Me preguntaban el otro día si no me escandalizaban los escándalos estos que estamos viendo en nuestro flamante Gobierno, este que parecía inmaculado, nuevo, “del cambio”,
del “ya basta de latrocinios” y que ahora va camino de batir todos los récords de velocidad en dimisiones y supuestos escándalos. Mi respuesta era que no, pero si que me sorprende porque con lo bien que estábamos antes con los de la Gurtel, los de la Valencia ejemplarizante, los que no salían de su sillón ni con agua caliente y los que se llevaron hasta las lámparas vienen estos y hasta le dan sentido al verbo dimitir. Ya ves tú que cosas, los fariseos todavía existen porque hace falta tener cuajo para presidir un partido carcomido, exigir dimisiones por un master y estar involucrado en lo mismo o hasta pedir la cabeza a alguien por reunirse con el hampa y aceptar que también lo hizo. Feo fue el episodio pero quizá fuese mejor buscar a alguien limpio de polvo y paja para poder exigir algo.
Al final con esta campaña de «tiro al blanco» que llevan contra el gobierno han hecho buena una vez más la frase aquella que decía que “la mujer de César no sólo ha de ser
honrada sino, además, parecerlo”. Y, la verdad eso de ir juntándose con personas más que dudosas, conocer de delitos horribles y callarse, lo de caer en la avaricia de la titulitis sin sentido o montar una empresa para “rapiñar” un poquillo de impuestos no es que ayude precisamente a generar confianza. Vale, ilegal puede que no sea del todo pero decente no lo parece tampoco. Más todavía si tienes enfrente a unos que andan despechados y con más sed de venganza que los Corleone, dispuestos a vociferar a los cuatro vientos lo que tienes y no que no tienes para sacarle punta y hacer toda la pupa que puedan, no olvides que el “y tú más” es la única forma que tienen para hacernos olvidar todos sus “fregaos” con la justicia.
Pero vista la que se ha liado lo correcto sería preguntarse ¿Cuántos telediarios le quedan a este Gobierno? Y ahora es cuando saco la bola de cristal a pilas y digo que teniendo en cuenta que este gobierno parece andar abrazado al balón de oxígeno hacia la guerra que se le presenta para intentar sacar adelante unos Presupuestos en la que se va a tener que enfrentar a propios y extraños parece que
el futuro, salvo sorpresa, se les plantea negro como una noche sin luna.
Eso sí, Sánchez ya nos tiene habituados a eso de muertes y resurrecciones, veremos que nos tiene reservado en esta ocasión. Pero no se que decir, igual va y en el fondo está esperando a que le tumben las cuentas para decirnos que PP, C’s y todo bicho viviente se han cargado los primeros presupuestos sociales en años, hinchar con ello las velas del CIS y convocar elecciones antes de que las turbas de los tabloides acaben yendo a por él, lo despedacen y sea demasiado tarde. Veremos que ocurre, mientras tanto sentémonos con un buen bote de palomitas. El espectáculo continúa
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Todos hemos entrado a algún bar y nos hemos encontrado a alguien con los ojos rojos y desencajados tirando monedas a una de esas máquinas tragaperras con luces hipnóticas y
botones que apretar en busca de los tres limones o algo por el estilo. Cuando por una de aquellas se conseguía reunir las tres frutas de las narices sonaba una música estridente y empezaba la escandalera de las moneditas cayendo en una bandeja metálica que atronaba como el pedrisco. Todo el bar se giraba y el agraciado cambiaba la cara de codicia por una de cierta vergüenza al ver que lo habían pillado. Era la ludopatía a la vista de todos, incluso algunos hemos intentado hacer ver (con mayor o menor éxito) al conocido que se gastaba los cuartos eso de que la máquina está programada para ganar dinero, que nadie da dinero porque sí, que lo de los chinos que saben cuando va a caer el premio es eso, un cuento chino y todo eso. Ahora ya ni eso, llegué al café el otro día y vi que habían cambiado el cacharro estrujabolsillos por otro que parecía un cacharro sacado de la NASA. Me dijeron en la barra que con eso puedes apostar hasta en carreras de avestruces en la India. Hay que ver lo que avanza la tecnología, para todo menos para facilitarnos la vida. ¿Raro, verdad?
Todo está cambiando. Las tragaperras ya no hacen ruido, ya no están en los bares, se han trasladado a los locales esos misteriosos que han brotado como champiñones en muchos barrios y hasta han acampado en nuestros bolsillos. Cada vez resultan más peligrosas, quizá porque se han escondido en
el anonimato y la soledad de nuestras casas, sin que exista el ruido delator de las moneditas y sin que parezca que exista límite al respecto. Empezaron como algo moderno y llamativo, pero rápidamente se han convertido en un serio problema para miles de personas que creen a esa gente que promete por la tele dinero fácil y rápido. Todo muy “moderno”, muy “OnLine”. Y claro, el dinero que no se ve pues como que desaparece con mayor alegría, ¿verdad? A mí por lo menos me pasa en las rebajas, si llevo efectivo me es más fácil controlarme que si saco a pasear la Visa. Cosas del subconsciente, supongo.
