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“Junio del año 2021. El mundo lucha contra una pandemia que está causando centenares de miles de muertos y pone en peligro a supervivencia de la sociedad tal y como la conocemos. Cada gobierno intenta contener el desastre como sea, la unidad se ha roto.
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Foto: Jonathan Ernst / Reuters

Mientras tanto en el considerado país más poderoso del mundo estalla la revuelta social a raíz de un asesinato racial cometido por un agente de la justicia. Los altercados se suceden de forma cada vez más violenta mientras su presidente, un personaje histriónico, excéntrico y un tanto siniestro se dedica a avivar las llamas a base de mensajes en una red social. Tomando claramente partido por uno de los bandos, el otro espera a la aparición de un líder que encauce sus movilizaciones. El país se prepara porque se palpa la tensión en el ambiente. Estamos al borde de la Guerra Civil”. La verdad es que esto bien podría ser el principio de una novela postapocalíptica o el arranque de un guión para una película de catástrofes, de esas de dormir un finde por la tarde en el sofá. No lo noticias-internacional-52877925descartemos porque igual va y nos lo encontramos un día haciendo zapping (yo que se, en Hollywood hacen pelis de todo). Seguro que si nos hubiésemos visto escrito esto hace un par de años diríamos “Anda ya!” y no hubiésemos seguido un renglón más. Pero, ¿Y ahora?. Ahora la música nos parecería un poquillo estridente pero no se que decirte. En USA no están mejor que aquí, también están desesperados y en los estados de tensión es cuando resurgen todos aquellos fantasmas que parecían muertos y enterrado. Faltaba un detonante y se dió cuando un policía blanco acabó con la vida de George Floyd en Mineapolis el pasado 25 de Mayo. Con ello _112572221_floyd-1resugiría, una vez más el fantasma de una profunda herida racista mal cerrada de Estados Unidos. Todo se agravaría  más todavía estando el país en manos de un ser indescriptible que toma partido sin pensar siquiera que podría emplear su fuerza en apaciguar los ánimos. En lugar de eso, vía Twitter  prometió declarar a todos los grupos antifacistas como organizaciones terroristas, como si supiese de lo que habla. Seguro que en el Ku-Klux-Klan habrán llevado al tinte sus caperuzas y se habrán oído las carcajadas de Mussolini de todas partes del infierno. Llevo días viendo escenas brutales por la tele sobre las revueltas en muchas ciudades a lo largo de todo el país, coches en llamas, policía embistiendo a manifestantes, disturbios, saqueos… pero de todo esto me quedo con una frase, la de la activista Tamika Mallory quién dijo maxresdefaultante todas las TV del mundo aquello de que “aprendimos la violencia de vosotros”. Una frase contundente, con mucho trasfondo, que deja entrever el comportamiento interracial de USA durante siglos. Parece mentira que en pleno SXXI sea precisamente este país, uno de los países “civilizados” más poderosos del planeta, el que esté viviendo una lucha racial de este calibre. Por lo visto jamás llegaron a superar los tiempos de los campos de algodón, los enterraron bajo una fina capa de arena y ahora a la mínima que se rasca en el suelo aparecen los vestigios de aquel sur algodonero y racista o los cimientos de “La cabaña del Tío Tom”. Es lo de siempre, si no cerramos bien norte_contra_-sur_historianuestro pasado siempre aparece de nuevo, los muertos es lo que tienen, siempre salen de nuevo en el más incómodo de los momentos. De eso nosotros podemos escribir un libro, Abascal y sus amigotes ya han ido a comprar los cuadernos, porque rascando y sacando a relucir a los señoritos de la vieja y carca “derechona” parece que busquen justo eso, calentar el ambiente, que la izquierda pierda los nervios y se pongan a mover con una pala la tierra de las cunetas. Sería catastrófico.

