Hace muchos años, cuando no existía Internet, ni siquiera el teléfono o la radio el campanario de un pueblo era también la torre de telecomunicaciones. El toque de las campanas regía la vida del pueblo. Desde el campanario de anunciaba todo lo que ocurría y podía interesar, la hora que era, cuando tocaba ir a misa o volver a casa después de la jornada en los campos, si había muerto alguien en la villa hombre, mujer o niño (existían diferencias en el toque), si había algún peligro o incluso cuando sonaban a fiesta. Era entonces cuando sonaban todas a la vez. Tocaba celebrar, era fiesta mayor y se lanzaban las campanas al vuelo.
Esta especie siempre ha sido muy dada a eso de salir a la calle a cantar victoria antes de empezar la batalla. Damos por sentado que el partido nos lo llevamos de calle, sin bajar del autobús. Soltamos las campanas al vuelo y después pasa lo que pasa. No salen las cosas como se nos habían pasado por la cabeza y ya todo son malas caras. Llámame agorero y malasombra pero no se yo si no estaremos ahora montando una peletería antes de acercarnos al bosque a ver si encontramos un oso. No, no me refiero al sainete de Biden. Que vale, de acuerdo, parece que va a ser presidente. Pero algo de razón puede que tenga Trump, las elecciones igual no han sido justas, estoy segurísimo que millones de votantes lo han hecho más para perder al sujeto de vista que para poner al demócrata de presidente. Sea por lo que sea parece que vamos a tener por una temporada un mundo “normal” si es que ese palabro se puede aplicar a este año que llevamos (Venga, un esfuerzo más que ya estamos en noviembre). De todas formas esperemos un poco, no nos vaya a salir rana, que en eso de que un príncipe se nos transforme en batracio ya tenemos mucha experiencia.
Con lo de lanzar las campanas al vuelo me refiero al anuncio de Pfizer y su vacuna megaeficiente frente “al bicho” pero que, de momento, parece que nadie ha visto. Esta mañana me acerqué a tomar el café de rigor, más contento por eso de que parece que veamos la luz al final del tunel y me encontré con Paco (que puede llegar a ser cenizo pero suele acertar). Estaba jugándose carajillos y algún “Sol y Sombra” a que en una semana el virus habrá mutado, se producirá algún accidente en el laboratrorio o se descubrirán efectos secundarios perversos del tipo de que a los que han experimentado la vacuna se les han vuelto las orejas verdes. Según Paco algo va a ocurrir para que la vacuna vuelva a la casilla de salida, como en el juego de la oca y todo quede en una maniobra en la que la farmacéutica y cuatro avispados habrán ganado muchísimos millones de euros gracias al vaivén de la bolsa de estos días. Todo a costa de nuestra esperanza ciega en que esto pueda acabar ya y podamos despertar un día y abrazar, besar de nuevo, vernos las caras, reir, volver a ser humanos.
Prefiero decir a mi amigo que ese es el verdadero valor que tiene la investigación y que a cambio de eso no hay dinero que valga. Paco teme que alguien haya hecho su agosto en pleno noviembre. No se que decirte, prefiero ser un iluso y pensar que la ciencia se mantiene al margen y sigue su camino en beneficio de la humanidad. Prefiero pensar que esa es su razón de ser y que no va a entrar en este juego de piratas. Pero no se ya que decirte, solo el tiempo podrá resolver la duda pero de equivocarme sería como para perder la esperanza en la especie humana (la poca que nos queda) y salir a la calle pidiendo la extinción.












