Si yo ahora voy y digo Suecia, así a secas, a muchos de nosotros nos vendría a la cabeza, como no, IKEA. Porque claro, aquello debe ser como una gran tienda de muebles a lo bestia, con
renos, nieve, tundra y todo lo demás aunque vacío, muy vacío (son sólo unos 10 millones de habitantes, eso quiere decir que salen a muuucha nieve por barba) y eso que muchos de ellos, sobre todo ellas, fueron secuestradas por las películas esas de la caspa española de los años 70 en las que siempre era necesario que hubiese alguna sueca en la playa a la que cosificar (no creas que hemos avanzado tanto, trogloditas playeros quedan a capazos) ¿Qué hemos de hacerle?
Pero no todo en Suecia son muebles y señoras en bikini por Benidorm conduciendo un Volvo, también nos enseñaron a escuchar música por Spotify (¿cómo podía vivir yo
antes?), entramos en la era del móvil con Ericsson o hasta nos vendieron su ropa en H&M… Pero sobre todo todos hemos envidiado alguna vez su bienestar económico. Vale que pagan muchos impuestos pero a cambio disponen de un envidiado estado del bienestar, una sociedad muy abierta y tolerante (ya lo decían en las «pelis esas” de Esteso&Pajares, Alfredo Landa y toda la “troupe”) y una tasa de desempleo que apenas llega al 7%. Vamos, el paraíso.
Todo parecía ir miel sobre hojuelas, Suecia no era el problema. No lo era hasta que el otro día oímos un grito aterrador pero tristemente familiar en esta Europa que se nos cae a
pedazos «Suecia para los suecos», chillaban con un discurso xenófobo y antieuropeista. Lo ví por la tele y la verdad es que me asustó. Temí que ganasen las elecciones, lo que significaría un paso más hacia el final que a este paso parece cantado. No lo consiguieron, pero haciendo valer el discurso del miedo al diferente han multiplicado por tres sus resultados de 2003. No han ganado las elecciones pero puede que tengan la llave del gobierno. Ellos, los que hasta ahora eran unos apestados y que ahora parece que tienen cierto gancho entre nuestros jóvenes (No se si has visto una peli estrenada este año en La Berlinale llamada «When the war comes», trata de unos jóvenes que montan un grupo paramilitar en Eslovenia ante las narices de todo el mundo. Si puedes no te la pierdas, es escalofriante pero real).
Ahora en Suecia, ayer en Hungría, Eslovenia, Polonia, Trump a la otra parte del charco… ¿Qué nos está pasando?¿No hemos aprendido nada de una historia reciente llena de sangre y espantos?¿Cuanto tiempo más se
podrá ir parcheando esta situación? Si no espabilamos llegará el momento en el que ganarán las elecciones, de hecho poco a poco lo van haciendo, y entonces todo habrá acabado. Seremos un amasijo de países que se dan la espalda unos a otros y de ahí a sacarnos los ojos los unos a los otros sólo va un paso que puede que se esté preparando mientras leemos esto.
Puede que pienses que soy un exagerado, o puede que no. Pero el caso es que el Parlamento Europeo ya ha tenido que aprobar, por primera vez en su historia y por una mayoría aplastante, una
resolución para sancionar al gobierno de Viktor Orban. Nada más y nada menos que por violar los Derechos Humanos de los emigrantes (si, aquí en Europa). Pero a pesar de todo la sanción no irá más allá de una regañina porque para hacer algo se necesita la unanimidad de todos los países y está claro que, por ejemplo Polonia, no votará contra su “amiguete” Ah! Y no olvidemos que nuestro muy civilizado, democrático y “masterizado” PP se ha puesto de perfil al respecto con tres votos a favor de Hungría, nueve abstenciones y tres que salieron huyendo. Ya me dirás si con ese panorama nos hace falta un nuevo partido Ultra en España. Preocupante, ¿verdad?
Pero quizá el problema sea de los partidos tradicionales que por lo visto ya no nos ilusionan. O quizá seamos nosotros los que fallamos por apoyar indirectamente las políticas de “mirar hacia otra parte” de la UE. Puede que debiéramos prestar más atención a la tormenta que se está fraguando y usar con nuestros propios hijos las mejores de las armas posibles para evitar el desastre, la lectura, la educación y el diálogo. Nos va la vida en ello.







