Dicen que los Marines de Estados Unidos tienen una semana en su instrucción a la que temen especialmente porque es dura, muy dura y es la que de verdad separa el grano de la paja a la hora de entrar en el cuerpo que después se dedicará a ir asaltando países, causando estragos y montando disturbios en los bares de medio pelo. Es la semana del infierno,sólo saldrán de ella los más fuertes o por lo menos eso dicen en las películas de soldados esas en las que siempre se comportan como los caballeros andantes de los libros y acaban ganando los buenos sin que mueran miles de inocentes ni nada. Que risa, ¿verdad?
Pues algo así está viviendo el PSOE con la semana de la vergüenza esta que està viviendo. Aunque también es verdad que a la velocidad a la que nos movemos cada semana le toca a uno. Vergüenza es lo que deben sentir al saberse que pueden ser tres cuartos de lo mismo que el partido del trinque a magnitud industrial. Vergüenza deben sentir por el caso Koldo García, el supuesto portero de antro oscuro reconvertido en asesor favorito de José Luis Ábalos. Según cuentan era su mano derecha, su Pepito Grillo, el que le soplaba las cosas a la oreja con voz susurrante, lo que me causa cierto susto porque prefiero no saber de donde sacó a semejante angelito. Ábalos, que ya ha dimitido de su cargo en la comisión de investigación, y a estas horas sigue aferrado a su escaño como si nada hubiera pasado hasta que se mudó al grupo mixto porsi le transforman el sillón en una silla eléctrica. Si, soy de los que piensan que el que se agarra de esa forma es que algo de peso le queda. Llámame malpensado pero ya sabes que en todas partes cuecen habas y puede que la del PP no sea la única olla.
Las pruebas que han salido a la luz desde que detuvieron a Koldo demuestran que Ábalos estaba al tanto, porque seguro que algún soplón de esos que asoman por la esquina con sombrero y periódico con agujerito le había advertido de las tropelías de su amigote. Solo eso, no vayamos a pensar que resbalaba algún billete a su saco.
El PSOE le ha dado un ultimátum para que se marche, pero Ábalos hace oídos sordos a pesar de haberse transformado de la noche a la mañana en un apestado repudiado por todos. De repente se ha transformado en un “eseseñordelqueustedmehabla “ y supongo que eso duele, aunque ya sabemos como funciona esto de la política, los puñales malayos y las amistades saprofitas.
Pedro Sánchez tiene que actuar ya y poner fin a cualquier atisbo de corrupción que salpique al PSOE, si no lo hace estará traicionando los valores que le llevaron a La Moncloa (léase con sonrisa irónica). Debe ser intransigente con la corrupción, enviar el mensaje de que la corrupción en el PSOE se corta de raíz, caiga quien caiga aunque sea por el temor a la somanta de palos que le puede caer en el congreso por parte de los hooligans de la bancada de enfrente los mismitos que hipócritas ellos se vestiran de blanco inmaculado, como si no tuviesen mil muertos e el armario y un martillo para arreglarlos.
Y lo que seguramente es para él más importante, si no lo hace ahora mismo, todo su discurso en este tema quedará en agua de borraja, otro discurso más y viendo como le ha ido por Galicia, se puede llegar a llevar un susto.
Hay una frase de Isabel Díaz Ayuso que define lo que es una sociopata de manual y resume a la perfección su gestión de la pandemia, su desprecio por la vida de los más vulnerables y su cinismo político. Es una frase que pronunció en una entrevista en la Cadena SER, cuando le preguntaron por las miles de personas mayores que murieron en las residencias de Madrid sin recibir atención médica. La frase es esta: “No se salvaban en ningún sitio”.
No dijo “morirían en cualquier lado”. No dijo “no había nada que hacer”. No dijo “fue una tragedia inevitable”. Dijo “no se salvaban en ningún sitio”. Como si fuera una cuestión de suerte, de destino, de fatalidad. Como si no hubiera habido decisiones políticas, protocolos sanitarios, recursos públicos, responsabilidades legales. Como si no hubiera habido una presidenta de la Comunidad de Madrid que tenía la obligación de Proteger a sus ciudadanos, especialmente a los más débiles, y que decidió abandonarlos a su suerte.