Lo peor de todo es que las principales víctimas de todo esto de los “casinos de bolsillo”
son las que ya se aferran a lo que sea “por salir del hoyo” y creen que la especie de “Las Vegas” que se ha montado en internet les va a solucionar la vida.¿ coincidencia? No creo, más bien veo todo un tinglado para acabar de exprimir el jugo al que no tiene. Pero todavía existen algunos más vulnerables, nuestros críos. Si a cualquiera le puede costar no hacer caso al coro de sirenas cantando que te vas a forrar imagínate lo que puede ser tener 16 o 17 años y evitar la atracción por esas páginas que “te regalan” hasta 200 Euros para gastar sin que se enteren los padres.
Son cada vez más los que quedan enganchados al juego, no duermen, sus jefes los despiden, sus parejas los dejan y cada vez se van encerrando más y más en el mundillo de la apuesta, tanto que acaban perdiendo su interés por todo. Y claro, la vida se acaba resintiendo. Se cae en la espiral de la baja autoestima, aislamiento, fobia social y al final, cuando descubres que la vida es algo más que un avatar en internet, la temida depresión.
Este es un problema que cada vez va afectando a más y más personas pero que parece pasar desapercibido. ¿Cuándo se lo van a
tomar en serio en la Carrera de San Jerónimo? Igual ya se está llegando tarde a tomar en serio la cosa del ciberjuego. Quizá podrían empezar por vigilar más la publicidad que lo abarca todo , la que anuncian los mega astros del deporte asegurándote que te vas a forrar si juegas a lo que te anuncian y claro, los ves tan ricos, tan sonrientes ellos, tan llenos de éxito que picas porque no caes en que la táctica es más vieja que la tos. El gusano más bonito, rico y sabroso siempre es el que está enganchado en el anzuelo. Recuérdalo.
Si yo ahora voy y digo Suecia, así a secas, a muchos de nosotros nos vendría a la cabeza, como no, IKEA. Porque claro, aquello debe ser como una gran tienda de muebles a lo bestia, con
renos, nieve, tundra y todo lo demás aunque vacío, muy vacío (son sólo unos 10 millones de habitantes, eso quiere decir que salen a muuucha nieve por barba) y eso que muchos de ellos, sobre todo ellas, fueron secuestradas por las películas esas de la caspa española de los años 70 en las que siempre era necesario que hubiese alguna sueca en la playa a la que cosificar (no creas que hemos avanzado tanto, trogloditas playeros quedan a capazos) ¿Qué hemos de hacerle?
Pero no todo en Suecia son muebles y señoras en bikini por Benidorm conduciendo un Volvo, también nos enseñaron a escuchar música por Spotify (¿cómo podía vivir yo
antes?), entramos en la era del móvil con Ericsson o hasta nos vendieron su ropa en H&M… Pero sobre todo todos hemos envidiado alguna vez su bienestar económico. Vale que pagan muchos impuestos pero a cambio disponen de un envidiado estado del bienestar, una sociedad muy abierta y tolerante (ya lo decían en las «pelis esas” de Esteso&Pajares, Alfredo Landa y toda la “troupe”) y una tasa de desempleo que apenas llega al 7%. Vamos, el paraíso.
Todo parecía ir miel sobre hojuelas, Suecia no era el problema. No lo era hasta que el otro día oímos un grito aterrador pero tristemente familiar en esta Europa que se nos cae a
pedazos «Suecia para los suecos», chillaban con un discurso xenófobo y antieuropeista. Lo ví por la tele y la verdad es que me asustó. Temí que ganasen las elecciones, lo que significaría un paso más hacia el final que a este paso parece cantado. No lo consiguieron, pero haciendo valer el discurso del miedo al diferente han multiplicado por tres sus resultados de 2003. No han ganado las elecciones pero puede que tengan la llave del gobierno. Ellos, los que hasta ahora eran unos apestados y que ahora parece que tienen cierto gancho entre nuestros jóvenes (No se si has visto una peli estrenada este año en La Berlinale llamada «When the war comes», trata de unos jóvenes que montan un grupo paramilitar en Eslovenia ante las narices de todo el mundo. Si puedes no te la pierdas, es escalofriante pero real).
Ahora en Suecia, ayer en Hungría, Eslovenia, Polonia, Trump a la otra parte del charco… ¿Qué nos está pasando?¿No hemos aprendido nada de una historia reciente llena de sangre y espantos?¿Cuanto tiempo más se
podrá ir parcheando esta situación? Si no espabilamos llegará el momento en el que ganarán las elecciones, de hecho poco a poco lo van haciendo, y entonces todo habrá acabado. Seremos un amasijo de países que se dan la espalda unos a otros y de ahí a sacarnos los ojos los unos a los otros sólo va un paso que puede que se esté preparando mientras leemos esto.