de integrar y normalizar la institución real. Como si no supiésemos todos que si la monarquía persiste es gracias al “misterio” que la envuelve. Eso de los reyes es como los magos del circo, si les quitas la pátina de “plus plus” y empiezan a mostrar los enredos con la suegra y las guerras de cuñados ya te digo yo que dura dos telediarios. Deberían aprender de los Windsor, ¿que uno de ellos se emparenta con la plebe? La abducen y en paz.
si es necesaria la profunda reverencia y genuflexión ante el retrato de alguno de los CUATRO Reyes de los que disponemos en stock. Deberíamos preguntar al flamante presidente del PP a cual se refiere porque Perez-Reverte nos espetaría que la reverencia, mientras nos quitamos el sombrero de ala ancha con pluma, la hiciésemos a la voz de “vivan los reyes”.
demasiado a menudo y así me riega el cerebro) cuando estás a punto de salir “pa galeras”, a un trabajo ingrato y mal pagado que aguantas porque es lo que hay, maldiciendo tu existencia con el cepillo de dientes en las manos como Escarlata O´Hara con el rábano también hemos de gritar “Viva el Rey” (seguramente tu vecino de rellano te lo agradece zapato en mano porque le has despertado a la prole).
de la pulserita en la muñeca se afanan en hacernos saber que no están por la causa de pagar ni un real más en impuestos,” que si el Estado necesita más “parné” para que no vayamos palmando por la calle que se las apañe como pueda”. Gritaremos “viva el Rey” a los que no quieren saber que las desigualdades son cada vez mayores, y que un 20% de la población tiene tanto como el otro 80%, o que aquí, ellos, pagan menos de la media europea.
muchedumbre a la puerta del economato de Cáritas, a los que cortaron la luz pagada a precio de oro o a los que se gastaron la mitad del sueldo en gasoil porque su trabajo está lejos y no hay transporte público. Lo diremos porque estamos agradecidos a la labor social y la dedicación de una institución que se vuelca en “hacer nada” por sus siervos de la gleba.
en la que parece que hemos olvidado que la alabanza del prójimo se ha de ganar con esfuerzo, día a día, minuto a minuto, con hechos, no con apariencias. Sólo cuando la institución se lo haya ganado deberíamos gritar muy fuerte eso de “Viva el Rey”, mientras tanto mejor nos guardamos los vivas para nuestros médicos, nuestros profesores, bomberos y todos aquellos que se parten la crisma cada día en intentar que nuestra existencia sea llevadera. Ellos si se merecen los “VIVAS” esos. ¿Se los damos?
proponían dinamitar los Pirineos y hacer una zanja con cocodrilos, como le oí decir allá cuando los franceses nos tiraban los camiones de peras limoneras en la frontera. Hablábamos sobre si Rivera se está colando con eso de retirar los lazos amarillos que ha puesto la gente en sitios públicos, discutíamos sobre sobre si se cree con un
derecho superior a quitar algo de un lugar que tampoco le pertenece y sobre todo si no será que se está empleando esto de los lacitos para provocar una nueva escalada de inestabilidad peligrosa, porque oye, tanto va el cántaro a la fuente… y en este caso igual se está abusando demasiado de los numeritos, por un bando y otro. Al final a algún descerebrado se le va a ir la mano y va a pasar algo gordo, más surrealista que se repartan mamporros en una manifestación contra la violencia, entonces nos arrepentiremos.
«sentimiento nacional», como el de la emigración (me pedí otro café, porque esto iba para largo). Lo preocupante es que igual que Paco, cada vez más gente se cree este sermón y eso se refleja en la llegada al Gobierno de una panda de políticos asilvestrados que ponen en peligro el proyecto de una Europa que soñamos un día. Más que poner en peligro mejor sería decir que lo han enviado a tomar viento. Menos mal que todavía nos encontramos chispazos que hacen albergar esperanzas como la macro manifestación como de Chemnitz en la que se demostró a la extrema derecha que #NosotrosSomosMás y que todavía existe una mayoría de gente que cree que las personas están por delante de las políticas retrogradas.
aguas en temas tan importantes como que afectan al miles de personas, cada vez son más los gobiernos que se entregan al abandono de seres humanos. No entiendo como 79 años después de que Alemania invadiese a Polonia estamos de nuevo entrando en una escalada de sinrazón que nos va a llevar a un mal puerto sino lo paramos a tiempo. Nos hemos transformado en una panda de insolidarios acampados en el límite del racismo y con unas tendencias que se aproximan demasiado a aquello de la Europa de preguerra ¿no nos bastó y sobró con una vez?¿Es que no hemos aprendido nada?.
