Bueno, ya hemos votado, ha acabado el único periodo en el que la mayoría de los políticos se interesan por nosotros y ya que se acercan estas fiestas diré que se ha armado la marimorena con zambombas y sonajas incluidas. Dejamos atrás el tiempo de las mayorías cómodas y holgadas para pasar a una verdadera jaula de grillos, un galimatías,
patrocinado en parte por el ya casi difunto sistema electoral y la famosa Ley D’Hontd , en el que parece que de un momento a otro va a escucharse el grito aquél de “SALVESE QUIEN PUEDA!” y no es para menos, hasta ahora teníamos un parlamento estable, tanto que uno hablaba y los otros vivían amordazados con cinta americana, como en las películas y vamos a pasar a sistema polifónico en el que veremos quién pone la carita. Esto va a parecer Italia, pero sin Berlusconi ni Prodi ni nada que se le parezca, sin gracia diria yo. Casi que lo dejaremos en una casa de locos. Era previsible, hacía falta esta hecatombe depurativa para que, en las próximas elecciones (creo que inminentes), ya puedan concurrir los partidos nuevos en igualdad de condiciones.
¿Quién será el próximo presidente? Ni idea, nadie llega a los 176, ni siquiera con el suicidio que supondría para una segunda formación un pacto con “lo de siempre”.
El que parece que va atener que reinventarse es Rajoy (el de las collejas) , quién a estas horas deben estar explicándole que no gobierna
necesariamente el cabeza de la lista más votada, como siempre ha dicho. Parece que lo va a tener en chino, no sólo por los caprichos aritméticos, sino porque pase lo que pase, en el gobierno o en la oposición, para poder llegar a ser algo en esta legislatura (que preveo más corta que las mangas de un chaleco) hará falta una capacidad de diálogo, una cintura de goma, que Don Mariano ha demostrado estos años no tener ya que ha aprovechando su mayoría absoluta para mostrarse como el abusón del patio del colegio. Eso no se arregla en cuatro días. Me parece que su propio partido debería encargarse de desalojarlo para ahorrar escenas vergonzosas. La debacle histórica de votos perdidos en tiempo record puede ayudarlos.
Existe una solución a todo esto para que todo siga igual, parece una locura pero vamos a entrar en un periodo de
locos. ¿Álguien en la sala ha parado a pensar en una coalición de los los partidos “clásicos”? El único matrimonio que suma 176 es ese, la gran coalición. Pero, ¿es posible? Me jugaría una oreja a que los teléfonos de Génova y Ferráz no paran. A estas horas habrán llamado ya todas las instituciones europeas asustadas por si “llegan los otros” pero lo veo difícil, más que nada porque visto como llega el PSOE a este punto, se rompería en mil pedazos. La explosión se oiría desde Marte ¿No creeis?.
En resumen, la abstención ha ganado las elecciones (que tiene narices el asunto). El PP, con más escaños, se ha cerrado las puertas al gobierno porque ha dejado tantos cadáveres insatisfechos detrás que no puede intentar un pacto con prácticamente nadie y porque si a alguien se le ocurriese, casi que sería como tomar una tortilla de cianuro. El PSOE se ha dado un leñazo histórico pero todavía puede hacer algo, Sanchez ha tenido mucha suerte porque Susana Diaz no debería abrir la boca visto como ha quedado en Andalucía y por eso dejará pasar un tiempo antes de pedir cabezas (ganas no creo que le falten). Y “los emergentes” han ganado, han conseguido salir de la nada y pasar a ser los verdaderos protagonistas de todo este cambalache que vamos a vivir desde este momento en tiempo record. Los que van a conseguir ganar la partida en dos jugadas, ya llevan una a favor. ¿La próxima? Dentro de no demasiados meses, nada más repitamos las elecciones. Y una cosa, dejadme sacar la bola de cristal y decir que no se si Soraya ganará a Susana Díaz aunque con una Ley Electoral nueva puede que solamente se repartan las migajas del pastel…
No soy aficionado a los deportes de lucha pero reconozco que el Pressing Catch es un espectáculo que arrastra masas y es casi una religión en M
éxico. La cosa es fácil, varios fortachones/as se dan de palos como a una estera hasta decir basta para deleite de la afición. Más bien creo que simulan hacerlo porque si de verdad se atizasen esos mamporros seguro que más de uno saldría del recinto dentro de una cómoda caja de pino. Seguramente es todo mentira pero es vistoso y gusta a los aficionados. Además, ¿Queda algo que no sea mentira, aunque sea un poquito?¿No nos ponen un poco de “color” a las cosas para conseguir que acabemos tragando siempre lo mismo sin darnos cuenta?
