Hay días en los que sentarse e intentar contar alguna cosa en este púlpito resulta muy complicado. Muchos lo sabréis, sabréis lo complicado que resulta intentar escribir algo coherente porque se te ha metido la cabeza en una especie de estado shock que te lleva a quedarte en blanco. Seguro que has sentido esa sensación, es horrible.

Pues exactamente así estoy yo ahora, en plena fobia al folio en blanco con una extraña mezcla de rabia, estupefacción y perplejidad que me han dejado paralizado como un gato ante los focos de un coche. Siempre pensamos que lo que sale por la tele sucede “en otros lugares”, ya se que no es así porque donde yo estoy también es un lugar como otro cualquiera. Igual esa sensación es algún tipo de método de defensa que usa nuestro cerebro para sentirse más seguro, se lo preguntaré a mi psicóloga de cabecera. Pero al final sucede que llega un momento en el que se te cae el castillo y te das cuenta que la barbaridad no está sólo en Ucrania, en Madrid o en Valdemorillo de la Sierra. También puede esconderse en tu pueblo, en tu escalera o incluso más cerca, en ese momento te planteas muchas cosas.

Verás, resulta que el domingo se cometió otro de los crímenes abyectos que evidencia que puede que pertenezcamos a la peor de las especies que pueblan el planeta. Un sujeto asesinó a su hijo, otro caso de violencia vicaria, otro más de los que aparecen en las noticias, que nos llenan de horror hasta que la noticia de después vuelve a horrorizarnos en una sucesión de espantos que nos lleva a pensar que todo está perdido. Pero claro, cuando te has cruzado por la calle con los implicados, cuando has podido hablar con ellos, cuando les pones cara, voz y cuerpo la cosa cambia parece que toma otra dimensión y duele, sientes rabia, mucha rabia.

Es difícil entender, por lo menos para mí, que pueda existir tanta violencia en pleno SXXI. Igual es que soy cortito porque viendo hace un rato a Zelenski hablar a sus señorías de las similitudes entre Guernika y Mariupol me parece tiene razón el presidente ucraniano, no hemos mejorado mucho desde entonces. Pero como decía, si es difícil entender como todavía después de lo vivido recurrimos a los bombazos, más me cortocicuita el cerebro entender como se repiten una y otra vez, hasta niveles pandémicos, la violencia de genero y que encima existan negacionistas al respecto ya es alucinante.

Pero todavía existe un sótano más en el infierno de la violencia de género, la violencia vicaria ¿De verdad puede existir alguna alimaña de dos patas tan insensible e irracional como para asesinar a su propio hijo solo por hacer daño? ¿De verdad que es capaz de no sentir nada por él? Pues lo hizo, acabó con la vida de su hijo a cuchilladas y se quedó a ver el efecto de su obra. Si alguien no es capaz de sentir empatía ni por su propio hijo no se si ese alguien puede considerarse perteneciente a la especie humana y claro ¿Cómo podemos defendernos de semejantes bestias inmundas? Parece que en este caso los engranajes de la justicia han fallado, una vez más, igual deberíamos pensar de una vez que está fallando para que ni siquiera dos juzgados sean capaces de estar intercomunicados entre sí. Puede que si quitásemos ya el polvo a la máquina judicial se salvase otra vida porque decir “antes de que sea tarde” es insultar a tantos que ya no están y a tantas familias rotas por el dolor. Les debemos acabar con esto.

Perdóname hoy pero ya te digo, mi cabeza está en otro sitio. Lleva dos días a dos manzanas de mi casa. Hoy es un día de esos que piensas que lo que me enseñaron en la facultad no funciona porque es incapaz de parar la barbarie de los animales con forma humana que viven entre nosotros. Mañana supongo que ya podré pensar de otra manera, sacar de mi cabeza las ideas del ojo por ojo que todos tenemos alguna vez y poder darme cuenta de que más vale justicia coja que la ley de la selva. Eso es lo que nos diferencia de las alimañas sin nombre que andan sueltas.

El sopapo.

