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«El miedo es el camino hacia el lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti. » Yoda a Anakin Skywalker

El odio es una de las fuerzas que mueven al mundo. Es el resultado al miedo a lo desconocido, la amenaza, el yoda-anakin-skywalkerpeligro. Es una emoción inútil para el que la sufre pero que, conducida adecuadamente, tiene la peculiaridad de tumbar nuestra percepción de estabilidad y transformarnos en irracionales. Algo va mal, creemos, y a partir de ahí ya se ha desencadenado la espiral. Por desgracia es algo que estamos viviendo a diario. Estamos sin saberlo, empezando a generar y sentir miedos en cantidades industriales y veremos a donde puede llevarnos esto, igual el Maestro Yoda no estaba desencaminado y vamos todos derechitos de cabeza al Lado Oscuro.

El odio es un sentimiento sofisticado, nace del miedo, de la envidia, de la insatisfacción elevada a niveles estratosféricos y hace que nos volvamos iracundos, desconfiados agresivos e irracionales. En el siglo XX podemos encontrar ejemplos de lo poderoso que puede ser el odio como arma psicológica si se sabe como manejarlo. Recordemos como Hitler y su panda acabaron con millones de personas generando odio a los judíos.

Estos días hemos visto imágenes terribles en las fronteras de Europa. Horrores que si pasamos a blanco y negro colarían como fotos de finales de los 30 o mediados de los 40’s, llenas de miedo, horror y 55e8642847d78desesperación, trufaditas con algún rostro de “autoridad” que empieza a resultar inquietante. Algunos nos hemos desconcertado al ver como se trataba a las personas – humanos como tú o como yo- que intentaban pasar a la otra parte de una raya que sólo existe en nuestras mentes o mejor dicho, en las mentes de algunos a los que les resultan más que útiles. Otros, en cambio, puede que no hayamos hecho ni caso, simplemente porque estamos más que acostumbrados a esos tipos de espanto. Esa es la rendija por donde pretenderán entrar los que se valen del miedo para malear voluntades. Transforman el miedo en odio por ambas partes, los unos por aquello del ”miedo a lo Hungria-refugiados-siriosdesconocido” encarnado en aquellas gentes que perderán la paciencia al ver como se les niega el pan y la sal, y acabarán cometiendo alguna tontería. Agítese con un poco de amarillismo informativo .. et voliá”! El rio revuelto está sembrado, sólo falta la ganancia de pescadores. Al final siempre es lo mismo, la historia se repite. Unos pocos enfermos (como Rosemberg en sus diarios) se ponen a pensar por todos y habremos vuelto al la II GM y el Nazismo, eso sí con Ipads, Tweeter y todo el lote.

El odio actúa como una enfermedad contagiosa que gana las batallas en silencio pero que se cura, cultivando la empatía. El proceso siempre es el mismo, sencillo. Empezaremos tomando como base a una población con wpid-img_20150914_160956.jpgla autoestima bastante pachucha y con un cierto complejo de inferioridad. Acabaremos de limarles las cosas que les mantienen unidas y los hacemos competir entre ellos. Les el susto en la sangre diciendo que estos tienen la culpa de todo, hasta de que llueva, que si son unas alimañas que vienen a quedarse con todo, que si no cabemos todos… (verdad que nos suena?). El resto ya viene solo, acabamos generando rabia, ira y odio y en esas circunstancias saltamos sobre ellos como tigres de bengala, psicópatas perdidos, ya no razonamos y no pararemos hasta acabar con “el enemigo”. Decidme si esos no podemos ser nosotros mismos, cumplimos con el perfil de los aspirantes a odiosos. Andamos pachuchillos al ver que no levantamos cabeza, hemos perdido la fe en las instituciones y en todo lo que creíamos, unos orates siembran la discordia entre nosotros (en un sentido o en otro, ¿qué más da a estas horas?). Espero que no nos dejemos llevar por una senda tan peligrosa.

Por suerte creo que todavía somos capaces de discernir la realidad y no dejarnos arrastrar de nuevo por los img_como_se_hace_la_meditacion_trascendental_18696_origgeneradores de odios infundados. Aunque no se yo como acabaremos si seguimos dejando que continúe la campaña de idiotización en la que nos tienen inmersos. Un sistema educativo que hace aguas y una programación televisiva que no las hace precisamente si lo que se pretende es conseguir una generación de descerebrados. Saben que los seres humanos somos unos animalitos que siempre actúan según una lógica, pero esa lógica puede ser errónea, ahí está el problema, en que si se está manipulando esa óptica interesadamente para que nos sacudamos, como en “Los inmortales”, hasta que sólo quede uno. ¿Vamos a permitir que eso ocurra de nuevo?