Resulta que ayer fue 25 de Mayo (hasta ahí normal) y se cumplían 300 años de una de esas efemérides de las que más valdría no 1024px-Chevalier_Roze_à_la_Tourette_-_1720acordarse. Pero que si te paras a pensar deja en evidencia aquello de que en realidad no hay nada nuevo bajo el Sol. El 25 de Mayo de 1720 atracó en el puerto de Marsella el Grand Saint Antoine, Un barco que venía de la otra parte del Mediterráneo y que sería recordado como el que trajo la muerte como polizón en sus bodegas. Con el atraque de ese barco empezó la “Gran Peste de mapaMarsella” que se llevó por delante a entre 30 000 y 40 000 de los 90 000 habitantes más o menos que tenía la ciudad. En el total de la región de la Provenza, una cuarta parte de la población falleció, así a lo vivo, y sin que apareciese el Gobierno para “resucitar” de forma inexplicable e indignante a cerca de 2.000 personas alegando un error de cálculo. De verdad que no lo entiendo, con todos los respetos, ¿Cuál es la cifra correcta?¿Los de antes?¿Los de la metodología actual?¿La de ahora? De verdad, esta inseguridad acabará por traernos la desgracia. No se puede ir jugando con cifras que en realidad son vidas, seres queridos para muchos. Y menos todavía en un clima de crispación en el que el Gobierno no parece centrado, la oposición se comporta como Nerón con un mechero y la opinión pública está crispada. Lo dicho, nada bueno.

Volviendo al infame barco, Resulta que el Saint Antoine recogió un cargamento de carísimas telas de seda y unos fardos de algodón en Sidón, cerca de 110-mts-x-62-cm-rollo-papel-de-seda-azul-reflex-blue-estampado-damascoDamasco, una ciudad donde la peste estaba haciendo estragos. Según parece las telas,  contaminadas con el bacilo de Yersin, recibieron los permisos para ser embarcadas con una sospechosa patente neta  del cónsul, a pesar de la epidemia. Procedieron a la estiba del barco y zarparon rápidamente porque no era cuestión de alargar la estancia no vaya a ser que “pillasen algo”.  La tragedia no se hizo esperar, en pleno viaje empezaron a morir pasajeros y tripulantes uno detrás de otro. Primero intentaron desembarcar en Italia, pero las autoridades de la ciudad de Livorno los enviaron por donde habían venido sin dejar que se acercasen a puerto ni para pedir la hora.

Llegaron a Marsella. Cuando el capitán reportó las muertes, 450_1000inicialmente se mostraron reacios al desembarco pero, claro, el cargamento de telas tenía un valor altísimo y eso es lo que importaba, el dinero, siempre el dinero (algunas cosas no cambian ¿verdad?) y dieron permiso para que se desestibase el barco sin siquiera esperar la preceptiva cuarentena, no fuesen a perjudicar el cargamento con la humedad y la inmundicia que había a bordo. Sucedió lo inevitable, la peste no tardó en extenderse por la ciudad dejando un reguero de muertes a su paso.


Al final el desastre se desató por no aplicar las medidas de desconfinamiento que resultaban evidentes priorizando el interés 400-hamacaseconómico sobre lo que resultaría lo correcto. Espero que casi trescientos años después hayamos aprendido todos algo de esto, que apliquemos el sentido común en este galimatías de fases que nos han tirado encima y que sobre todo, este Gobierno sea capaz de andar con mucha cautela con los recuentos y las apariencias de “no ha sido para tanto” que parece que estén intentando colarnos con los nuevos recuentos y las prisas por dar carpetazo a la situación que estamos padeciendo. Hay que andar con cautela no vayamos a traernos un nuevo “Saint Antoine” con chancletas y gafas oscuras a bordo de cualquier vuelo chárter y todo por intentar recuperar algo de la gallina de los huevos de oro. Nos jugamos demasiado. Prudencia.

De verdad, espero que me perdonéis pero no puedo sacarme de la cabeza las manifestaciones de estos días en el barrio de Salamanca. Es inevitable, se me salta una TLUICOUPIZEZ7DBADLQL7HJAFEmedia carcajada al ver ciertas imágenes (algunas fake, admito pero aplíquese aquello de “si non é vero é ben trobato”) que poco a poco se han ido extendiendo por otras barriadas “Chic” de toda la geografía nacional, son los “Cayetanos”, los de la protesta de los polos de Lacoste y pañuelitos Ives Saint Laurent.

