Igual hoy me he levantado un poco conspiranóico. No se si será porque me he fundido alguna neurona de las pocas que me quedaban al tener que estudiar un máster para aclararme cuando se puede salir a la calle o igual será porque que he cambiado de marca de café y eso algunas veces tiene efectos
extraños en una mente con letargo crónico. Pero el caso es que parece que se va disipando la niebla y entre la marabunta de paseantes, vamos viendo la ruta que sigue este viaje que nos lleva derechitos a ese lugar tan raro llamado “Nueva Normalidad” o cosa por el estilo. El nombre ya resulta un tanto inquietante porque una cosa “nueva” no puede ser “normal” justamente porque es nueva. Parece que el palabro rechina en estéreo. Tanto como la visión de algunas almas enfundadas por primera vez en su vida en chándal y bambas haciendo como que corren, sin que se les haya ocurrido pensar que andar también vale, aunque sea a lo Rajoy.
Llámame tío raro o malpensado pero a mí me ha pasado por la cabeza que esto cada
vez se parece más al mundillo retrofuturista de “1984”. Ya sabes, “el Gran Hermano te vigila” de Orwell y todo eso. Supongo que conocéis la historia pero bueno. Orwell nos retrata una sociedad bajo vigilancia masiva donde todo está manipulado y regado con una represión política y social propia de Corea del Norte. Pero como se hace por el “bienestar del ciudadano” todo el mundo calla y se limita a cumplir -y hacer cumplir- sin rechistar. Espero que no me malinterpretes pero yo ya no se que pensar (lo dicho, será cosa de la marca del café nuevo del colmado del barrio que he descubierto, me lleva atacado).
Quizá creerás que se me ha ido mucho la pinza si te digo que me vino eso a la cabeza el otro día cuando salía por la tele alguien del Gobierno o hasta puede que fuese alguien de la oposición bipolar esta que padecemos en este país en el que unos se entregan al narcisismo mientras los otros permanecen anclados en la queja por la queja, sin planes alternativos y sin que nadie parezca que se interese en preguntar a los científicos como acabar con el drama que supone cada una de las muertes, que es lo que ahora necesitamos con urgencia. El caso es que el entrevistado empezaba a utilizar
palabras raras, que si desescalada, que si nueva normalidad que si desconfinamiento… Fue oír esas cosas encadenadas y saltarme a la cabeza la Neolengua de Orwell, esa que acaba dominando el pensamiento del que pone las orejas, se lo camela y consigue que acepte sin rechistar lo que en realidad le perjudica hasta niveles insospechados, porque claro, es por nuestro bien y aunque suponga un sacrificio eso siempre es bueno, ¿verdad?.
Le expliqué esto a mi amigo Paco (sigo tomando café con él, aunque por Skype),
soltó una sonora carcajada y me dijo que parecía que me acababa de caer del guindo, porque según él Aldous Huxley ya nos lo dijo en Un mundo feliz, allá por 1932, «Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar». Se quedó serio mirando a la camarita y afirmó con voz seria, que esto no era más que un “Remake” de lo de la crisis anterior porque en el fondo no importa quién nos gobierne. Paco sostiene que en algo están de acuerdo; les importamos un pimiento. Entonces los que nos decían que gastásemos como descosidos nos hicieron creer que éramos unos manirrotos que “vivían por encima de sus posibilidades”. Ahora los mismos que no se preocuparon demasiado en reparar rápidamente el tijeretazo que sufrieron los ambulatorios nos cuentan que se preocupan más que nadie por nuestra salud. ¿Paradoja?.
Como siempre, mi amigo es de los que te sacuden el alma como una estera. Desde entonces tengo una duda existencial, no dudo de que necesitamos seguir unidos por el camino que nos lleve al final de esta pesadilla si es que queremos de verdad despertar de esta pesadilla que está causando tantos estragos. Pero
. ¿Y si aprovechando lo del coronavirus están entre todos representándonos un sainete y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se están dedicando a recortarnos las libertades con unas tijeras de podar sin que nos demos cuenta? Si te paras a pensar eso no es nuevo, llevamos años hemos aceptado cosas que hubiesen hecho saltar a nuestros abuelos que se dejaron la vida peleando por la democracia. No se, llámame neurótico pero soy de esos que piensan que los derechos tardan siglos en ganarse y segundos en perderse para siempre. Igual puede que vea fantasmas donde no los hay. ¿No crees?
Pero una cosa está clara, deberíamos vigilar un poco más los acontecimientos que estamos viviendo no vaya a ser que se pasen con los hachazos y entre unos y otros nos acaben liando. Si, será necesario seguir con las medidas que están dando resultado y además no tenemos otras. Pero vayamos con cautela no nos caiga encima aquella frase de Benjamin Franklin que decía algo como que “Aquellos que renunciarían a la libertad esencial para adquirir un poco de seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad”. Piénsalo.