Puede que pienses que soy un exagerado, o puede que no. Pero el caso es que el Parlamento Europeo ya ha tenido que aprobar, por primera vez en su historia y por una mayoría aplastante, una
resolución para sancionar al gobierno de Viktor Orban. Nada más y nada menos que por violar los Derechos Humanos de los emigrantes (si, aquí en Europa). Pero a pesar de todo la sanción no irá más allá de una regañina porque para hacer algo se necesita la unanimidad de todos los países y está claro que, por ejemplo Polonia, no votará contra su “amiguete” Ah! Y no olvidemos que nuestro muy civilizado, democrático y “masterizado” PP se ha puesto de perfil al respecto con tres votos a favor de Hungría, nueve abstenciones y tres que salieron huyendo. Ya me dirás si con ese panorama nos hace falta un nuevo partido Ultra en España. Preocupante, ¿verdad?
Pero quizá el problema sea de los partidos tradicionales que por lo visto ya no nos ilusionan. O quizá seamos nosotros los que fallamos por apoyar indirectamente las políticas de “mirar hacia otra parte” de la UE. Puede que debiéramos prestar más atención a la tormenta que se está fraguando y usar con nuestros propios hijos las mejores de las armas posibles para evitar el desastre, la lectura, la educación y el diálogo. Nos va la vida en ello.
Me quedé poco menos que en estado de shock al oír al señor de los masters decir nosequé
de integrar y normalizar la institución real. Como si no supiésemos todos que si la monarquía persiste es gracias al “misterio” que la envuelve. Eso de los reyes es como los magos del circo, si les quitas la pátina de “plus plus” y empiezan a mostrar los enredos con la suegra y las guerras de cuñados ya te digo yo que dura dos telediarios. Deberían aprender de los Windsor, ¿que uno de ellos se emparenta con la plebe? La abducen y en paz.
Nos decía el bueno de Casado que hemos de decir “Viva el Rey” en más ocasiones, no sé
si es necesaria la profunda reverencia y genuflexión ante el retrato de alguno de los CUATRO Reyes de los que disponemos en stock. Deberíamos preguntar al flamante presidente del PP a cual se refiere porque Perez-Reverte nos espetaría que la reverencia, mientras nos quitamos el sombrero de ala ancha con pluma, la hiciésemos a la voz de “vivan los reyes”.
Lo que no me queda claro es si a las 5:15 de la mañana (si, esas horas existen, las veo
demasiado a menudo y así me riega el cerebro) cuando estás a punto de salir “pa galeras”, a un trabajo ingrato y mal pagado que aguantas porque es lo que hay, maldiciendo tu existencia con el cepillo de dientes en las manos como Escarlata O´Hara con el rábano también hemos de gritar “Viva el Rey” (seguramente tu vecino de rellano te lo agradece zapato en mano porque le has despertado a la prole).
Sin duda también hemos de alabar la figura del monarca cuando te persiguen por llegar un día tarde a pagar el diezmo de los autónomos, por dibujar viñetas, desahogarte en Twitter, cantar canciones más o menos acertadas o por cualquier cosa mientras los que se dedicaron a decirte que la justicia es igual para todos o te amenazaron por la tele cuando se te ocurrió desobedecer al ver llegar a Piolín y sus amigos, se salen de rositas en sus desmanes “porque son inviolables” incluso después de jubilados. Si, sin duda también gritaremos “Viva el Rey”.
Nos desgañitaremos gritando “Viva el Rey” cuando nos muelan a impuestos mientras los
de la pulserita en la muñeca se afanan en hacernos saber que no están por la causa de pagar ni un real más en impuestos,” que si el Estado necesita más “parné” para que no vayamos palmando por la calle que se las apañe como pueda”. Gritaremos “viva el Rey” a los que no quieren saber que las desigualdades son cada vez mayores, y que un 20% de la población tiene tanto como el otro 80%, o que aquí, ellos, pagan menos de la media europea.
Diremos “Viva el Rey” cuando veamos la cola del paro, al vecino desahuciado, a la
muchedumbre a la puerta del economato de Cáritas, a los que cortaron la luz pagada a precio de oro o a los que se gastaron la mitad del sueldo en gasoil porque su trabajo está lejos y no hay transporte público. Lo diremos porque estamos agradecidos a la labor social y la dedicación de una institución que se vuelca en “hacer nada” por sus siervos de la gleba.
Gritaremos “viva el rey” porque estamos contentos de volver a la Edad Media, época de vasallos y siervos donde depende de la suerte de tu cuna el que puedas vivir o no. Porque nos alegra vivir en una sociedad cada vez más polarizada en la que demasiada gente ha gastar hasta el último de los esfuerzos en conseguir comer y llegar a final de mes, con suerte.