Resulta un poco pintoresco – por falta de costumbre- ver una  revolución callejera de gente muy fina, de pulseritas, banderitas y accesorios  de diseño. TSalamanca-Balboa-Gobierno-Madrid-Espana_EDIIMA20200514_1131_22odos amontonaditos en las esquinas y gritando (¡huy!, se me rompe una uña) en ese idioma que solo ellos pueden llegar a entender. Porque no se si te habías dado cuenta de que esta gente que está en la “JetSet” se gasta una jerga propia. No vaya a ser que los confundan con la chusma o con “los criados” que mantienen anclados en sus añoradas épocas propias de Gracita Morales. Igual de eso es de lo que se trata, de clasismo decimonónico y nada más. Resulta alucinante ver que no se extinguió la figura del “señorito”, que pervivía en los pisazos con olor a naftalina y que ha salido ahora, supongo que porque llevar más de 60 días encerrados en ese ambiente hace salir al más pintado huyendo de acabar como sumergido en formol y Varón Dandy.

¡Pues estas gentes también se quejan!. Y la verdad es que  no nos debería parecer mal a nadie que de verdad defienda las libertades. Me explico, la protesta en democracia no es patrimonio de un IMG_20171001_141505.jpgsector o una tendencia política. Por desconcertante que nos parezca en un juego verdaderamente democrático todos pueden ejercerla, incluso los que consideramos que no tienen demasiado de lo que quejarse. Dejémoslos, a ver que dicen a pesar de que en nuestros fueros internos intuyamos que no vamos a entender lo que piden y aunque sepamos que jamás comprenderemos como es que en unos barrios las porras salen a bailar con tanta facilidad y en otros parece que se quedan guardaditas en casa. Es inevitable la odiosa comparación. Ya ves tú que cosas.

Pero lo que no podemos consentir es que jueguen con nuestra salud ni con la de los suyos. También ellos, la gente “In” pueden propagar la peste como ya P0R9YDhicieron allá por la Edad Media los potentados de Milán al huir de la epidemia con dirección a los pueblos . Las  miasmas se pueden propagar en una manifestación (mira que han sacado punta a ese asunto) o en una cacerolada, aunque las cacerolas sean de pedigree. La policía debería haberse esforzado mucho más con ellos, con Vox o con Diaz Ayuso por ser los pirómanos que los han alentado a saltar a las calles, cacharros en mano. Pero no por fachas, sino por poner en peligro la salud pública saliendo todos en tropel pidiendo nosequé de libertad en pleno confinamiento que por lo visto, según ellos, solo debería aplicársenos a la plebe. ¿No será que en pijo eso quiere decir que reclaman su impunidad para hacer lo que les dé la gana (como siempre) y  moverse como los señorones que se creen para poder acercarse a comer pipas al paseo marítimo de Gandía?

Seguramente, si no es que te has exiliado a Júpiter, habrás visto show de Ayuso y su portada en el diario El Mundo en la que aparece como una mezcla de “La Dolorosa” y un personaje de “La casa de Bernarda Alba”, un sketch más en esta portada-ayuso-elmundoespecie de vodevil que si no es por lo trágico del asunto nos haría hasta risa. No se qué pretenderá esta clase política que nos gastamos pero a base de ridículos épicos lo que están consiguiendo es que esta tragedia se haya transformado en una “casa de tócame Roque” en la que todos se dedican a tirarse de los pelos sin aclarar nada a pesar de que continuamos teniendo más de un centenar de defunciones todos los días.

En realidad daría igual que fuese esta señora o cualquier otro, también hemos visto a Ximo Puig rasgarse las vestiduras porque los valencianos nos hemos sentido muy estafados al saber que desde la Generalitat nos decían que éramos modelo y ahora nos hemos quedado en la “Fase 0”. O al Presidente 58de Andalucía al que parece que sólo le importa reabrir sus playas. Sólo por citar algunos porque, ya te digo, hemos llegado a un punto en el que da igual quien sea, se han instalado todos en la doctrina Trump, soltar una salvajada y seguir adelante. Nos da igual porque me temo que empezamos a verlos todos iguales, si hemos aprendido algo de todo esto es que la tribu que habita los sillones mulliditos no es capaz de otra cosa más que sacarse los ojos entre ellos  sin ver que los que morimos somos nosotros, los que les pusimos ahí con europapress-2573527-el-diputado-de-teruel-existe-tomas-guitarte-que-participa-por-primera-vez-en-un-pleno-interviene-desde-la-tribuna-del-congreso-de-los-diputados-en-la-primera-sesion-del-debate-de-investidura-dnuestros votos. Resulta difícil no verlos como una cuadrilla de personajes matándose por salir en la foto sin que les importe demasiado algo más que su propio interés, sin prestar oídos a los que seguro que saben mucho más que ellos. Me quedo con las lapidarias palabras de Tomás Guitarte (Teruel Existe) el otro día en el Congreso “Nosotros, señorías, apoyaremos la prórroga del estado de alarma. Y lo haremos porque así lo recomienda el comité científico principalmente”. Y no hay mucho más que hablar, podía haberse bajado de la tarima en ese mismo momento, estaba todo dicho. Cuando un problema es sanitario y hay vidas en juego deberían callarse, dejarse de inventos y permitir trabajar a la ciencia.