esa de que vienen “para vivir a cuerpo de rey” o “vienen a quitarnos el trabajo”. ¿Guerra contra la inmigración porque es un peligro para la economía y pone en peligro el futuro? Mentira cochina! Nos cuentan que existe una verdadera avalancha, cosa que tampoco es verdad (ya ves tú que cosas). Todos saben que este 2018 estamos registrando el menor flujo migratorio desde 2005, según ACNUR. Aquel año entraron en nuestras fronteras más de un millón de inmigrantes, y este 2018 apenas si llevamos 43.000. Ya me dirá Salvini, Orbán o todo el que le apetezca dónde está el gran drama que nos quieren hacer ver.
de semejantes, ni querer ayudar un poco a los que están muriendo en el mar por intentar no hacerlo en su tierra por lo menos acepta que Europa necesita a los emigrantes como el comer, literalmente. Vivimos en un continente envejecido, con una tasa de natalidad que roza el ridículo y que va a necesitar de todos los que llegan y los que puedan llegar para poder sostener su esquema económico. Esos llegados son la mano de obra que necesitamos para que todo pueda seguir funcionando. ¿No lo estás viendo? ¿No será que la derechona prefiere tener menos gente para explotarla mejor? Fue en este momento cuando mi amigo Paco puso los ojos en blanco y se pidió una tila.
han inundado mi twitter. Son gritos de personas como tú y como yo que llevan padeciendo en silencio el desgarro de la incomprensión en el cole, en casa, en el trabajo o en cualquier parte. Nos contaban con una enorme valentía como vivieron el zarpazo del miedo que les obliga a permanecer escondidos durante siglos sufriendo todas las barbaridades que el ser humano es capaz de hacer con sus semejantes.
cómplices que te llevan a no querer saber que puede estar sufriendo es@ compañer@ de pupitre con el que todos se metían en el cole o este otro que ocupa el despacho de tu lado. Si, ese despacho que alguna veces está cerrado y del que salen unos sollozos contenidos justo antes de que salga su ocupante con una sonrisa y los ojos rojos como tomates. Me refiero a que este finde hemos vivido en las RRSS todo un acontecimiento al nivel del famoso #MeToo. Muchas personas se han atrevido a contarnos bajo el hastag #MeQueer sus escalofriantes experiencias vividas simplemente porque a muchos de nosotros nos cuesta hacer entrar en la mollera que en el afecto y el amor lo que esta sociedad arcaica quiere no tiene porqué ser lo que nos han tatuado con la terrible etiqueta de “lo normal”. Por lo visto preferimos ver como miles de parejas acaban como el rosario de la aurora pero no queremos ver a otras mostrar su afecto. Parece irónico.
l@s valientes que nos han contado su historia han tenido que mudarse, lejos de unas familias que les dan la espalda. No lo entiendo, llamadme cortito. No entiendo la causa por la que unos padres puedan dejar de serlo simplemente porque su hij@ no es heterosexual. A un hijo se le quiere y basta, te da igual que sea alto, bajo feo, guapo o hasta si tiene tres orejas. Se le quiere y ya está. Hasta ahí todos de acuerdo ¿verdad? Entonces ¿A que se debe eso de horrizarse por la tendencia sexual de tu propio hijo?¿Porque en este caso muchos padres los condenan al silencio de siglos, a de ocultarse detrás de la cortina, a que no se vea, a decir “vale pero que no se sepa”? Si tu hijo mañana te presentase a su pareja de su mismo sexo, ¿Qué harías? Si te sorprendes, deberías replantearte cómo es que has criado a un hijo al que no conoces y el problema lo tienes TÚ, pero si no lo aceptas estarás fallando a todos tus esquemas como padre “a un hijo se lo quiere y se le procura su felicidad como sea, y punto”. Piénsalo.
standard” esa que nos han vendido es un camelo. Ya sabes, aquello de nacer, crecer, casarse, reproducirse y esperar a la parca lo más tarde posible, eso que nos ha colado en parte una institución que ya hace bastante por esconder sus miserias debajo de la alfombra, 
los de al lado que todavía están de vacaciones o por los calores que me da la amenaza de la subida del precio del diésel que anuncia este «nuevo gobierno» que al final acaba comportándose como el viejo. Una subida que acabaremos pagando los que ya vamos justitos y lo necesitamos para ir a trabajar (lo que me hace plantearme si con esa bajada indirecta de sueldo me compensa ya pegarme los madrugones diarios). El caso es que cuando consigo quedarme en el sofá tranquilito suena el teléfono y como me pilla bajo de defensas puede que por aquello que según 
precio de vivir en una “ciudad smart” va a ser la propia libertad de sus habitantes que van a ver como TODO va a estar controlado por Alphabet (la matriz de Google) y Waterfront Toronto. Si nos quejamos de los cacharros que llevamos en los bolsillos, imagina lo que puede llegar a ser entregar tu vida con un lacito a multinacionales ávidas de sacarte el jugo tanto como sea posible y después ya queda ver a los perros mecánicos persiguiendo a alguien como en «Black Mirror». En fin, cosas de la vida moderna. Pero piensa que si llega a caer en gracia y se extiende al resto del mundo, lo de Orwell va a ser un paraíso de la libertad comparado con esto.