Vivimos en una época en la que los títulos han desbancado a la valía personal de cada uno,
en la que parece que hemos olvidado que la alabanza del prójimo se ha de ganar con esfuerzo, día a día, minuto a minuto, con hechos, no con apariencias. Sólo cuando la institución se lo haya ganado deberíamos gritar muy fuerte eso de “Viva el Rey”, mientras tanto mejor nos guardamos los vivas para nuestros médicos, nuestros profesores, bomberos y todos aquellos que se parten la crisma cada día en intentar que nuestra existencia sea llevadera. Ellos si se merecen los “VIVAS” esos. ¿Se los damos?
El otro día estaba conversando en el café con Paco. A Paco a veces le dá el día raro y se pone de parte de estos que construirían un muro enorme para que no entrase nadie o que
proponían dinamitar los Pirineos y hacer una zanja con cocodrilos, como le oí decir allá cuando los franceses nos tiraban los camiones de peras limoneras en la frontera. Hablábamos sobre si Rivera se está colando con eso de retirar los lazos amarillos que ha puesto la gente en sitios públicos, discutíamos sobre sobre si se cree con un
derecho superior a quitar algo de un lugar que tampoco le pertenece y sobre todo si no será que se está empleando esto de los lacitos para provocar una nueva escalada de inestabilidad peligrosa, porque oye, tanto va el cántaro a la fuente… y en este caso igual se está abusando demasiado de los numeritos, por un bando y otro. Al final a algún descerebrado se le va a ir la mano y va a pasar algo gordo, más surrealista que se repartan mamporros en una manifestación contra la violencia, entonces nos arrepentiremos.
Pero bueno, la verdad es que lo que me preocupó bastante de lo que me decía mi amigo es que piensa como cada vez más gente en Europa, que todo es un problema de falta de
«sentimiento nacional», como el de la emigración (me pedí otro café, porque esto iba para largo). Lo preocupante es que igual que Paco, cada vez más gente se cree este sermón y eso se refleja en la llegada al Gobierno de una panda de políticos asilvestrados que ponen en peligro el proyecto de una Europa que soñamos un día. Más que poner en peligro mejor sería decir que lo han enviado a tomar viento. Menos mal que todavía nos encontramos chispazos que hacen albergar esperanzas como la macro manifestación como de Chemnitz en la que se demostró a la extrema derecha que #NosotrosSomosMás y que todavía existe una mayoría de gente que cree que las personas están por delante de las políticas retrogradas.
Grecia, la inestable Ucrania, Italia con La Liga Norte y el Cinco Estrellas, Hungría con su gobierno ultra capitaneado por Viktor Orbán, el mismo gobierno español que parece nadar entre dos
aguas en temas tan importantes como que afectan al miles de personas, cada vez son más los gobiernos que se entregan al abandono de seres humanos. No entiendo como 79 años después de que Alemania invadiese a Polonia estamos de nuevo entrando en una escalada de sinrazón que nos va a llevar a un mal puerto sino lo paramos a tiempo. Nos hemos transformado en una panda de insolidarios acampados en el límite del racismo y con unas tendencias que se aproximan demasiado a aquello de la Europa de preguerra ¿no nos bastó y sobró con una vez?¿Es que no hemos aprendido nada?.
Y lo más gracioso es lo que nos están vendiendo como la causa por la que debemos odiar a los que se juegan la vida por venir a intentar ganársela. Creo que nadie se cree la mentira
esa de que vienen “para vivir a cuerpo de rey” o “vienen a quitarnos el trabajo”. ¿Guerra contra la inmigración porque es un peligro para la economía y pone en peligro el futuro? Mentira cochina! Nos cuentan que existe una verdadera avalancha, cosa que tampoco es verdad (ya ves tú que cosas). Todos saben que este 2018 estamos registrando el menor flujo migratorio desde 2005, según ACNUR. Aquel año entraron en nuestras fronteras más de un millón de inmigrantes, y este 2018 apenas si llevamos 43.000. Ya me dirá Salvini, Orbán o todo el que le apetezca dónde está el gran drama que nos quieren hacer ver.
Por otra parte, parece que no queramos aceptar la realidad, pura y dura. Aunque seas tan inhumano de no querer recordar la foto de Ayllan, ni ver la miseria y la penuria de miles
de semejantes, ni querer ayudar un poco a los que están muriendo en el mar por intentar no hacerlo en su tierra por lo menos acepta que Europa necesita a los emigrantes como el comer, literalmente. Vivimos en un continente envejecido, con una tasa de natalidad que roza el ridículo y que va a necesitar de todos los que llegan y los que puedan llegar para poder sostener su esquema económico. Esos llegados son la mano de obra que necesitamos para que todo pueda seguir funcionando. ¿No lo estás viendo? ¿No será que la derechona prefiere tener menos gente para explotarla mejor? Fue en este momento cuando mi amigo Paco puso los ojos en blanco y se pidió una tila.