Ellos son así, van a lo suyo, si cumplen o no cumplen con los mínimos para mapa-de-las-provincias-que-pasan-a-fase-1-y-las-que-no-1“pasar de fase” poco les importa porque en realidad ya han pasado de pantalla, nos hablan de números y de economía cuando todavía estamos enterrando familiares y amigos. Nos dirán que no, pero han transformado esto en una loca carrera hacia el precipicio, vamos a bordo de una cáscara de nuez y sin timón en mitad de un maremoto. Ellos tampoco tienen ni la más remota idea de lo que está ocurriendo pero como viven anclados en SU verdad y encima nos han acostumbrado a ello, siguen adelante repartiendo las culpas en los otros y ofreciéndonos un espectáculo bochornoso con vidas humanas de por medio.

Al final seremos los de siempre, los que para la clase política tradicional  no somos más que una cifra que sale sobre mediodía todos los días, los que vamos a tener que “dar patadón y adelante” porque en el fondo nos tienen acostumbrados a que no van a arreglarnos nada y sólo los gestos de solidaridad sincera nos va a ayudar, otra vez. Saldremos de esta, por supuesto pero no será por ellos sino porque somos más fuertes. Saldremos gracias a los gestos sencillos de muchos que no saldrán en los telediarios, de los que se ponen las mascarillas, de los que respetan los horarios y de los que tenemos el convencimiento de que es nuestro turno. Tenemos un consuelo, peor no podemos hacerlo, porque como como lo hagamos solo la mitad de mal que nuestros políticos esto va a ser un desastre.

Igual hoy me he levantado un poco conspiranóico. No se si será porque me he fundido alguna neurona de las pocas que me quedaban al tener que estudiar un máster para aclararme cuando se puede salir a la calle o igual será porque que he cambiado de marca de café y eso algunas veces tiene efectos NNextraños en una mente con letargo crónico. Pero el caso es que parece que se va disipando la niebla y entre la marabunta de paseantes, vamos viendo la ruta que sigue este viaje que nos lleva  derechitos a ese lugar tan raro llamado “Nueva Normalidad” o cosa por el estilo. El nombre ya resulta un tanto inquietante porque una cosa “nueva” no  puede ser “normal” justamente porque es nueva. Parece  que el palabro rechina en estéreo. Tanto como la visión de algunas almas enfundadas por primera vez en su vida en chándal y bambas haciendo como que corren, sin que se les haya ocurrido pensar que andar también vale, aunque sea a lo Rajoy.

Llámame tío raro o malpensado pero a mí me ha pasado por la cabeza que esto cada 1984vez se parece más al mundillo retrofuturista de “1984”. Ya sabes, “el Gran Hermano te vigila” de Orwell y todo eso. Supongo que conocéis la historia pero bueno. Orwell nos retrata una sociedad  bajo vigilancia masiva donde todo está manipulado y  regado con  una represión política y social propia de Corea del Norte. Pero como se hace por el “bienestar del ciudadano” todo el mundo calla y se limita a cumplir -y hacer cumplir- sin rechistar.  Espero que no me malinterpretes pero yo ya no se que pensar (lo dicho, será cosa de la marca del café nuevo del colmado del barrio que he descubierto, me lleva atacado).

