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Parece que tenemos asumido eso de vivir una existencia Fast Food. Vamos como autómatas por la calle. Engullimos pseudoalimentos que parece ser que nos enferman pero nos mantienen vivos (o algo parecido). Todo para ganar un tiempo que empleamos en “hacer nada”. Nos cruzamos con amigos de Observa-cada-cosa-como-si-ocurriese-por-primera-vezcarne y hueso a los que hacemos menos caso que a los del Facebook y, como mucho, nos limitamos a levantar la cara, así al estilo morlaco. Estamos acostumbrados a encerrarnos en nosotros mismos (o nos han acostumbrado, que no es lo mismo) y sólo dar señales de vida mediante hastags o instagram. Se han perdido las formas y sobre todo las ganas de compartir un minuto con quien sea, no vaya a ser que se acabe el mundo, nos hemos instalado en un perpetuo “Take Away” en el que somos unos zombis y eso puede resultar muy práctico según para quién. ¿Sabes que es el Mindfullness? Pues bueno, nosotros hacemos todo lo contrario.

Nos hemos disgregado, transformado en ermitaños huraños que han olvidado que somos seres sociales, gregarios incluso que necesitan a la tribu. Si no fuese así no hubiésemos pasado de la épocadiego en la que corríamos delante del tigre de dientes de sable (que tiempos aquellos), ahora seguro que el bicho se nos zampaba para merendar, con dos rebanaditas de pan con tomate sin que pasase nada.

¿Crees que las prisas que tenemos son algo normal? Yo, que vengo del mundillo de la bici, siempre digo que un ritmo es cuestión de tiempo, seguramente puedes correr un ratito persiguiendo a Fabio Aru pero lo pagarás caro porque has “estirado más el brazo que la manga”. Igual por eso estamos tan espachurrados. Está visto que esta velocidad sin sentido que nos han inducido afecta a nuestra cabeza y a la forma de ver lo que nos rodea. Mal asunto. Tampoco es cuestión de encerrarse en un monasterio Zen aunque sí estaría bien dar un vistazo, sólo un ratito, a eso de la meditación porque si seguimos por este camino además de no llegar a viejos, nos deshumanizamos y nos transformamos en borregos (igual a alguien le ha parecido genial la idea).

Nos hemos metido en aquello de consumir y olvidar, a digerir noticias al estilo “McAuto”. Estamos acostumbrados al zarpazo informativo demoledor en el que algo es “tremending topic” a las doce y a los cinco minutos, ni se menciona. Encendemos la tele, nos horrorizamos, se nos pasa, y después nos horrorizamos de nuevo con otra cosa y vuelta a empezar como en un ciclo del espanto ¿me equivoco?

Parece que nos han esculpido en el cerebro así “cloc, cloc cloc” aquello de “usar y tirar”. Me explico, ¿Quién paterasse acuerda de los subsaharianos que mueren al intentar entrar en España?¿Y de las concertinas esas que esta noche seguirán cortando la carne y los sueños de los que intentan saltar la valla? ¿Que ha sido de los “héroes” de la primavera árabe, alguno de los cuales andará ahora cortando cabezas por ahí como Robespierre? (De repente, García Margallo nos dice que es el momento de hablar con Al Àssad, el que decíamos hace unos meses que era un criminal porque exterminaba a su pueblo) Eso me hace pensar, y mucho, sobre la foto del niño sirio. Nos conmovió a todos, me arrancó el alma, puede que incluso un poco más porque mi “genio” tiene su misma edad. Pero ¿Por cuanto tiempo permanecerá en nuestra retinas? Espero que esta vez no olvidemos, que hayamos aprendido algo de una lección durísima.7482444c-8dc1-49e0-83c4-9f3cf4a13af5_800 Espero que el asunto de los refugiados no acabe como un “Welcome mientras salgáis por la tele” y que de verdad hayamos evolucionado a ser capaces de empatizar con ellos. Puede que ahí esté la verdadera evolución y la supervivencia. Hay veces que envidio a los Suricata de Bioparc cuando veo que mientras uno vigila otros comen. Justo al revés que aquí, para que uno se cebe los otros pasamos hambre y miramos (bueno eso es otra historia).