Publicado: 29 marzo, 2022 en actualité...
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La verdad es que yo también me quedé estupefacto con lo de la entrega de los Oscar y eso que no lo vi en directo porque uno es pobre y se levanta temprano para ir a doblar el espinazo. Lo oí por la radio y pensaba que sería un sketch más ideado para una ceremonia hiperguionizada que necesita novedades para mantener un poco del esplendor que ha ido perdiendo con el paso de los tiempos. Ni la industria atraviesa sus mejores momentos, ni la inmensa mayoría de los actores tienen el glamour de “los de antes” pero con los de antes me refiero a los de mucho antes. ¿Te imaginas a Greta Garbo, a Audrey Hepburn o a Humphrey Bogart montando un «pollo» como ese?.

Si te paras a pensar esto del sopapo de Will Smith (tanto si fue de verdad como si no) en realidad no es más que un reflejo de lo que sucede cada día en cualquier lugar y más todavía si sumas a ello la respuesta, Twitter mediante, del hijo del agresor apoyando el guantazo “Así lo hacemos nosotros” decía el chaval. Pues oye, menudo ejemplo. Pero no vayas a pensar, tampoco es muy diferente a los patrones que enseñamos cada día por la tele en los programas eternos de la tarde en cierta cadena. Todo sea por una audiencia que, por suerte, parece que empieza a cansarse de más de lo mismo.

Vale, lo del chiste sobre la alopecia no estuvo bien, más bien fue lamentable en una sociedad poco dada a las bromas sin gusto (ya te digo yo que aquí pasa por alto) pero puede que la reacción del sopapo se pasase de la raya. Imagina por un momento que siguiendo la misma lógica primitiva de Will Smith, algún amigo o familiar de Chris Rock en la sala se viese legitimado para responder al sopapo con un gancho de izquierda. En un momento tendríamos la gala transformada en una buena escena digna de una peli de Bud Spencer y Terence Hill. ¿Te imaginas?

Eso es uno de los problemas que puede que nos haya traído nuestra forma de vivir en una sociedad que va demasiado rápida y se mueve por impulso, sin pensar en los resultados. En el fondo somos animales, no hemos cambiado tanto desde que pintábamos en las cuevas y perseguíamos a los mamuts. Funcionamos como un muelle. Hasta el momento casi siempre tenemos la suerte de que siempre hemos tropezado con alguien que ha sabido mantener la cabeza fría, Imagina que un sátrapa de un país X se levanta por la mañana e invade el país vecino. Los aliados del invadido van, se levantan de su silla y le dan un sonoro bofetón al país X… Si nos dejásemos ir y aplicásemos aquello de “ojo por ojo” al final, como decía Gandhi, “el mundo quedaría ciego”. En un rato estamos inmersos en una guerra termonuclear devastadora. No se, la película esa me suena.

Me parece que andamos tan desbordados con todo lo que nos está ocurriendo en tan poco tiempo que no somos capaces de ir digiriendo los tragos que nos van dando. Entre las huelgas, los misterios de los supermercados, el abandono de miles de personas saharauis a su suerte y la guerra de Ucrania que nos ofrece imágenes de dolor, barbarie y violencia a la puerta de nuestra casa que nunca pensábamos que volveríamos a ver me parece que se nos está escapando un detalle bastante importante, más que nada porque igual lo que puede que esté en juego no se parar los pies a un “presunto” descerebrado que se levantó un día con el pie cambiado y decidió sacar los tanques a pasear. De eso nada, Putin no es un loco peligroso y solitario. ¿Has pensado que igual saben muy bien lo que hacen?

Si en occidente tenemos un defecto (bueno, tenemos millones de ellos) es que creemos que somos el centro del mundo, tanto como que hasta en el mapamundi nos ponemos en medio. Nos creemos el ombligo del mundo. Nos lo miramos, lo cepillamos y damos lustre todos los días y al que no baila a nuestro son lo ignoramos, le llamamos tercermundista o decimos que está loco. Puede que ese “ombliguismo” nos esté condicionando mucho al sopesar la magnitud de lo que puede venirnos encima en Ucrania. Nosotros, los que damos por sentado nuestro estilo de vida y creemos que no podemos perder nuestros amados derechos y libertades. Nosotros que cada vez nos preocupamos menos de valorar y conservar lo que tenemos y que hemos olvidado los ríos de sangre que ha costado todo esto, igual por el paso del tiempo nos hemos vuelto un tanto blanditos y ahora los matones del patio se intentan aprovechar de ello.