Quizá  creerás que se me ha ido mucho la pinza si te digo que me vino eso a la cabeza el otro día cuando salía por la tele alguien del Gobierno o hasta puede que fuese alguien de la oposición bipolar esta que padecemos en este país en el que unos se entregan al narcisismo mientras los otros permanecen anclados en la queja por la queja, sin planes alternativos y  sin que nadie parezca que se interese en preguntar a los científicos como acabar con el drama que supone cada una de las muertes, que es lo que ahora necesitamos con urgencia. El caso es que el entrevistado empezaba a utilizar coronavirus-desescalada-en-4-fases-y-nueva-normalidad-estimada-en-julio-8981palabras raras, que si desescalada, que si nueva normalidad que si desconfinamiento… Fue oír esas cosas encadenadas y saltarme a la cabeza la  Neolengua de Orwell, esa  que acaba  dominando el pensamiento del que pone las orejas, se lo camela y consigue que acepte sin rechistar lo que en realidad le perjudica hasta niveles insospechados, porque claro, es por nuestro bien y aunque suponga un sacrificio eso siempre es bueno, ¿verdad?.

Le expliqué esto a mi amigo Paco (sigo tomando café con él, aunque por Skype), 7b9af08ecae6abbd0fefbd32525e4644soltó una sonora carcajada y me dijo que parecía que me acababa de caer del guindo, porque según él Aldous Huxley ya nos lo dijo en Un mundo feliz, allá por 1932, “Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar”. Se quedó serio mirando a la camarita y afirmó con voz seria, que esto no era más que un “Remake” de lo de la crisis anterior porque en el fondo no importa quién nos gobierne. Paco sostiene que en algo están de acuerdo; les importamos un pimiento. Entonces los que nos decían que gastásemos como descosidos nos hicieron creer que éramos unos manirrotos que “vivían por encima de sus posibilidades”. Ahora los mismos que no se preocuparon demasiado en reparar rápidamente el tijeretazo que sufrieron los ambulatorios nos cuentan que  se preocupan más que nadie por nuestra salud. ¿Paradoja?.

Como siempre, mi amigo es de los que te sacuden el alma como una estera. Desde entonces tengo una duda existencial, no dudo de que necesitamos seguir unidos por el camino que nos lleve al final de esta pesadilla si es que queremos de verdad despertar de esta pesadilla que está causando tantos estragos. Peromaxresdefault.jpg. ¿Y si aprovechando lo del coronavirus están entre todos representándonos un sainete y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se están dedicando a recortarnos las libertades con unas tijeras de podar sin que nos demos cuenta? Si te paras a pensar eso no es nuevo, llevamos años hemos aceptado cosas que hubiesen hecho saltar a nuestros abuelos que se dejaron la vida peleando por la democracia. No se, llámame neurótico pero soy de esos que piensan que los derechos tardan siglos en ganarse y segundos en perderse para siempre. Igual  puede que vea fantasmas donde no los hay. ¿No crees?

Pero una cosa está clara, deberíamos vigilar un poco más los acontecimientos que estamos viviendo no vaya a ser que se pasen con los hachazos y entre unos y otros nos acaben liando. Si, será necesario seguir con las medidas que están dando resultado y además no tenemos otras. Pero vayamos con cautela no nos caiga encima aquella frase de Benjamin Franklin que decía algo como que “Aquellos que renunciarían a la libertad esencial para adquirir un poco de seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad”. Piénsalo.

Hoy me ha llegado una notificación de esas de “Rememora este día” o una cosa por el estilo, me ha invadido una sensación rara, como agridulce. Resulta que este año a estas horas en casa ya sabíamos dónde iríamos de vacaciones. Ya ves tú como cambia la vida, pero las cosas vienen como vienen. Hace unos meses andábamos haciendo planes y ahora te vas de excursión a la terraza de la finca a tender unas sábanas. C’est la vie!.

El año pasado planeábamos viajes, playas, excursiones, comidas con los amigos, chiringuitos… Y este año mira como nos vemos. Pero piensa una cosa en estos momentos es una tontería pensar en viajes y vacaciones pero hace quince días sólo hablábamos de horror, muertes y  confinamiento. Todo regado con unas cifras que no hacían más que crecer y abundar en la tragedia. Hoy ya estamos hablando de transición, desconfinamiento, salir a correr o pasear. 