Espero que esto no acabe cuando la rutina sustituya a la noticia y “si te he visto no me acuerdo”. Deseo que no nos anestesien el sentimiento de vergüenza y responsabilidad de estos días con otras distracciones que nos hagan olvidar de nuestra mente el que miles de personas huyen y juegan en pleno siglo XXI una partida de cartas con la muerte en la que, muchas veces, las cartas están marcadas por La Parca.

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Una de las cosas terribles e injustas que tiene esta sobre información “fastFood” que fast_food_mensajes_nutriciotenemos hoy en día es que lo que hoy es noticia, mañana es “un recuadrito en una página par” y pasado si te he visto no me acuerdo. Y eso, utilizado con mala leche, puede ser un arma devastadora. Ya me diréis lo que se intenta hacer con las marchas del pasado fin de semana y el funeral de Don Adolfo. Les ha venido de perlas para “enterrar” la inmensa manifestación de Madrid, no sin antes manipularla hasta la putrefacción.

Reconozco que algunas veces esa inmediatez hasta puede ser buena (más aun si de tweets desafortunados hablamos) aunque este no es el caso, creedme. Hoy estamos todos inmersos en el funeral de uno de los padres de la España actual (puedo prometer y img-20140323-wa00051prometo un post al respecto) e intentando olvidar las lamentables imágenes de los altercados POST manifestación pacífica o incluso esperando la próxima tirada en la partidita de ajedrez de Ucrania pero, no recordamos ya que en lugares como Siria o Líbano continúa la barbarie, con más violencia si cabe, amparada por el paraguas del anonimato al haber dejado de ser noticia.

No sabemos lo afortunados que somos porque nuestros pequeños pueden disfrutar de una niñez medianamente feliz al haber nacido por estas latitudes, aunque si no espabilamos, a este paso se la vamos a destruir. En otras partes del mundo los crios en lugar de una infancia padecen una pesadilla permanente que dejaría a “Pesadilla en Elm Street” como un circo de tres pistas lleno de payasos.

Aunque ya no salga por la tele ni nada, hace tres años (mira que pasa rápido el tiempo cuando se está tranquilo) que Siria padece una extraña guerra civil de “todos contra todos” y como siempre que ocurre algo así los que acaban pagando la factura son los que ya no saben ni porque les pegan y más que nadie los niños. Siria, aunque ya no salga por la tele, sigue padeciendo unas deficiencias gravísimas en la atención necesidades básicas y eso afecta más si cabe a los más pequeños.

No es moco de pavo leer que Save The Children nos dice que un 60% por ciento de los 071422_Siria_LRZIMA20121113_0045_3hospitales no funcionan, entre otras cosas porque la mitad de los sanitarios han huido despavoridos, víctimas de las barbaridades y las agresiones que padecen por parte de uno y otro bando de los combatientes que no dudan en atacar a los médicos, enfermeros o enfermos (sin que el hecho de que se trate de niños les importe) cuando van de camino a uno de los pocos hospitales abarrotados que quedan o incluso dentro de ellos. Los medios son tan escasos que se llega a operar en lugares como las casas en ruinas utilizando técnicas que aquí consideraríamos propias de bárbaros.

Mención aparte merece el hecho de que la ausencia de medicamentos y medidas sanitarias deja expuesto a los niños a enfermedades y epidemias “no muy graves” en condiciones normales pero que a ellos les resultan mortales. Desde que estalló este conflicto han muerto varios miles de niños debido a la imposibilidad de acceso a tratamientos para enfermedades de todo tipo.

El mensaje de Save The Children sobre que la crisis humanitaria se ha convertido en crisis de salud nos debería hacer razonar sobre si estamos haciendo lo que debemos. Sacar a estos niños de la primera plana de los informativos es condenarlos al olvido. No pedir el pronunciamiento del Consejo General de las Naciones Unidas para que intervenga es condenarlos a muerte.

