Se me ha ocurrido dar un vistazo a eso de las encuestas, sondeos y mentiras varias porque, la verdad, aciertan menos que el adivino de la feria. Resulta que el informe de 40dB para El País —ya sabemos por dónde andarán los tiros, y es lo grave— nos regala una encuesta de esas que se leen con la manta puesta y el estómago encogido: PP y Vox sumarían 198 escaños. La mayoría absoluta está en 176, o sea, que les sobran 22. Feijóo y Abascal podrían gobernar sin pedirle un favor a nadie, que es justo lo que más les gusta. Eso no hay Halloween que lo supere.
Lo bonito es el reparto. El PP baja a 132 (cinco menos) y Vox pasa de 33 a 66, es decir, se duplica —que Dios nos pille confesados—. Un 15,6% de quienes votaron a Feijóo dice que le gusta el hardcore y ahora se iría con Abascal. Casi uno de cada seis. El PP lleva tanto tiempo practicando el acento de Vox para que no le roben la cartera, que al final sus votantes han decidido irse directamente a la tienda oficial a comprar el producto original sin diluir. Tienen una gotera en casa y, de momento, el fontanero está ocupado calentando los motores de Vox.
En el otro lado, el PSOE pasa de 121 a 112. Tras ocho años de Gobierno, perder nueve escaños después del chaparrón es un desgaste digno, no un derrumbe. Lo feo viene a su izquierda: hace tres años fueron juntos y sacaron 31. Ahora el Frente Amplio se quedaría entre 5 y 7, y Podemos en 2. Si volvieran a compartir cartel, rascarían hasta 15, frente a los 7-9 de ir cada uno por su lado. Pero ni sumando a todos los socios de la última investidura les salen las cuentas. Lo de la izquierda es casi sociológico: son la única familia política capaz de discutir sobre la tipografía del folleto mientras el edificio de enfrente cambia de inquilino. Prefieren quedarse con el 100% de la razón y el 2% de los escaños. Y así nos pasa lo de siempre… ¡Cacharrazo!
Y ojo a este detalle: cuando se pregunta quién sería mejor presidente, Sánchez gana a Feijóo por tres puntos (32,2% frente a 29,3%). Lo que significa que hay millones de españoles que creen que Feijóo sería peor presidente y aun así les salen las cuentas a la derecha. Eso no es un fallo de la encuesta: es el sistema electoral y la división de la izquierda trabajando en equipo. Demuestra una vez más que aquí muchas veces no se vota al que mejor te cae, sino al que más le va a amargar el domingo al vecino.
Queda mes y pico entre precampaña y campaña, y en política española lo único seguro es que nada es seguro. Pero la foto de hoy es esta: la derecha estrenando zapatillas nuevas y la izquierda buscando las suyas debajo del sofá.
La derecha, en zapatillas y con la mayoría absoluta en el bolsillo
Publicado: 5 noviembre, 2026 en actualité...0






