asuntillo de empadronamiento en una comunidad… total por abandonar otra en la que era parlamentario…  que cosas veremos, fíjate. Bueno, como decía, hay veces en las que la realidad se empeña en golpearnos con tal fuerza que nos hace caer de nuestro cómodo sofá pandémico y nos incrusta una imagen imposible de olvidar y si el golpe te lo proporciona la foto de un niño, todavía más. No han sido más que unos cuantos segundos pero suficientes para espabilar y ver que, a pesar de todo seguimos en la parte privilegiada del barrio. El mundo sigue igual y hay gente a la que las catástrofes inenarrables nuestras de este año no le resulta tan importante.

Andaba yo trajinando por la cocina en la que el año pasado perpetraba pasteles y panes con harina de contrabando cuando se metió, entre vacuna y vacuna, un crío nicaragüense de unos 10 años, llorando a moco tendido en por el desierto de Texas, mientras pedía ayuda a un policía de fronteras. Subí el volumen de la tele y lo que contaban que había andado durante horas por el desierto del Far West aquel de John Ford y John Wayne. Estaba solo, abandonado por el grupo con el que pasó, de estranjis la frontera con  Estados Unidos buscando una oportunidad con la que intentar salir adelante dejando atrás algo que ni siquiera podríamos calificar de vida a pesar de que se nos llene la boca pregonando nosequé de los Derechos del Niño.

Llámame sentimentaloide pero aquél vídeo me tocó la fibra esa que ya creía muerta y enterrada hacía siglos. Me saltó a la cabeza la imagen de mis hijos andando por ese desierto intentando sobrevivir y se me despertó el corazón ese que llevamos adormecido durante un año ya. Volví a poder ver un poco más allá de nuestra propia hipocresía egocéntrica en la que andamos inmersos, en la que nuestro problema con AstraZeneca es lo único que nos importa y nos impide levantar la vista y ver como los problemas siguen, el mundo gira y olvidamos cosas tan importantes como los miles de niños que suplican ayuda en cualquier carretera o los que malviven en campos de refugiados sin ninguna oportunidad.

Las seis en un pueblo con mar

Publicado: 6 abril, 2021 en actualité...

Soy de cerca de la playa. Algo así como la camarera de Sabina en “un pueblo con mar”, aunque olvidémonos de aquello de “Y nos dieron las diez y las once” porque incumples el toque de queda y te caen encima los municipales libreta en mano. Antes del bicho, cuando llegaba Semana Santa y Pascua se llenaba todo de gente venida de cualquier parte buscando los primeros rayos de Sol y esa foto para instagram con la que hacer los dientes largos a los que se quedaron en la ciudad. Como siempre.
Si, como siempre, porque este año ha sido igual. Los controles de las carreteras de acceso a la playa en los que pusimos la esperanza de que sirviesen para algo más que para crear atascos a la ida y a la vuelta del trabajo no han servido de demasiado. El paseo estaba lleno hasta los topes, jubilados con sus nietos, parejitas furtivas, matrimonios con niños, solterones animosos o cuadrillas. Todo mientras la playa permanece desde la salida del Sol llena de sombrillas de todas las partes del universo mundo, habitadas por “comedores de pipas” y “oidores” de reggaeton, como todos los años.
Lo único que no ha sido igual es que el del hotel de toda la vida ha tenido que cerrar, en el edificio luce un cartel de Se Vende y se cuenta que los empleados han formado una “colla” para intentar ganarse la vida recolectando las cada vez mas malpagadas naranjas. Otra cosa que también ha cambiado es que el personal de los bares del paseo ha borrado las sonrisas, hay otras caras. Un reloj marca el tiempo desde el momento en el que te sientas, hay que hacer el mayor número de servicios posibles antes de que den las seis y tengan que recoger todo el tinglado a velocidades de manteros vendedores de DVD piratas. Me cuentan que lo cumplen a rajatabla, que el otro día desalojaron alguien que estaba acabando un café del tiempo con barquillo o un “Nacional” tocado de “Tiamaria”, no recuerdo si era así o al revés. El caso es cuando suena la hora se vacían las mesas y se llena la barandilla del paseo marítimo de gente consumiendo lo mismo que en la terraza pero sin ningún tipo de control de distancias. Y así en todo, inexplicable.
“No sé, no entiendo” es lo que nos pasa por la cabeza a demasiada gente, parece que algo no está funcionando y puede que sea la comunicación entre los que ponen las normas y los que debemos cumplirlas. A nadie se le ha ocurrido pensar que cuando se exhorta a hacer algo se ha de explicar claramente, con eso del “ordeno y mando” de primero de dictadura no sirve porque pueden ocurrir dos cosas; que la gente la acate sin pensar (raroooo) y aquello acabe convirtiéndose en una especie de dogma de fe y aparezcan como champiñones verdaderos hooligans, como aquel Jedi de los policías de balcón cuya vida tan exitante lo llevó a denunciar desde Alicante a otro que circulaba sin mascarilla por Lugo porque lo había visto por internet. O en caso contrario (más probable), que como nos dicen que debemos cumplir algo no podemos entender, lo cuestionamos y lo incumplimos pensando que somos más astutos que una regla puesta “sólo para amar la existencia”.
Igual a nadie por los ministerios se le ha ocurrido que, quizás, deberían dedicarse a poner un poco de coherencia a todo este coctel de normas que debemos cumplir. Ha llegado el buen tiempo y todavía no tenemos claro si llevaremos mascarillas o no en la playa. El ministerio dice una cosa, la Conselleria otra y todavía esperamos a alguien que salga y nos diga claramente porqué una cosa o la otra. Muy normal no parece, ¿verdad? Y así con todo.
Igual una solución sería sugerir a las autoridades que se leyesen 1984, de Orwell y si quieren que nadie se atreva siquiera a salir a la calle nos pongan a todos a mirar webcams, la represión sería terrible. ¿Te acuerdas de aquello que decíamos hará un año “saldremos mejores”? A mí me dan ganas de pintar una camiseta con Hobbes gritando aquello de “El hombre es un lobo para el hombre”. Oye, más acertado. ¿A que sí?.

