Hoy toca guardar las bromas en un cajón. Hay días en que el blog se queda sin chistes porque no los pide nadie, y este es uno de ellos. No cabe en la cabeza de alguien que tenga un poco de humanidad salir ahora a sacar punta a esta desgracia, otra de estas que pone en el mapa a localidades que van a quedar unidas a la tragedia. Angrois, Adamuz, ahora Urda. A la tragedia y a la solidaridad de sus habitantes, por supuesto. Las muestras de ayuda se Han sucedido desde el primer momento, las historias de gente que se ha acercado con lo que ha podio que se han sabido son conmovedoras, las que no se sabrán igual o más.
Lo de ayer en Toledo me tiene el cuerpo encogido desde que me enteré por las noticias. Cuesta ponerle palabras a algo así. Pienso en las personas que subieron a un tren como quien sube a cualquier otro, con su maleta, su móvil y sus planes para la tarde, y en las familias que hoy tienen un hueco que nada va a llenar. Desde aquí, mi más sincero abrazo a todas ellas, y mucho ánimo a los heridos, que ojalá se recuperen pronto y del todo.
Y qué mala racha, madre mía. Segundo accidente de AVE en nueve meses. Cuesta no preguntarse qué está pasando, pero también sé que hoy no es el día de buscar culpables ni de hacer sangre. Eso les toca a quienes investigan, y que lo hagan bien y con calma. Hoy toca acompañar.
Por eso me ha reconfortado ver que, en general, la clase política ha sabido estar a la altura: todos los partidos salvo Vox cancelaron sus agendas de precampaña. Un gesto pequeño, pero que dice mucho del respeto que se le debe a quien hoy está llorando a los suyos. No me sorprendió que Vox mantuviera su acto en Valladolid y cargara contra el Gobierno a las pocas horas, cuando aún se estaba sacando gente de los vagones ya se sabe que el pupulismo vacío vive de eso de «cuanto peor, mejor» . Entiendo el argumento de Abascal, que defiende que el luto no puede servir para acallar a nadie y que su trabajo es exigir responsabilidades. Pero para exigirlas habrá tiempo, y a mí me parece que un día de luto es un día de luto. Cada cual con su conciencia.
Lo que sí quiero es dar las gracias, y de corazón. A quienes se dejaron la piel entre los hierros: sanitarios, bomberos, Guardia Civil, equipos de emergencia, y también todas esas personas anónimas que no preguntaron si era su obligación y se pusieron a ayudar con lo que tenían a mano. Como habitante de un pedazo de tierra azotado por las inclemencias y las DANA puedo asegurarte que cada mano tendida ayer salvó algo, a veces una vida y a veces solo un poco de dignidad en el peor momento y ayer fueron muchos.
Cuando llega la desgracia, este país tendrá muchos defectos, pero sabe arrimar el hombro como pocos. La solidaridad en la catástrofe es nuestro mejor activo, y ayer volvió a demostrarse. Ojalá no hiciera falta tanto.
Descansen en paz las víctimas. Y gracias a todos los que estuvisteis ahí.
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Transporte de ganado
Publicado: 20 marzo, 2017 en actualité...Etiquetas:fallas, renfe, sardinas, tumulto
18 de marzo de 2017. Un tren de cercanías que se dirigía a Valencia a las 13:25, en plenas fallas, sufrió un aparatoso accidente contabilizándose la cifra de fallecidos en unas 100 personas mientras otras 200 han sido trasladadas a distintos hospitales, algunas con pronóstico reservado.
Por suerte esta noticia no es más que un “Alternative facts” de esos de Trump. Algo así como cuando dijo algo de atentados en Suecia pero no penséis que, por desgracia, no
podía haber ocurrido. No podéis ni imaginar como andaban los trenes a Valencia, un año más, vísperas de Fallas. Trenes aglomerados, atestados, llenos hasta lo inimaginable. Trenes en los que al intentar entrar no puedes hacer más que solidarizarte con las pobres sardinas metidas en sus latitas, aunque ellas, por lo menos van metidas en aceite y no en el apestoso “eau d’humanité” que se respira en los vagones esos que a mi por lo menos me han llegado a recordar a los trenes de otras épocas, porque al introducirte en ese gentío sabes que el oxígeno se va a acabar de un momento a otro, aunque es verdad que no vas a caerte al suelo, simplemente porque es imposible.
El ambiente es insufrible, calor, agobio, todo ello ambientado por el olor pestilente de los calcetines apestosos del que va colgado como un jamón de Teruel de una de esas barras que con su sola presencia ya te da la idea de que para RENFE eso del aforo limitado no es más que un papelito pegado al lado de la puerta porque sabe que eso de las inspecciones no va con ellos, con revisar el pub de los sábados ya van servidos.
La indignación es inevitable porque ya con llegar a la taquilla la insípida máquina te
cobra cantidades increíbles que te convencen de que es más barato volar a Londres con una LowCost que ir a ver la “mascletá”. El precio del billete hace replantearte muy en serio si realmente se apuesta por el transporte público y la ecología. Se supone que se debiera fomentar el uso del tren para reducir el impacto medioambiental y los atascos en las ciudades pero bueno, también es verdad que el gobierno debiera fomentar el uso de la energía solar en el país mas soleado de Europa, cosas que pasan.
Al final supongo que eso de permitir la aglomeración de unos trenes que ya recuerdan demasiado a los de la India de Gandhi y tratarnos como ganado permitiendo que los trenes que te llevan a las fallas, al trabajo por la mañana o donde sea no es más que un reflejo del trato que recibimos por parte de los gobiernos en todo. No es que les importe nuestro confort confort es que ni siquiera se preocupan por nuestra seguridad. A ellos, con sacarnos los cuartos ya les vale, el resto no importa