El lunes por la noche me senté ante la “caja tonta” para ver un show pactado en el que el reto del moderador era que la
mortandad por aburrimiento entre las ovejas no fuese demasiado elevada a causa de un debate “de los de toda la vida”, viejuno. Por la tele asomaban un cansado y amortizado candidato a la reelección que llega a las urnas en estado catatónico y otro señor (más guapo) que vistos los sondeos no sabemos siquiera si llegará a ser el jefe de la oposición pero estaba allí gracias al pasado. No resultaba muy alentador pero como soy un pensaba que igual Sánchez nos sorprendía con algo como el primer debate televisado de la historia, en el que Kennedy destrozó a Nixon. No lo tenía tan dificil. Seamos serios, la verdad es que como no apetecía ver «Embrujo» con Lola Flores y Manolo Caracol en “La Dos”, me senté a ver “el nuevo debate entre Cánovas y Sagasta” (magnífica definición la de Alberto Garzón en Twitter).
Lo que no me esperaba es que aquello parecería más un combate entre Hulk Hogan y “El enterrador” que un debate
razonable. Se perdieron las formas, cayeron en el eterno “y tú más”, se llegó al insulto e incluso dicen que después del debate se vió a Campo Vidal llorando debajo de la mesa porque nadie le hacía caso (bueno, supongo que exagero un poco) Ninguno LEYÓ nada que no nos supiesemos ya de memoria a estas horas de la campaña. Se limitaron a repetir sus mantras de Hare Krisna, eso sí, con mayor violencia de la que nos tienen acostumbrados.
Al final parece que ganaron los ausentes porque los del plató tiraron votos a la basura a capazos al demostrar no ser capaces siquiera de mantener la compostura sin recurrir al insulto de taberna del “Sacromonte Graníno”en tiempos de
bandoleros. El uno se limitó a afear la conducta al otro (que ya venía fea de casa), sin aportar grandes cosas y con argumentos “de bote” como el asunto Bárcenas (esperaba algo más reciente como “el asombroso caso del embajador listísimo y el nuevo Rus”). Por otra parte el “Presi” desbordado por la realidad, como siempre, noqueado, recurrió al eterno colchón de “la herencia recibida” como único argumento, aunque hayan pasado cuatro larguiiiisimos años. Una legislatura más y estoy convencido de que descubriremos que todo es culpa de la herencia de Napoleón cuando salió de aquí.
Pero lo más importante. Me dió la impresión de asistir a la colocación de la lápida del bipartidismo (espero que de
varias toneladas, no vaya a salirse el difunto) a base de descalificaciones poco elegantes. Después del sepelio igual nos dejan escuchar voces muy formadas, nuevas, jóvenes y educadas (en ninguno de los “nuevos” se ha visto el bochorno del lunes) que tienen mucho que decirnos. Parece que el lunes pasado enterramos la época de la retórica de funeral barroco-manierista y pasamos a algo nuevo, más plural. Un tiempo en el que el nuevo presidente va a necesitar mucha cintura y algunos candidatos demuestran tener la misma que un pantocrátor románico.
Pero al final de todo esto, vamos a ser nosotros los que decidamos (venga, que ya sólo faltan cuatro días). El 20D tenemos mucho que decidir y no vale no ir a votar y quejarse después. Puede que estas elecciones sean las del final de una política hecha como las misas anteriores al concilio, de espaldas al público. De nosotros depende.
Un planeta en la UCI
Publicado: 8 diciembre, 2015 en actualité...Etiquetas:calenctamiento, cambio climatico, debate, madmax, migración, paris, polo, Polos
Estos días he estado por la playa, con ropa de invierno asándome como un pollo al ast, de esos que vienen en cajita
de papel de aluminio mientras en media Europa se están inundando. Me ha dado por pensar que igual tenemos algo de lo que preocuparnos además que del debate del que sólo diré que no sé muy bien que hace el PP que no ha tirado por la ventana al ausente y ha dejado a Soraya aunque visto el percal me parece que el debate al final lo ganó Antena 3. En resumen, lo mejor de este puente va a ser, de largo, haber conocido una familia de Alicante maravillosa y con una nena monísima con la que Andreu ha disfrutado de lo lindo. Me quedo con eso.
Los trastornos con el calor me han hecho pensar que se me pasa por alto la cumbre de Paris en la que se están tratando cosas que nos afectan mucho más de lo que nos imaginamos. Llamadme apocalíptico pero si nos quedamos sin planeta, no tenemos otro de recambio así es que igual deberíamos tomarnos un poco en serio el asunto y plantearnos hasta que punto los desastres naturales que padecemos no tendrán nada que ver con toda la roña que hemos repartido por el planeta.
Me vino a la cabeza alguien del instituto al que llamábamos «el Hippie» y no era sólo por la pinta. Le llamé
(confieso que para ver si él que sabe más del asunto me escribía el post como colaboración a lo que me respondió con un oportuno «ni de coña»). Me dijo que andaba por París, liado con las protestas y corriendo delante de la “police” (porque eso de manifestarse allá donde “La libertad guiando al pueblo” se ha vuelto deporte de riesgo) para ver si los mandamases se toman el asunto en serio antes de que el mundo se acabe para nosotros. Me sonó todo un poco a las trompetas del juicio final, pero oye, le funcionó. Desde entonces veo un contenedor de reciclaje y le hago una reverencia.