¿De verdad pensamos que mirando a otra parte, usando la táctica del avestruz, sus problemas desaparecen? ¿Es justo que miremos hacia otra parte y olvidemos la tragedia de los más pequeños que sufren inocentemente las atrocidades y los despropósitos de sus padres?

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     Con un poco de voluntad, un mucho de cambalache diplomático y la mediación de Rusia, esto de la amenaza de Obama a Siria parece escampar y el premio Nobel de la Paz no borrará Damasco, una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo, de la faz de la tierra a pepinazos tan alegremente. Aunque después de que los observadores de la ONU certificasen el uso de armas química pero no por parte de quien. Mr. Obama, valiéndose de que el consejo de seguridad de la ONU vive en un eterno bloqueo, no sé si va a contener sus ganas locas de bombardear a unos cuantos miles de humanos, irónico para un Nobel de la Paz, ¿no?

     No me diréis que Barack Obama y Lance Armstrong no tienen cosas en común. Los dos han cometido uno de los crímenes más abyectos en USA , mentir a Oprah. Los dos nos engañaron lance_005para cosechar premios de renombre internacional que a todas luces no merecían. Y los dos han montado todo un entramado para beneficiarse con su mentira. Ambos casos son graves pero, como me decían el otro día, el de los pedales ha dañado al ciclismo, tanto que al final los “bicicleteros” saldremos con una bolsa de papel en la cabeza, para que no nos reconozcan y una armadura por si los atropellos, pero por lo menos el innombrable no amenazaba con bombardear a nadie (que se sepa) y su rastro se intenta borrar como si de un faraón caído en desgracia se tratase, no diré que motivos no falten. Mientras, el otro, aquél que nos ilusionó con el “Yes, We can!”, el que aparentaba ser un poco de aire fresco en este mundo apolillado 406916~Barack-Obama-Postersy con olor a bolitas de Alcanfor. Nos ha engañado, no es más que uno más en la lista y como parece ser que todo presidente USA que se precie ha de montar un conflicto armado por el que ser recordado, pues hala, a por Siria que la que tenemos a mano. Dice que bombardeará sólo los almacenes de armas químicas, sin pensar que igual no sabe dónde están o igual los efectos secundarios de la destrucción de esas armas son la aniquilación de inocentes que esconderá bajo el paraguas de “daños colaterales” o asegurando que las víctimas fueron “despachadas” por el régimen asesino de Al Asad para así demonizar más si cabe al déspota en cuestión. Si ya nos sabemos el procedimiento, ¿verdad?.

     Aunque estemos todos convencidos de que Al Asad se comporta de manera diabólica contra sus propios ciudadanos y se los zamparía como Saturno a sus hijos si es menester, tampoco podemos hacer caso omiso de las atrocidades que cometen los supuestos “rebeldes”, islamistas al estilo Al Queda que la CIA ha armado sin pensar que una vez más puede estar alimentando a un monstruo, quizá han olvidado a Bin Laden y Afganistán o que ayudaron a conseguir gas Sarín al régimen de Sadam Husein en la guerra contra Irán. Pero bueno, el caso es que es intolerable que un premio Nobel de la Paz no siente en una mesa de negociación a todas las partes en vez de pensar en el bombardeo por las bravas.

     Me parece que al igual que Lance se vio obligado a retornar todos los premios conseguidos, Míster Obama debiera pedir perdón y devolver el inmerecido premio Nobel que le dieron, por vete a saber que razones. Con su premio deshonra a personajes de la altura de Martin Luther King , René Cassin , Madre Teresa o Nelson Mandela , por citar algunos que sí merecían el premio. Si Alfred Nobel levantase la cabeza y viese el prestigio de su galardón al mismo nivel que una pegatina de Anís del mono, seguro que sí empleaba la dinamita.

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