Menos mal que a este año 2015 ya le quedan dos telediarios (en sentido literal) y dentro de nada estamos con lo de las uvas, aunque todavía espero sentadito
alguna noticia que me haga recuperar la fe en la humanidad. Igual continuo siendo un ingenuo que se niega a darse cuenta de que en este 2015 han intentado extirparnos el último atisbo de humanidad utilizando las dificultades esas que nos crearon y que por mucho que nos nieguen continuamos padeciendo, aunque aumenten el salario la insultante cantidad de 6,6€/mes.
En este año vacío que dejamos, y que personalmente voy a intentar olvidar, hemos aprendido que existen dos mundos diferenciados, separados por una brecha cada vez más profunda como resultado de la crisis existencial esta
que vivimos. Dos realidades que intentan mantenerse en compartimentos estancos no vaya a ser que se mezclen. Lo están consiguiendo transformándonos en una especie de clones que no sienten empatía (importante palabra hoy en día) con sus semejantes. Cada vez vivimos en un mundo más pequeño pero somos incapaces de ver más allá de nuestras narices. Nos han dicho que lo que no vemos no existe, y aunque lo veamos giramos la cabeza hacia otra parte diciendo que nosotros tenemos también nuestros dramas. Con ello perdemos el sentimiento de grupo y sin él no somos nada, estamos condenados a la extinción
Hemos partido el mundo en dos. Mientras unos “somos modernos”, más de cuatro mil millones de personas en el
mundo no disponen de Internet. Mientras aquí continuamos desperdiciando el agua en las cisternas del Wc en otra parte del mundo, en el S. XXI, siguen muriendo niños de sed, en parte gracias a la sequía que provocamos con el cambio climático ese que no nos hemos tomado en serio en París.
Pero creo que el problema principal que hemos conocido este año es el de la inmigración de los que vienen huyendo de la guerra y las atrocidades en Afganistán, Siria, Somalia, Nigeria o Yemen (por citar algunos lugares, la lista no acabaría). Personas que se juegan la vida
huyendo de la muerte y caen en manos de mafias a las que parece que se han apuntado los gobiernos “civilizados” endureciendo las leyes, dejando podrir a los recién llegados en infiernos que llamamos campos de refugiados y pagando a países terceros para evitar la llegada de más personas. Suena feo, lo se, pero ya me diréis que esta haciendo la insensible UE negociando con Turquía para que reenvíe personas (como si fuesen Spam) a lugares imposibles donde morirán en silencio porque si no los vemos, ya no molestan.
Aunque este año hemos aprendimos a llorar amargamente con Ayllan ya se nos ha pasado. Parece que estemos enfermos de insensibilidad. No deberíamos olvidar que España dijo que se haría cargo de 17.000 refugiados, sólo hemos acogido a 12, y no sólo no reclamamos nada a nuestro gobierno sino que nos las damos de solidarios.
Hemos descubierto que muchos de los problemas nacen de la desigualdad. La crisis económica ha agrandado las diferencias, los ricos son más ricos y los pobres mucho más miserables. Este año que dejamos más
de la mitad de la riqueza mundial ha caído en manos del 1%. Si Intermon acierta se van retrasar décadas las peores previsiones en la eliminación de la pobreza. Yo, que ando quemadillo, diré que no acabará nunca mientras unas decenas de potentados tengan lo mismo que el 50% de la población mundial y encima compren nuestras conciencias fingiendo altruismo para que veamos como normal que tres mil millones de personas no puedan subsistir.
Este año dejamos un mundo enfermo de desigualdad. Esperemos que en el que vamos a empezar suceda algo, aunque veo más probable la invasión alienígena, que nos haga despertar del sueño narcotizado en el que nos tienen inducidos.



























el barbero de la esquina (más peligroso que


tomar viento y cada cual se apaña como puede. Las pandas de bárbaros, saqueadores y bandarras de todo tipo (puede que hasta tertulianos incluso) siembran el terror. La vida se vuelve cada vez más difícil. No sabes en que momento te va a caer un mamporrazo en lo alto de la cresta. En eso llega un señor con una cuadrilla de tipejos armados y te promete protección para ti y los tuyos, a cambio de “unas cositas de nada” aceptas
funciona bien, unos ultramarinos (de esos
esos de los que cuesta levantarse. Unos malnacidos que dicen venir en nombre de su dios nos han sacudido muy fuerte. Yo, que soy muy cabezota, ya sabeis que continuo sin creermelo. No hay dios que sea digno y pretenda repartir muerte y dolor. Más bien creo que estos igual obedecen a otra divinidad que no mentan tanto.
han conseguido su objetivo de atemorizarnos con una muestra de lo que hace huir a todas estas personas que
para comportarse como el mafioso o el señor feudal de antes, meternos en una guerra sin siquiera dejarnos gritar aquello de 
seguridad vale unos derechos que nos han costado siglos de sangre y sacrificio y que forman parte de nuestra definición como personas. Deberíamos tomar consciencia de que si aceptamos recortes graves, de forma transitoria, abrimos la puerta a que esta se transforme en años de opresión y poco a poco volvamos a algo parecido a la Edad Media en la que respirar ya era un privilegio. 





San Ildefonso 