Personalmente confieso que ecologista soy «lo normal», como todo quisque hoy en día. Intento no gastar más de lo
justo, no engorrinar y reciclar lo posible, aunque algunas veces me agobio al ver como se me llena de bolsitas la cocina de mi casa, del tamaño de una de «Barriguitas”.También soy de los que puedo llegar a entender que “los desarrollados” han contaminado mucho para conseguir industrializarse, pues igual los otros también pueden tener derecho a hacer lo mismo. Aunque no sea lo sensato, porque si seguimos así acabaremon viviendo en el tubo de escape de un Volkswagen. Pero, equidad en mano ahí lo han dejado caer los países en vías de desarrollo.
Juancho me recomendó que le diese un vistazo a un libro “El mundo sin nosotros» y caí en lo que decía «el Hippie».
Según él los charlatanes politiqueros (como nos llama) no han caído en que si se acaba el mundo (en sentido literal) y acabamos viviendo en un mundo como el de Mad Max o Waterword de nada habrá servido toda la lucha por conseguir cualquier avance social. Le respondí, de guasa y por decir algo, que el ISIS se acabaría también pero admito que como susto no está mal, ¿verdad?.
Me vino a la cabeza el primo de Rajoy, ese que decía que era todo mentira, cuando Al Gore nos contaba aquello de «una verdad incómoda» pero que ahora
seguro que se esconde con el presi en Doñana. Resulta que la aspiración de conseguir que la temperatura de este planeta que estamos fundiendo no suba más de dos grados (¿a que parece una chorrada?) es la diferencia de que podamos ir a la playa a Benidorm o nos tengamos que poner el traje de neopreno para ver las ruinas de una «civilización» sumergida. Esos dos grados son la diferencia de que millones de personas tengan que buscarse un pedazo de tierra al lado del mar (y no para la sombrilla) o transformarse en anfibios, yo entre ellos. Con lo mal que llevamos en Europa eso de los flujos migratorios, ¿verdad?
La cosa no es de chiste, si seguimos por este camino puede que nuestros nietos no tengan que preocuparse por el empleo ni por quién votan en las elecciones, igual no tendrán ninguna preocupación porque nos habremos cargado el planeta y la vida será imposible para nosotros. De hecho puede que para La Tierra no seamos más que una plaga como las de Egipto. Has pensado alguna vez que si desaparecemos nosotros no va a pasar nada? la vida en el planeta va a seguir igual…
De Debates a collejas
Publicado: 1 diciembre, 2015 en actualité...Etiquetas:colleja, debate, escaparate, escondite, mercadito persa, ocultar, palomitas, sondeo
Hemos llegado al momento ese en que la campaña electoral arrecia porque ya se acerca la recta final, es lo que tiene esto de las elecciones (venga, un empujoncito mas y acabamos). Crece la intensidad de los actos electorales, brotan
como setas después de la lluvia sondeos para todos los gustos y llegan los debates televisivos esos “estelares” en los que “se va a decidir todo” según las teles. Estos días podemos sentarnos en el sofá con un cubo de palomitas tamaño XXL (como los que valen un sueldo completo en las salas de cine) para ver como todos arreglan el escaparate igual que los grandes almacenes antes de navidad para ver si así consiguen arrancarnos el voto, aunque sea con tenazas.
Al final será lo de siempre, según las preferencias de cada uno ganará un candidato u otro. Seguro que ese que tú dices que ha arrasado, para
el barbero de la esquina (más peligroso que el de Sevilla) es un impresentable y dice, en estado semiepiléptico mientras te afeita, que prefiere votar a Bob Esponja antes que a semejante energúmeno. Ahí está la gracia, no sabremos la verdad hasta que no acabe el recuento, las encuestas no funcionan.
No es que no tengamos ni idea sobre a quién votar, que también, sino que parece que mentimos como bellacos cuando nos preguntan. Al fin y al cabo ¿quién es ese de la libreta que me pregunta a quién voy a votar? Por estos andurriales
somos así, muy nuestros. En los partidos lo saben y por eso no se rinden a la hora de pedir que les votemos.
Este año tenemos novedades, muy a pesar de los que se aferran a “los formatos tradicionales”. Parece ser que el típico diálogo para besugos entre dos candidatos y que a los demás los parta un rayo se ha sustituido por un coro de personajes intentando vender su mercancía como en un mercadillo persa. Con la peculiaridad de que uno de los mercaderes ha optado por subcontratar la tarea de comercial del voto.
