Que la cosa del trabajo en España continua sin marchar bien por mucho que algunos se empeñen en decir lo contrario es algo que no hace falta que nos diga ningún experto de esos con barba y bata blanca. Quienes, por cierto, dicen que hasta el 2020 nada de nada.
En este país cuando creimos que atábamos los perros con longanizas continuaba existiendo un 8% de paro. Con la llegada de la “crisis”esa que
nos montaron, vivimos la mayor destrucción de puestos de trabajo que se haya visto en la historia. Algo así como si, de repente, no hiciese falta nadie para trabajar, como si la revolución de las máquinas hubiese llegado y nos fuesen a sustituir a todos por androides. Fué como si hubieran puesto los empleos en una máquina de hacer confeti, ¿imaginas?.
Ahora nos cuentan que la cosa está mejorando y que se crea empleo pero parece que hemos de tragar con el nuevo modelo de esclavitud, un modelo de empleo al que solo le falta el látigo y el sonido de bombo de fondo para “animar la fiesta” de los
galeotes. No es que se esté creando empleo, lo que ocurre es que se está sustituyendo el empleo digno y estable por algo que es justo lo contrario. El caso es que como “la cosa anda muy achuchá” no se puede andar con exquisiteces, o por lo menos eso nos han hecho creer, a costa de insertarnos necesidades artificiales para que nos matemos por ellas y así no darnos cuenta de lo que estamos viviendo, un renacer de las relaciones amo-siervo en las que todo vale.
A pesar de que hoy en día se firman contratos laborales que no los tragaría ni Kunta Kinte en “Raices”nos dicen que hay que abaratar el despido. Aquí, donde nos cuentan que somos los que más “empleo” estamos creando pero seguimos con un 20% de paro mientras en
Europa andan sobre el 10% . A pesar de que continuamos hundidos en la miseria laboral y nos estamos cargando el sistema de Seguridad Social con moratorias en el pago de cuotas por los esclavos para favorecer a los qu eno lo necestian. a pesar de eso, nunca es suficiente, nunca llega para intentar mitigar un poco las estrecheces, verdaderas penurias que continuan viviendo las familias.
La sangría que padecemos es tan grande que hasta el Tribunal de Justicia Europeo se ha dado cuenta de que algo está pasando porque hasta nos ha dicho que no podemos disimular que estamos intentando colar trabajos fijos como eventuales, malpensados (léase la ironía). Por lo visto en Europa se han dado cuenta de que aquí se lleva mucho eso de que un profesor, una médico o un enfermero encadenen contratos de trabajo como si fuesen churros. Hoy en día un “profe” que se encarga de una de las cosas que deberíamos considerar
importantes porque se trata de educar a nuestros críos puede llegar a tener nueve o más contratos laborales a lo largo del año. El escándalo ha sido de tal magnitud que en Bruselas nos han dicho que debemos equiparar la indemnización por despido de los trabajadores fijos y temporales. Para hacernos una idea, los fijos (después de la sangría de la reforma laboral) reciben 20 días por año trabajado mientras los temporales sólo 12 o los interinos que pueden llegar a recibir la maravillosa cifra de 0. Eso no cuela, según el Tribunal de Justicia, el hecho de ser interino no puede afectar a la indemnización, parece hasta razonable porque si, de hecho se está haciendo el mismo trabajo, sería lógico pensar que se tiene derecho a la misma indemización ¿no?.
La equiparación sería lo correcto si viviésemos en un país normal y respetuoso pero por estas latitudes estoy seguro de que la historia no acabará así. Estoy convencido de que la legislación laboral acabará haciendo caso al Tribunal, no lo dudo,. Estoy convencido de que en el Ministerio ya se han puesto manos a la obra. Seguro que a alguien se le ha ocurrido la idea de equiparar los despidos pero a lo mínimo, como dirían los matemáticos, a buscar una indemnización «tendente a 0». Igual va y cuando nos despidan se acojen a eso de la equiparación y no vemos un duro.
¿Verdad que asusta? A mi por lo menos me llega a quitar el sueño. Viendo como esa noticia ha caído en el olvido por parte de los medios informativos, como callan los sindicatos, la inoperancia del NO gobierno este que vivimos y el interés de las patronales creo que debiéramos prepararnos para lo peor porque cuando todos callan es que algo están tramando y seguro que no es nada bueno para nosotros. ¿Debemos permanecer callados hasta saber que quieren hacer con nosotros?.







corruptos y asistiendo ojipláticos al lamentable espectáculo de la autodestrucción del PSOE a manos de ellos mismos (bueno, unos “ellos” que ya no sabemos ni para quién trabajan) que se nos pasan por alto cosas mucho más importantes, tanto como que
serio. Desde
como para “tirarse al monte”. ¿Alguien en la sala sabe mucho de eso de que el Tribunal de Justicia Europeo ha sacudido un poco a la reforma laboral del PP? Resulta que, muy por encima, nos dicen que
(exagerado, ¿verdad?). El otro día cayó en mis manos, todavía no se como,
tortilla de Valium? Personalmente creo que sería un error pensar que nos gusta colocarnos porque sí. Más bien creo que nos hemos transformado en una sociedad que no puede descansar, que desconoce la paz porque vive agobiada por el paro, las deudas, el esperpento político y los millones de sueños rotos deas forma injusta y prematura. Puedes comprobarlo al subir al metro, antes todo el mundo hablaba, ahora parece el bus para acudir a un funeral, todo son lamentos y caras largas, nada bueno.
