Con el café caliente entre las manos y la pantalla aún devolviéndome las imágenes de ayer, resulta difícil no quedarse con una sensación de opresión en el pecho. Resulta dificil buscar un punto de sensatez en medio de tanto ruido. Y lo de ayer me ha dejado dando vueltas a la cabeza durante toda la mañana.
Por un lado, entiendo perfectamente la necesidad de manifestarse en favor de Ceuta. Faltaría más. Apoyar a una parte tan querida y fundamental de nuestro mapa, alzar la voz por la estabilidad, la seguridad y la dignidad de nuestros vecinos ceutíes, es un gesto de empatía ciudadana que jamás voy a cuestionar. Manifestarse por una causa legítima forma parte de lo mejor de nuestra convivencia.
Pero lo que vi colarse en esas marchas me dio un miedo atroz. Ver a grupos de la extrema derecha zarandeando a periodistas, acosando a profesionales de la comunicación que simplemente estaban haciendo su trabajo, me revolvió el estómago. No hay nada más sintomático ni más peligroso que intentar amedrentar al que sostiene el micrófono o la cámara. Quien ataca a la prensa no busca defender a España; busca impedir que se conozca la verdad e imponer el miedo sobre la libertad de información. Eso no es patriotismo, es matonismo puro y duro. La verdad, lo peor de todo es que estamos repitiendo los patrones del pasado con una alegría y una irresponsabilidad pasmosa. Acabaremos arripintiendonos.
Y mientras la calle se calienta con estas derivas extremistas, la mirada hacia el poder tampoco ofrece mucho consuelo. La sensación generalizada es la de un Ejecutivo completamente quemado y arrasado por las circunstancias, devorado por la acumulación de crisis y un goteo constante de escándalos que han terminado por erosionar su credibilidad. Ya sólo faltaba el informe de la policía y Marlaska! Paco me decía ayer en el café que resulta inevitable pensar en algo oscuro y si ya te salta a la cabeza el escándalo de los teléfonos y Pegasus.. No se, quiero pensar que no, no soy tan conspiranoico pero es verdad quizá haya llegado ese punto de desgaste irreversible donde lo más sensato, limpio y democrático sea devolverle la voz a la ciudadanía y convocar elecciones para despresurizar el ambiente. Aunque por otra parte también es verdad que igual lo que entra es peor, pero, hijo, «la aventura es la aventura» .
Nos estamos encontrando atrapados entre la violencia radical de quienes quieren callar a los medios y el agotamiento de un proyecto político desgastado. Hoy más que nunca toca pedir sosiego, defender el periodismo libre y recordar que la democracia se cuida desde la razón, no desde los empujones.
SOBRE PEGASUS..
https://enzapatillasdeandarporcasa.com/2022/05/10/pegaso/