Una vez más el presidente se esconde. Es a lo que nos tiene acostumbrados. Pero confieso que esta vez me ha
sorprendido, ha ido un paso más allá. Evita dar la cara, no se si por miedo a que descubramos su incapacidad retorica que le lleva a las afirmaciones como esa de “España está llena de españoles mucho españoles”, si porque le ha dado “un algo” que le ha dejado mudo, si en realidad estamos presididos por un holograma de un ser inexistente o si lo hace porque nos desprecia y cree que no estamos a la altura de escuchar las ideas que emanan de su excelsa y registradora mente. No se ya que pensar, de verdad.
Veremos que nos cuenta esta vez porque es evidente que la excusa esa de “no puedo acudir porque estoy muy ocupado en gobernar” no cuela después de acudir este lunes a una entrevista amable y pactada y anunciar otra de mejillones y futbolines mientras rehusa el debate del diario “El País” o de haber
aparecido con su hijo en una radio “de la cuerda” para pasarse media tarde-noche comentando el fútbol y repartiendo collejas al niño en un intento forzado de aparentar ser un padre “normal” (según su esquema familiar del pleistoceno, mi padre jamás me puso la mano encima y creo que aprendí a comportarme de forma medianamente decente).
Admito que en otras circunstancias igual lo de la colleja no era para tanto (aunque discrepo de la efectividad del método zarpazo didáctico) pero ante miles de radioyentes la cosa se magnifica. Seguro que el pobre chaval saldrá a la calle con una bolsa de papel en la cabeza para no ser reconocido.
Lo que parece claro es que las onerosas legiones de asesores del presi no han acertado esta vez (para variar). Necesitamos que todos los candidatos enseñen sus propuestas y las defiendan en un debate medianamente límpio. Necesitamos oírlos para comparar antes de decidir a quién vamos a otorgar nuestra confianza para los próximos cuatro años, que visto como está el asunto van a ser decisivos. Pero claro, tenemos a uno de ellos que, si no opta por la silla vacía, subcontrata la tarea para no”juntarse” con nosotros y no relacionarse con mortales porque igual se cree “Caesar Augusto”. Nos ningunea. ¿De verdad eso puede inspirarnos confianza?¿De verdad Soraya va a poder ceñirse al guión que le manda su jefe cuando le tiren de la lengua, sin añadir su propia cosecha para (puede que sin querer) moverle la silla? Próximamente en sus pantallas.
La Poda de libertades. ¿Volvemos a la Edad Media?
Publicado: 24 noviembre, 2015 en actualité...Etiquetas:#blindatusderechos, armamentos, Edad Media, gran hermano, Hollande, Islamismo, libertades, poda, recortes
Perdonadme los muy puristas de la Historia, seguramente no fue así pero a mí me ha saltado la imagen a la cabeza como un payaso de esos de muelle que sale de una cajita ¡doinggg! (estaré enfermo).
Pongamos que estamos a principios de la Edad Media (la original, no el «remake» al que estamos llegando). El Imperio Romano ha ido a
tomar viento y cada cual se apaña como puede. Las pandas de bárbaros, saqueadores y bandarras de todo tipo (puede que hasta tertulianos incluso) siembran el terror. La vida se vuelve cada vez más difícil. No sabes en que momento te va a caer un mamporrazo en lo alto de la cresta. En eso llega un señor con una cuadrilla de tipejos armados y te promete protección para ti y los tuyos, a cambio de “unas cositas de nada” aceptas el vasallaje, asustado porque has visto lo que le han hecho a tu vecino, y cuando te das cuenta te encuentras atado al huerto con unas cadenas.
Digamos que estamos en los años de Al Capone. Tienes una tienda que
funciona bien, unos ultramarinos (de esos de la Ley seca, todo muy legal) con los que consigues mantenerte e incluso pagar los estudios de uno de tus hijos. Pero un buen día llega una panda de gamberros al barrio y la toman contigo. En eso llegan unos señores con acento italiano y traje caro. Te proponen defenderte de esta gentuza a un módico precio. Aceptas. Cuando te das cuenta te encuentras aterrorizado detrás del mostrador vendiendo Anís del Mono “de tapadillo” para pagar las “cuotas de protección” a la mafia.
La semana pasada nos dieron un estacazo en donde más duele, de
esos de los que cuesta levantarse. Unos malnacidos que dicen venir en nombre de su dios nos han sacudido muy fuerte. Yo, que soy muy cabezota, ya sabeis que continuo sin creermelo. No hay dios que sea digno y pretenda repartir muerte y dolor. Más bien creo que estos igual obedecen a otra divinidad que no mentan tanto.
El caso es que nos han hecho sentir miedo, mucho miedo, para eso son terroristas, claro. Nos han pillado desprevenidos y parece que
han conseguido su objetivo de atemorizarnos con una muestra de lo que hace huir a todas estas personas que prefieren arriesgar la vida en el intento de venir a una Europa que no hace nada por ayudarles porque todavía anda pensando en si le da la real gana mover un dedo de verdad. Pero este todavía es el primer asalto, podemos demostrar que valemos más que ellos.