No es lo mismo que no salves tu vida que morir. Lo primero implica impotencia: no había manera de salvarlos, qué podíamos hacer. Lo segundo, dejadez: morirán igual, qué íbamos a hacer. Los malabarismos con el lenguaje, cuando se producen in crescendo, terminan como terminan los malabarismos con las naranjas: con las naranjas en el suelo. O los muertos. El resultado es el mismo y las conclusiones también: que el Gobierno regional no quiere enseñar las actas policiales de inspección de residencias, se supone que “porque todo lo hizo bien y no tiene nada que esconder”, y que miles de personas encerradas en residencias responsabilidad del Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso murieron sin asistencia en esos hospitales porque se decidió que su suerte estaba echada, y esa suerte implicaba morir de cualquier manera, con cualquier dolor, sin el último derecho que tienen los enfermos, que es el derecho a la esperanza.
Ayuso no solo les negó la esperanza, sino también la dignidad. Les negó la posibilidad de ser atendidos por un médico, de recibir un tratamiento, de despedirse de sus seres queridos, de tener un entierro. Les negó el reconocimiento de su condición de personas, de ciudadanos, de víctimas. Les negó la memoria, la verdad, la justicia. Les negó todo lo que hace que una sociedad sea humana, solidaria, democrática.
La señora Parca dice que “no se salvaban en ningún sitio” y se queda tan ancha, ella que siempre defendió la vida y bramó contra la eutanasia. No se salvaban en ningún sitio, como si no tuviera nada que ver con el asunto, por lo menos Poncio Pilatos se lavó las manos esta señora ni eso. Como si no fuera la máxima responsable de lo que ocurrió en las residencias de Madrid. Como si no fuera la presidenta de la Comunidad de Madrid. Como si no fuera nada. Como si no fuera nadie.

Siempre se ha dicho eso de que “El hábito embota la sensación” y es tan cierto como la catedral de Burgos. Es el poder de adaptación de esta especie. Puede que eso es lo que nos ha llevado hasta aquí después de tantos milenios de evolución. Nos habituamos a todo y eso tiene sus cosas buenas, pero también su parte negra del asunto. Nos habituamos, los que fuman saben que empezaron por un cigarro y poco a poco necesitaban más nicotina para sentir lo mismo, acaban fumando un cartón, arruinándose y asfaltando sus pulmones. Los que bebían una cerveza y se le subía a la cabeza y al final acabaron alcoholizados porque necesitaban dos botellas de Jack Daniels para pillar una cogorza O los que empezaron con algun tipo de drogas y al final para “pillar el colocón” necesitaban algo cada vez más fuerte como esa sensación de hacer puénting, cada vez más alto, cada vez desde un puente más impresionante. Así con todo, sea lo que sea, nos acostumbramos, es la tolerancia que hace que pierdas la capacidad de disfrutar de otras cosas que antes le producían placer, como la comida.
Y después llega lo malo,el síndrome de abstinencia si un día no consigues tu dosis te entra el mono, te sientes decepcionado, triste, irritable, abatido y te da la mala leche. Sin ser fumadores, parroquianos de la taberna de Moe o aventureros estilo Calleja todos nos hemos sentido así alguna vez, ¿verdad? Los que saben del asunto le llaman «Craving», es ese síndrome de abstinencia que nos hace sentir la necesidad urgente de hacer lo que nos provoca ese placer inexplicable, salir a correr aunque estés lesionado, salir a conseguir un chute de adrenalina al precio que sea no podemos explicarlo, es una necesidad que se apodera de nosotros.
