Valencia, 9 de octubre de 2017. Un grupo numeroso de personas se concentra para celebrar la manifestación de todos los años. Todo muy normal, ambiente festivo, con música, niños, gegants i cabuts, dolçaines i moixerangues. Así somos por estas latitudes, hemos aprendido a tomarnos las cosas con filosofía, igual es porque no nos hace caso ni el gato, pero bueno no seré yo el que se meta ahora en estos bailes. Como decía, todo había de ser “lo normal”, divertido incluso. Pero este año no lo ha sido, nada es normal estos días, este año han aparecido los viejos fantasmas que ya creíamos extintos, cosas de otros tiempos que inexplicablemente, como si a alguien le interesase la crispación han vuelto, y con fuerza. De destrozar la fiesta se encargaron los energúmenos, cuatro tipejos que amparados en banderas antiguas que han hecho de la violencia su único alegato. Se creen provistos de la “verdad suprema” para defender ideas rotundas, de esas “enormes”, inabarcables, como puede ser el sentimiento de nación que cada uno puede tener. Algo que nunca he compartido porque creo que una bandera, la que sea, no merece el derramamiento de una sola gota de sangre. De momento son pequeños actos, cánticos, insultos, amenazas y algún altercado que acaba con gente escondida en baños de bares. Pero por ahí se empieza y acabamos entrando en el reino de la atrocidad. Intentemos atajarlo antes de que sea demasiado tarde. Nuestro gobierno está a lo que está y parece incapaz de levantarles la voz (como tampoco lo fue el italiano o el alemán el siglo pasado) y puede que incluso se sientan alentados por ello. Seguramente tendremos que ser nosotros los que debamos parar el juego no entrando en la rueda. Si no lo conseguimos lamentaremos no haber puesto freno al resurgir de un totalitarismo que nos costó una guerra mundial y millones de muertos en la Europa del S.XX. ¿Soy un exagerado? Ojalá, pero no vayas a pensar que las cosas empezaron de una forma muy diferente a este ambiente de crispación que vivimos.
Puede que hayamos olvidado que el SXX fue un siglo para olvidar. Parece que hayamos olvidado que allá por la Italia de los años 20 del XX unos personajillos que se hacían llamar squadristi empezaron como nuestros “utras”, golpes, violencia, coacción contra el que no se ajustaba al programa. Actos que subieron de nivel hasta que todo acabó en tragedia. No lo vieron venir, eran cosas de gamberros hasta que el estado entero cayó en la gamberrada. Llegó el Duce con sus Camisas Negras, marchó sobre Roma en Octubre de 1922 y al final Italia acabó inmersa en el terror.
Por esos días también en Alemania empezó a sonar la misma canción, los «gamberros» empezaron gritando, rompieron cristales de judíos, hicieron pintadas, amenazaron, crearon un ambiente hostil, de miedo, hasta que se convirtieron en Nazis, ganaron unas elecciones y acabaron con millones de vidas inocentes. ¿Verdad que ya conocemos el resto de la historia?. Parece que no lo recordemos.
Yo nunca he sido de los que frivolizaban con la palabra fascista, puede que porque he sido chapado a la antigua, puede que porque respeto la historia y creo que de ella siempre se aprende o puede que por designio de los astros ¿qué más da ahora? Pero siempre que he oído a alguien gritarle a otro que es un fascista a mi por lo menos me ha recorrido un sudor frío por el espinazo, “Fascista” es una palabra que encierra demasiados conceptos, y ninguno bueno. Hasta ahora el susto se me pasaba rápido porque entendía que ni el agresor ni el agredido solían tener ni puñetera idea del alcance de la palabra, pero viendo los acontecimientos de estos días y la radicalización de posturas sea cual sea el argumento de verdad que el frío no se me marcha. Veo las imágenes de Milán allá por 1922, las comparo con cualquier manifestación de estos días y se me quita el sueño. La vuelta del Fascio es algo que jamás hemos de tolerar, nos ha costado demasiada sangre como para repetir la salvajada. ¿Es que no lo entendemos?¿Ha vuelto ya el tiempo de la barbarie?. Espero que no, todavía estamos a tiempo de no convertirnos en un nuevo Kosovo.