Bueno, a lo que íbamos. Nuestro terror ha servido no sólo a la industria armamentística que se ha forrado esta semana pasada. También algún gobierno desalmado podría haber encontrado un filón
para comportarse como el mafioso o el señor feudal de antes, meternos en una guerra sin siquiera dejarnos gritar aquello de “No a la guerra” y afilar las tijeras de podar libertades. Huele a chantaje de bajos fondos, igual pretenderán que renunciemos a algo tan valioso como es nuestra LIBERTAD (así, a secas) a cambio de garantizarnos la protección que ya nos debían ANTES de los atentados y que, a la vista está que no ha funcionado. Admito que vivimos tiempos peligrosos pero es que ya existen mecanismos en el Estado de Derecho para defendernos sin que nos sometan a más prohibiciones.
No pueden engañarnos, sabemos que la seguridad total no existe, no nos la pueden garantizar, aunque se dediquen a bombardear (eso si, sin enseñarnos los posibles “daños colaterales”). Pero la vigilancia
absoluta , al más puro estilo Gran Hermano, si es factible y la empezamos a sufrir. Empiezan a someternos a recortes en nuestras libertades, como si fuésemos nosotros los terroristas. Hollande ha aprobado una prórroga de tres meses al estado de excepción y un recorte de libertades pocas veces visto. Pretenden que a cambio de “seguridad” aceptemos “cositas” como la prohibición de manifestaciones, registros, brazaletes electrónicos, control de internet (más todavía) y todo lo que se les pueda pasar por la cabeza aprovechando esto del susto que tenemos.
Deberíamos pensar muy seriamente si una falsa sensación de
seguridad vale unos derechos que nos han costado siglos de sangre y sacrificio y que forman parte de nuestra definición como personas. Deberíamos tomar consciencia de que si aceptamos recortes graves, de forma transitoria, abrimos la puerta a que esta se transforme en años de opresión y poco a poco volvamos a algo parecido a la Edad Media en la que respirar ya era un privilegio.
Sangre en París. Un nuevo desafío.
Publicado: 17 noviembre, 2015 en actualité...Etiquetas:#jesuisparis, atentados, dolor, islamofobia, paris, terror, terrorismo, yihad
Una vez más hemos recibido en nuestra casa el zarpazo del terrorismo salvaje. Me da igual quien dispara, al final, a los
muertos ya no les importa quién ha segado sus vidas, todos los terrorismos se resumen en hacernos sentir terror y muerte. El resultado es ese, vidas destruidas y dolor irreparable para las familias, para TODAS las familias y terror para todos. Pero me parece que las cosas no funcionan así para la “opinión pública” amarillista y morbosa que es capaz de hacernos recordar u olvidar a su antojo, ¿nos acordamos de Ayllan?¿ Y de las niñas de #BringBackourgirls?.
Parece ser que la barbaridad de París es más barbaridad que otras. Hemos puesto banderitas francesas pero muy pocos
recordamos a los muertos del Líbano. Empatizamos más con París, son “de los nuestros” y sus muertes nos afectan más por aquello de la similitud pero tampoco es justo olvidar el dolor de otras familias. Nos solidarizamos con los nuestros, pedimos oraciones por ellos sin darnos cuenta de que, quizá, deberíamos apartar a Dios de todo esto porque, todavía hoy, cada vez que lo metemos por en medio en estos asuntos acaban inocentes recibiendo tiros.
Los asesinos han sembrado el terror en el corazón de Occidente con pasmosa facilidad, una vez más. Ya lo hicieron en New York, en Madrid, en el Charlie Hebdo… Pero también lo hacen todos los días en Siria, en Damasco… No convendría olvidarlo a la hora de mantener la cabeza un tanto fría para entender que nos ha ocurrido. Unos salvajes nos han sacudido fuerte, nos han hecho pupa. Dicen que en nombre de un dios. Mienten, no existe ninguna religión que pretenda la guerra, en la que Dios (llámale como quieras) mande asesinar y sembrar el dolor a no ser que sea la del petroleo y los negocios oscuros.
Hemos de mantener la cabeza fría para no seguir el camino de la venganza que no lleva más que a mayor
violencia (a Israel me remito). Gandhi decía que si aplicasemos aquello de “ojo por ojo” el mundo sería ciego. Tengamos presente esta frase para decir NO a la guerra declarada por Francia y que nos arrastra a nosotros también según los tratados de la UE y la “Defensa Colectiva”. Derecho Internacional en mano, razón no les falta, han sido atacados. Pero la declaración de guerra habilita a la utilización de los instrumentos de la guerra convencional y el derramamiento de litros de sangre de inocentes que condenan las muertes tanto como nosotros. “Daños colaterales” que no van a salir por la tele.