de que en realidad el ejército de los caballeros de la tabla eran cuatro monas y les hacía falta alguna que otra ayuda de los efectos especiales de la época. A falta de George Lucas bueno era Merlín. Más adelante también ha habido otras historietas de abracadabra para intentar confundir y oye, lo consiguieron. Ya me dirás si lo de los tanques hinchables de atrezzo
Maskelyne. Si no conoces la historia, no tiene desperdicio, idearon un falso puerto de Alejandría para que la Luftwaffe se ensañase con ella. Picaron, la idea fue magistral. Casi tanto como la de unas gentes que se han pasado toda la santa semana enredando con una moción de censura de cartón piedra, unas declaraciones altisonantes y un discurso sobre el sexo de los ángeles para al final no hacer nada de provecho (como ya resulta habitual) y declarar el toque de queda.
No me malinterpretes, hemos de hacer lo que sea necesario para parar esta lacra que nos ha tocado pero es que al final en este mundo la apariencia cuenta bastante y no me dirás que en todo el planeta no tenemos la impresión de que TODOS van dando palos de ciegos y los que acabamos engrosando las ya enormes cifras de los que han perdido tanto que ya no pueden ni conseguir una comida decente al día somos nosotros, cada vez más. Los mismos que acabamos cargando con las prohibiciones sin que se molesten en dirigirse al vulgo para contestar a una de las mayores preguntas de la historia de la humanidad ¿Y eso para que vale?.
derechos vamos corriendo a abrazar al que nos ofrece su protección, ya sea Securitas Direct, la policía o la mafia calabresa. ¿Qué más dará? Pero al final las cosas tienen su límite y empezaremos a hartarnos, resulta hasta lógico. Empezaremos a cansarnos de que no se nos tenga en cuenta. Aburrirnos de ver que nos tratan como a animales, sin tener en cuenta los efectos secundarios de medidas que se sueltan a lo bestia, sin anestesia,con ensañamiento, sin que se tenga en cuenta que con el anuncio del estado de
alarma hasta mayo nos han recortado la ilusión de unas simples navidades y hasta la idea de que este año ni los turrones El Almendro podrán emitir su anuncio porque eso de «volver a casa por navidad» va a estar dificil. ¿Es que nadie se ha parado a pensar que si andamos con la moral en el semisótano lo que van a conseguir es que cambiemos los aplausos de las ocho y el resistiré por una linda insurrección con quema de cosas incluidas?. ¿Exagero? 









así, sin música ni artificios. Te sienta en una silla y te enseña como se hace eso de cortar a una persona en dos y juntarla después, o lo de tragar sables sin un poquito de salsa ni nada. Seguro que pensarías que la cosa pierde toda la gracia y que ese sujeto que se ha cargado toda la ilusión ni es mago ni es nada. Te sentirías tan estafado como si cuando eras crío hubiesen venido tus padres a soltarte, así, a pelo quién es el Ratoncito Pérez, tu que habías guardado el diente con toda la ilusión debajo de la almohada.
por ese halo de magia que las rodea y las mantiene vivas a lo largo de los siglos. Me vienen a la cabeza dos cosas, una de ellas puede ser la religión, cualquiera de ellas. Repetimos símbolos, gestos, oraciones y costumbres que se pierden en la noche de los tiempos justo por eso, porque creemos en el efecto “sobrenatural” de algo que no entendemos. Imagina por un momento que apareciesen los huesos de alguien que se supone resucitó, acabaría todo, caería el misterio y con él todo lo demás.
la gracia de Dios” y que parece que se nos caiga en pedazos, en parte porque parece que los señores de la corona estén asesorados por Robespierre, en parte porque si el poder en una democracia está el pueblo entonces hay cosas que no se entienden y en gran parte porque al final las cosas acaban cayendo por su propio peso y tarde o temprano aparecería el niño gritando aquello de “EL EMPERADOR ESTÁ DESNUDO”, ya tardaba, la verdad.