domingo, unas imágenes que han dado la vuelta a mundo una y mil veces. Unas instantáneas monstruosas de las que siento vergüenza no se si propia o ya ajena porque, y ahora decidme lo que queráis pero este domingo sentí vergüenza cuanto me tocó explicar como pude a mi hijo eso de que que los policías -sus héroes- estaban repartiendo estopa a diestro y siniestro.
no se si se podrá cerrar. Se ha marchado dolida por los palos y enrabiada por la actuación de un Gobierno prepotente y cobarde que ha vuelto a lo único que lleva en el ADN, la rancia dictadura del palo y tentetieso. El domingo se perdió mucho más. Este pasado domingo se perdió la esperanza de poder ser un país civilizado donde se respetan los Derechos más básicos y volvimos a lo que ya conocemos desde siglos, la división provocada por los que pueden sacar partido de que nos saquemos los ojos entre nosotros. Sabemos que ya nos ha traído demasiados disgustos pero creo que no escarmentamos. Cada porrazo que caía nos hundía más y más en el fango del blanco y negro que jamás debería haber vuelto.
vivíamos en un país democrático, moderno, un lugar en el que se podía vivir. Pues bueno, a golpe de porra hemos despertado, espero, y nos hemos encontrado con que el purgatorio existe y está en España, un país en el que un Gobierno indolente y que ha perdido toda la relación con la realidad se dedica a extralimitarse con la fuerza sin que le importen las consecuencias que pueda tener ello. Porque eso es la base, que no le importa nada, no le importan la apariencia, los modales y la decencia política. Nos aporrean, lo ve todo el mundo y encima van y lo niegan.
justificación a lo injustificable y no, no la tenían. Gentes del PP de toda la vida tampoco aprobaban lo que su jefe nos hacía a TODOS los españoles y hasta ellos me decían que lo de los catalanes era injustificable, pero que los de las porras y la testosterona cavernícola por litros y en garrafa no llevaban cuatribarradas en los uniformes. Los que salían en la tele arrastrando señoras y tirando a gente escalera abajo llevaban uniformes españoles y no dudes que la factura de esto en las instituciones internacionales llegará y no será barata.
colegio. Pero todavía me duele más ver que no hay salida, que el resto de fuerzas políticas han hablado (más o menos) pero no van a hacer nada, han permitido los mamporros y ahora no van a destituir a un presidente que no tiene los arrestos de dimitir y convocar elecciones (que, oye, sería una salida a todo esto, PARA LOS DOS). Me duele más que una bola de goma ver como los sindicatos mayoritarios se mantienen calladitos sin arrancar la movilización social que debe cambiar esto mientras los pequeños intentan empujar el carro. Pero me duele más todavía ver como queda tanta gente hipnotizada que todavía cree que Mariano es un presidente medianamente normal y no vé como el domingo nos enterraron a porrazos nuestros derechos más básicos. No olvides que si ahora nos callamos y asumimos como normal la somanta de palos, la próxima vez que nos apaleen por cualquier cosa, les habremos legitimado.
dando color y forzando la máquina en otras noticias creadas para que “tapen sus muertos”. Bueno, al grano, el caso es que el informe hablaba de que dos de cada tres personas que consiguen un trabajo tras la crisis seguirán estando bajo el umbral de la pobreza. Igual para descubrir esto no hacían falta muchos informes sesudos, con bajarte a dar una vuelta por la calle ya bastaba. ¿Verdad?.¿Alguien se acuerda de los chistes aquellos de mileuristas? Pues ahora, los que antes eran los pobres del sistema son ahora unos privilegiados, porque cobrar mil euros hoy en día ya puede llegar a a ser mucho cobrar. Algo ha pasado.
(igual porque ahora ya no llegamos ni al día15) y que el nivel de hipotecas firmadas ya se ha recuperado. Eso sería el fin de la crisis, y ahí se quedan los que nos quieren vender ese producto. Nos dicen que la crisis ha acabado, pero será para algunos. También resulta que hemos recuperado el PIB, pero con muchos menos trabajadores y que el gasto familiar ha bajado. Vamos que trabajamos más, cobramos menos y los hogares son monasterios trapenses en los que los visillos de las cortinas son un lujo. Hemos perdido nivel adquisitivo hasta niveles del pleistoceno (y resulta que, en esto que esta semana todavía llamamos España, vamos en cabeza en el ránking). Y si además tenemos en cuenta que no hemos recuperado lo perdido cuando los que organizaron esto se hicieron con los gobiernos de las naciones y empezaron con aquellas historias de la austeridad y el recorte ya sabemos de donde salen las cifras para el aumento del PIB, de nosotros mismos, de nuestros médicos desparecidos, de nuestros científicos investigadores en el exilio forzado y de nuestros hijos sin coles (si es que, al final, 2+2 suelen ser cuatro).