Pensar que el Islam es culpable y merece ser destruido es igual que decir que los noruegos son unos asesinos después
de los hechos de la isla de Utoya. ¿Verdad que ese razonamiento sería una soberana tontería? Pues mucho me temo que este mismo argumento servirá para generar islamofobia y abandonar otro reto por resolver, las políticas de ayuda a los refugiados que llegan huyendo justo de lo que vivimos el viernes.
Estos días se reúnen en Turquía los gobernantes más poderosos del mundo para intentar dar una solución al problema Yihadista (ya dudo hasta de que la encuentren aunque pusiesen algo de ganas al asunto).
Convendría recordarles que ISIS mata también en Siria o en Iraq donde ¿sin querer? les hemos entrenado y armado. Es verdad que urge encontrar una solución para Oriente Medio ahora que sólo Aznar se enorgullece de la guerra de Iraq. Pero también existe un caldo de cultivo que ignoramos y que se encuentra en nuestras casas. Muchos de los terroristas vienen de barrios marginales europeos, víctimas de la pobreza, la exclusión social, el paro y la desesperación por no encontrar futuro. Personas al límite, víctimas de la destrucción social fruto de la austeridad inmisericorde a que nos han sometido y que los fácilmente captables.
Vienen tiempos complicados en los que nos va a tocar luchar contra el terrorismo yihadista en muchos frentes distintos y no debemos dejarnos llevar por la ola de islamofobia que vamos a vivir. Hemos de ser capaces de no renunciar a nuestros derechos porque intentarán, una vez más, vendernos seguridad a cambio de lo poco que queda de nuestros derechos. Estamos sensibles y vulnerables al chantaje. Hemos de aferrarnos a los principios que han costado a esta vieja Europa siglos de lucha y sangre. Hemos de enrocarnos en los principios de la antigua Revolución Francesa, aquellos de libertad, igualdad y fraternidad… Nos van a hacer falta.
En tiempo de descuento
Publicado: 10 noviembre, 2015 en actualité...Etiquetas:contratos, declaraciones, democracia, elecciones, minutos basura, PP, separatistas, tiempo de descuento, trampas
Desde presidencia nos dicen que se han visto obligados a extender la legislatura hasta cuando los niños de
San Ildefonso para aprobar unos presupuestos que ya nacen muertos porque no nos los creemos nadie. El caso es que con esta operación nos han dejado clarísimo lo que ha sido esta legislatura, una ofensa a la democracia ya que han confundido durante estos cuatro años la mayoría absoluta con el poder absoluto y se han limitado a gobernar por Decreto Ley, reduciendo al parlamento a la función de “coros y comparsas” para sacar adelante cualquier salvajada que se les ocurriese por Moncloa. Son las cosas que tiene eso de relacionar mayorías absolutas con gente que no parece entender el mandato por legislaturas y creen que les has otorgado el gobierno para siempre, ellos son así.
En realidad me parece que la idea del presi era otra, maquillar al muerto y así, hinchado como gallo de
corral, poder presumir de datos económicos como si pudiese de verdad sacar pecho. Por decir algo, cuando llegó habían unos diecisiete millones doscientos mil y pico afiliados a la Seguridad Social, igualito que ahora. La tasa del paro estaba en un horripilante y catastrófico, según él, 21% y ahora está en el esperanzador 21% así, sin horripilante esta vez. Eso sí, tenemos medio millón de contratos indefinidos menos y hay millones de parados sin prestación, brillante. Menuda legislatura la de
aquél que decía que acabaría con el paro pero que con lo que ha acabado es con la vida de los parados (y del resto de bicho viviente) aniquilando derechos sociales tijeras en mano y montándonos en la máquina del tiempo destino a la Edad Media. Bueno, el caso es que al final las cifras de la Gran Crisis se parecen demasiado a las de la “milagrosa recuperación” sólo que ahora estamos mucho más quemados al ver como ha faltado poco para que nos pusieran una anilla en la nariz.
Creo que estos “minutos basura” originados por el retraso de las elecciones por culpa del
caprichito presupuestario sobran y nos están saliendo muy caros. La apariencia de vacío de poder hace que todo se nos pudra por momentos y la coyuntura está siendo aprovechada por todo quisque, entre ellos los independentistas, para dar un empujón importante a sus objetivos cargándose de argumentos al demostrarse lo difícil que resulta hablar con un presidente (todavía lo es) que tiene un concepto un tanto peculiar de la democracia y sólo deja la posibilidad de la «huida hacia adelante» porque no habla con quienes no piensan como él. Le cuesta horrores y sólo se digna a oírlos (que no escucharlos) casi a punta de pistola.