¿Crees que estamos ante los hechos de un matón de medio pelo? -Puede pero de Hitler también pensaron lo mismo, no lo pararon a tiempo y ya ves la que lió-. Resulta que el otro día se votó en la ONU una resolución para que Putin (no Rusia, que bastante cruz tienen la mayoría de rusos con aguantar a este) saliese por piernas de Ucrania. Cuatro de cada cinco países votaron a favor de esto pero ¿Y el resto? ¿Quiénes eran los salvajes que no se indignaban de las imágenes de la tele? Pues resulta que el resto fueron países como Israel, Brasil, China que se puso de perfil… países superpoblados que representan una parte enorme de la población mundial. Visto así parece que perdamos la sonrisa de la cara pero hay más, todos esos países se caracterizan por no ser precisamente unas democracias maravillosas. Son países que no encajan en nuestra flamante concepción del mundo. Son países que igual dibujarían un mapa del mundo distinto al nuestro.

Al final será que lo de Ucrania empiece como una invasión medieval y acabe siendo una guerra entre la concepción democrática occidental y la autocracia. Esto va para largo, por desgracia creo que no acaba más que empezar, están volviendo a tejer el telón de acero y si no mantenemos la cabeza fría acabarán bajándolo de nuevo. Puede que haya llegado el momento de demostrar que todavía somos capaces de defender lo que somos. Puede que nos haya tocado a nosotros, hoy defendernos desde el sentido común para no perder la herencia de nuestros antepasados. Puede que nos toque defender nuestros derechos, demostrar que los merecemos y hacer ver que mientras que el camino de los tiranos no lleva más que a la miseria y la confrontación el nuestro conduce a la acogida y la solidaridad. Debemos ganar esta guerra para poder defender la paz.

La piedra Sessho-seki

Publicado: 15 marzo, 2022 en actualité...

Cuenta la leyenda japonesa que un señor feudal, que al parecer estaba un poco hasta las narices de pagar diezmos, convenció a una hermosa mujer llamada Tamamo-no-mae para que asesinase al emperador Konoe. El complot se descubrió y la bella dama acabó transformada en piedra. Pero resulta que la mujer no era tal sino la encarnación de un ser maligno, el Zorro de las Nueve Colas, un demonio capaz de sembrar la desgracia allá por donde pasase. El malvado zorro se fue debilitando por la persecución a la que fue sometido por el emperador y acabó encerrado dentro de la piedra, que contenía una maldición, aquel que la tocase sería asesinado irremediablemente. Tarde o temprano, el que tocaba la piedra firmaba su destino. La piedra fue atada con una cuerda mágica que protegía a los curiosos de la tentación de tocar lo que no debía y de paso mantenía atado al demonio porque si recuperaba la fuerza y salía de la roca desataría la desgracia en todo el mundo. Estaría furioso y se tomaría venganza por el encierro. Ahí acabaría la leyenda de no ser porque hace unos días, justo ahora que andamos todos caminando por un alambre que alguien agita, los habitantes de la prefectura de Tochigi descubrieron horrorizados que la piedra estaba partida y la cuerda había desaparecido.

Por supuesto que la rotura de la piedra volcánica se podría explicar por la erosión pero ¿Y si no? ¿Y si resulta que el zorro anda trasteando por el Este de Europa? ¿Y si no estamos ante una más de las desgracias que llevamos viviendo estos años? Porque, oye, al final uno ya no sabe ni que pensar. Pandemias, volcanes, tormentas, meteoritos y ese afán raro que tiene esta especie por autoexterminarse como sea. Ahora en una guerra con un planteamiento un tanto medieval que en pleno SXXI no es que se le vea mucho sentido. Porque parecía que habíamos dejado atrás eso de enviar gente inocente a matarse, a tomar ciudades, conquistar territorios y cometer atrocidades sin nombre. Puede que en la Edad Media tuviese su “aquel” pero hoy en día, en un tiempo en el que la tecnología ha tomado todo y se puede gobernar el mundo desde la pantalla del ordenador, parece como desfasado y propio de una pesadilla. Yo que sé igual van a tener razón, el Zorro ha salido y como lleva tanto tiempo encerrado no se ha enterado que los tiempos de la masacre debieran haber quedado atrás.

