Han pasado las fiestas, las comilonas y los polvorones así es que, a no ser que seamos potentados, nos hemos propuesto firmemente dejar de comer como diputados y volver al régimen del caldo de Pollo de sobre con ensalada, a la vida austera y monacal Benedictino Style que nos están brindando.

Este año lo de las Rebajas va a estar chungo, a no ser que las tiendas cuelguen un cartel de “DONACIONES!”. Las Rebajas hace tiempo que las llevamos incrustadas en el hipotálamo a golpe de martillo ¡ Pum, Pum, Pum! en todo nuestro cabezón. Interiorizadas a base de hacer malabarismos y equilibrios equiparables al Cirque du Soleil para conseguir amasar como Golum y gastar la miseria conseguida en cualquier idiotez que nos venden como imprescindible para poder ser algo en esta vida. Estoy pensando en los que tienen un flamante Iphone5 pero van mendigando Wi-Fi por todo el universo mundo o los que tienen un pedazo de coche que no usan por falta de gasolina y/o seguro. Que de haberlos hay los, como las Meigas.

Esta vez no abundarán aquellas pilas de objetos, anónimos en otras épocas del año y codiciadas como el oro estos días. Aquellas carreras, tumultos de gente amontonada mordiéndose una oreja para conseguir el suéter que está debajo del montón. Todo un amasijo de cuerpos, piernas y brazos luchando desaforadamente por alcanzar la montaña de artículos supervivientes a la campaña navideña. Eso era antes porque ahora, como no nos paguen por llevarnos las cosas no tengo muy claro ni cómo acarrearemos con el escuálido botín ya que viendo el precio que se ha puesto la gasolina creo que voy a acabar vendiendo un riñón, de rebajas eso sí, para desplazarme al trabajo a diario. Y a cuento de esto digo que el coche eléctrico no sé si es solución visto el precio de la electricidad, el transporte público cuesta un Potosí y trasladarme en bici los más de 40 Km (os juro que me lo he planteado) que me separan de mi trabajo es garantía, antes que nada, de atropello visto cómo se las gastan por esas carreteras de Dios, casi que me renta quedarme en casa. Hala ya me he desahogado. Sigamos.

¿Os acordais de la temida “ Cuesta de Enero?” Eso era antes porque ahora nos parece un chiste comparado con la ascensión al Monte Everest, descalcitos y en ropita interior que recorremos cargados con losas de plomo y en silencio. Subsistimos tristemente acostumbrados al “Pan y Agua” de la cárceles de los dibujos animados no a las palaciegas dónde “ veranean” o debieran pasar el Rato políticos y financieros que han pasado de estrellas a estrellados y aguardan su inminente salida, eso si llegan a entrar.

¿De verdad podemos seguir así? ¿ No debieramos abrir ventanas para que entre la luz y corra el aire? Si no lo hacemos nos vamos a aflixiar! En serio, sumidos en la oscuridad en la que estamos no vamos bien.

Podemos dejar atrás esta época siniestra mirando hacia otro lado, no por este camino sin retorno en el que nos llevan encajonados como reses en las películas del Oeste ya que si siempre seguimos el mismo trayecto siempre iremos al mismo lugar. Igual la solución está en un escenario en el que no estén los que se lucran con nuestro sufrimiento. No propongo la Tierra de Jauja, necesitamos evitar retroalimentar esta estafa a la que llamamos crisis. Volver a las cosas sencillas, una buena charla con la familia, unas risas con los amiguetes, un atardecer en calma, valores que no cotizan en bolsa pero que al final nos hacen más felices y más ricos. Al fin y a la postre, no será la primera vez, cuando se abandonó “el Patrón Oro” también parecía cosa de locos.

Sólo sugiero la vuelta a unos valores más humanos aunque dentro de un rato nos encontraremos en la pila de trapitos en rebajas del Zara y nos desollaremos vivos para conseguir unos pantalones. Porque glorificar a Amancio es la esencia humana, parece que estamos creados para ello. Somos incorregibles… o igual no tanto!

El abandono del Patrón Oro. El origen del caos financiero y del desempleo global

Amancio Ortega, tercera fortuna mundial

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comentarios
  1. […] lo que consigue es un descenso en la actividad económica y hala, a darle la vuelta a la rueda. A menor consumo  y mayor presión fiscal ,menores ingresos, menos contratación y si, señor lumbreras del fisco, […]

  2. Ines Jimenez Castro dice:

    Salva buenas tardes te voy hacer un comentario pero cada dia estoy mas segura que la crisis es un invento para que los ricos sean mas ricos como dices tu hay que abrir puertas y ventanas para que entre aire puro.y se vaya el olor putrefacto de nuestros gobernantes corruptos. Lo bueno de la crisis es que estamos siendo mas solidarios con las personas y la familia se reune para comentar como van si les hace falta algo que antes apenas hablabas con nadie y ahora como que la gente esta mas receptiva y mas solidaria con sus semejantes

  3. mourdu dice:

    Siento ser cansino, pero lo de paz en la tierra a los hombres de buena voluntad lo inventaron los jodios con mala leche que querian someter a los hombres a “su voluntad”. A mi tambien me gustaria una utopia pastoril donde tol mundo fuera güeno, pero es imposible. Aunque haya 99 buenos, siempre habrá un espabilao que se aproveche de ellos. Quiza cuando nos extingamos otra especie tenga mejor suerte.
    Y respecto lo de abrir las ventanas, cuidadin, que igual nos empujan por detras y nos damos la torta padre.

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