Posts etiquetados ‘honradez’

Parece que después de treinta y muchos años, desde 1978, no espabilamos y continuamos en la edad del pavo política. Igual es cuestión de plantearse si a nuestra sociedad no le hará falta un A.C.I., seguimos igual. Vistos los últimos sondeos de opinión parece que por este país continuamos comprometiéndonos con una cara y no con un proyecto concreto. ¿Pero que dice este? Os estaréis preguntando.

Bien, digo que seguimos pensando en si votamos a uno u otro (me da igual, ahora no viene al caso) pero wpid-1423065551.jpgno pensamos en su proyecto de gobierno, si es que lo tienen.  A los partidos (a todos) les encanta que sea así. Les es más cómodo tener una cara con gancho que gastar neuronas en un proyecto de gobierno firme y sobre todo honrado. Un proyecto de gobierno supondría saber hacia donde se va y tener voluntad para seguir el camino. Demasiado esfuerzo para ellos.

Actualmente los partidos parecen reducidos a la fachada hueca que supone la cara de sus candidatos (de granito algunas de ellas y de hormigón armado otras). Todos dicen, a golpe de pregunta, que harían o no en algún aspecto concreto pero empequeñecen si les dices “vale, pero ¿y en general?¿dónde nos llevan?” (aunque también se puede estar en el gobierno caminando hacia ninguna parte).  congreso-de-los-diputadosParece que los partidos  se limitan a arrancarnos el voto a cualquier precio,  pero no se han parado a pensar en que harán con la victoria. Quieren ganar pero en realidad temen conseguirlo. El problema les llega el día en el que les dan las llaves de la Moncloa, entonces empiezan los experimentos, los pactos rarísimos que siempre pagamos los mismos y el tirar las culpas a lo recibido y tonterías por el estilo. Aunque como en el caso de Valencia, se tengan que remontar a los tiempos del pleistoceno.

Hablamos de personajes, casi de famosetes estilo Gran Hermano, pero no de proyectos. Han asesinado las esclavosideologías. Decimos que si votaremos a Rajoy, Iglesias, Sánchez o el que se tercie. Pero no si eligiremos un modelo político, simplemente porque ni lo tienen ni les interesa tenerlo para así poder casarse con el poderoso y olvidar lo más importante, las personas como tú y como yo que los hemos puesto ahí y que vemos como nuestros mandatarios nos atacan y ningunean. 

¿Alguien recuerda los compromisos que refrendamos aquel día que votamos la Constitución Europea? Ah, que no lo votamos, vaya, que cosas. ¿Alguien ha visto unos artículos de la Constitución Española, esa que es modificable o no según interese, escritos en tinta invisible o escrito en rojo “libricoestos son para hacer bonito”? ¿Verdad que no? ¿Ha venido la Troika a ver si nos han quitado los médicos o tirado de nuestras casas?  Esa es una de las consecuencias de reverenciar a personajes huecos y teledirigidos, el desastre está asegurado. Al final Darwin definiría al político como una especie paralela, casi psicópata, a la que le importan poco las personas siempre que no les toquen sus dineros de Suiza. ¿No será por eso por lo que cumplen unos compromisos pero no otros? Me pararé a meditar sobre ello hasta acabar como el monje momificado que encontraron el otro día en Mongolia.

Esa traición que daría asco al mismo Judas Iscariote nos lleva al estado de agotamiento de la paciencia social que vivimos. Hemos llegado a un punto en el que ya nos da igual unos u otros. No creemos en los ali baba 3que nos gobiernan pero tampoco en los que aspiran a ello porque tememos que acaben siendo iguales. Nos han acostumbrado a que si el juez no condena no existe la culpa y ahí acaba todo. Han destruido la idea de moral y honradez política y  han olvidado aquello de “la mujer de cesar no ha de ser honrada sino también parecerlo”. Nos hacen creer que expulsando a los “corruptos” o presentando declaraciones complementarias “porque te pillan” ya se vuelve a la virtud. Parece una tontería comparado con la Gürtel o los ERES  pero la imagen del grupo resulta dañada hasta el punto de que ya sospechamos que también son “casta” . 

