Posts etiquetados ‘unabomber’

     Hace unos días que estamos en ese periodo en el que los valencianos, en general, inmolamos las neuronas que nos quedan y cometemos holocausto de Polumbis en honor a San José, nos metemos como sardinas en lata en la plaza del ayuntamiento para explotar cohetes hasta sangrarnos las orejas, le llamamos mascletà, y nos provoca una especie de éxtasis estilo Santa Teresa. Quemamos ninots muy “por encima de nuestras posibilidades”, aunque acabemos indultando a los que de verdad achicharraríamos gustosamente. Nosotros somos así, no tenemos remedio ni falta que nos hace.

     El otro día bajé a las horas infames esas de ir a currar y me vi el coche transformado en una barra tabernaria, vasos, botellas y tipejos despachurrados sobre el capó. Después de apartar vasitos y ahuyentar tíos, entré en el cochecito y caí, “¡anda, si estamos en fallas!”. Igual eso va a tener algo que ver en que esta semana estoy espeso, paso mucho sueño y me queda un mundo por delante hasta el día de San José inclusive.

     Andan desaforadas las hordas que han estado hibernando todo el año disimulando bajo apariencia humana y que estos días se metamorfosean en tribus deambulantes con estandartes, con tendencias pirómanas y una querencia a los explosivos que dejarían a Unabomber a la altura del betún.

    Mención aparte merecen los preciosos a la par que desproporcionados monumentos y las alegres carpas que no te dejan transitar ni en bicicleta. Creo que están colocados por maestros estrategas Napoleónicos para inutilizar la mayor cantidad de calles posibles, ya sea con fallas, casales o, en versión nómada, con esas comisiones desfilando acompañadas por las sufridas charangas y su música atronadora, para gozo audiovisual de todo aquel que al doblar la esquina se las encuentra, así, a traición. Eso sin hablar de calles iluminadas hasta el blanco absoluto, con gran deleite de los vecinos que sobreviven con los ojos hinchados, inyectados en sangre y la napia destrozada por los aromas de los puestos de “Bunyols”, de buñuelos onerosos, mutantes, insípidos, de nada, desalmados por sus hacedores que en su mayoría no han oído hablar de la calabaza y desconocen que tiene algo que ver en la receta tradicional.

     ¿Verdad que pensáis que estoy tarado? Siendo valenciano parece contradictorio que no me una al fallerío, al derroche desaforado y a la “coentor” estilo “Valensiiiaaaa en Fallaaas”. Nada más lejos de la realidad, entiendo y respeto la fiesta como el que más pero pido, por favor, que se tenga a bien considerar el ejemplo brasileño, si ellos tienen un sambódromo, ¡pongamos nosotros un falleródromo!, un lugar donde se pueda montar toda la fiesta que se pueda imaginar, una juerga estilo Los Inmortales, ¡hasta que solo quede uno! Pensad que haría falta invertir menos dinero, vamos que habría más bebida y más petardos (economía fallera de primer curso), con menos orquestas se podría montar verbena veinticuatro horas al día “non Stop”, se podría desfilar durante todo el santo día dando vueltas al falleródromo, con todas las fallas en el centro, visualmente precioso, tirando cohetes incluso de cinco megatones de potencia!, para mayor solaz de los visitantes repantigados cómodamente en la grada y permitiendo vivir al resto de los sosos que queremos continuar en la paz de nuestras ermitas VPO

Galeria de Calles de Valencia Iluminadas hasta la ceguera total 2013