que
se extiende por el mundo entero? Igual las grandes corporaciones pretenden hacernos vivir en una especie de “Mundo feliz” en el que ellos sean los dueños de una economía circular que lo controle todo como ocurrió en el desierto de Atacama, en Chile, 





tan grande que tardaremos lustros en recuperar los derechos y salarios destrozados por aquella ley que se sacaron de la chistera los que entonces tenían el rodillo de amasar el pan. Justo esos que ahora se lamentan por los rincones del Congreso pero que entonces se hinchaban como pavos con los exabruptos que soltaba Hernando desde la tribuna. Transformaron eso de trabajar en este país en una especie de misión imposible en la que encontrar un curro era difícil pero encima conseguir que te sacase de pobre y te permitiese
vivir decentemente ya era como ponerle orejeras a un unicornio. Puede que desde tiempos del diluvio no se haya visto nada igual, lo que no entiendo es como sobrevivimos a aquello sin acabar todos encadenados a una bola. La capacidad de aguante del la especie humana es inimaginable pero en nuestro caso es indudable que Otto Von Bismarck (si de verdad dijo eso alguna vez) tenía razón cuando mencionó que “España es el país más fuerte del mundo, lleva siglos intentando destruirse a sí mismo y todavía no lo ha conseguido”. Y en ello seguimos.
patronal y sindicatos para que los salarios suban en torno al 3% hasta 2020, y los salarios más bajos en convenio alcancen los 14.000 euros al año. No es suficiente, no basta con decir que esto sacará del pozo a los más golpeados por la crisis. No lo podemos creer, andamos tan sacudidos que Santo Tomás (ya sabes, aquél que puso el dedo en la herida para asegurarse) es un iluso a nuestro lado. Queda mucho por hacer y por corregir de aquella terrible reforma, supongo que Sánchez lo sabe. Necesitamos que vuelva el respeto por el trabajo, que queden atrás estos tiempos en los que todo vale y trabajamos a cambio de nada, de unos latigazos incluso. Un tiempo en los que muchos no sentimos orgullo por el trabajo porque total, sabemos que no nos va a sacar de pobres y no somos más que carne que alimenta a la empresa. Son tiempos terribles y no parece que este gobierno vaya a remediarlos. Sigue con el guion establecido. Ya se que es difícil el camino pero si no se empieza a andar, la senda no va a recorrerse sola.
los que se han beneficiado con la reforma infame del PP? ¿ Que tal si se persigue a todos esos «patriotas» de pulsera, grandes empresarios, banqueros y gente acogida a esa «aministía fiscal» misteriosa que se han apresurado a decir que no están por la causa de pagar más impuestos y que si se les suben «pasarán palabra» y acabaremos pagando los de siempre? Me parece que no están muy por la causa de intentar remediar eso de ser líderes en desigualdad de Europa y en Moncloa, tampoco.
hora de empezar a pedir cambios aunque sea para justificar el nuevo gobierno ¿No crees que no hemos recorrido toda esta montaña rusa para quedarnos igual? Ya va siendo hora de que los parias de siempre empecemos a notar algo, ¿no? Aunque con un PSOE que sale en defensa, una vez más, de algo que se le parezca a un Rey ya no se que decir. Si Pablo Iglesias (el original) levantase la cabeza los corría a todos a escobazos.
han participado unos 66 mil afiliados . En un partido que hace dos años cosechó casi ocho millones de votos sólo hubiesen votado el 7,6% del censo ese que decía el PP que tenía escondido en algún cajón. Eso si hubiesen aparecido todos pero lo del verano, el aburrimiento borreguil de la campaña y la playa en un julio caluroso tiene lo que tiene. O sus bases han desaparecido misteriosamente como si hubiesen ido de excursión al Triángulo de las Bermudas, o tenían un censo tan
hinchado como un pez globo. Pero ojo, que en el recuento de cabezas se incluyen todos los cargos de un partido que gobierna todavía en muchos lugares. Si eso es así, puede que la única forma de encontrar un “carguito” era afiliarse al PP (o decir que te has afiliado). Párate a contar y verás como si los números son lo que son y es lo que parece, el afiliado que no tiene un cargo público es que le han tomado como tonto de capirote. Sea como sea mucho me temo que lo de los curriculums no era lo único que tenían dopado los que alardeaban de un censo gigantesco.