corona y empezamos a verlo como un señor que se accidentó en un viaje con una señora que no era la reina. Mal asunto. Intentaron arreglarlo con una abdicación Hara-Kiri y la coronación de un señor más joven, con más gancho pero que no acaba de encajar en un país que ha llegado a creen en la democracia y que alucinó ya en las primeras navidades con la escenografía
rococó en plena megacrisis económica en la que muchas familias no tenían ni para turrones. Después salió por la tele sin espíritu conciliador en el asunto de Cataluña o nos sale hablando del sexo de los ángeles cuando estamos luchando contra “el bicho”. No lo consiguen, no logran reenganchar con el misterio necesario para seguir adelante con una monarquía estable y la “real fuga” a Emiratos árabes de un anciano que aparece haciendo una barbacoa no ayuda a ello.
debiera haberse callado para no encender el bidón de gasolina. Pero el daño está hecho y la imagen del Rey de una monarquía parlamentaria desobedeciendo al ejecutivo en un estado democrático ha salido a la calle (sea por lo que sea). ¿Resultado? Nos ha llegado la visión de un monarca que llama para quejarse en plena rabieta porque no le dejan ir a algún sitio, como los niños del colegio. Una vez más parece que siguen sin entender las normas del juego de una estado democrático. Igual el gobierno no acertó al decirle que no podía ir a Barcelona pero con este show no gana nada la Zarzuela. Puede que en otras épocas hubiese quedado como una metedura de pata sin importancia pero estamos todos alterados por razones obvias y eso no ayuda. Será difícil de reencauzar la situación. Al final ¿Se desvelará el último misterio?¿Caerá ya el telón?
si va envuelta de papel de estraza y pone “Discriminación” o “Desigualdad” seguramente no nos la meteremos en el gaznate a no ser que nos obliguen a base de porras y palos. Supongo que a estas horas me dirás que si he tardado décadas en darme cuenta de eso es que estoy en Babia pero es que últimamente llevamos una temporada en la que ya ni se preocupan en disimular un poco eso de que nos intentan llevar como ganado y eso no suele llevar a otro destino más que al matadero.
cuentan que estamos rodeados de gentes que sólo aspiran en esta vida a ocuparte la casa. Sujetos que están esperando a que bajes a comprar el pan para entrar en tu flamante cueva, que estarás pagando durante los próximos lustros, llamar al telepizza y hacerse fuertes en tu sofá de Ikea. Si es así ya no solo no te sientes vigilado sino seguro y estás dispuesto a pagar unos centenares de euros a una empresa extraña que se encargará de “hacerte sentir
improvisando sobre la marcha no están funcionando en NINGUN lugar de la Comunidad de Madrid lo lógico es que estés dispuesto a hacer lo que sea, porque esto hemos de acabarlo entre todos. Hasta ahí normal. Pero cuando observas que parece que hayan confinado los barrios más populares, a pesar de que tengan menos incidencia que otros de más altas cunas, empiezas a pensar si no nos estarán vendiendo el clasismo y la segregación envuelto en celofán de colores que nosotros aceptaremos sin rechistar. Porque ya me dirás como es que unos pueden salir a SERVIR el té a los señoritos de la casa del barrio de Salamanca pero no pueden TOMAR café en el bar de la esquina del Puente de Vallecas.
uno se vuelve malpensado. No se si esta vez pretenderán algo oscuro (supongo que no) pero resulta raro ver como el otro día, según algunos tertulianos y políticos, los Cayetanos defendían la libertad cuando salían con sus cacerolitas de acero astronáutico antiadherente a hacer como que gritaban y ahora braman encendidos por las teles y radios contra las protestas de los que ahora salen a la calle. ¿Curioso, verdad?