Nos acostumbramos al subidón, a la adrenalina. Nos volvemos adictos a ello hasta el punto de necesitar más de eso cada día. También, aunque parezca mentira nos acostumbramos a las malas noticias y al dolor de alma. Nos acostumbramos a ver la muerte a diario por la tele, nos acostumbramos a ver el sufrimiento y la desgracia del prójimo y hasta seríamos capaces de acostumbrarnos a la propia, asumirla, bajar los brazos y dejar de nadar hasta la orilla. El caso es que lo saben, saben que esta sociedad es una sociedad yonqui, habida de tensión y de estrés porque nos han inyectado la incertidumbre en las venas y saben como traficar con lo que necesitamos. Los camellos que nos dan nuestra ración diaria nos la van dosificando, poco a poco, cada vez más dura porque ya no nos causa la sensación esa inexplicable que sentimos el primer día que ocurrió “algo” ahora necesitamos que ocurran muchos más “algos” Hasta el punto de que yo no se vosotros, pero yo ya estoy notando como hasta dos guerras atroces televisadas ya empiezan a causar indiferencia, parece que nos hayamos acostumbrado a la sangre, la tragedia y el horror. Nos acostumbramos a todo hasta el punto de que nuestros políticos, verdaderos trapicheantes de las noticias surrealistas, ya necesitan decirnos cosas como que no llueve porque hemos quitado las plazas de toros para que les hagamos caso, Para atraer nuestra atención ya son capaces de soltar soflamas que empiezan a lanzarnos los unos contra los otros sólo porque ya han subido un escalón más allá de la acusación de terrorismo. Muchas veces parece que no sean dueños de sus palabras, que estén como enloquecidos diciendo necedades sin sentido pero que no son inocentes porque saben que las compramos, las creemos y después necesitamos algo más fuerte para seguir el camino que nos marcan. Como los ratones de los dibujos animados que siguen el camino de los trocitos de queso, cada vez más grandes, hasta que caen en la trampa, aparece el gato Silvestre y se los zampa.
¿Cuándo diremos basta? ¿Cuándo seremos capaces de admitir que estamos enfermos y llenos de ponzoña? Es el primer paso para enfrentarnos al mono, apuntarnos a rehabilitación y volver a sentir las cosas en su justa medida, volver a sentir empatía, a apreciar lo que nos rodea, a sentirnos de nuevo humanos. Nos hace falta recuperar la calma para reflexionar, pensar, valorar lo importante sin el agobio de la actualidad cada día más veloz, cada día más devastadora ¿Seremos capaces de desintoxicarnos alguna vez antes de que muramos todos de una sobredosis?
UNRWA, Sodoma y Gomorra
Publicado: 30 enero, 2024 en actualité...Etiquetas:genocidio, hambre, Palestina, Traición, UNRWA
Cuentan en el Deuteronomio que Lot llegó a Sodoma y Gomorra, ciudades de mucho pecado y falta de hospitalidad, no mucho más que algunos cuchitriles que salpican la geografía española. Con la idea de intentar sembrar un poco el concierto y la paz. Nada, que no había manera, un buen día Yavhé le dijo a Lot que estaba un poco hasta el gorro y que si encontraba a 50 justos en la ciudad no la destruiría. Lot le regató lo que pudo y al final lo dejó en 10, sólo 10 justos en toda la ciudad harían que se salvasen todos. Perdón por el spolier, pero una lluvia de azufre y fuego cayó sobre Sodoma y Gomorra aniquilando para siempre tales antros de pecado. El resto, lo de las estatuas de sal y todo eso lo dejamos para otro día porque no viene mucho al caso.
Seguro que esta historia ya la conocías aunque sea por la película de 1962 con Stewart Granger – un clásico imprescindible -. Tal vez, hayas llegado a pensar que esa divinidad era un poco bestia, ¿no? Pues si te digo que es el mismo que el de “ojo por ojo diente por diente”, el diluvio, el ahogamiento de las tropas de faraón y algunas barbaridades más que sazonan el antiguo testamento o la Torá de los que están más afanados que nadie en perpetrar el primer genocidio, con todas las letras, retransmitido en directo para la tele de tu casa. Viendo cómo se las gasta Yavhé puede que nos resulte un poco más facil entender por qué siguen sin despeinarse en Israel a pesar de que se superan cada vez más en la salvajada, si su Dios es así de bruto, los fundamentalistas lo son más, aunque sea por reír le la gracia al «de allá arriba». Igual es por eso.
Pero bueno, no venía a cuento de esto lo de la parrafada bíblica. Resulta que unos cuantos países se han vuelto la competencia del dios del azufre y todo eso anunciando que retiran los fondos a la Agencia de las Naciones Unidas para la Población Refugiada, UNRWA, por el hecho de que algunos (algunos de entre las más de treinta mil personas que trabajan para la agencia) de sus trabajadores podrían ser miembros de Hamas. Ahora son unos pocos países pero seguro que cuando pase el interés informativo y no salgan por la tele serán muchos más, mira que está pasando en Ucrania. Si, es repulsivo que existan trabajadores de la UNRWA que se dediquen a justo lo contrario de lo que deberían hacer pero, perdonad si me transformo en Lot, ¿Cuantos pueden ser? ¿Un 5, un 10 por ciento – y ya serian muchos- ? ¿Y el resto?¿Y toda la población que está siendo masacrada y queda desamparada?