¿A quién le importa?

Publicado: 30 marzo, 2021 en actualité...

No, no te voy a salir ahora cantando como Alaska y Dinarama. Por una parte porque canto fatal y no quiero que me tiréis las culpas si llueve en esta Semana Santa, en la que nos quedaremos un año más en casita. Y por otra porque tampoco es que venga al caso en estos momentos, no estamos para festivales. Me refería a esto de que los árboles no nos dejan ver el bosque y que una vez más, nos están tomando el pelo. Pase que salgan en Telecinco contándome la vida de cualquier famosete, aunque me importe tanto como los ritos de apareamiento del cernícalo macho (perdónenme los zoólogos y los cernícalos) pero a lo que me refiero es que ya llegan a jugar al despiste hasta en cosas como las listas de las elecciones.

A ver, seriamente, ¿A quién le importa saber si Toni Cantó se presenta en la lista de Ayuso? -O visto como se las gasta el camaleón en cuestión, en cualquier lista de cualquier partido- Lo que no entiendo es cómo alguien puede imaginar que las masas votarán a una persona experta en abandonos al electorado. Esta misma teoría la podemos aplicar a casi todas las listas de todos los partidos. ¿Te quita el sueño que en la lista del PSOE salga Irene Lozano o que Pablo Iglesias vaya a intentar el asalto a la comunidad de Madrid?  De verdad, ¿Te importa mucho el nombre del que salga en la lista?

No se, llámame raro pero  me parece que los partidos, todos ellos, se centran en que nos quedemos mirando la forma, no el contenido. Quieren que nos fijemos en las caras de las listas y que no se nos ocurra mirar un poco más allá.  Igual interesaría muchísimo más saber que harán con los votos. Si  Díaz Ayuso va a continuar apuñalando todo lo que huela a públic, conocer el abyecto plan de turno que puedan tener los de VOX o que haría Iglesias con la política social de la Comunidad de Madrid. Tampoco estaría de más que  Gabilondo nos contase sus ideas sobre ayudar a los desfavorecidos o cómo reconducirían los de Errejón el esperpento madrileño. Esto por citar algunas nimiedades.

Pero esto no es sólo para Madrid. Ya llevamos demasiado tiempo viendo como la política en este país se ha vaciado, se ha transformado en una mera fachada para el graderío, como en “Bienvenido Mister Marshal” cuando el gran Pepe Isbert hace construir edificios de cartón piedra, meras fachadas, para aparentar y que no se vea que detrás no hay nada. Visto como hemos llegado a este punto, después de un año de pandemia a base de palos de ciego e inventos varios que no es que  hayan funcionado muy bien precisamente. La verdad es que igual nos debiera importar ya muy poco el nombre del que esté en la lista, como si presentan al mismísimo Groucho Marx (muchísimo más solvente que la mayoría de lo que soportamos). Lo que sería genial es que  nos expliquen cuales son las intenciones de cada uno, qué harán con nuestro dinero y qué van a hacer para ayudar a los que nos vamos quedando detrás en mitad de este desastre.