comisiones hasta por decir buenos días, ya ves, ingratos.. Y sobre todo sin que se hayan parado a pensar que en casi toda España se van a duplicar oficinas, con lo que ya sabemos que significa, despidos a mansalva con lo que ello conlleva. Entonces se me encendió la luz con eso de mis pensamientos de loco de atar. Si, me parece que alguien está pensando en preparar el golpe final y «okupar» nuestras huchas de cerdito famélico. Aunque nos lo vendan como la operación del siglo que dotará de “músculo financiero” a la estructura bancaria y “bla, bla bla”. Párate a pensar ¿De verdad crees que el Estado, a través de BCA, mantiene guardadito en un cajón, desde hace ocho años, el 60% del accionariado de Bankia para hacer
de “gimnasio” y ciclar a Caixabank como culturista antes de un certamen? Igual alguien va a pensar que lo guardaban porque les apetecía tener que ir arrastrándose por Europa mendigando tropecientos miles de millones de euros para poder pagar pensiones, ERTEs y desastres varios teniendo secuestrados más 21.000 millones de euros (de los que sólo se han recuperado unos 3.000) en una pifia financiera que nos vendieron como rescate. Pero no, no es así, si no los han recuperado es porque no pueden. Nos sacaron el dinero que no teníamos, «okuparon» los dineros públicos y ahora nos hemos dado con la realidad, nadie quiere un banco español rescatado, con una rentabilidad lamentable en un país que atufa a podrido como la pescadería de Ordenalfabetix.


planificación, otros que es inevitable. Se ha levantado el viento, hoy sopla de levante, lloverá pronto. Llega ya lejano el olor al mar que se ha alejado demasiado pronto este año avisando que como decía Sábato en “El Túnel”, vivir consiste en construir futuros recuerdos y eso este año no lo hemos hecho, creo que lo vamos a pagar caro. Me recuerda que el Invierno se acerca con sus días cortos y grises, con sus noches oscuras y frías y con ellos el golpe en los ánimos de los que llevamos ya demasiados meses sin poder vivir nuestras vidas y dando gracias, en mitad del miedo que se nos ha metido en el alma, por poder por lo menos tener una vida. Demasiados no lo podrán decir.
transformado en robots y entendemos que la vida no se reduce a números. Igual nadie ha caído en un detalle, en todo este engranaje infernal en el que se ha transformado esta sociedad putrefacta hay una pieza clave que siempre queda olvidada a pesar de ser una de las más débil, Nosotros. Parece que nadie haya caído en que si no nos quedan ánimos ni fuerzas para levantarnos por la mañana no hay economía que valga. 
imaginación suplió el gasto y entonces las cosas no eran como ahora. La celebración solía durar todo un largo día de verano. Empezaba con la llegada de los primos al Mareny en autobús. Eso daba inicio al día que llevaba esperando desde hacía meses, era el cumpleaños y hoy podía olvidar el sabor agridulce del verano que se acaba y toca volver al cole. Porque en esta vida todo tiene un final, también aquellos veranos eternos en la que jugaba todo el día y la única preocupación era que la próxima ola no alcanzase el castillo de arena que construimos. Ahora que ya tengo canas se que lo alcanza, siempre lo alcanza, es inevitable.
era bastante más ordenadito y se encargaba de recordarte que el verano se acaba y va siendo hora de volver a la rutina gris de la ciudad. Pero lo de ese día fue una tormenta más fuerte de lo habitual, llovió, tronó y granizó durante todo el día y claro, no vino nadie. Ese día me quedé sin cumpleaños y con una tristeza inmensa al saber que no vendrían los niños, al ver que la tarta no sería lo mismo. Sentí por primera vez el extraño vacío de la decepción cuando ví que ese año no habría piñatas, ni juegos ni risas, sólo truenos y granizo.
familia. Son tantos los invitados que no vendrán a probar un trocito de la tarta que hacía la abuela, son tantas las llamadas telefónicas que no se recibirán y las voces que no escucharé… Esta vez me quedaré aquí sentado, viendo como las lágrimas de añoranza acaban con los restos del castillo de arena que construí demasiado cerca del mar. Con la vaga esperanza de que suene el timbre y llegue alguno de ellos dispuesto a probar ese pedacito de tarta que cocinó ayer la abuela con todo su cariño. No se cuando voy a poder rearmarlo. Nos veremos entonces, si quieres esperarme.