ganando Casado el «alter ego» de Aznar para después ver como por arte de abracadabra Soraya «la Mariana» remonta como Indurain en sus años mozos y se clasifica para la segunda vuelta en la que ¡Oh Misterio! los «tresmilypico» compromisarios al Congreso optarán por lo que les de la gana, como siempre. Eso lo saben los afiliados que prefieren buscar la sobrilla o una caña fresquita en el chiringuito para ver desde la barrera el espectáculo ese de sacarse los ojos que protagonizarán los candidatos-avatares. La lógica sería que se uniera la «asociación de damnificados por Soraya» y aupasen a Casado, pero ya veremos.
para el gobierno, no para luchar por conquistar nada. Creyeron que el gobernar era su derecho natural, y cuando están en la oposición se quedan como un gato iluminado por los faros de un coche, desconcertados, se enfadan, les da la pataleta y esperan que les llegue su “justo regreso” como si les perteneciese algo. Mucho me temo que no sepan luchar para ganar unas elecciones, veremos lo que hacen (nada bueno seguro) pero visto el percal y como va rodando ciudadanos, al final los beneficiarios serán los de VOX (mamá miedo).
alguien que mantuvo al país sometido “manu militari” durante cuarenta años, es como si el temor estuviese todavía impregnado en el ADN. Cuarenta años en los que todo el que levantaba demasiado la voz notaba el peso del puño de hierro que todo lo alcanzó. Igual va y soy un sectario, pero no entiendo la razón que hay para que no solo no se trasladen sus restos sino que algunos pretendan que ni hablemos de ello. De verdad que todavía he oído estos días a personas mayores te señalaban con el índice delante de los labios como el poster de la enfermera que había en todos los ambulatorios “shhhh que te pueden estar escuchando”, ese gesto, ese temor cuarenta y pico años después
dice mucho de lo que sucedió. Puede que esa sea una razón más para cubrir con la tierra de la “normalidad” todo esto y permitir que sus restos (si queda algo) sean depositados lo más respetuosamente posible en el cementerio de El Pardo, junto a los restos de esposa y el resto de su familia. Con respeto, algo que él jamás hubiese tolerado vista su forma de “gobernar” a base de palizas, desapariciones, paseillos, cunetas y un terror que cuarenta y dos años después todavía se puede palpar. Sacarlo y llevarlo con los suyos sería mostrar mucho más respeto y civismo que el que él mostró a cualquier ser humano cuando no
1940 arrancando el dinero a nuestros padres y abuelos a base de cartilla de racionamiento en la que se marcaba con una crucecita el hambre creciente al que se sometía a las familias. El dinero que quedaba después de las corruptelas se destinaba a construir el valle donde hasta 1950 se deslomaban presos políticos, mano de obra con la que se forraron algunas constructoras cuyos dueños son recordados paseándose a bordo de su Mercedes XXL por las tierras castellanas. La choza nos costó a todos unos 1.100 millones de pesetas de la época pagados en sangre, terror, miseria y enfermedades. ¿Crees que eso puede olvidarse? El Valle de los Caídos no se puede destruir, y aún menos convertirse en un lugar de reconciliación nacional, porque nunca lo fue y sería pervertir la historia de una guerra
infame en la que los que se creían investidos con la legitimidad venida directamente de Dios (Cruzada le llamaron en pleno SXX nada más y nada menos) aplastaron a los vencidos sin ningún tipo de “espíritu de reconciliación” seria como intentar hacer colar una peli de Béla Lugosi en un festival de dibujos animados, no cuela. Conviene que no se olvide porque se construyó para que no olvidemos ni un momento y no lo haremos, no olvidaremos que en el están enterrados (tirados más bien vistas las dificultades en retirar algunos restos) los huesos de unos cuantos centenares de republicanos que se rapiñaron sin permiso de sus familias, sólo por la voluntad de alcaldes, señoritos o falangistas de congraciarse con el régimen y así poder conseguir “favores” de todo tipo y que puede que todavía les duren.
es
alimenta lo justito, se les retira el pasaporte y hasta se les prohíbe la posibilidad de intentar cambiar de empleo.