Aunque, pensándolo bien el juego de Moncloa parece inteligente. Estos días que quedan todos los partidos deberían andar con mucho tiento, estamos en tiempo de descuento pero la partida
no ha acabado. Como dicen algunos amigos futboleros, no hay posibilidad de remontada en caso de encajar el gol que supondría dejarse llevar por el uniformismo ese que proponen por la calle Génova al intentar cambiar el eje tradicional (y desfasado) izquierda-derecha por el de unionistas-separatistas en el que el PP se autoproclama abanderado. Todo muy digno de los contratos de adhesión en los que acabas firmando hasta la venta de tu alma, dejando entrever que estás con ellos o contra ellos (léase ELLOS como todo el orden constitucional y cósmico si se tercia). Todo esto junto con con una tasa de indecisos que puede rondar el 20% a semanas de las elecciones, deja claro que nada está decidido y hay que ir con mucho cuidado. ¿Algún ca
ndidato de los que se presentan a las elecciones quiere que le incluyan en un proyecto con un presidente amortizado que se ha pasado toda la legislatura esperando a que caigan los higos de maduros en lugar de cogerlos del árbol?. Igual eso es algo que debieran plantearse los candidatos a las elecciones. Muévanse, demuestren que van a hacer si son presidentes, no vayamos a pensar en tener cuatro años más a un presidente doctorado en “ il dolce far niente” al que hasta le gobiernan los otros. En eso de la vida contemplativa el actual me parece que no tiene rival, ni siquiera Santa Teresa de Jesus, tan apreciada por nuestro Ministro de Interior.
La ciudad y los niños
Publicado: 3 noviembre, 2015 en actualité...Etiquetas:desarrollo, frato, infancia, niños, Tonucci
No es que sea yo “el abuelo cebolleta”, ni me llega la edad ni las ganas de serlo, pero soy afortunado por haber nacido hace unas décadas en un pueblo (bueno, ciudad pequeña, no se me vayan a enfadar) y vivir esos días en los que saltábamos del cole a la calle a jugar a mil cosas, que ahora estarían prohibidas por
peligrosas, sin que nuestros padres nos pusiesen un GPS en la oreja. Jugábamos sin temor a que nos pase algo que no sea la colleja que nos podíamos llevar cuando le rompíamos el jarrón a la vecina de un balonazo mal dirigido. Jugábamos como si no hubiese un mañana, con la única interrupción de algún coche que pasaba y que nos hacía apartarnos un momentín (no sin antes ponernos a saltar ante él al grito de “el que no pita no pasa”, por supuesto). Era una época sin relojes “inteligentes”, vivíamos el presente, sin apenas deberes porque en el cole no se ensañaban. Era un tiempo en el que para hablar con alguien te acercabas a la puerta de su casa, llamabas y probabas suerte. No estábamos gordos aunque comíamos “Phosquitos”, simplemente porque no parábamos un segundo. Con el buen tiempo vivíamos en la calle, jugábamos con palos y columpios de hierro oxidado pero, oye, aquí estamos y creo que tan cerriles no hemos salido.
¿Y a santo de qué os estoy soltando todo esto? Pues resulta que hará unos días aterrizó en España para asistir a unas jornadas sobre “Infancia y ciudad” una de esas eminencias que, por sensato y modesto no parecen serlo. Me refiero a Francesco Tonucci (Frato para los amigos) quién se sorprendía al ver que aquí
todavía se pueden ver algunos niños por la calle. Oírlo me hizo recapacitar al respecto de lo que estamos haciendo a nuestros enanos, supongo que cuando crezcan y se enteren que allá por 1989 firmamos con gran pompa una de las mayores tomaduras de pelo de la historia llamada “Convención de los Derechos del Niño” se van a enfadar tanto con nosotros que los asilos de ancianos abandonados van a estar más concurridos que el Circuito de Cheste en pleno Moto GP porque ni siquiera aplicamos su artículo 12 en el que se nos dice que el niño tiene derecho a expresar su opinión y a que esta se tenga en cuenta en los asuntos que le afectan. Según Tonucci “Escuchar a los niños es algo positivo para la sociedad porque las soluciones de los niños suelen beneficiar a todos, no solo a ellos” ¿Alguien ha preguntado a nuestros hijos como quieren crecer?
Vivimos en ciudades muy organizadas (excepto cuando llueve que se arman unos cirios antológicos) que
están diseñadas para “alguien específico” que Frato define como “varón, adulto y trabajador” pero que abandonan a los débiles, niños y ancianos, que ya ni se atreven a salir de casa porque es todo muy agresivo para ellos. Los coches lo han comido todo y existe el miedo a cualquier cosa.
Los niños necesitan jugar y moverse sin guardaespaldas, necesitan liberar su energía. Nos quejamos que andan un tanto fofos y blandengues o que se han disparado los casos de déficit de atención (TDA/H según diría la psicopedagoga @vanepuig) pero no conseguimos que puedan jugar sin ser víctimas de todos los miedos y fobias que les hemos creado.