#MeQueer
Publicado: 28 agosto, 2018 en actualité...Etiquetas:#MeQueer, #patriarcado, #transfobia, LGTBI
Llevo todo el fin de semana escandalizado y horrorizado con los testimonios valientes que
han inundado mi twitter. Son gritos de personas como tú y como yo que llevan padeciendo en silencio el desgarro de la incomprensión en el cole, en casa, en el trabajo o en cualquier parte. Nos contaban con una enorme valentía como vivieron el zarpazo del miedo que les obliga a permanecer escondidos durante siglos sufriendo todas las barbaridades que el ser humano es capaz de hacer con sus semejantes.
Perdona, igual no sabes de que te hablo porque los medios de comunicación muchas veces contribuyen a eso mismo, al anonimato, a seguir el juego hipócrita ese de miradas
cómplices que te llevan a no querer saber que puede estar sufriendo es@ compañer@ de pupitre con el que todos se metían en el cole o este otro que ocupa el despacho de tu lado. Si, ese despacho que alguna veces está cerrado y del que salen unos sollozos contenidos justo antes de que salga su ocupante con una sonrisa y los ojos rojos como tomates. Me refiero a que este finde hemos vivido en las RRSS todo un acontecimiento al nivel del famoso #MeToo. Muchas personas se han atrevido a contarnos bajo el hastag #MeQueer sus escalofriantes experiencias vividas simplemente porque a muchos de nosotros nos cuesta hacer entrar en la mollera que en el afecto y el amor lo que esta sociedad arcaica quiere no tiene porqué ser lo que nos han tatuado con la terrible etiqueta de “lo normal”. Por lo visto preferimos ver como miles de parejas acaban como el rosario de la aurora pero no queremos ver a otras mostrar su afecto. Parece irónico.
Definitivamente algo no funciona bien en nuestras cabezas cuando lees que la mayoría de
l@s valientes que nos han contado su historia han tenido que mudarse, lejos de unas familias que les dan la espalda. No lo entiendo, llamadme cortito. No entiendo la causa por la que unos padres puedan dejar de serlo simplemente porque su hij@ no es heterosexual. A un hijo se le quiere y basta, te da igual que sea alto, bajo feo, guapo o hasta si tiene tres orejas. Se le quiere y ya está. Hasta ahí todos de acuerdo ¿verdad? Entonces ¿A que se debe eso de horrizarse por la tendencia sexual de tu propio hijo?¿Porque en este caso muchos padres los condenan al silencio de siglos, a de ocultarse detrás de la cortina, a que no se vea, a decir “vale pero que no se sepa”? Si tu hijo mañana te presentase a su pareja de su mismo sexo, ¿Qué harías? Si te sorprendes, deberías replantearte cómo es que has criado a un hijo al que no conoces y el problema lo tienes TÚ, pero si no lo aceptas estarás fallando a todos tus esquemas como padre “a un hijo se lo quiere y se le procura su felicidad como sea, y punto”. Piénsalo.
Por lo visto no somos capaces de aceptar a estas horas de la Historia que lo de la “vida
standard” esa que nos han vendido es un camelo. Ya sabes, aquello de nacer, crecer, casarse, reproducirse y esperar a la parca lo más tarde posible, eso que nos ha colado en parte una institución que ya hace bastante por esconder sus miserias debajo de la alfombra, que condena pero no actúa y que continúa relacionando las tendencias sexuales de cada uno con el psiquiatra. La vida es algo más complejo, más emocionante, más colorido que todo eso, no tiene patrón. Cada historia es distinta y no debemos ni tenemos derecho a truncarlas bajo ningún concepto. Piénsalo fríamente, no es tan difícil. ¿Quién eres tú para juzgar con quien se va el otro a la cama?¿Que autoridad tienes para meterte y decidir la felicidad de nadie?.

Imagina que son las cuatro de la tarde de un mes de Agosto, llevas desde las 7 de la mañana pensando que te vas a regalar una siesta de esas que salen en el Guiness porque no has pegado ojo en toda la noche. No se si será por el cambio climático, por la verbena de
los de al lado que todavía están de vacaciones o por los calores que me da la amenaza de la subida del precio del diésel que anuncia este «nuevo gobierno» que al final acaba comportándose como el viejo. Una subida que acabaremos pagando los que ya vamos justitos y lo necesitamos para ir a trabajar (lo que me hace plantearme si con esa bajada indirecta de sueldo me compensa ya pegarme los madrugones diarios). El caso es que cuando consigo quedarme en el sofá tranquilito suena el teléfono y como me pilla bajo de defensas puede que por aquello que según Harvard el calor hace que la velocidad del coco pueda
bajarte hasta un 13% , lo que a mí me dejaría con el mismo C.I. que una alcachofa. Lo coges. Una agradable voz (demasiado) propone algo muy extraño. Dice que si te apetece cambiar de vida, mudarte a una ciudad nueva de unas 325 Hectáreas con un nuevo concepto de sociedad. Claro, a uno que está todavía alicaído por el síndrome post vacacional y anda hasta las narices del vecino de la Black&Decker se le abren unos ojos como platos y unas orejas como las parabólicas de los radiotelescopios.