Digo yo que algo es algo. Mucho se ha mejorado si queremos ver el vaso medio lleno. Vale que este año lo de las Barbados tendrá que esperar para otra ocasión (como no vamos a salir, piensa en vacaciones a lo grande, soñar es gratis). Pero el hecho de que parece que ya vayamos viendo la luz ya es algo muy importante, tengámoslo en cuenta. 

Pero eso es sólo la chispa que ha encendido la ramita, ahora queda alimentar la llama para que prenda la hoguera, para ello debemos soplar todos con cuidado, con mucha prudencia para no apagarlo y volver al principio. Nos toca ser responsables y no repetir ciertas imágenes de las que vimos el domingo. Si algo hemos demostrado es que hemos llegado así porque somos grandes, mucho más que los que nos representan. Seguro que ahora también sabremos estar a la altura y hacer las cosas bien. Nos jugamos muchísimas vidas y el sacrificio de tantos, no hagamos que volvamos atrás porque no podríamos sopórtalo.    

Diarios de guerra X: Soy un bot.

Publicado: 28 abril, 2020 en actualité...

Reconozco que llevo un par de días a lo Fray Luís de León, alejado del mundanal ruido. Intento digerir lo que me ha ocurrido por estos cibermundillos de Dios (el que sea, a estas horas y a los efectos me la trae al pairo). Te cuento; ElmerSería cosa del miércoles cuando empezaron a lloverme un aluvión de mensajes diciéndome que yo era un Bot. “Chico, pues ojalá porque eso me dispensaría de tener que ir a la compra, cocinar algo para comer o hasta de aguantar este mundo de locos en el que se ha transformado todo esto del Twitter” le dije a uno de ellos. Craso error, empezaron a darme más palo que a una estera, de verdad, empecé a pensar que se había abierto la veda y me perseguía hasta Elmer, el cazador de los dibus de la Warner (¡que viejo soy, madre mía!).

Después de intentar tranquilizar la tormenta jugando la baza de la simpatía y la ocurrencia me di cuenta de que eso no servía porque estaba apagando el fuego con gasolina porque parece que  el respetable, después de tantos días de encierro, lo único que Mad_Max_3-2busca es sangre, como Tina Turner en Mad Max “Más allá de la cúpula del trueno” (Ya sabes, “dos hombres entran, uno sale”, el Maestro Golpeador y todo eso). Me puse negro, reconozco que empleé algunas palabras malsonantes que, quizá, no estén en el diccionario de la RAE porque uno es más bien modosito y no está acostumbrado a pelear en el barrizal donde me caí de bruces. Decidí hacer como aquél, “me meto en un agujero y espero a que amaine el temporal”. Y en eso andaba cuando me dio por pensar que igual tenían razón los que decían que soy un BOT. Pero de ser verdad sería un robot un tanto imbécil porque, recopilando, unos me han dicho que soy un …. del Gobierno, otros que si soy un sicario a manos de la derechona abyecta… ¡Aclárense, por favor, que me llevan confundido! No se puede ser aceite y agua al mismo tiempo!

Igual todo viene a raíz de mi respuesta a un sujeto al que le dije que ni estaba a favor del Gobierno en lo de como llevan la pandemia ni estaba en contra porque en realidad eso ahora no importa. Cuando se está en mitad de una tormenta de Joseph-Mallord-William-Turner-Il-naufragio-della-Minotauro-1793-Public-Domain-via-Wikipedia-Commons.jpgdimensiones Turner poco aporta saber si el timonel es alto o bajito, barbudo o lampiño. Lo que importa es salir más o menos decentemente de la misma y después ya hablaremos de lo que se ha hecho, tiempo habrá. Ahora toca recordar a demasiados aquello de que que si el barco naufraga nos hundimos todos. Pero una cosa hay que tener en cuenta, siempre se torea mejor desde la barrera, ¿verdad?

Después de darle muchas vueltas al final he llegado a una conclusión. Cada uno es como es y esto es como las lentejas, si quieres las comes y si no las dejas. Yo seguiré a la mía, sin casarme con nadie porque nadie me paga nada y eso bien mirado siempre es una ventaja porque te hace libre. Además, como dicen en mi pueblo “al que no le guste que no mire.” Por cierto ¿sabes una cosa? Hay un libro que es todo un compendio de sabiduría. ¿Sartre, Camús, Aristóteles, Adela Cortina, Simone de Beauvoir, Kant, Javier de Lucas…? Que va! El Quijote!! En él Alonso Quijano le dice a Sancho “Ladran, luego cabalgamos, amigo Sancho!. Pues eso.