paga salarios de risa hasta que se harte de ellos porque igual desde la revolución industrial nunca fue tan fácil deshacerse de un currante que sólo les sirve para aumentar su riqueza. Al final esto es fácil de entender; trabajamos más, cobramos menos y recibimos menos servicios ¿Has pensado en quién se queda con la diferencia? Pues por eso mismo digo que si la crisis ha acabado es porque han ganado unos y perdido otros, como siempre.
que debíamos apretarnos el cinturón “para salir de esta” y después nos veríamos recompensados. Al final no han hecho más que reforzar la desigualdad y aumentar la riqueza de los súper ricos. Mientras tanto los trabajadores seguimos perdiendo derechos en nombre de la productividad que ya se acerca a ser sinónimo de esclavitud. Pero claro, la productividad crece y eso es lo que les importa.
bordo de un barco de la Warner. El esquema es fácil, tenemos un peligro (o lo inventamos), nuestro gobierno nos crea una alarma, nos deja al borde de la psicosis colectiva hasta el punto de que volvemos a poner a los nazis en el parlamento alemán y empieza a recortarnos derechos básicos. Nosotros aceptamos porque tememos el bombazo o que unos separatistas se carguen el País. Nos dicen que eso es temporal y que se nos devolverá todo “cuando pase el peligro” pero el supuesto peligro no pasa nunca. ¿Verdad que esa canción ya nos la sabemos?.
permitir. 
expresión con la Ley Mordaza y en nada llegaremos al punto aquel que contaba el abuelo, cuando “los grises” requisaban multicopistas porque no había derecho de imprenta (¿a que te suena de estos días?). Alucinamos con Venezuela pero no nos damos cuenta de que aquí, en 2017, la censura permite bloquear páginas web o una circular de Correos dice que cartas se envían y cuales no. ¿Te parece normal?. A este paso en cuatro ratos recuperarán el delito de sedición ese que nos costó mucho eliminar
en 1995 y querrán aplicarlo retroactivamente (son capaces). De hecho, un Fiscal General recusado por las Cortes propone hacerlo mientras amenaza con detener al President sin que lo haya dicho antes un juez. Parece una tontería pero con la represión de un Gobierno sin ningún tipo de tacto, que se dedica a condecorar vírgenes o santos y a perseguir a unos pero no a otros, podremos acabar todos en la cárcel (como mínimo) porque están dinamitando la seguridad jurídica que debiera existir en un Estado de Derecho. Y no parecen tener límite.
poda de libertades en la que ya no recordamos los escándalos del PP, los incendios y “perdidas de expedientes” judiciales, que no recuperaremos 40.000 millones regalados a sus amigos y que nos quitaron de la boca de nuestros necesitados o que Pujol y su cofradía andan camino de Andorra con billetes de 500€. No se, a mí me parece que estamos viviendo una obra teatral en la que cuando se levante el telón Venezuela nos va a parecer un sueño. Y todo sin que nosotros hayamos hecho nada por evitarlo.
todo es un paripé. Según él el día 30 de Septiembre el Govern y el Gobierno se entenderán, todo quedará en nada y a nosotros nos dejarán participando en el “Me cambio de década” y al borde de la reinstauración del Santo Oficio, agradeciendo no vivir en Venezuela (Eso si que es malo, lo dice la tele) y preguntándonos como ha llegado la dictadura. Todo eso sin que nos hayamos siquiera enterado. Si ocurriese mereceríamos que los espíritus de nuestros ancestros nos corriesen a collejas.
que el planeta estaba cerca de hacer ¡BOOM!. Es para planteárselo porque las catástrofes se suceden terremotos, huracanes, Trump, Corea del Norte, Rajoy, ISIS… Espantos por todas partes. Pero los que se llevan la palma son los americanos, entre terremoto y huracanes más salvajes de lo habitual, puestos en fila india, (como en la cola del paro de septiembre) no les da el cuerpo para sustos y eso que con Trump ya andaban listos, pobres.
