«Es que yo no me siento con ese»

Publicado: 15 octubre, 2026 en actualité...

Señoras y señores… Resignación democrática… MAÑANA! Mañana, 16 de octubre, termina el plazo para registrar coaliciones, alianzas y demás engendros electorales de cara al 29N. Llegamos, una vez más, a ese momento mágico del calendario político en el que la izquierda descubre, con apenas 24 horas de margen, que la suma es una operación aritmética que se le da regular.
​El panorama es el clásico. Cada partido llega con su proyecto, su líder messiánico, sus tres siglas indescifrables y la convicción íntima de que los demás son el verdadero problema. Tienen programas tan idénticos que necesitan redactar seis comunicados y convocar tres Ruedas de Prensa para explicar en qué se diferencian. Y claro, surge la pregunta del millón: ¿cómo pretenden ilusionar al personal si ni ellos mismos parecen convencidos de lo que llevan en el menú? Es el equivalente político a ir a un restaurante y que el propio chef se niegue a probar el arroz porque «no se fía del de la cocina».
​Reconozcamos, eso sí, que hay tensión dramática. Parece que Comuns, IU, Más Madrid y Movimiento Sumar compartirán papeleta, mientras ultiman el pacto a contrarreloj con Compromís, la CHA y Més per Mallorca. La historia reciente, además, invita a un optimismo de infarto: la última vez, Sumar registró la coalición tres horas antes de que expirara el plazo. Tres horas. Eso no es estrategia electoral, eso es la adrenalina pura de entregar el TFM a las 23:57, en formato .doc desconfigurado, y rezar para que el profesor no se dé cuenta.
​Lo fascinante es el contraste. En la derecha ocurre algo digno de Cuarto Milenio: por muy encarnizada que sea la pelea a navajazos limpios en los despachos, a la hora de la verdad se obra el milagro. Aparecen todos formaditos, en fila de a uno, peinados, sonrientes y listos para el photocall. ¿Será la disciplina? ¿Será la nómina? ¿El instinto de supervivencia en especie? Nadie lo sabe, pero la foto sale a la primera.
​Ahora bien, para que no se me llene la sección de comentarios de politólogos indignados, seamos justos. Quienes defienden ir por separado tienen su parte de razón: la matemática electoral es traicionera. A veces las coaliciones no suman porque a un votante le pones otra sigla al lado y le entra urticaria. Además, no todo son egos (que también los hay para exportar), a veces hay diferencias programáticas reales. Y tampoco olvidemos que la fragmentación depende mucho del sistema electoral de cada provincia, ni que a la derecha le han faltado escisiones drásticas cuando las aguas venían revueltas. Todo cierto. Pero no nos engañemos: cuando el voto progresista se reparte en cinco sobres distintos, en media España no da ni para un concejal de barrio. Las migajas ni sacian a las palomas.
​Lo verdaderamente trágico de este sainete —porque un toque de drama nunca falta— es que, a base de purismo y matemáticas creativas, terminan regalándole el gobierno justo a quienes juraron evitar. Es intentar apagar un incendio tirándole gasolina de 98 octanos y pedir perdón educadamente por el tufo a quemado.
​En fin, veremos qué pasa mañana. A lo mejor salta la sorpresa de última hora, hay un abrazo épico con música de violines de fondo y nos regalan una foto improbable. O a lo mejor no, y nos tocará otra legislatura entera de «no se podía saber» y «nosotros ya lo avisamos».
​Yo, por si acaso, ya he comprado la XL de palomitas. Que si vamos a ver cómo se incendia la pradera, al menos que el espectáculo valga la entrada

Participa!. Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.