Yo quiero pensar que será cosa de que estamos tanto tiempo encerrados que ya se nos está yendo la pinza porque otra cosa no puede ser. Sabéis que soy uno de esos que suele pasearse por ese mercadillo persa en el que se ha transformado Twitter y la verdad es que llevamos uno días en los que lo que se respira allí es tan peligroso como pasarse fumando un “Celtas” sin boquilla por una fábrica de pólvora. Un ambiente de locos, a los ofendidos perpetuos se les han unidos los apocalípticos que ya andan predicando el fin del mundo porque las “señales son claras”, se esfuerzan tanto en enseñarnos las muestras que me temo que ya hasta asustan al mismo Iker Jiménez. Pero si hay una panda que de verdad preocupa muchísimo son los que se han puesto a pregonar verdaderas atrocidades como la de proponer un golpe de estado. Perdonémoslos, no saben lo que dicen, pero deberíamos desviarnos de seguir esas voces que nos llevarían a la senda de la destrucción. Otra vez.

Quizá los tiempos nos han traído unos momentos en los que estamos muchos viviendo en el filo de la cordura, con un pie aquí y el otro a punto de hacernos caer en la locura. Eso es fácil de entender, andamos enredados en esa peligrosa mezcla a partes iguales que supone la incertidumbre, la sobreinformación, el miedo y la frustración por la apariencia de no estar ganando la partida rápidamente y con alegría, como nos habíamos pensado y como estábamos acostumbrados porque si una cosa nos ha traído tantos años de bienestar (rara palabra hoy en día) es que parece que nos hayamos vuelto blanditos. Hemos olvidado que en este mundo somos unos animales que si han seguido adelante es por nuestra capacidad para aguantar lo que nos caiga. Venga, ha llegado el momento de sacar eso que tenemos incrustado en algún rincón del ADN. Y dejándose llevar por los que quieren tirarlo todo abajo sin siquiera intentarlo por los medios correctos, aprovechándose de la situación para después quedarse con todo no estamos precisamente sacando nuestra verdadera esencia de supervivientes.

Puede que pienses que tenemos un gobierno que se ha visto desbordado. Puede que pienses que igual no fue un acierto dejar que los uniformes apareciesen en los platós televisivos. Quizá empezaron ellos usando la retórica belicista e intentando equiparar la pandemia a una guerra. Quizá no entendió bien aquel uniformado cuando nos metió a todos en el saco de los soldados ni cuando sus declaraciones fueron desafortunadas y desastrosas. ¿Fue un error? Puede, pero hagamos que se quede en eso, en un error que se puede subsanar como todos en esta vida. Todos podemos cometer fallos en ese sentido (y como muestra un botón, porque mira que yo titular esta serie como “Diarios de guerra” ¡También tiene delito!)  El problema es que los de siempre se lo creyeron, porque les gusta el ambientillo, y desde entonces andan agitando el avispero en busca de vete tu a saber qué. El problema es que si seguimos alimentando a la bestia el día menos pensado el ruido que oiremos por la calle no será el del camión de la basura, ni siquiera el de la máquina de desinfectar. Oiremos las orugas de los tanques y entonces si que lo tendremos todo perdido porque habremos desenterrado el HORROR  (así, en mayúsculas).

Pero calma, hay solución. No olvides que esto no funciona así, nuestro mundo ya no debe funcionar por la fuerza y por la ley de “el que tiene el garrote más grande”. No hagas mucho caso a los descerebrados que campan por las redes (a este que escribe tampoco). Piensa que si no te gusta como lo hace este gobierno hay una solución fácil, en las próximas elecciones no lo votes y todos en paz. Hemos gastado muchos años de evolución social y llenado piscinas olímpicas de sangre para conseguirlo. No lo desperdicies, por favor.

Y recuerda, si millones de años de evolución, guerras, pestes, cataclismos, hambres e incontables desastres no han podido con nosotros tampoco va a poder hacerlo este bichejo y mucho menos los lunáticos empeñados en que acabemos matándonos entre nosotros. Hazme un favor, no sigamos la senda de los insensatos que ven en un levantamiento militar una salida. Merecemos mucho más que un nuevo episodio de desangramiento entre hermanos. Paciencia, saldremos de esta por las buenas.