Todos hemos visto imágenes por la tele, tantas que a muchos de nosotros nos ha parecido que encendíamos la TV y empezaba a notarse cierto vientecillo en el comedor de casa (me decían que el ventilador tenía algo que ver, pero claro, aceptarlo quitaría la gracia de la cosa). Hasta a Trump parece que se le haya cambiado el pelo ese tan raro. Pero ya que hablamos de Irma y su familia, ¿verdad que parece que los huracanes haya
aparecido, de repente en USA sin pasarse antes por otros sitios como Cuba? Nos cuentan todos los desastres que han pasado en Ford Laureade, en Los Cayos y en todos esos sitios donde conducen rancheras, hacen surf y tienen casas modernas. Pero¿Y en La Habana? Parece una tontería pero no es lo mismo que se te lleve el viento en Miami o en Tampa que en el Malecón, Las Tunas, Camagüey o Ciego de Ávila. Hasta para esto hay clases y clases.
chalados dispuestos a hacernos la vida imposible (en sentido literal) en este planeta. Cuando leáis esto no se si ya estaremos en un mundo pos-apocalíptico, a lo Mad Max, patrocinado por alguno de los pepinos de Corea del Norte o por una machada de Trump en un intento de demostrar quién la tiene más grande, porque al final se trata de eso y de nada van a valer las «sanciones» de Naciones Unidas. No hemos evolucionado casi nada desde las cavernas, seguimos aclamando al matón del patio y eso condiciona mucho. Tanto que no se si temer más a que se me lleve el huracán de turno o a que nos desintegren de un bombazo.
que hasta que no tengamos el fregado en el descansillo de casa no sea urgente. Estamos a punto de que un huracán se lleve por delante el país tal y como lo conocemos pero continúan diciendo que no pasa nada. Nos cuentan que lo de Cataluña es un problema político con cuatro gatos pero, ¿nos lo podemos creer? Eso de simplificar las cosas tanto no suele llevar nunca a la verdad porque impide que nos hagamos nuestra propia imagen. El huracán de Cataluña no es una tontería de unos iluminados descontentos que se levantaron con el pie izquierdo. Igual en eso de romper con todo tiene algo que ver la economía, la pachorra y el hartazgo de Moncloa. Todos estos factores se suman y claro acaba creándose como respuesta un vendaval que se acerca ya a fuerza 5 y que avanza hacia el 1-O como podría haberlo hecho en otra dirección. Sólo queda esperar a ver si se detiene la batalla entre los gobiernos aplicando el menos común de los sentidos, el sentido común, pero lo veo verde
apetecer quedarse donde hasta el fuego se permite quemar la Ciudad de la Justicia de Valencia, justo ahora, sin que pase nada. Si señores, de Valencia justamente, ¿no es como para que te dé la risa?.
quedaban de muerte con vinagre y papel de periódico ¿Has comprado alguna vez algo que funcionaba bien hasta que un día, como por arte de magia, se muere en tus manos?. Seguro que muchas veces te ha pasado que has comprado algo que te ha costado un riñón, después te has arrepentido de ello y no has encontrado otra solución para tu atormentada alma más que salir corriendo al Zara en una excursión terapéutica, con la Visa en la boca. ¿Qué nos esta pasando?
menos me dio la cosa esa el otro día trasteando por Amazon a punto de comprarme un colisionador de hadrones de bolsillo que vi de oferta (muy práctico para yo que se que). No sabes la rapidez con la que cerré la APP y el gustazo que me dio. Desde entonces ando convencido de que Marx se equivocaba con la religión, de ver como estamos hoy en día hubiese gritado que el consumismo es el opio del pueblo. Acto seguido se hubiese hecho fraile capuchino.
USA, después de la Gran Depresión y la II Guerra Mundial cuando se dio el salto a la economía de consumo y pasamos a ser consumidores (cosas de la evolución, parece ser). Ya nunca más seríamos ciudadanos o seres humanos, sólo consumidores. Desde entonces la cosa ha ido a más y ahora ya no somos más que unos seres que viven para comprar, que no conocen otro ocio
más que ir a los centros comerciales (bueno, eso era antes, ahora con Amazon ya ni eso) a gastar un dinero que cada vez nos cuesta más conseguir, porque eso de trabajar está muy mal y si lo consigues casi seguro que no vas a salir del “club de los pobres”. Ah!, ¿Pero de te había ocurrido creerte eso de que «ya hemos salido de la crisis»? Entonces lamento pedirte que te cojas la escalera y te bajes ya del guindo (aunque Bañez diga lo contrario). No saldremos nunca de esto mientras nos empeñemos en dejar nuestras carteras abiertas en manos de los que nos dicen que todo se puede comprar y vender.