Pues eso. Imagina por un momento que existiese la ciudad perfecta en la que todo sea límpio, en la que todos usasen lo que necesitan y no haga falta hacer caso a los que anuncian alarmas por la radio. Pues resulta que esa ciudad ya se está construyendo, en un barrio de Toronto. Para 2022 llegarán los primeros habitantes. Será una nueva vida, maravillosa. Pero en realidad no va a ser más que un Gran Hermano en el que tu vida va a ser tan conocida como la de Jim Carrey en “El show de Truman”. El
precio de vivir en una “ciudad smart” va a ser la propia libertad de sus habitantes que van a ver como TODO va a estar controlado por Alphabet (la matriz de Google) y Waterfront Toronto. Si nos quejamos de los cacharros que llevamos en los bolsillos, imagina lo que puede llegar a ser entregar tu vida con un lacito a multinacionales ávidas de sacarte el jugo tanto como sea posible y después ya queda ver a los perros mecánicos persiguiendo a alguien como en «Black Mirror». En fin, cosas de la vida moderna. Pero piensa que si llega a caer en gracia y se extiende al resto del mundo, lo de Orwell va a ser un paraíso de la libertad comparado con esto.
En Quayside no van a tener problemas con las elecciones porque todo va a ser tan Smart que no va hacer falta preocuparse por quien va a perturbarte la vida los próximos 4 años. Tranquilo, está todo pensado, si te marchas allí caerás en manos de una tecnocracia que gobernará tu vida y que se encargará de que no se te pasen por la cabeza ideas tan raras como «Libertad» o «Democracia» . Vivirás en una cárcel donde todo estará controlado, los coches serán “pseudoecológicos” de esos
que no contaminan en tus narices pero que hacen trizas los lugares donde se extraen los materiales de las baterías o donde se produce la electricidad te llevarán todas partes, no usarás dinero porque todo va a funcionar por códigos que dirán si eres VIP o paria.
Eso va a empezar como un primer experimento en sólo 4 años pero; ¿Y si después la cosa
se extiende por el mundo entero? Igual las grandes corporaciones pretenden hacernos vivir en una especie de “Mundo feliz” en el que ellos sean los dueños de una economía circular que lo controle todo como ocurrió en el desierto de Atacama, en Chile, cuando las salitreras pagaban el salario a sus empleados con fichas y así conseguían recuperar los salarios «satisfechos» a los trabajadores. Deberíamos estar atentos no nos toque defender derechos tan básicos como ver un amanecer o poder estar tranquilo en casa sin coger el teléfono.
Confieso que esta vez llego al final de la carrera casi sin pilas y con un cierto sabor

agridulce que no consigo entender, será cosa de los calores o vete tú a saber. Todos los años llegan estas épocas en las que el que más y el que menos baja un tanto la guardia y siente la imperiosa necesidad de tomar un descanso o por lo menos bajar la velocidad. Somos humanos (y yo más) necesitamos que nos dé el aire para después volver y poder seguir adelante con nuestras vidas de invierno en las que muchos disimulamos y guardamos en un armarito lo que de verdad nos gustaría ser, lo que llevamos dentro y no nos atrevemos a mostrar.
Necesitamos estas ventanas de tiempo y si hasta a Supermán le hacía falta parar un rato,

imaginaros uno que es blandito y que, confieso (ya que hay confianza) que no atravieso mis mejores momentos, cosas de la vida. Pero tranquilo, no voy a martirizar a nadie con penurias habituales porque no quiero transformarme en otro “vampiro del tiempo” de esos que saben que lo auténticamente valioso, lo que no se recupera jamás es justo eso, el tiempo y se dedican a robarlo sin piedad.