Pero somos así. Somos una especie curiosa, capaces de lo mejor pero emperrados en lo peor. Parece que nos seguimos empeñando en hacernos daño los unos a los otros de la forma más cruel y bestia que se nos pasa por la cabeza. No hay mayor depredador para nosotros que nosotros mismos. Sádicos, despiadados. Hasta las alimañas matan de la forma más rápida posible para después devorar a sus presas pero ¿y nosotros?

El otro día me decían que lo único que falta es que vengan las naves alienígenas a conquistarnos -ya no descarto nada-. La verdad, creo que muchos saldríamos a la calle, reloj en mano, recriminando a los marcianos que hubiesen tardado tanto pero no creo que vengan nunca a visitarnos. No se que interés pueden tener por un planeta donde nos corremos a porrazos los unos a los otros, donde no escarmentamos a pesar de que pasen los siglos. Seguro que nos están viendo y dicen “Bah, ahí no hay vida inteligente”.

Papá, ¿Cómo acabará esto?

Publicado: 1 marzo, 2022 en actualité...

    Ayer me encontré por uno de esos cajones donde acaba todo y que ya ni cierra ese cajón donde va a parar el  ticket del supermercado, una pila gastada, el calendario del año pasado o  hasta la vergüenza esa que hemos perdido y que no sabemos ya por donde buscar para encontrarla. Seguro que tu también tienes uno de esos. Decía que me encontré una pegatina con dos nubes y un arcoíris muy colorido. En una de las nubes ponía #TodoSaldráBien y en la otra #SaldremosMejores. Estoy seguro que te acuerdas de ellas, tampoco hace tanto como mucho un año y pico. Era de la época en la que todos estábamos asustados, aplaudíamos desde los balcones y aprendíamos a andar con “el bicho”. Me dibujó una sonrisa un tanto amarga porque si por aquella época nos llegan a decir que un año escaso después esa misma humanidad que parecía poseída por el espíritu de MrWonderful acabaría inmersa en una locura de consecuencias imprevisibles que nos ha devuelto a los tiempos en los que nos íbamos a dormir sin siquiera saber si  desapareceríamos en una explosión nuclear . Seguro que no nos lo creeríamos, ¿verdad?

Andreu ayer me preguntaba ¿Papá, cómo acabará esto? Se le veía preocupado y la verdad es que tuve la tentación de contarle una versión Disney de asunto y decirle que todo irá bien, que todo volverá a la normalidad y la humanidad entera se sentará a hablar. Pero me acordé de la pegatina y lo ridícula que me parecía ahora, después de tanto dolor y muerte. Decidí no transformarme en esa pegatina y le dije la verdad, además los niños son niños, no estúpidos y saben muy bien lo que está ocurriendo, puede que más que nosotros mismos. Le dije que no tenía ni idea porque cualquier cosa era posible. También pensaba que Putin no entraría en Ucrania como un elefante en una cacharrería y ya ves. Ahora ya no se ni siquiera si sería capaz de “apretar el botón” y enviar al planeta a freir monas.

Fui un ingenuo que confiaba, como siempre, en la diplomacia y en que las instituciones servirían para algo más que como carísimo decorado de una película en la que acabaremos pagando los de siempre. Porque todavía no hemos aprendido que en las guerras nunca muere el que las declara desde sus palacios. Los que están muriendo ahora en Ucrania son los mismos que los que morirán en cualquier otra parte del mundo, mujeres, niños, hombres, personas que nada tienen que ver con que un ególatra tenga designios de grandeza y acaba enviándonos al matadero.  Son personas que hace una semana tenía sus vidas, sus familias, sus problemas, igual que tú o yo mismo y ahora se esconden, en el mejor de los casos, en los túneles del metro intentando no ser víctimas de las bombas. Da igual quien las tire. Es una vez más el ansia extraña que tiene esta especie por destruirse los unos a los otros de la manera más dolorosa y cruel posible. Unos, los poderosos sin que parezcan muy afectos, los otros intentando salvar la vida de los suyos y, si es posible, la suya propia. Porque de eso se trata, de supervivencia. Las palabras grandilocuentes como patria, héroes y todo eso palidecen ante la realidad. El que más y el que menos intenta salvar a sus familias y a sí mismo en una lucha por la supervivencia que nos lleva desde que bajamos de los árboles hace miles de años.