¡Vete al médico!

Publicado: 22 marzo, 2021 en actualité...

El pasado día 17 ocurrió en el Congreso uno de esos lamentables espectáculos al que nos tienen costumbrados sus señorías. No se si te habrás enterado porque con eso de que andamos distraídos en otras cosas  no llegamos a sospechar que tenemos otros problemas serios. Resulta que en nuestro país es ya el cuarto de Europa con más casos de depresión . Según el CIS  6 de cada 10 españoles tienen síntomas de depresión y ansiedad, y  hasta 10 personas se suicidan al día en España. Datos que van en aumento porque esto del estrés pandémico, la incertidumbre y las noticias horribles van calando más y más en una sociedad sin valores en la que la soledad, el abandono y la apatía han acampado entre nosotros.

“Vete al médico”. Le gritaron nada más acabar de hablar desde la bancada del PP (después, al ver la que se había liado el diputado en cuestión se disculpó en voz baja, como cuando tu madre te obligaba a disculparte con el niño al que le habías atizado con la regla). Errejón no había hecho más que hablar de la urgencia de afrontar de verdad una estrategia de salud mental y hacer ver que nos hace falta doblar el número de psicólogos en la sanidad pública para que acudir a un profesional y salir adelante no sea cosa de ricos y famosetes que pueden pagárselo. Además de derribar, de una vez por todas el halo de estigma extraño que rodea a las enfermedades mentales y que hace que todos seamos capaces de decir que hemos ido al cardiólogo, al urólogo o al ginecólogo pero ocultemos que hemos visitado a un psicólogo o a un psiquiatra, como si no quisiésemos reconocer que muchas veces necesitamos a alguien que nos acompañe para poder seguir el ritmo frenético al que nos hacen creer que vivimos.

El grito del diputado del PP no es lo significativo (qué más hubiese querido él). No hace más evidenciar un hecho demasiado cotidiano, una postura generalizada ante la enfermedad mental que nos hace sentir miedo a ser estigmatizados en esta sociedad en la que estamos obligados a sonreír y no capaz de entender que la enfermedad mental es una más de las que pueden atacarnos a lo largo de nuestra vida y que además afecta a muchísima gente de la que está a nuestro alrededor quienes no solo la sufren sino que sienten miedo a reconocerlo. Vivimos en una sociedad en la que como señalaba Errejón todos conocemos y hablamos como si nada del Diazepan, Valium o el Tranquimazin pero negamos que los hemos necesitado alguna vez y además nos atrevemos a hacer chistes sobre ellos. Parece que necesitamos hacerlos y eso puede que siga el mismo camino que cuando hacemos chistes sobre la muerte. La tememos y necesitamos “quitarles hierro”. Entonces, si tememos a las enfermedades mentales, ¿no va siendo hora de normalizarlas e intentar hacerles frente? Escondiendo el problema no conseguiremos más que aumentar el sufrimiento de quién las padece y no puedes asegurar que no vayas a ser tu el que caiga sumido en una depresión víctima de todo lo que estamos viviendo. ¿Esperarás a que eso ocurra para darte cuenta de que necesitamos ser escuchados?

Una mariposa murciana.

Publicado: 16 marzo, 2021 en actualité...

Seguro que alguna vez has escuchado aquello de que el aleteo de una mariposa puede provocar un huracán en la otra parte del mundo. La frase (la idea más bien) es de un meteorólogo, Edward Norton Lorenz, que allá  por 1973 dividió el mundo en dos partes, en una la mariposa batía sus alas a gran velocidad y en la segunda se estaba quietecita.  Es el llamado “Efecto mariposa” que, en realidad forma parte de la “teoría del caos” – si, aquello a lo que no hacía más que referirse Ian Malcom para dárselas de pisto en Parque Jurásico-. Según esto unas pequeñas variaciones en el inicio de un proceso pueden provocar unas diferencias abismales en el resultado final, tan grandes como que no podremos adivinar como va a acabar el asunto porque se multiplica más y más cada vez y así hasta el infinito. 