Sería cosa del miércoles cuando empezaron a lloverme un aluvión de mensajes diciéndome que yo era un Bot. “Chico, pues ojalá porque eso me dispensaría de tener que ir a la compra, cocinar algo para comer o hasta de aguantar este mundo de locos en el que se ha transformado todo esto del Twitter” le dije a uno de ellos. Craso error, empezaron a darme más palo que a una estera, de verdad, empecé a pensar que se había abierto la veda y me perseguía hasta Elmer, el cazador de los dibus de la Warner (¡que viejo soy, madre mía!).
busca es sangre, como Tina Turner en Mad Max «Más allá de la cúpula del trueno» (Ya sabes, «dos hombres entran, uno sale», el Maestro Golpeador y todo eso). Me puse negro, reconozco que empleé algunas palabras malsonantes que, quizá, no estén en el diccionario de la RAE porque uno es más bien modosito y no está acostumbrado a pelear en el barrizal donde me caí de bruces. Decidí hacer como aquél, “me meto en un agujero y espero a que amaine el temporal”. Y en eso andaba cuando me dio por pensar que igual tenían razón los que decían que soy un BOT. Pero de ser verdad sería un robot un tanto imbécil porque, recopilando, unos me han dicho que soy un …. del Gobierno, otros que si soy un sicario a manos de la derechona abyecta… ¡Aclárense, por favor, que me llevan confundido! No se puede ser aceite y agua al mismo tiempo!
dimensiones Turner poco aporta saber si el timonel es alto o bajito, barbudo o lampiño. Lo que importa es salir más o menos decentemente de la misma y después ya hablaremos de lo que se ha hecho, tiempo habrá. Ahora toca recordar a demasiados aquello de que que si el barco naufraga nos hundimos todos. Pero una cosa hay que tener en cuenta, siempre se torea mejor desde la barrera, ¿verdad?
es más que un error en tu vida, alguien que aparentaba ser un príncipe azul y no llega ni a rana de charca. Alguien que le prometía una vida feliz hasta que creyó tener falsos derechos sobre otra persona. Pero claro, cayó en la trampa y salir de ella era difícil, tanto que acabaste por asumirlo y confiar en que se pasa todo el santo día en el bar y cuando vuelve está como una cuba tanto que aguantas los insultos y los golpes porque “cambiará y volverá a ser el mismo”. En el fondo sabes que lo que te dicen los que te queremos es verdad, no va a cambiar nunca y nadie merece aguantar el desprecio de nadie y menos todavía del ser de inframundo en el que se convirtió Pepe.
intercepta la conversación y ocurre como aquél día en en que se enteró y el día después la vimos, triste, detrás del mostrador con la cara hinchada «porque se había caído». Llamamos ya varias veces a la policía y siempre les dijo «que no pasaba nada», le suplicamos que denunciase, le metimos en las listas de la compra papelitos pidiendo que llamase a 016. Todo lo que sea menos mirar hacia el otro lado.
rehipotecado, encerrada más de veinte días con un energúmeno que debe estar en pleno mono “post alcoholico”. Espero, de verdad que haya conseguido salir a la farmacia de la esquina a pedir una “mascarilla 19” y que unos señores vestidos de azul o de verde se lo hayan llevado en coche a comisaría. Lo merece, cualquier salvaje que levante la voz, intente humillar o desprecie al ser que eligió para su confinamiento merece verse las caras con un juez. Inmediatamente.
ocurriendo en muchos hogares, puede que no se llame Mari y que no sea pescadera. Puede ser tu vecina, puede ser tu família y puedes ser tu misma. Piensa si conoces alguna «Mari», si es así has de saber que tu silencio te hará cómplice de un maltrato más, de una vida destruida más. Ahora más que nunca debemos pensar en todas aquellas que no supieron ver a tiempo que su príncipe no llegaba ni a triste renacuajo de charca y ahora están encerradas en un piso pequeño con él.
suben el número de manías que tenemos los mortales y sobre todo, se multiplica a niveles exponenciales mi preocupación por el estado emocional de las personas que se encuentran solas en casa y más todavía si piensas como lo estarán pasando todas aquellas que llevan veintipico días encerradas con su maltratador. Espero que puedan poner el bozal a las fieras y si no, ya sabes, Llama al 016 o sal
cuentan por la tele que somos héroes, yo no me veo con capa ni nada de eso, soy más bien del montoncito tirando a neurótico pero hoy me noto tocado. Supongo que será, en parte porque ando agobiado por el martilleo de los agoreros que andan contando barbaridades de todo tipo y que acaban con la serenidad de cualquiera porque hasta para contarnos la conspiración más bizarra han llegado a tener tiempo. Esta semana he hecho un experimento por consejo de mi psicóloga de cabecera (gracias,
de rédito a todo esto, no les importamos nada y si quieres que te diga la verdad siento una envidia terrible de Portugal, donde el jefe de la oposición si se declaró abiertamente dispuesto a ayudar al gobierno a salir de esta en lugar de jugar a las trampas, las amenazas y el equívoco. Eso sí, el Gobierno portugués también parece centrado en salir como sea sin que le importe tanto la imagen que va a quedar después sin siquiera mentar nada de pactos “para luego” en los que intentar colar algún tipo de argucia. Igual es que yo no entiendo de esto, pero no creo que sea el momento para grandes pactos filosóficos para unos, engañifas para otros.
puesto esta vez el grito en el cielo, mal asunto.