Parece que tenemos asumido eso de vivir una existencia Fast Food. Vamos como autómatas por la calle. Engullimos pseudoalimentos que parece ser que nos enferman pero nos mantienen vivos (o algo parecido). Todo para ganar un tiempo que empleamos en “hacer nada”. Nos cruzamos con amigos de Observa-cada-cosa-como-si-ocurriese-por-primera-vezcarne y hueso a los que hacemos menos caso que a los del Facebook y, como mucho, nos limitamos a levantar la cara, así al estilo morlaco. Estamos acostumbrados a encerrarnos en nosotros mismos (o nos han acostumbrado, que no es lo mismo) y sólo dar señales de vida mediante hastags o instagram. Se han perdido las formas y sobre todo las ganas de compartir un minuto con quien sea, no vaya a ser que se acabe el mundo, nos hemos instalado en un perpetuo “Take Away” en el que somos unos zombis y eso puede resultar muy práctico según para quién. ¿Sabes que es el Mindfullness? Pues bueno, nosotros hacemos todo lo contrario.

Nos hemos disgregado, transformado en ermitaños huraños que han olvidado que somos seres sociales, gregarios incluso que necesitan a la tribu. Si no fuese así no hubiésemos pasado de la épocadiego en la que corríamos delante del tigre de dientes de sable (que tiempos aquellos), ahora seguro que el bicho se nos zampaba para merendar, con dos rebanaditas de pan con tomate sin que pasase nada.

¿Crees que las prisas que tenemos son algo normal? Yo, que vengo del mundillo de la bici, siempre digo que un ritmo es cuestión de tiempo, seguramente puedes correr un ratito persiguiendo a Fabio Aru pero lo pagarás caro porque has “estirado más el brazo que la manga”. Igual por eso estamos tan espachurrados. Está visto que esta velocidad sin sentido que nos han inducido afecta a nuestra cabeza y a la forma de ver lo que nos rodea. Mal asunto. Tampoco es cuestión de encerrarse en un monasterio Zen aunque sí estaría bien dar un vistazo, sólo un ratito, a eso de la meditación porque si seguimos por este camino además de no llegar a viejos, nos deshumanizamos y nos transformamos en borregos (igual a alguien le ha parecido genial la idea).

Nos hemos metido en aquello de consumir y olvidar, a digerir noticias al estilo “McAuto”. Estamos acostumbrados al zarpazo informativo demoledor en el que algo es “tremending topic” a las doce y a los cinco minutos, ni se menciona. Encendemos la tele, nos horrorizamos, se nos pasa, y después nos horrorizamos de nuevo con otra cosa y vuelta a empezar como en un ciclo del espanto ¿me equivoco?

Parece que nos han esculpido en el cerebro así “cloc, cloc cloc” aquello de “usar y tirar”. Me explico, ¿Quién paterasse acuerda de los subsaharianos que mueren al intentar entrar en España?¿Y de las concertinas esas que esta noche seguirán cortando la carne y los sueños de los que intentan saltar la valla? ¿Que ha sido de los “héroes” de la primavera árabe, alguno de los cuales andará ahora cortando cabezas por ahí como Robespierre? (De repente, García Margallo nos dice que es el momento de hablar con Al Àssad, el que decíamos hace unos meses que era un criminal porque exterminaba a su pueblo) Eso me hace pensar, y mucho, sobre la foto del niño sirio. Nos conmovió a todos, me arrancó el alma, puede que incluso un poco más porque mi “genio” tiene su misma edad. Pero ¿Por cuanto tiempo permanecerá en nuestra retinas? Espero que esta vez no olvidemos, que hayamos aprendido algo de una lección durísima.7482444c-8dc1-49e0-83c4-9f3cf4a13af5_800 Espero que el asunto de los refugiados no acabe como un “Welcome mientras salgáis por la tele” y que de verdad hayamos evolucionado a ser capaces de empatizar con ellos. Puede que ahí esté la verdadera evolución y la supervivencia. Hay veces que envidio a los Suricata de Bioparc cuando veo que mientras uno vigila otros comen. Justo al revés que aquí, para que uno se cebe los otros pasamos hambre y miramos (bueno eso es otra historia).

Espero que esto no acabe cuando la rutina sustituya a la noticia y “si te he visto no me acuerdo”. Deseo que no nos anestesien el sentimiento de vergüenza y responsabilidad de estos días con otras distracciones que nos hagan olvidar de nuestra mente el que miles de personas huyen y juegan en pleno siglo XXI una partida de cartas con la muerte en la que, muchas veces, las cartas están marcadas por La Parca.