Hemos vivido tantas veces esta misma situación a lo largo de la historia que resulta increíble e imperdonable que no hayamos aprendido nada en esta vieja Europa que de guerras, dolor y sangre vertida en balde tiene un doloroso Máster. Nosotros que venimos de la mezcla de barro y sangre  de las trincheras de dos guerras mundiales  seguimos sin aprender de nuestros errores y nuestra UE se muestra otra vez más débil y lenta ante los desafíos, ya sean en el mar como en tierra.  Hitler, Napoleón… Todos se envolvieron en sus banderas y enviaron a miles a la muerte, ¿con qué finalidad?  La que quieras, porque cada uno es muy libre de creer en lo que le plazca, pero la perdida de una sola vida humana nunca será justificada por una paranoia.

El seppuku

Publicado: 22 febrero, 2022 en actualité...

El seppuku es una técnica de suicidio ritual japonesa un tanto cafre que, según se cuenta, cometían los antiguos samuráis para huir de la deshonra y el deshonor, cosas del bushidō. Creo que como sale en muchas películas me ahorraré la descripción gore del asunto porque creo que ya sabemos cómo funcionaba eso y así, de paso, me ahorro sacar el mocho y fregar cubos de sangre que lo deja todo perdido.

No negaré que vistoso si que era el asunto pero puede que lo de Génova sea, como mínimo, igual de vistoso aunque se lo tomen más bien al revés, todos buscan que sea el otro el que se haga el Hara-Kiri porque eso ha de doler mucho. Al final cambiaremos de película, harán un remake de “Los inmortales” y en lugar de quedar uno, palmarán todos en una especie de implosión que se oirá desde Júpiter.

A mí por lo menos me tiene alucinado ver como el jefe de un partido político que aspira al gobierno sea capaz de mantenerse agarrado al sillón, intentando ganar tiempo como si esperase que se le aparezca la Virgen o algo parecido y sin que le importe el daño que hace a su partido y a pesar de que todos le pidan que se aparte de enmedio. Gritando que «dimitir» igual es un nombre ruso y que agotará el mandato “democratico” viendo ,impertérrito, como todo quisque empieza a largarse de su lado y el mundo se hunde a su alrededor. Oye, épica no le falta al asunto pero lo que es ética o dignidad ¿Qué quieres que te diga?¿Llegará vivo hasta el lunes?

Es lo que tiene dejar un barco de semejante tamaño a un grupo de gente que se preocupa más de hacerse fotos con ovejas que en hacer frente a la tarea que supone dirigir un partido político de ese calibre. Les viene un poco grande, todos quieren trastear con el juguete y acaban rompiéndolo. Se pegan por un trocito de timón pero como ni sospechan aquello de que la vida no es de color de rosa, a la mínima que desde el carajo gritan barco a la vista, saltan nadando.

Esto no sería más que un chiste de los de reír a caja partida o una película para sentarse a ver con un bidón de palomitas si no es porque la magnitud de la tragedia es enorme. Me asusta saber que sucedería si el PP desapareciese. Ya sospecharás que igual no son santo de mi devoción pero siendo deportivos, no negarás que la victoria sólo es buena si el enemigo es digno. Además piensa algo verdaderamente terrorífico. La teoría de la mecánica de fluidos dice que cuando un espacio queda libre rápidamente tiende a llenarse con todo lo que hay alrededor y alrededor de PP está lo que está (ya lo viste en Andalucía o Castilla León) así es que no se si la cosa está como para chistes. Puede que necesitemos un PP digno, o por lo menos, cuerdo para que la democracia no corra peligro. Imagina que los señores del diccionario llenasen el vacío…

La culpa no es nuestra

Publicado: 15 febrero, 2022 en actualité...

Seguro que si ahora vengo yo diciendo que puede que la culpa no sea de VOX mucha gente empezaría a rasgarse las vestituras y a pensar que me he pasado al lado oscuro –Dios me libre- y puede que acabara lapidado en cualquier solar porque visto como están los ánimos nunca se sabe. Pero es que tampoco dejaría de ser verdad que igual la culpa va a ser de los partidos que ahora van diciendo que somos culpables del paisaje que nos ha quedado después de las elecciones en Castilla León porque no sabemos votar -como Casero y su ordenador- y andan como Boabdil (o mejor como la zarzamora), llorando por los rincones y gritando desaforados “Que vieneeeee la derechaaaa, hay que pararlossss”.