A media asta.

Publicado: 19 abril, 2020 en actualité...

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Allá por el 16 de julio de 1945 se provocó  la primera explosión nuclear de la historia, experimento Trinity le llamaron a la salvajada. A partir de entonces en el Nevada Test Site, (en las llanuras de Yucca, Desierto de Nuevo México) se realizaron la mayoría de los ensayos nucleares de Estados Unidos que acabaron en la enorme barbaridad llamada Hiroshima y Nagasaki. Aquello debió de ser bastante pintoresco porque como  no se conocían demasiado los efectos de la radiación sobre las personas se tomaban muy pocas precauciones, más bien aquello era considerado un espectáculo. Un poco de crema solar, una cesta con sándwiches para el picnic y  unas gafas de sol por lo de la luz cegadora y hala, a tomar unos  cuantos Grays de radiactividad. Por entonces era normal que en esas pruebas los soldados se pasearan cantando bajo el hongo nuclear para “ver qué pasaba” mientras el público asistente comentaba el hongo nuclear igual que nosotros hacemos con las palmeras de los fuegos artificiales. Y así fueron las cosas que hasta le llegaron a costar la vida al mismísimo John Wayne, el pobre se encontraba rodando “El conquistador de Mongolia” en un desierto cercano. NO se si será por eso o no pero el caso es que nueve personas de ese rodaje, incluido el durísimo vaquero, enfermaron de cáncer y fallecieron.

¿Escarmentaron entonces? Pues no  creas, te cuento;  Desierto argelino, 25 de abril de 1961. El ejército francés organiza unas maniobras militares y lanza una “bombita” para “Estudiar los efectos fisiológicos y psicológicos producidos en el hombre por el arma atómica”. Pero en esta especie siempre se puede ir un poco más allá en cuanto a la estupidez, prueba de ello tenemos el experimento Orenburg del 14 de septiembre de 1954. Ese día se cuenta que una multitud de más de 45 mil soldados se dirigieron hacia la zona. Los civiles de las aldeas cercanas ignoraban por completo lo que pasaba hasta que oyeron un BOOM enorme. Nunca sabremos cuanta gente murió a consecuencia de aquello.

Está visto que nos gusta hacer experimentos con nosotros mismos porque otra cosa no me explico con esto de levantar el confinamiento para enviar a los congéneres a ir a producir como las gallinas en las granjas, con el consentimiento de los sindicatos por aquello de “el que calla otorga”. Todo eso  cuando todavía no hemos bajado de centenares de fallecidos diarios y no sabemos siquiera cuantos contagios tenemos porque seguimos sin hacer pruebas masivas. He llegado a pensar que esto no es más que un experimento en el que nosotros somos las cobayas, como cuando a las bombas atómicas.

Llámame cortito pero no acabo de ver cómo es que no puedo reunirme con diez o quince personas para despedir a un ser querido y cerrar la herida psicológica y acabo en un vagón de metro con decenas de personas para ir a trabajar  todo el santo día para después llegar a casa con el miedo a haberme traído algún “souvenir” que ponga en riesgo a mi familia, que ya lleva más de treinta días encerrada para “aplanar” una curva” que ya resulta sospechosa ya que los números y las gráficas se pueden modificar a voluntad si eres tú quien maneja los números.

Por lo visto no se le ha ocurrido a nadie por Moncloa pensar que esto no trata de contentar a las grandes fortunas porque si arrancamos demasiado pronto volveremos a la casilla de salida y todo este esfuerzo, todas estas muertes no habrán valido para nada. Igual será que ni los políticos aduladores ni los mega empresarios presionadores se han dado cuenta de eso  porque andan enfrascados en transformar la política nacional y la lucha contra el virus en un irrespetuoso circo a pesar del dolor que sentimos.

Nuestros políticos, de todas tendencias y colores, parece que se dedican a tirarse trapos sucios a la cara o acercarse a los Hospitales para hacerse la foto de rigor acompañados de la ocurrencia del día ¿Tan poca sensibilidad les merecen los ingresados, los que pierden la vida y los profesionales que están todo el día a jugándose la vida intentando matar elefantes con tirachinas?