Eso es lo que intentaré atesorar estos días, tiempo. El otro día , cuando corría por ahí, como pollo sin cabeza intentando llegar a tres o cuatro cosas a la vez me dieron un

consejo de esos que valen su peso en oro. Te cuento, intentaba llegar a enviar un fax, responder un mail y hablar por teléfono mientras tenía una visita cuando me dijo el visitante ”¡Stop! ¿No te has dado cuenta de que estás perdiendo lo realmente valioso?” Me paré en seco, y lo escuché con los ojos abiertos como platos cuando me decía que trabajamos a cambio de dinero, estamos quemando la vida para que unas personas nos den un dinero. Invertimos tiempo en conseguirlo, un tiempo que no se recupera ya y justo después de darnos ese parné los mismos vampiros se encargan de

crearnos unas necesidades que nos hacen volvernos locos para así recuperar el dinero que nos habían dado, la rueda sigue girando. Parece una soberana tontería, no hice demasiado caso hasta que al llegar a casa molido a palos y acostarme el cerebro de uno que es traicionero y está empeñado en no dejarme dormir (y menos con estos calores) puso en marcha esa voz interior a la que tanto tememos, esa que sale de vez en cuando para decirnos lo melones que somos, y que me repetía esa teoría de los vampiros. Tanto que se me han metido en la cabeza nuevas ideas, nuevos proyectos que rumiaré estos días.
De momento permitidme que me marche a recuperar el tiempo con una buena puesta de Sol, una sonrisa, un café contigo (ojalá). Porque vale la pena, el invierno vendrá

y se irá aplicando la rueda sádica de la que te he hablado antes. O quizás no, no sabemos ni siquiera donde vamos a estar dentro de diez minutos es por ello por lo que debemos intentar hacer oídos sordos a los Vampiros, es imposible ya lo se, pero podemos intentar no vendernos tan baratitos y empezar a disfrutar los verdaderos placeres que te llenan el alma, esa parte de nosotros que parece tengamos extirpada. Verás que son placeres simples y que incluso suelen ser gratis. Esos son los que te llenarán de energía porque se transforman en recuerdos felices de esos que hacen volar a Peter Pan y que a nosotros nos sirven para aferrarnos a ellos y sobrevivir a los días cortos y fríos del invierno.
Me marcho a buscar un amanecer precioso, un viaje en bicicleta, una buena caminata por los montes, una impagable charla a la fresca en los lugares más insospechados o un

rato con los míos entre los que incluyo a los que me queráis acompañar. Espero que nos volvamos a ver allá para el 22 de agosto, con energías renovadas y nuevas ilusiones que nos hagan soñar. Al fin y a la postre existimos porque tenemos ilusión, porque es necesario sentirse como un niño que va descubriendo todo a cada paso. Existes para hacer algo bueno no para alimentar una rueda en la que siempre ganan los mismos. Gracias por SER, gracias por regalarme cada semana lo mejor que tenemos, vuestro tiempo.
DISFRUTAD DE VUESTRO TIEMPO, felices vacaciones.
A no ser que seas Florentino Pérez, Amancio Ortega o lleves el apellido Botín, casi seguro que estarás de acuerdo en que la reforma laboral que nos regaló el PP fue una hecatombe
tan grande que tardaremos lustros en recuperar los derechos y salarios destrozados por aquella ley que se sacaron de la chistera los que entonces tenían el rodillo de amasar el pan. Justo esos que ahora se lamentan por los rincones del Congreso pero que entonces se hinchaban como pavos con los exabruptos que soltaba Hernando desde la tribuna. Transformaron eso de trabajar en este país en una especie de misión imposible en la que encontrar un curro era difícil pero encima conseguir que te sacase de pobre y te permitiese
vivir decentemente ya era como ponerle orejeras a un unicornio. Puede que desde tiempos del diluvio no se haya visto nada igual, lo que no entiendo es como sobrevivimos a aquello sin acabar todos encadenados a una bola. La capacidad de aguante del la especie humana es inimaginable pero en nuestro caso es indudable que Otto Von Bismarck (si de verdad dijo eso alguna vez) tenía razón cuando mencionó que “España es el país más fuerte del mundo, lleva siglos intentando destruirse a sí mismo y todavía no lo ha conseguido”. Y en ello seguimos.
Pues bueno, ya ha pasado un tiempo desde que los señoritos fueron zapeados de Moncloa y la verdad es que no se ve demasiado entusiasmo en el nuevo Gobierno del Psoe en “desfacer el entuerto”, no se a que esperan para que veamos algo más que el preacuerdo de
patronal y sindicatos para que los salarios suban en torno al 3% hasta 2020, y los salarios más bajos en convenio alcancen los 14.000 euros al año. No es suficiente, no basta con decir que esto sacará del pozo a los más golpeados por la crisis. No lo podemos creer, andamos tan sacudidos que Santo Tomás (ya sabes, aquél que puso el dedo en la herida para asegurarse) es un iluso a nuestro lado. Queda mucho por hacer y por corregir de aquella terrible reforma, supongo que Sánchez lo sabe. Necesitamos que vuelva el respeto por el trabajo, que queden atrás estos tiempos en los que todo vale y trabajamos a cambio de nada, de unos latigazos incluso. Un tiempo en los que muchos no sentimos orgullo por el trabajo porque total, sabemos que no nos va a sacar de pobres y no somos más que carne que alimenta a la empresa. Son tiempos terribles y no parece que este gobierno vaya a remediarlos. Sigue con el guion establecido. Ya se que es difícil el camino pero si no se empieza a andar, la senda no va a recorrerse sola.