La verdad es que si te paras a pensar, hasta Yavhé hacía una oferta más razonable para indultar a Sodoma y Gomorra que la de los países que a la mínima excusa hacen «bomba de humo» y desaparen abandonando a su suerte a tantos seres humanos. Espero que pese sobre la conciencia – si es que la tienen- de cada uno de los gobiernos que usan la excusa burda de que algunos de los trabajadores de Naciones Unidas son terroristas para retirar los fondos y abandonar a tantos miles de personas las imágenes de los bombardeos y el exterminio de los civiles, llamame tonto pero igual el que no hace nada por impedir el genocidio acaba siendo cómplice más que nada porque la Convención para la prevención del Genocidio de 1948 dice en su artículo 2c algo como que genocidio es también el» Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial» y no creo que estemos en desacuerdo cuando digo que dejarlos sin fondos es imposibilitar la existencia de la vida.
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El otro día tuve una pesadilla en la que aparecían un grupo enorme de turistas todos con las mismas Bermudas, las mismas camisetas estampadas haciendo fotos con el móvil y con la misma taza de café en la mano, algo así como tropecientos agentes Smith de Matrix pero con fotos sonrientes tirando monedas en la fontana de trevi, estirando la torre Eiffel, aguantando la torre de Pisa… . Me desperté horrorizado. A mi que siempre me ha gustado viajar, conocer lugares nuevos perderme entre las gentes me resulta traumático eso del turista «a lo japo» mil fotos, todas iguales, ante los mismos monumentos, sólo por dar envidia en Instagram al prójimo. Cada uno tiene sus aficiones y yo, personalmente, siempre me he considerado un ser inquieto, ir de aquí para allá, ver mundo, conocer otras realidades, otros paisajes, otras culturas… todo eso que enriquece el alma de las personas. Si, me gusta sentirme viajero, a ser posible un viajero que huye de los tours preestablecidos, de los que salen de la ruta turística para conocer justo ese lugar que no sale en los mapas, pero conserva su encanto.
Pero la verdad es que últimamente eso de cumplir los deseos de uno cada vez resulta más difícil. aunque la verdad es que últimamente me sumo a la canción aquella de “los payasos de la Tele” que decían aquello de “viajar es un placer que no suele suceder” … (si te la sabes es que ya tenemos una edad, resignación) pero entre que la cartera no está para achuchones y el presupuesto para viajes se va en el súper o que los enanos no dejan vivir, mal está el asunto, Pero ¿si te digo que la causa puede ser más terrible todavía? Vivimos unos tiempos en los que la diversidad está en vías de extinción, en la que ser diferente es difícil, muy difícil. Nos llevan de cabeza a un mundo triste, gris, uniforme en el que todo va a ser aséptico igual, aburrido, sin los colores y contrastes de las latitudes y longitudes que le dan alegría al trayecto y te invita a enriquecerte con realidades distintas a las que tu vives. Igual si respetásemos la diversidad, si viésemos de forma curiosa otras formas de ver la vida no seríamos como somos, no tendríamos el mundo hecho unos zorros, no existiría el ansia por masacrar al diferente o puede que hasta no votasemos según que opciones que nos acortan nuestro punto de mira.
¿Qué porqué vengo yo ahora diciendo todo esto? ¿Qué opinarías si un día aterrizas en Roma y no encuentras un lugar donde sentarte y tomarte un buen café que no sea un Starbucks? O si te acercas a la Piazza della Signoria, en Florencia, y la foto te la fastidia el que la pizzería que vitaste la última vez se ha transformado en un Pizza Hut? ¿O que enfrente del Arco de triunfo en París lo más posible es que sólo puedas comer un Big Mac? Es lo que nos sucede, vivimos uniformados en un mundo de attrezzo donde te puedes comprar el mismo suéter en la esquina de tu casa que en Tokio, la cadena de tiendas es la misma, la comida es la misma, todo es lo mismo, ya no existe el sabor característico de un lugar, ese olor que te transporta a unas vivencias que solo tú puedes revivir.