“pepinaco” de bici como si fueses a correr LeTour o el cacharro más moderno. Con ello consiguen que el dinero no deje de fluir hacia sus bolsillos transformándonos en una especie de esclavos que trabajan para ellos para conseguir un dinero que invertimos en comprar, a precio de oro, las cosas que ellos mismos nos venden. Párate a pensarlo, es escalofriante.
bien lo contrario. No necesitamos casi nada para ser felices. ¿Te has parado a pensar que una puesta de sol, un poco de amor de los tuyos o un soplo de aire fresco son cosas que no cuestan dinero y realmente reconfortan el alma? Piensa en que puedes romper esa rueda y ser un poco más feliz. No te sientas culpable por no ser “el más moderno”porque igual de lo único que somos culpables es de ser víctimas del marketing. Hasta el planeta te lo agradecerá.
basta con que entiendas que el consumo responsable puede conseguir que seas más feliz y hasta que tengas más dinero en el bolsillo. Además generarás menos basura y oye, eso se agradece. Si cada vez fuesen más los que pensaran antes de tirar de Visa el modelo se vería obligado a cambiar. Volveríamos a producir cosas “bien hechas” y con un poco de sentido común, como las sábanas de la bisabuela que todavía son blancas o tu primer móvil, ese que encontraste el otro día en un cajón y todavía funciona. Si consiguiésemos sacarnos de la cabeza el comprar por comprar y el usar y tirar que tenemos en el ADN seguro que todos seríamos más felices.
nos destruyen una puerta) van a ser la solución a todos los males. Que si quieres solucionar los ataques terroristas, bolardos. Que si quieres evitar que pase una marabunta de gente quejándose de que les has dejado en la miseria, bolardos. Si quieres acotar zonas para que no se puedan manifestar, bolardos. Un bolardo es un elemento práctico, sirve tanto para un roto como para un descosido. Los hay que son incluso monos, con colorines, con maceteros, con escuditos o casi seguro que con la cara de algún que otro presidente vanidoso con la faz dura como ese mismo bolardo.
los espacios abiertos que permiten entregarnos a la vida en la calle a la que estamos habituados casi desde las cavernas. Nuestras ciudades son así, mediterráneas, abiertas como nosotros antes de que se empeñasen en meternos en la cabeza odios y miedos extraños para mantenernos maleables. No se si estaréis de acuerdo conmigo en que solo se puede temer y odiar lo que no se conoce y aquí nadie se preocupa de enseñarnos nada, muchos más bien lo contrario, se dedican a contarnos medias verdades que son bolardos enteros.
vez los bolardos no nos valgan igual se nos ocurre construir torres con almenas, según se tercie, porque eso del medievalismo da para mucho. ¿Y después? Vete tú a saber, cualquier cosa, porque por lo visto no parece que estemos dispuestos a poner verdadera solución al problema del terrorismo que golpea a diario en todo este pequeño mundo, aunque no contemos muchos muertos como “de los nuestros” porque quedan lejos. Para ellos no hay manifestaciones, no hay bolardos.
esconderse detrás de un gran macetero sin intentar poner una solución real al terrorismo disfrazado de islámico que pasa, ineludiblemente, por darse cuenta de que la vida es algo que tiene sus riesgos a los que hay que hacer frente ya que los bolardos no van a salvarnos de ellos. Hay que ser valiente, afrontar de una vez por todas el desastre humanitario de las fronteras europeas y solucionar el conflicto de la zona donde se origina, sólo así evitaremos la desesperación de muchos. Ah, y rapidito porque no se si nos hemos dado cuenta de que el verano se acaba y a las puertas de Europa los inviernos pueden ser muy fríos, sobretodo en las almas de los que se sienten abandonados.
que otros sigan viviendo como rajás. No solucionaremos el problema mientras continuemos dificultando la vida a los que llegan huyendo de la guerra y sembrando de muerte los mares. Será imposible que esto acabe mientras a nuestros dirigentes les resulte hasta cómodo que sintamos miedo para así poder llenarnos de cámaras, atarnos con leyes mordaza y hacer lo que les plazca con nuestras libertades para cargarse la esencia de la democracia.
uno puede ver hacia donde se le ha ido “la pelota” e intentar enderezar el rumbo (si es que se quiere porque la verdad es que parece que me gusta bambar sin rumbo aparente). Estaba en esto cuando he caído en que ya llevamos casi CINCO años juntos, que me han pasado a la velocidad del rayo como siempre que estás con gente a la que aprecias. ¡Oye, que en estos tiempos en los que vivimos a salto de mata y a “corre corre” es muchísimo!. Por eso quisiera daros las gracias por aguantarme, vaya esto por delante.