Pues si, hay que pararlos porque aunque hasta me puedes decir que parece antidemocrático por aquello de que al final y a la postre es lo que se ha votado y puede que eso debiera ir a misa. También es verdad que si se enquistan en los gobiernos de los ayuntamientos y las autonomías lo que sucederá es que no nos dejarán votar para tirarlos cuando veamos la piel al lobo y  descubramos los engaños. Ya lo vimos el siglo pasado en Alemania se votó a un hombrecito con bigote y después costó millones de vidas sacarlo.

El PP ha metido la pata hasta el cuello con la maniobra esta que les ha llevado a perder un montón de votos, ganar un par de procuradores y cambiar un socio “razonable y maleable” por otro que les va a llevar por la calle de la amargura (creo que no hago ningún spoiler). Ahora puede que pensemos que no merecen que les vayan tirando un capote el resto de los partidos para que les dejen gobernar en solitario y salven los muebles. Ellos, orgullosos no van a pedirlo pero igual sería una salida decente. Tan raro no sería, Merkel ya lo hizo en Turingia para parar a los remakes de Hitler y Cia y no fue mal la aventura. Por supuesto que gratis no debiera ser, por aquello de quid pro quo. ¿Y si dejamos que gobiernen los nuevos granjeros a cambio de que se comprometan a por una vez en su vida comportarse como partido democrático y se cuiden de no andar con malas compañías? Seguro que nos vendría bien a todos si se separasen de la indecencia, de las prácticas de juzgado de guardia, y más aún de los que niegan la violencia de género y de los que se juntan con lo peor de Europa. Eso ya sería un buen rédito.

Pero dejando a un lado los resultados deberían sentarse todos los partidos decentes a reflexionar un poco sobre como es que los ultras están comiéndoles la merienda. No creo que la cosa sea que la mayoría de la gente de repente se haya vuelto troglodita, igual, más bien, los extremos se están alimentando de los votos de los que se van hartando, porque eso es lo que ocurre. Nos estamos hartando de tanto circo, de tanto espectáculo deleznable, de tanta foto con ovejas o de tanta promesa que acaba en nada.

Son tiempos difíciles, venimos de pasarlo mal en una pandemia, mucha gente está anímicamente al límite y no recibe más respuesta que números circenses de diputados que han perdido el respeto al hemiciclo, de otros que no atienden ni a lo que votan o de candidatos que se acercan al medio rural para insultarlo con sus puestas en escena. Ese es el caldo de cultivo en el que proliferan los extremos y eso es lo que se está generando por hectómetros cúbicos con la bronca continua y ahí es donde aparecen los oportunistas a llevarse la carroña.

No, igual la culpa no es de que se vote a los extremos, deberíamos pensar sobre ello la próxima vez que nos digan que no votamos bien.

Un error informático

Publicado: 8 febrero, 2022 en actualité...

No me dirás que lo del voto del diputado del PP no resulta sorprendente. Ya sabes, Alberto Casero andaba indignado y llorando por los rincones porque el “malvado” sistema informático “se equivocó” a la hora de registrar su voto, tanto como que votó SI dos veces (una para votar y otra para validar) pero el buen hombre quería decir NO.


El caso es que sea por lo que sea, tontería, incompetencia, mano negra o justicia divina, por fin parece que se ha conseguido mover el mundillo laboral. Necesitábamos que se abriesen, como fuese, las ventanas y se ventilase un poco el tufo rancio de señoritos, siervos, lacayos y pseudoesclavos autónomos que se respiraba. Primero airear para que se disipe el humo y después, cuando consigamos ver algo, ya hablamos. Lo importante ya se ha hecho, ponerse en marcha.