Van a conseguir que perdamos nuestra esencia, que acabemos todos viviendo una vida clónica, un pensamiento de franquicia en el que nada sea propio, en el que perdamos nuestra cultura y adoptemos una vida robótica, todos con las mismas apariencias, sin que nada nos distinga. ¿Exagerado? Vamos por ese camino, puede que nos lleven por ese camino por una senda que nos lleve a un mundo gris. Puede que todavía estemos a tiempo, pero para eso deberíamos ser lo suficientemente atrevidos para ser nosotros mismos, para salir de la concha y descubrir nuevas culturas, para enriquecer nuestro espíritu y no acabar siendo una pieza más de un mundo pret a porter.
¡Menudo pelotazo ha dado Donald Trump en los caucus de Iowa! No puedo llegar a entender como pueden ir y votar a una persona con más asuntos con la justicia que José Maria” El tempranillo” Pero bueno, así se las gastan en USA, «americanadas» que diría mi abuelo. El caso es que la primera prueba de fuego para los republicanos, que quieren llegar a la Casa Blanca en noviembre, se ha resuelto por un K.O. Casi absoluto a favor del señor del pelo raro. Ya se que Iowa no es uno de los estados importantes porque no aporta muchos representantes pero es el primero y eso anima a los que siguen.
Trump se ha llevado el 51% de los votos, casi nada. El segundo ha sido Ron DeSantis con el 21%, que debe andar llorando como la zarzamora por los rincones. Y la tercera, Nikkie Haley, la ex embajadora de Trump en la ONU, que no ha podido con su antiguo jefe. El caso es que las encuestas lo clavaron, igual porque no las hizo el CIS. Donald Trump sigue siendo el dueño del partido republicano. ¿Sorpresas? Supongo que no. Tenemos Trump para rato .
Y eso a pesar de que lo han juzgado por fraude fiscal, que ha animado a sus fans a asaltar el Capitolio vestidos de adefesios, guardado papeles confidenciales en el baño o que ha intentado cambiar los resultados electorales de 2020. Ya empiezo a pensar que tenía razón cuando dijo que aunque se liase a tiros por la Quinta Avenida no pasaría nada. Nada, ni siquiera los -25 grados que hacían en Iowa ha enfriado las cabezas de los que le han votado.
Pero la verdad es que si miras alrededor del mundo, estamos todos igual, medio chalados. Los ultras van cada vez más tomando protagonismo. Si, también aquí porque ya me dirás tu si lo del partido lechuga no es digno de estudio. En todas partes va creciendo el radicalismo igual como respuesta a la inestabilidad, las estrecheces y la incertidumbre, Es como siempre, si vemos que las aguas están revueltas y hay riesgo de naufragio todo cristo se aferra al que dice que tiene una balsa. La historia nos ha dado ejemplos a patadas, El mundo se está empezando a convertir en un avispero, Ucrania, el volcán durmiente de Taiwan, el genocidio de Gaza, el Mar Rojo que empieza a recibir la medicina que siempre se gasta USA y su alter ego Reino Unido, la de los bombazos a troche y moche contra los hutíes, no vaya a ser que les fastidien el negocio de las mercancías – Las bombas en Gaza no les importan pero si les tocas «el parné» ya se ponen serios-. El asunto empieza a complicarse, la música suena fatal. Muchos países que pueden empiezan a armarse, se anuncian desplazamientos de militares. Solo faltaba que allá por Reino Unido nos digan que si igual nos acercamos a una guerra gorda (bueno, dicen que han dicho porque en X hay bastantes trileros suelto) Aunque una cosa te diré, si vamos dejando el mundo en manos de verdaderos psicópatas vamos listos. Menos mal que cerca de 50 abogados de Sudáfrica preparan otra demanda contra los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido por complicidad en los crímenes de guerra de las fuerzas israelíes en el exterminio de Palestina. Parece que todavía queda alguien que cree que las cosas no se arreglan a bombazos.