Villadiego huyendo del mundanal ruido, vuelvo con mejor cara, ganas y algún proyecto loco. Tan solo me queda la espinita en el corazón por haberme quedado con las ganas de tomar un café -con mucho hielo, por favor- con dos amigos (@MiguelAMakazaga y @e13sirio) a los que me hubiese encantado «desvirtualizar» como estaba previsto en el guión antes de que cambiase a última hora. Intentaré hacerlo en breve.
sensación que 
vida) de los que hemos tenido ejemplos para aborrecer estos días gracias a la mezquindad de los «massmedia» que no entienden que si no tienes nada decente que contar es mejor callarse que intoxicar y se limitan a bombardearnos con noticias e imágenes de morbo innecesario propias de los tiempos de «El Caso» y que no hacen más que dejar en evidencia una falta de profesionalidad y ética que «tira p’atrás». Pero por suerte también pudimos ver la grandeza de las personas anónimas que se volcaron para aportar su granito de arena. Personas que han visto sus actos silenciados por el ruido mediático, por el afán de emitir tropecientas informaciones por segundo para que no seamos capaces de procesar nada.
correr, quedar con los amigos, mirar el paisaje o mejor todavía, quedarse mirándonos a los ojos para poder reconectar con el alma de aquellos con quién compartimos la vida y ya ni los vemos. Es necesario recuperar el silencio para valorarse a uno mismo.
que los enfermos me perdonen) nos asesinen mintiendo y diciendo que lo hacen a nombre de un dios. Es mentira, no puede existir un dios, ninguno, que se alegre de que alguien sufra, lo siento, esto iría en contra del mismo concepto de deidad que tengo en la cabeza y si algo he descubierto estas horas es que debo mantenerme en mis principios para no perder la cabeza y dejarme llevar. No les voy a dar ese gustazo, la única manera de vencerles es demostrales que no pueden hacer nada con sus atentados, que no nos van a mover un centímetro.
rápidamente en las RRSS olvidando que nuestra naturaleza humana nos debiera empujar ayudar al que sufre. Lo que me hiela la sangre es ver como los medios de comunicación intentan rascar audiencia con puro amarillismo, con verdadero morbo olvidando que en su profesión no todo vale. Igual cuando todo esto acabe deberíamos preguntarles sobre ética y decencia porque me parece que eso de vender casquería y de ayudar (involuntariamente) a la huida de los delincuentes con sus emisiones en directo no debería salirles gratis.
solidaridad con el que sufre? Demasiadas preguntas, ¿verdad? Pero lo que parece claro es que nos hemos deshumanizado, hemos olvidado que si la humanidad ha evolucionado es por esa solidaridad en los momentos difíciles que brotaba de la nada, por esa mano desconocida que te ayuda a levantarte y ahora eso se ha sustituido por la egocéntrica búsqueda de “me gusta” sin pensar siquiera si harían lo mismo si el retratado fuera un familiar o él mismo. Es inevitable pensar que la humanidad ha acabado y eso, eso para mí es el verdadero terrorismo.
se 
tenemos los currantes, el descanso. Ya sabemos como funciona esta gente, empiezan por “dar ejemplo” y después van dejando caer puyazos hasta que llegamos a pensar que el que no hace lo mismo es un ser malvado que no quiere renunciar a
este año a estas fechas justo, muy justo de gasolina. Ando cansado (muchos me lo habéis comentado, lo admito). Puede que sean los casi cinco años que llevamos juntos en esto, puede que sea que se me va secando el cerebro, que la vida social se ha vuelto un espanto monocorde o quizás que la aceleración perenne en la que nos hacen vivir llega a cansar a los que vivimos de currar pero esta vez no entiendo a Cifuentes ni a los “trabacadores”. Me marcho unos días, me marcho un poco agotado y con ganas de recargar las pilas porque si os cuento un secreto, la lucecita esa roja que te avisa que las baterías están a punto de agotarse ya lleva encendida hace rato
vueltas de tuerca os los transformen en más de lo mismo. Sabéis que os aprecio y de todo corazón espero que descanséis y que nos reencontremos el próximo día 23 de agosto, llenos de energía y con ganas de dar la vuelta a esto como si se tratase de una tortilla de patatas (con o sin cebolla, en eso no me meto no vayamos a liar una guerra civil por esto). Me marcho con las ganas de que me den ganas de sentirme como