El problema es que sufir estas actitudes nos llevan al desengaño, la apatía y al final al desastre. ¿Y si decimos basta y exigimos que cumplan TODOS los compromisos (no sólo los austericidas) y, de paso, que enciendan ya las luces para poder ver con claridad a los sacamantecas que nos roban los cuartos? 

 

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En momentos como los que estamos viviendo, en los que tenemos la sensación esa tan rara y preocupante de no poder aguantar más que nos mientan diciendo que ya hemos salido este timo de crisis económica  y  nadie se preocupa de algo más importante, la crisis social y de esperanza que padecemos.
Nos hace falta un poco de aire puro. Los escándalos se van sucediendo, cada vez a niveles superiores, la ineptitud de los ministros ha quedado patente, los fraudes alcanzan a la “élite política” de todo color e
ideología, la corrupción ya está acechando al inquilino de Moncloa y los ciudadanos “mortales” vivimos inmersos en una mezcla de miseria creciente, incredulidad y desánimo. En momentos como este necesitamos un buen presidente, no me malinterpretéis, no me refiero a un personaje con mano de hierro ni a la venida de un superhéroe que nos saque de esta, ni creo en ello ni es mi estilo.

Nos bastaría con una persona digna y decente que ayude a plantar cara a este desastre con honestidad y la voz de su amosinceridad. Lo último que necesitamos es un señor que se oculta sin preguntas, que ni siquiera es capaz de oír las quejas cada vez más airadas de sus propios barones dentro del partido, que no entiende de formas, que se pone de perfil ante todas las calamidades y se limita, ante el Tsunami que le ha caído encima, a pedir perdón de forma muy cristiana pero renglón seguido se encarga de silenciar los informativos de la tele pública nombrando un director fiel a “la voz de su amo”.

Igual es que sus asesores le traicionan, igual lo único que le importa es su ego personal pero un consejo honesto sería que dijese basta ya y disolviera las cámaras convocando elecciones en un acto de dignidad que le honraría y serviría para salvar algo de la desaparecida imagen de su partido. Salvaría también la wpid-wp-1415127439225.jpegdignidad de la política de este país y un poquitín de nuestra confianza en las instituciones, que hace mucha falta. Si no lo hace, temo que el camino nos lleve a una situación dolorosa. Estamos hartos de ver como nos han arruinado y han robado nuestras ilusiones. Hartos de ver como han destruido lo que teníamos y ni aún así tienen suficiente. Hartos de sufrir estrecheces para nada y de que nos nieguen lo que es nuestro. Esa situación indescriptible de desánimo y frustración ha de acabar más pronto que tarde tarde con una sonada protesta social. Han sembradowpid-wp-1415127225103.jpeg el cultivo y ya se están viendo los primeros brotes, lo de la subida de Podemos que tanto les incómoda es un ejemplo como puede serlo el que cada vez nos callamos menos. Se está cociendo algo que cada vez se parece más a los “motines de subsistencias” estilo aquellos de cuándo Carlos III, es la reacción normal a este desgobierno, lo saben, y están asustados. Saben que se han pasado tres pueblos con el saqueo y el despotismo y que acabarán saliendo por patas, lo hemos hecho otras veces a lo largo de la historia (que se lo pregunten a Esquilache y el motín que le montaron o al bueno de Amadeo de Saboya que se marchó corriendo gritando aquello de  “Ah, por Bacco, no entiendo nada, esto es una jaula de locos) y, ojalá no, puede volver a ocurrir porque nadie es más fuerte que el que no tiene nada que perder, como muchos millones de personas víctimas de la pobreza y la desesperanza por culpa de una política nefasta.

Por tanto, hágase un favor a usted mismo señor presidente, y de paso nos lo hace a todos, tómeselo como un servicio a su país (va con el cargo), márchese a casa y llévese a los suyos porque harían avergonzar hasta al mismísimo Duque de Lerma.  Esto ya no se sostiene, convoque elecciones, no es ninguna vergüenza, y salve con ello a su partido, a la sociedad y a todos nosotros. Márchese, solucione los problemas de su casa y vuelva después si quiere. Permítanos intentar afrontar el futuro con nuevas ilusiones, a ser posible, con un buen presidente