Ya sabéis que la cosa está muy fea en Oriente Próximo, donde la guerra entre Israel y Palestina, ya sabes, ahí donde debería caernos la cara a trocitos al ver como la «única democracia occidental» de oriente medio mantiene una guerra cruel y con un corte medieval que asusta. Bueno, guerra por llamarle de alguna forma porque las imágenes se suceden una detrás de otra, cada vez más violentas, cada vez más escabrosas, niños, ancianos, hospitales, ¿qué más le dará a unos que ya han rebasado con creces lo del «ojo por ojo y diente por diente» y que no parece que tengan respeto ninguno hacia la existencia humana. Espero, de todo corazón que lo que tuitea @MistralS acabe siendo verdad y nos sangren los ojos aunque claro, los humanos fast food en los que nos hemos convertido tienden a olvidar rápido, espero que esta vez que estamos asistiendo como espectadores al primer GENOCIDIO televisado sea distinto pero ¿Qué quieres que te diga? Perdí la fe en la humanidad hace lustro y esta ensalada de barbaridades no parece que vaya a restablecerla.
Y por si fuera poco los Hutíes, allá en el Yemen, han tomado partido por los Palestinos amenazando el comercio de Occidente con Oriente. Desastre! Han gritado los fortachones de la clase al ver que se les encarece el negocio. A nuestros gobiernos les importa más que nos llegue Aliexpress que la muerte de tantos inocentes y claro, se han liado a bombazos no vaya a ser que los barcos tarden más en llegar con sus contenedores de cositas. Vamos, un lío de narices, si me dice cualquier adivino que el fin del mundo está cerca no sería yo quien le llevaría la contraria. Puede que el meteorito ya esté tardando.
Pero puede que todavía quede algo de esperanza. Resulta que de todos los países “civilizados” sólo uno, Sudáfrica, un país que sufrió lo indecible con el Apartheid, se ha atrevido a llevar a Israel a La Haya, al rimbombante Tribunal Internacional de Justicia acusándolo de Genocidio. Madiba, allá donde esté estará orgulloso, los herederos de Mandela nos han dado una lección. Pero parece que al resto de la comunidad internacional no parece importarle demasiado.
Los abogados de Sudáfrica llevaron un montón de pruebas, como las cifras de muertos y heridos, las casas y hospitales que han destrozado, y sobre todo, las imágenes que han grabado los propios palestinos con sus móviles y que han subido a internet. Es flipante, tío. Es como si estuvieras viendo una peli de terror, pero en directo y con gente de verdad. Los abogados dijeron que es el primer genocidio de la historia que se retransmite en vivo y en directo, y que parece que al mundo le da igual.
Sudáfrica les ha echado un buen rapapolvo a los países que miran para otro lado, sobre todo a Estados Unidos, que nunca duda en vetar cualquier propuesta de paz en la ONU. El tribunal de La Haya no puede meter a nadie en la cárcel, pero al menos puede dar su opinión si es que sirve de algo, aunque sea para remover conciencias dejando patente que lo que está haciendo Israel es hacer el salvaje. Bueno, los salvajes por lo menos no mostrarían tanto odio con sus adversarios.
Ahora que parece que ya va pasando la tempestad y que creo que puedo asomar la cabeza sin que me sacudan escobazo creo que puedo decir que estas navidades he descubierto que hay gente que tiene una vida un tanto lamentable, muy triste, porque la verdad es que no se me ocurre qué puede pasar por la cabeza de los que han ido todos los días de pascuas a Ferraz, a esperar a Papá Noel rezando el Rosario y gritando improperios poco cristianos. No me malinterpretes, cada uno es libre de ir a encomendarse a la virgen donde quiera y cuando le de la real gana, por mí como si les place darse vueltas de cilicio hasta que se le salgan los ojos de la cara. Pero bueno, volviendo a lo que decía, si me parece raro ir a Ferraz en nochebuena con banderas y pitos imagina acercarse a jugar a la piñata con un muñeco del presidente de turno en lugar de cantar el aguinaldo.
Bien pensado, una cosa llama a la otra. No es tan raro, en los tiempos de maricastaña el Santo Oficio ya quemaba en efigie herejes a los que por lo que sea no había podido trincar, estirar, perforar o atormentar de alguna de esas formas originales que se gastaban los señores esos de sotana y cara larga.