Sugiero un inicio, un primer paso, ¿Qué tal si acabamos con el fraude generalizado en el empleo temporal que se ha adueñado de este país y que hace que veamos hasta normal eso de trabajar ocho horas o más con un contrato de dos? ¿Qué tal si se persigue de verdad a
los que se han beneficiado con la reforma infame del PP? ¿ Que tal si se persigue a todos esos «patriotas» de pulsera, grandes empresarios, banqueros y gente acogida a esa «aministía fiscal» misteriosa que se han apresurado a decir que no están por la causa de pagar más impuestos y que si se les suben «pasarán palabra» y acabaremos pagando los de siempre? Me parece que no están muy por la causa de intentar remediar eso de ser líderes en desigualdad de Europa y en Moncloa, tampoco.
Bueno, igual es demasiado pedir para un gobierno que se manifiesta socialista. Igual ya es
hora de empezar a pedir cambios aunque sea para justificar el nuevo gobierno ¿No crees que no hemos recorrido toda esta montaña rusa para quedarnos igual? Ya va siendo hora de que los parias de siempre empecemos a notar algo, ¿no? Aunque con un PSOE que sale en defensa, una vez más, de algo que se le parezca a un Rey ya no se que decir. Si Pablo Iglesias (el original) levantase la cabeza los corría a todos a escobazos.
Elecciones en casa PP
Publicado: 10 julio, 2018 en actualité...Etiquetas:casado, elecciones, PP, Primarias, soraya
Bueno, ya hemos vivido la primera entrega de un espejismo, uno de esos misterios que dentro de unos años contaremos y nos dirán «Anda Ya!». En un partido donde siempre se ha vivido la infalible “designación digital” hemos visto una primera vuelta de elecciones en la que, oh sorpresa,
han participado unos 66 mil afiliados . En un partido que hace dos años cosechó casi ocho millones de votos sólo hubiesen votado el 7,6% del censo ese que decía el PP que tenía escondido en algún cajón. Eso si hubiesen aparecido todos pero lo del verano, el aburrimiento borreguil de la campaña y la playa en un julio caluroso tiene lo que tiene. O sus bases han desaparecido misteriosamente como si hubiesen ido de excursión al Triángulo de las Bermudas, o tenían un censo tan
hinchado como un pez globo. Pero ojo, que en el recuento de cabezas se incluyen todos los cargos de un partido que gobierna todavía en muchos lugares. Si eso es así, puede que la única forma de encontrar un “carguito” era afiliarse al PP (o decir que te has afiliado). Párate a contar y verás como si los números son lo que son y es lo que parece, el afiliado que no tiene un cargo público es que le han tomado como tonto de capirote. Sea como sea mucho me temo que lo de los curriculums no era lo único que tenían dopado los que alardeaban de un censo gigantesco.
Al final todo parece haber seguido el libreto de una comedia de infarto. Toda la noche
ganando Casado el «alter ego» de Aznar para después ver como por arte de abracadabra Soraya «la Mariana» remonta como Indurain en sus años mozos y se clasifica para la segunda vuelta en la que ¡Oh Misterio! los «tresmilypico» compromisarios al Congreso optarán por lo que les de la gana, como siempre. Eso lo saben los afiliados que prefieren buscar la sobrilla o una caña fresquita en el chiringuito para ver desde la barrera el espectáculo ese de sacarse los ojos que protagonizarán los candidatos-avatares. La lógica sería que se uniera la «asociación de damnificados por Soraya» y aupasen a Casado, pero ya veremos.
Si es que eso de la democracia es algo que les viene grande. El PP es un partido creado
para el gobierno, no para luchar por conquistar nada. Creyeron que el gobernar era su derecho natural, y cuando están en la oposición se quedan como un gato iluminado por los faros de un coche, desconcertados, se enfadan, les da la pataleta y esperan que les llegue su “justo regreso” como si les perteneciese algo. Mucho me temo que no sepan luchar para ganar unas elecciones, veremos lo que hacen (nada bueno seguro) pero visto el percal y como va rodando ciudadanos, al final los beneficiarios serán los de VOX (mamá miedo).
Ellos que estaban tan tranquilitos con su líder surgido de los designios divinos del señor del bigote van y se ven metidos en este cirio porque unos desarrapados los han desalojado a gorrazos de lo que creían SU casa, y encima se ven obligados a simular elecciones para que los de Ciudadanos no puedan decir que son ellos la “derechona democrática” ¡cuanta crueldad!
Pero al final da igual. Gane quien gane al final estas primarias de vodevil, el Partido Popular ha perdido. Su propia militancia con su incomparecencia, con su hastío, lo ha derrotado y esas derrotas son de las que te dejan reducido a la nada, al mismo nivel que una colilla.