Pero bueno, volvamos a lo de la informática, que ya me había ido otra vez por los cerros de Úbeda. Decía que en Génova van rabiando con eso de que Casero se equivocara en el voto y en la verificación, algo que sería raro viniendo de cualquiera pero no de un Señor Diputado que se “equivocó” tres veces el mismo día. ¡Pero es que el partido entero metió la pata en otra votación!. No hace falta ser Sherlock Holmes para entender que o son unos negados o que eso de casualidad tenga poco y más después de que lo previsto se viniese abajo por el voto en contra, in extremis, de UPN. ¿No será que se vieron obligados a montar una historieta para aparentar lo que no es y salvar el guión establecido? (Hay que ver lo malpensado que soy) Pero ¿Cómo van a equivocarse ellos, hombres renacentistas encabezados por un ser superior al mismo Leonardo que sabe de todo y hasta intentará hacer votar a las ovejas de Castilla? Por mítines en granjas no será.


Pero bueno, aceptaremos lo que nos digan. Será que el sistema informático fue diseñado por Rasputín y que la informatización puede que no sea apta para todos. Lamentable y espantoso para los diputados pero por lo visto no para los miles de personas y no sólo ancianos, que se han de enfrentar en su día a día a una tecnología a la que o no tienen un acceso decente o les queda un poco lejana y se las ven y desean para tratar con su banco, con la administración o con el ambulatorio, ellos solos, sin ser siquiera diputados ni tener asistentes o dispositivos válidos. Se han de enfrentar a cajeros o páginas web de entidades que han olvidado lo que les dieron esas mismas personas cuando al “crack”. Servicios que no están pensados para gente mayor o poco puesta en tecnología que está acostumbrada al trato personal en la oficina y que no entiende de passwords ni pines pero que les hicieron ricos y que les han demostrado muchísima más fidelidad que ellos con años y más años como clientes. Menos mal que una vez más nuestros mayores nos enseñarán cómo se hacen las cosas, por lo pronto Carlos San Juan ya ha batido todos los records reuniendo 600.000 firmas con su iniciativa «soy mayor no idiota» en la que nos ha hecho ver a todos que acceder a una oficina que, con la excusa del virus, se ha transformado en lo más parecido a colarse en Fort Knox.

Contar hasta 10

Publicado: 1 febrero, 2022 en actualité...

Antes, cuando el mundo tenía un ritmo más sosegado, cuando todavía tenía algún sentido aquello de “Cuenta hasta 10 antes de hacer algo de lo que después puedas arrepentirte” eso de reaccionar a lo bestia en las redes, como un hooligan cualquiera, estaba mal visto. Más que nada porque si después tenías que envainártela sentías cierto bochorno. ¿Sorprendente, verdad?

Era un tiempo en el que se consideraba de buena educación eso de ser reflexivo, tomarse un tiempo y sopesar las cosas en su justa medida – no, no sucedía casi nunca pero estaba bien visto intentarlo- Ahora parece que estemos en el extremo contrario. Nos hemos instalado en el “Fast Food”, todo es para ya, sin pensar. Todos sabemos tanto de todo que no podemos tardar ni dos decimas en opinar de algo, como si se nos pasase el turno. Y así nos luce el pelo. Desde el vendedor que quiere que tomemos una decisión que nos mantendrá enredados durante años en segundos hasta los programas de la tele en el que se opina de todo sin contrastar, sin saber siquiera si es verdad o se parece lo que cuentan. Entre todos nos han metido el estilo “Sálvame” como el esquema a seguir en todo. Se han cargado el rigor, no les importa, saben que sólo nos quedaremos con el titular porque no nos da la vida para procesar tanta información, entenderla y si se tercia, comentarla. Nos han convertido en devoradores de información sesgada que después repetiremos de la manera más salvaje posible amparados en el anonimato que creemos que nos dan las redes. Somos como haters profesionales al servicio de terceros, pero sin sueldo.

¿Qué porqué te cuento ahora este rollo? Te parecerá una frivolidad pero resulta que el sábado me plante cara la tele para ver el BenidormFest y me quedé sorprendido por el triunfo de Chanel (Confieso que uno tenía predilección por Tanxuguerias) pero de ahí a tomárselo como una afrenta gravísima o como una cuestión de Estado en la que intervienen hasta los sindicatos que se quedan sentaditos en otros asuntos, va un mundo.

Los haters se pusieron manos a la obra desde el minuto 0 con una campaña de acoso y derribo desproporcionada que no se había visto desde tiempos de Maria Antonieta. Parece que de repente nos vaya la vida en un festival de canciones. Puede que otros trabajos fuesen más reivindicativos, con más fondo, o que simplemente te gustase más pero parece que nadie haya parado a pensar en el trabajo ingente que supone presentar una canción al festival sea o no la ganadora y que el esfuerzo debe ser reconocido. Pero eso ahora ya no se lleva, nos quedamos en lo superficial que permite a demasiados salir a las redes a zurrar a Chanel como a una piñata.