Pero la verdad es que la cosa no es cuestión de broma. Se nos está yendo de las manos y ya verás como cuando nos demos cuenta y queramos detenerlo será tarde porque se habrá armado el pifostio mayúsculo. No me vale aquello de “es que se quemaron fotos del Rey no pasó nada”. Vale, aceptamos barco como animal acuático, puede que se debieran haber tomado mas en serio el asunto pero en algún momento se ha de gritar basta y poner fin a tanto dislate. Se empieza quemando cosas y se acaba invadiendo Polonia, ¿Verdad?.
Parece que en Génova piensan que diciendo “es que vosotros…” ya está solucionado. Es una manera de hacer lo que nos tienen acostumbrados, NADA. Como mucho esconderse e inventar la trola de turno, aunque se repitan más que el ajo porque no se si a tí te parecerá que lo de galicia con las bolitas esas de un plástico – el único creo yo- que según la xunta no es tóxico cada vez se parece más a lo de los hilitos de plastilina del Prestige – o igual son cosas mías- En Ferráz en cambio parece que les haya gustado lo de sacar las sábanas y se lamentan pero en el fondo igual hasta se alegran si, calculadora en mano, han pensado que esto les puede dar algún tipo de rédito
Pero no, una vez más son inacapaces de juntarse todos, – sumatorios incluidos porque con los verdes ya es mucho soñar- y cantar todos a la vez de forma monocorde, en gregoriano “igual nos hemos pasado los unos y los otros y esto se nos va de las manosssss”
El efecto de las masas es algo peligroso, se retroalimenta, cada vez la hoguera prende más y más fuerte y si encima nadie deja de tirar leña, insultos, botellas (gasolina no que está muy cara). Al final esto va a explotar y acabaremos mal, muy mal. Es divertido jugar a la piñata pero si le sacudes y se rompe, ya no podremos seguir jugando con ella. No quiero recordar episodios como aquello que se llamaba Yugoeslavia pero es que es algo inevitable. Ya sabes que cuando la piedra empieza a rodar por la montaña al final no hay quien la pare.
Me vais a perdonar si saco ahora cosas viejunas, como del año de la polca. Algo del año pasado, o más bien de la semana pasada, como quieras verlo. Me refiero a lo de la alcaldesa de Pamplona, bueno la EX alcaldesa de Iruña pero es que la verdad es que me reconcome un poco la cabeza lo sucedido. Pobrecita, ella que se creía dueña de la ciudad, como los de su cuerda que en general hacen eso, apropiarse de algo y creer que es una afrenta personal el si alguien va y les roba su juguete, como en la guardería. Es un mal de casi todos los políticos, se aferran y se enroscan a su silloncito. Llegan, acampan, se instalan y no saben cómo irse.
Bueno, en este caso la forma de irse ha tenido su aquél. Aquello de “prefiero ir a fregar escaleras” es algo que pasará a la posteridad, no por inaudito sino por ser propio de las películas de la genial Gracita Morales en las que hacía de criada y retrataba una sociedad de “señoritos”, clasista que parecía enterrada, pero por lo visto no es así.
Pero claro, también hace falta ser tonto si pensamos que toda esa gente que se autodenomina “gente de bien” ha cambiado ni un poquito. Vienen de casta, son hidalgos educados en su rancio esquema en el que son superiores al resto de los mortales que hemos de madrugar para ganarnos el sustento. Ellos no se “rebajan” a los trabajos manuales, no se creen hechos para eso y no sabrán jamás valorarlo. Ya lo decían sus abuelos y no van a cambiar porque no conocen otro mundo que no sea el del privilegio.¿Desde cuándo hemos visto a un solo de estos señoritos berlanguianos manchados de grasa o cubiertos de polvo? !PARDIEZ, que para eso está el servicio!
Lo que pasa es que a la mínima que se les va la pinza aparece lo arcaico que esconden bajo las costuras. Ha sido un desliz, puede que no quisiera decir eso, ni ella ni tantos otros a los que se les fue la palabra. No lo querían decir, pero lo piensan. Espero que esto sirva para recordarnos que la mayoría de esa gente no es de los nuestros, nos desprecian “de puertas para adentro” y no saben valorar que nuestros trabajos son igual o más honestos que los suyos tan tendentes al trinque. No lo olvides, más que nada por si un día has de depositar en ellos tu confianza