Sin darnos cuenta estamos cortando las alas a nuestros hijos. Continuamos empeñados en que se dediquen a
cosas “de provecho” y que saquen buenas notas sin que nos importe si tenemos un Picasso pequeñito en casa. Después del cole intentamos apuntarles a actividades extraescolares para que se cansen y nos dejen en paz. Salen del cole, van a inglés, después vuelven y se encierran a hacer “los doce trabajos de Hércules” en forma de deberes, están destrozados, se sientan cara la tele y a dormir. Puede que ahí esté la clave del fracaso escolar. Según Frato, este niño cuando vaya el día después a clase no tendrá nada que contar, no le ha ocurrido nada especial, y así todos los niños de la clase. ¿Conclusión? El profe “tira de libro” y dejamos perder algo igual o más importante que las materias regladas, la enseñanza vivencial. No evolucionamos. ¿El resultado final? Unos adultos regordetes que, vale, pueden ser fantásticos abogados o médicos pero que estarán un tanto vacíos simplemente porque les amputaron su niñez.
Se abre la veda. Adiós Sr Presidente.
Publicado: 27 octubre, 2015 en actualité...Etiquetas:aspirina, cabeza, ciudadanls, dolor, elecciones, Iglesias, niños de San Ildefonso, podemos, Rajoy, Rivera, Sánchez, veda
Bueno, ya tenemos convocatoria oficial para unas elecciones en las que podríamos fichar a los niños de San
Ildefonso para el recuento, por las fechas en las que caen gracias a la cabezonería de querer aprobar unos presupuestos plagados de mentiras que no van a aplicarse ni en broma porque no se los creen en Bruselas. Quedaría bien, imaginaros, ” PP … Ciento veinticinco mil votos… Psoe Cientoveinticincomil votossss”).
La noticia nos la comunicó el Presi el lunes en el primer meeting electoral, lanzado desde la propia Moncloa. Así como el que no quiere la cosa, predicando las bondades de su gestión en la que se han forrado vivos y han transformado la estructura social en un solar apartando del “mundanal ruido”
a miles de familias a las que no les llega “el parné” porque los pocos que trabajan cobran sueldos de miseria. Aunque es verdad, dicen que hemos salido de la recesión. El caso es que si no es porque no es la primera vez que se usa la casa de la Presidencia del Gobierno como púlpito me indignaría, pero ya andamos curados de espantos y total, si somos escrupulosos, dentro de unos días nos va a doler muchísimo la cabeza y los únicos que sacarán beneficio serán los de Aspirina porque nos esperan unas semanas largas y tediosas en la que nos van a martirizar muchísimo.
Lo que sí parece claro es que esta campaña va a ser dificililla para el PP. Mientras todos los partidos andan todavía perfilando listas, con problemas habituales como el de Lozano en el PSOE, el PP se aferra a los dudosos logros de una legislatura en la que se han quemado como tizones.
Resulta que en esta ocasión las caras de los aspirantes son nuevecitas, a estrenar, Sánchez no fue candidato
y parece que ni Rivera ni Iglesias habían siquiera nacido. Eso deja en una situación difícil al PP que se encara a las elecciones con un candidato gastado que emite perlas como que “el futuro es muy importante porque todos vamos a vivir en el” y la necesidad de explicar porque no ha cumplido sus promesas. Veremos como se las congenian. De momento montar reuniones en Madrid con la derecha europea, Berlusconi incluido, para vitorear a Mariano con las arengas Xenófobas de Viktor Orban y abrir oficinas de “recuperación de activos” vacías no parece que vaya a funcionar.
El caso es que la maquinaria electoral ha empezado a rodar y ha llegado la hora en la que los partidos
políticos deberían hacer el favor de contarnos cuales son sus propuestas. En el caso de PP podríamos hacer una excepción. Después de cuatro años de austericidio e incremento de la desigualdad hasta cifras alucinantes ya conocemos sus métodos y formas ¿no?. Pero en el caso del resto de partidos, va siendo hora de bajar de la nube y empezar a ofrecernos propuestas prácticas. Lo primero, dejen de marearnos que con las cosas del comer no se juega (aunque la OMS no quiera que comamos jamón). Ya vale de llenarse la boca con declaraciones que después se desmienten. Copagos, derogaciones… etc.
Les queda poco tiempo, han de huir de los líos y embrollos varios, por favor, necesitamos que nos digan las
cosas claritas y se dejen de tapujos. Si de verdad quieren cambiar la política en este país deberían dejarse de medias tintas y fuegos artificiales. Hagan que esta campaña sea diferente, cuenten que quieren hacer, demuestren que eso es posible y ya basta, de verdad. No hacen falta grandes adornos ni transformar esto en el habitual circo romano. Saben perfectamente que podemos vivir, por primera vez, una campaña clara, directa y limpia. Hagan ver que algo está cambiando, por favor, demuéstrenlo.