consuelo que no tienen en ninguna parte. Antes algunos encontraban un lamentable sosiego en el barman-confesor pero ahora ni siquiera eso, hemos dejado las relaciones sociales “face to face” y nos empeñamos en simular una falsa felicidad con fotos sonrientes en el Instagram que en realidad como dice un amigo, que es muy bruto, no son más que la versión 2.0 de la foto de la lápida.
valores de ningún tipo a los que agarrarse. Parece que en este naufragio cada uno busca evadirse como sea, unos se matan haciendo deportes cuanto más extremos mejor para sentirse superiores y contarlo a los demás (suicidas les llamo yo). Otros se marchan al exilio en busca de “mejores prados en los que retozar”, la religión, meditación, puenting o lo que se nos pase por la cabeza porque como decía Serrat “cada loco con su tema”. La química es una puerta más, desaconsejable pero presente.



















me hinchan las meninges y eso no es bueno.
darán cuenta de que no podemos tragar con este chantaje sin nombre al que nos somete el señor de la barba diciendo “si no me aceptáis, votareis en Navidad y colgareis papeletas en el arbol” y conseguirán evitarlo, hay forma
que convocar elecciones no parece que sea más que otra de esas trampas saduceas a que nos tiene acostumbrados y que al final, ni se sabe como, acaban saliéndole bien. De hecho ya han empezado a dar sus frutos porque con esto de la negociación con Ciudadanos ha conseguido ya cosas como rellenarnos el verano y llevarnos a estos días taciturnos en los que olemos el final del verano (poned al Duo Dinámico, please). Aparecen los coleccionables en los kioskos, lo vemos todo un poco menos luminoso, volvemos a la realidad, los días ya acortan y empezamos a tener menos ganas de caipirinhas.
llos y
apoplejía o sucumbiesen a la modorra de una investidura a las 4 de la tarde un verano, Mariano habría conseguido tener a un “tonto útil” al que cargarle el muerto del invierno que nos espera después de 4 años de gobierno sordo y despótico. Lo dicho, un maestro, ni a
entrado en el juego de Mariano como ratón en una ratonera. Ha aceptado la posibilidad de sacar a pasear las urnas en Navidad, sin temer que los cuatro integristas que acudirán a votar acabarán dándole una flamante mayoría absoluta al PP
Elefante y aquello de
desarrollar un cáncer de piel a lo largo de los 30 años de esperanza de vida de que disponen. Los albinos han de hacer frente a una grave amenaza que los hace objeto de una pesadilla que parece recortada de tiempos ancestrales. Se les persigue por culpa de creencias y supersticiones que en muchos casos les llevan a una muerte cruel y sin sentido, como si todavía estuviésemos en la Edad Media. Son atacados porque se les cree malditos (algo así como los
cualquier periódico (incluso en papel). Si hemos podido llegar a saber de esto es
algo, porque igual no sabe que muchos viven instalados al borde del pánico. El primero es el miedo a lo desconocido, que es el susto inevitable a aquello de “a ver que me encuentro”. El que se genera cuando, por ejemplo, cuando vas a cruzar una puerta en una más de esas miles de entrevistas de trabajo que padecen las personas normales esas que han de aguantar carros y carretas para que alguien le diga, con esa sonrisa sádica que usted conoce, “es que no eres lo que estamos buscando” y así hasta la próxima mientras el tiempo pasa, el paro se acaba y cada vez andamos más desanimados con esa sensación falsa de “no valgo” que al final te hace aceptar un trabajo en los trirremes de Caesar Augusto porque hay que alimentarse a uno mismo y a la prole en la que cada vez hay más gente, hijos, hermanos, suegras…. Ese miedo usted no lo conoce, para usted el miedo a lo desconocido seguramente se limitará al cosquilleo ese que se siente al ir a tirarse por una montaña rusa en un parque de atracciones. Bueno, ese sustito también me vale, a algunos hasta nos gusta.
para el porrazo. Usted Sr. Trump, con su oportunismo y sus maneras al más puro estilo
a la gente lo que quiere oír, lo que sus más bajos instintos quieren escuchar porque, como en Europa, están quemados por no llegar ni a pagar las facturas. Usted sabe manejar esa frustración y la utiliza en beneficio propio proponiendo como si fuese una novedad el retorno a la política de lo básico. El brillo de sus ojos le delata, Sr. Trump.
cuando poco a poco vi como, valiendose de que el Partido Republicano está hecho unos zorros, se deshacía de sus contrincantes uno a uno, con unas formas agresivas, zafias y en las que valía todo. Fui dándome cuenta que estamos ante un gran peligro público, más que nada por las consecuencias que puede traernos el “desatar la bestia” que una sociedad al límite como la nuestra tiene dentro. De eso, Sr Trump, en el SXX ya hemos tenido demasiados y dolorosos ejemplos, no los reeditemos.