Lo peor es que esto no es más que un reflejo de la sociedad visceral e irreflexiva en la que hemos acabado en manos de vete a saber quienes. Pero lo que parece claro es que si esto ocurrió en un festival, no se que podría pasarnos en algo más serio pero seguro que nada bueno, por lo pronto no ha faltado demasiado para que se viese algún tío vestido de búfalo en el ayuntamiento de Lorca. Igual deberíamos tirar el freno y volver a aquello de contar hasta 10 antes de abrir fuego.

Otra vez tambores de guerra

Publicado: 25 enero, 2022 en actualité...

Parece mentira que en los centenares de miles de años que vamos trajinando sobre la tierra no hayamos escarmentado nada y continuemos con esa extraña querencia que tenemos a darnos los unos a los otros como a una estera. Cambian las armas, desde un palo a un dron pero en esencia siempre estamos igual, cada tres por cuatro a alguien se le va la pinza, amenaza al vecino y se arma la gorda. El caso es que cuando a algún poderoso se le salta el resorte empezamos otro intento de autoexterminio de la especie que fracasará porque, en el fondo, a nadie le hace ninguna gracia que lo borren de la faz de la tierra, como si lo frotasen con una goma de Milan, a lo bestia.

Lo que no negaré es que lo de estos días resulta preocupante y más cuando sacan a pasear el reloj del fin del mundo que ya está acercándose a la media noche. ¿No sabes que és? Si quieres pincha aquí o si no te diré que es una especie de cuenta atrás que fija las 12 de la medianoche como el momento en el que empezará una guerra termonuclear que lo dejará todo hecho unos zorros, muy al estilo Madmax. Pues bueno, lo dicho, el otro día estaba a sólo 100 segundos de que esto ocurriese y mientras tanto Putin envalentonado como gallo de corral, Biden azuzando el ambiente y la UE amenazando con tomar medidas. Y si todo esto lo regamos con unos medios de comunicación que nos enseñan imágenes, sin contrastar y sin ubicar, de tropas que se amontonan, gente con cara de enfado y barcos que salen de España sin que nos digan que igual estaba previsto de antes (Resulta irónico. Si a alguien por el Ministerio le importase algo la historia no enviaría un barco llamado Blas de Lezo a unas maniobras con barcos británicos, más que nada porque el espíritu de “mediohombre” podía aparecerse y hundirlos a todos, pero eso es otra historia).

El caldo de cultivo pre-bélico está servido una vez más. Las barras de los bares tuiteros ya sacan humo con comentarios envalentonados por parte de gente que parece poseída por Millán Astray, pero que si oyese un tiro saldría por patas (yo seguramente lo haría). Nos harán creer que la guerra es inevitable para vendernos otro desastre en el que por supuesto no seremos nosotros los que ganemos algo. Siempre picamos a pesar de que sepamos que en una guerra el primer muerto siempre es la verdad y aunque llenemos la calle con pancartas de NO a la guerra, siempre nos acaban vendiendo la moto.

Pero lo que está claro es que una vez más no serán los que pregonan los porrazos los que vayan a matarse en cualquier esquina, para beneficio y gloria de otros, como siempre. Los que se hinchan los carrillos llamando a la guerra no serán los que tengan que enterrar a sus hijos. Nunca lo hacen. Nos envían a nosotros y a nuestros hijos a matarse por alguna causa que nos han hecho creer y que casi siempre es la misma envuelta en celofán, el beneficio del que te pondrá una bandera y una medallita en el féretro por haberte dejado la vida, convencido de su propaganda y su desinformación. ¿Tú crees de verdad que puede beneficiarnos en algo el hecho de que USA y Rusia se pudiesen pegar en Europa? Bueno, igual si eres chino puedes pensar que lo que quede en pie en el solar que resultaría de todo esto te comprará en Aliexpress. No caigamos una vez más en su trampa. Puede que la clave esté en Mafalda, “Si los cobardes que deciden las guerras tuvieran que ir a pelearlas, viviríamos todos en paz”