La verdad es que nunca había pensado que eso fuese en serio porque, claro, aquí uno es un poco como Santo Tomás y hasta que no mete el dedo en la herida como que no acaba de convencerse del todo. Pero ¿sabes una cosa? Con la que llevamos liada desde este fin de semana ya lo veo claro. Es verdad, por aquí una mariposa ha empezado a mover sus alas en Murcia haciendo tambalear el gobierno regional  y empezando un efecto dominó un tanto extraño, Ciudadanos desmembrado, Cantó abandonando el barco (otra vez)  mientras  Diaz- Ayuso pseudodimite y finiquita el “engendro” que rige Madrid. Y por si eso fuese poco, el vendaval continúa, Pablo Iglesias nos sorprende abandonando -gracias a los poderes mágicos de la presidenta madrileña (Diaz Ayuso dixit)- el gobierno al que tanto le costó llegar para embarcarse en una difícil aventurilla con un final un tanto incierto, perturbando la paz del imperturbable Gabilondo al que le habrá dado un síncope y dejando a Sánchez campar a sus anchas por Moncloa si sale ileso de una segunda crisis de ejecutivo venida, otra vez, por unas elecciones. A este paso igual hasta suceden cosas en Zarzuela.

A este paso no tengo muy claro como va a continuar esto del aleteo de la mariposa murciana pero igual el vendaval le llega hasta a Biden. ¿Exagerado? Yo que sé, yo ya no puedo asegurar nada visto como se las gasta el guionista de este año que se empeña en superar al del 2020. Igual el affaire de Murcia va a acabar con la estabilidad política mundial, atraer la llegada del meteorito y desembocar en el apocalipsis y todo por una mariposa murciana. 

Por ellas, siempre.

Publicado: 8 marzo, 2021 en actualité...
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Son cosas del calendario pero ha llegado el 8 de Marzo y todavía estamos de pandemia. Es un contratiempo porque nos va a impedir salir a la calle, un año más, a gritar bien fuerte que todavía queda muchísimo camino por recorrer hasta que se haga justicia y  esa persona que trabaja a tu lado todos los santos días, se sienta en una silla igualita que la tuya, en una mesa como la tuya y que en el trabajo sufre seguramente más presión del jefe ese desalmado, el señoro , el macho alfa de la “ofi” pueda conseguir los mismos derechos que tú que naciste varón. Piénsalo un momento, naciste chico y por eso, en ocasiones, tienes alguna zarza menos en el camino. No es justo, ¿verdad?

Hoy es el día de la mujer trabajadora y si quieres que te diga la verdad creo que la coletilla de “trabajadora” podría ser suprimida porque no conozco mujer que no lo sea porque además de las jornadas laborales infernales les toca ser enfermeras, madres, abuelas, economistas y todo lo que se tercie porque no cambiamos, pasan los siglos y todavía existen los australopitecos que no entienden que eso de la “faena de casa” NO  es cosa de mujeres. Es uno de los micromachismos que permanecen agazapados detrás de las puertas, todavía hoy en día (y no exagero) se “pasa por alto” enseñar el manejo de la escoba a nuestros hijos. Así no avanzamos, la igualdad se enseña desde casa, con el ejemplo.

Pero hoy no es día de felicitaciones sino de lucha por seguir el camino de aquellas 146 mujeres que en 1908 perdieron la vida en la fábrica de camisas Textil Cotton de Nueva York  que se dejaron la vida en intentar conseguir mejorar nuestras vidas, de las que lucharon por el sufragio y el rojo de la sangre de todas nuestras compañeras asesinadas a manos de verdaderos animales que alguna vez les dijeron que las amaban. Es un día de recuerdos tan dolorosos que  me hacen sentir dolor y verdadera vergüenza de género. Hoy es un buen día para darse cuenta de que tenemos un grave problema. En tiempos difíciles como estos lo primero que salta por el aire son los derechos de los más vulnerables, ellas lo son tanto como que están siendo hasta asesinandas como en tiempos de las cavernas no podemos mirar hacia otro lado.

Piensa qué puedes hacer al respecto, no te quedes mirando en una posición que te hace cómplice. Si todos nos concienciamos e intentamos poner nuestro granito de arena llamando al 016 o entrando en este enlace, no callando, visibilizando el problema de nuestra compañera y ofreciendo nuestra ayuda. Seguro que muchas muertes pueden evitarse y entonces, sólo entonces podremos mirar a la cara a nuestras compañeras y felicitar a esa supermujer que tienes al lado con una sonrisa de oreja a oreja; “Feliz día de la mujer”. Lo merecen